Australia en llamas: una catástrofe para la salud, la economía y la biodiversidad

Australia está sufriendo una de sus peores temporadas de incendios forestales debido a una combinación de temperaturas elevadísimas y meses de severas sequías. El cambio climático tampoco es ajeno a la catástrofe.

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Gestionar mal el agua contribuye al cambio climático

El agua es un factor fundamental para la salud y la supervivencia del ser humano en cualquier región del planeta. Es un recurso crítico que genera conflictos, guerras, hambrunas y epidemias. Por ello es necesario preservarlo y protegerlo.

Factores como el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero de las operaciones de extracción, distribución y tratamiento del agua empeoran el calentamiento global.

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¿Deberíamos dejar de comer pescado?

El consumo de carne está en el punto de mira por sus consecuencias para la salud y el medioambiente ¿Sucede lo mismo con el pescado y el marisco?

Este artículo ha sido escrito por Sara Atienza, Alba Casillas, Helena G. Cortés y Andrea Portal, alumnas o egresadas de la URJC que participan en este blog divulgativo Ecotoxsan. Mi papel se ha limitado a la coordinación y la síntesis de los contenidos.

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Soy bióloga. He hecho de mi amor a la vida, una profesión. No tiene nada de pornográfico — Pozos de Pasión

El humor basado en la sexualización de la mujer es intimidante para la mujer que es diana de chistes o bromas.

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La contaminación agraria difusa ¿Qué es? ¿Cómo nos perjudica?

Información preparada por la alumna Ester Gismero Gil de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

El ser humano lleva cultivando la tierra para obtener alimentos unos 11.000 años. Dicha práctica se basa en el uso los monocultivos para maximizar la producción (Capó Martí, 2002). En ellos se limita la diversidad de seres vivos de tal manera que solo permiten la
supervivencia de una especie y todas las demás especies de seres vivos son consideradas como malas hierbas, en el caso de los vegetales, o plagas, en el caso de mamíferos, aves e insectos (Capó Martí, 2002).

El uso de sustancias químicas de origen natural empleadas para el control de plagas es una práctica que se remonta 2000 años atrás como el extracto de flores de crisantemo por los Persas. Sin embargo la llegada de revolución industrial en el siglo XX trajo
consigo nuevas tecnologías y el aumento de población lo cual incrementó la necesidad de producir mayores cantidades de alimento, de tal manera que la creación de sustancias químicas que incrementasen la productividad (fertilizantes) y que permitieran controlar las plagas que amenazaban al buen funcionamiento de los sistemas de cultivo (plaguicidas) se convirtió en una necesidad en países desarrollados (Capó Martí, 2002).

La agricultura se ha convertido en una actividad tan extendida por todas las partes del planeta y por tal variedad y cantidad de profesionales que resulta imposible identificar
el foco de emisión de sus contaminantes, por ello se ha establecido la denominación de contaminación agraria difusa. La contaminación industrial, a diferencia de la agraria se caracteriza por emitir vertidos de fácil control ya que el foco de contaminación se  encuentra próximo al emplazamiento de la fábrica.

Dicha contaminación agraria por biocidas y fertilizantes tiene un rango de acción muy amplio ya que no solo están presentes en el tiempo en que los cultivos están en fase de desarrollo o crecimiento, sino posteriormente, en las fases de almacenaje, transformación y distribución (Moreno Grau, 2003). Además unos contaminantes representan más riesgo que otros ya que influyen factores como la composición química,
naturaleza, función y cantidad vertida.

Los efectos potenciales de los biocidas o pesticidas se pueden clasificar (Sánchez-Bayo, 2012) en:

(1) Atendiendo a los organismos a los que van dirigidos u organismos diana. Se encuentran herbicidas, insecticidas, fungicidas, acaricidas, rodenticidas, molusquicidas,
algicidas, nematicidas, reguladores del crecimiento de plantas y feromonas artificiales. Los más empleados son los herbicidas que generalmente afectan a plantas y algas alterando las rutas de la fotosíntesis; insecticidas que alteran el sistema nervioso y mecanismos fisiológicos de artrópodos y fungicidas que inhiben diversas rutas metabólicas de hongos.

(2) Atendiendo al método de aplicación. Los pesticidas se pueden distribuir en formar de granulados, mezclados con semilla, vertidos directamente a los canales de agua o pulverizados sobre los campos. Las tres primeras aplicaciones provocan envenenamientos de primer orden en los organismos que los consumen y la aplicación pulverizada tiene una letalidad muy rápida ya que provoca alteraciones en el tracto respiratorio y la piel. Los depredadores de estos organismos sufren un envenenamiento de segundo orden.

Las mismas propiedades que hacen efectivos y útiles a los biocidas agrarios contra los organismos que afectan a los cultivos, los convierten en potenciales elementos peligrosos para el medio y otros seres vivos; de tal manera que se crea un efecto contrapuesto (Sánchez-Bayo, 2012). Existe un efecto positivo ya que se puede abastecer de alimento a toda la población en contraposición al efecto negativo del empeoramiento del buen
estado del medio ambiente.

A pesar de los esfuerzos de las administraciones el control y establecimiento de normas regulatorias que vigilen las consecuencias de la sobreexplotación de terrenos agrícolas se hace muy complicado debido a la gran cantidad de focos de emisión en conjunto con
las diversas  variables climáticas y condiciones ecológicas.

Ante esta situación prima la necesidad de educar a los agricultores en la problemática actual y en prácticas sostenibles, además de la mejora del diseño de las normas de actuación cuando se detectan posibles focos de vertidos.

 

Capó Martí, Miguel (2002): Principios de ecotoxicología. Diagnóstico, tratamiento y gestión del medio ambiente. Madrid: McGraw-Hill Profesional.

Moreno Grau, María Dolores (2003): Toxicología ambiental. Evaluación de riesgo para la salud humana. Madrid: McGraw-Hill Profesional.

Sánchez-Bayo, F. (2012). Impacts of Agricultural Pesticides on Terrestrial Ecosystems. Ecological Impacts of Toxic Chemicals. Eds. Francisco Sánchez-Bayo. Bentham e-Books.

Milpiés gigante del Congo

MilpiesEste curioso artrópodo es un Mardonius parilis uno de los miriápodos actuales de mayor tamaño. Es totalmente inofensivo, se alimenta de materia orgánica vegetal en descomposición. A pesar de ser inofensivo tiene un mecanismo de defensa ante depredadores que consiste en secretar una mezcla de alcaloides, cianuro y ácido clorhídrico, algunas especies de primates utilizan esas secreciones para desparasitarse. Para los seres humanos estas sustancias son inofensivas y solo tiñen la piel de morado.

Suelen tener alrededor de 270 pies.

¿Deberíamos dejar de comer pescado?Bibliografía – The Conversation

Esta es la lista de bibliografía detallada correspondiente al artículo.

  1. Weichselbaum, E., Coe, S., Buttriss, J. & Stanner, S. Fish in the diet: A review. Nutrition Bulletin 38, 128–177 (2013).
  2. Gil, A. & Gil, F. Fish, a Mediterranean source of n -3 PUFA: benefits do not justify limiting consumption. Br. J. Nutr. 113, S58–S67 (2015).
  3. Juneja, L. R. et al. Evolutionary Diet and Evolution of Man. The Role of Functional Food Security in Global Health (Elsevier Inc., 2019). doi:10.1016/b978-0-12-813148-0.00005-0
  4. Fara, G. M. Nutrition between sustainability and quality. Ann. Ig. 27, 693–704 (2015).
  5. Silbergeld, E. K., Silva, I. A. & Nyland, J. F. Mercury and autoimmunity: implications for occupational and environmental health. Toxicol. Appl. Pharmacol. 207, 282–292 (2005).
  6. Salonen, J. T. et al. Intake of Mercury From Fish, Lipid Peroxidation, and the Risk of Myocardial Infarction and Coronary, Cardiovascular, and Any Death in Eastern Finnish Men. Circulation 91, 645–655 (1995).
  7. Mohiuddin, A. K. Nutritional Value and Associated Potentials Risks of Seafood Consumption. Biomed. J. Sci. Tech. Res. (2019). doi:10.26717/bjstr.2019.19.003332
  8. Barbone, F. et al. Prenatal mercury exposure and child neurodevelopment outcomes at 18 months: Results from the Mediterranean PHIME cohort. Int. J. Hyg. Environ. Health 222, 9–21 (2019).
  9. Vejrup, K. et al. Prenatal mercury exposure and infant birth weight in the Norwegian Mother and Child Cohort Study. Public Health Nutr. (2014). doi:10.1017/S1368980013002619
  10. Mozaffarian, D. & Rimm, E. B. Fish Intake, Contaminants, and Human Health: Evaluating the Risks and the Benefits. JAMA 296, 1885–1899 (2006).
  11. Domingo, J. L., Bocio, A., Falcó, G. & Llobet, J. M. Benefits and risks of fish consumption. Part I. A quantitative analysis of the intake of omega-3 fatty acids and chemical contaminants. Toxicology 230, 219–226 (2007).
  12. Myers, R. A. & Worm, B. Rapid worldwide depletion of predatory fish communities. Nature 423, 280–283 (2003).
  13. PNUMA. GEO-4. Perspectivas del medio ambiente mundial. Perspectivas del Medio Ambiente Mundial GEO 4: medio ambiente para el desarrollo (2007).
  14. FAO. El estado mundial de la pesca y la acuicuiltura 2018. Cumplir los objetivos de desarrollo sostenible. (2018). doi:CC BY-NC-SA 3.0 IGO
  15. Cheung, W. W. L. et al. Projecting global marine biodiversity impacts under climate change scenarios. Fish Fish. 10, 235–251 (2009).
  16. Páez-Osuna, F. The environmental impact of shrimp aquaculture: Causes, effects, and mitigating alternatives. Environmental Management 28, 131–140 (2001).
  17. Ashton, E. C. The impact of shrimp farming on mangrove ecosystems. CAB Reviews: Perspectives in Agriculture, Veterinary Science, Nutrition and Natural Resources 3, (2008).