El primer cambio de hora de la historia en confinamiento: lo que debemos saber

Sin embargo, hoy día parece haber consenso en que ese ahorro no es tan significativo como para compensar los problemas de salud que puede acarrear. De hecho, todo apunta a que esa hora de diferencia en nuestros horarios conlleva un jet-lag social que se ha relacionado con problemas agudos y crónicos en nuestra salud y bienestar.De ahí que la mayoría de los expertos en Cronobiología aboguen por que se elimine este cambio de hora y se mantenga el horario estándar durante todo el año. De esta manera los días continuarían alargándose conforme llega el verano de forma natural. Después de todo, no hay que olvidar que el cambio de hora sólo cambia el reloj, y no es el responsable de tener días más largos en verano. Tampoco tendremos tardes de inverno más largas, ya que mantendríamos la situación actual durante esa estación.

Aclaración importante: el horario “estándar” es el de invierno, no el de verano.

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Hipoglucemias provocadas por la sobreproducción de insulina

El hiperinsulinismo se trata de una enfermedad relacionada con la sobreproducción de insulina. Aunque en la mayoría de los casos esta afección está estrechamente relacionada con la hormona del crecimiento, no son solo los adolescentes quienes pueden llegar a padecerla (Valladares, 2018). Esta enfermedad se define como la condición de un individuo que tiene grandes cantidades de insulina en la sangre y, como consecuencia, la glucosa por debajo de la media. Si no está relacionado con la hormona del crecimiento suele estar provocado por un insulinoma, tumor benigno en el páncreas. Dicho tumor provoca la maduración temprana de la proteína que conforma la insulina, haciendo que se libere en la sangre antes de lo debido (Wisse et al., 2018).

En casos extremadamente raros puede darse una mutación genética en la proteína GDH provocando un cambio conformacional. Normalmente la proteína GDH instruye al páncreas cuando es necesario liberar insulina, mediante la unión a una molécula, llamada acelerador. La unión entre la GDH y la molécula se produce cuando la glucosa ha superado cierto umbral, pasando la GDH a ser una proteína activa. En cambio, las personas que padecen hiperinsulinismo por mutación de la proteína GDH están constantemente receptivas al acelerador sin importar el nivel de glucosa en sangre.  Por tanto, hay una señal constante al páncreas para que libere insulina y esto puede terminar en diabetes tipo 2, ya que el páncreas se termina por saturar. Como se ha mencionado, es una enfermedad muy rara y se detecta poco después del nacimiento (Europa Press, 2017).

Otro grupo de personas que son susceptibles a la sobreproducción de insulina, y la consecuente diabetes (Castro, 2013), son aquellas que sufren obesidad y desórdenes alimenticios. Comúnmente se piensa que la obesidad se da por tener un metabolismo lento pero, realmente, es todo lo contrario. La insulina participa en la distribución de grasas y cuanto más tejido graso debe alcanzar para realizar sus funciones, más va a tener que trabajar el páncreas para producir tales cantidades de insulina. Por lo tanto, al igual que en el caso anterior, llegará un punto en que el páncreas no pueda más y se produzca una diabetes de tipo 2. En los casos de obesidad y desórdenes alimenticios el hiperinsulinismo suele estar acompañado de otros problemas, como la obesidad central, el hígado graso y, en el caso de las mujeres, ovarios poliquísticos (Carrasco et al., 2013). 

Referencias:

Carrasco, F.; Galgani J. E.; Reyes M. ( 2013). Síndrome de la resistencia a la insulina. Estudio y manejo. Clínica las Condes 24(5): 827-837.

Castro, M. R. (2019). “Hiperinsulinemia: ¿es diabetes?”. Mayo Clinic [online]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/type-2-diabetes/expert-answers/hyper insulinemia/faq-20058488 [Último acceso: 08 Mar. 2020].

Europa Press (2017). “Una mutación genética promueve el hiperinsulinismo congénito”. Infosalus [online]. Disponible en: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-mutacion-genetica-promueve-hiperinsulinismo-congenito-20170919073838.html [Último acceso: 08 Mar. 2020].

Valladares, B. (2018). “Hiperinsulinismo: a un paso de la diabetes”. Farmaten [online]. Disponible en: https://www.farmaten.com/blog/es/hiperinsulinismo-diabetes/ [Último acceso: 08 Mar. 2020].

Wisse, B.; Zieve, D.; Conaway, B. (2018). “Insulinoma”. Medlineplus [online]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000387.htm [Último acceso: 08 Mar. 2020].

Analizan la efectividad de las estrategias de distanciamiento social ante una epidemia | madrimasd

“Ante la necesidad de adoptar medidas para contener y erradicar la actual pandemia de COVID-19, hemos simulado la evolución de la epidemia en una población real -en este caso del área de Boston… nuestros modelos nos indican que, en casi todos los escenarios, una nueva ola de infecciones es muy probable. La conclusión fundamental es que se deben combinar políticas de contención pasivas con otras más agresivas”, señala Yamir Moreno, físico teórico, coautor del estudio y responsable del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (COSNET) del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza.

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Científicos del CSIC trabajan en una vacuna para el coronavirus a partir del virus que erradicó la viruela | madrimasd

La estrategia de este equipo del Centro Nacional de Biotecnología emplea solo un componente viral, la proteína S, y no el virus SARS-CoV-2 completo

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El coronavirus demuestra que el comercio ilegal de fauna silvestre es un grave problema de salud

Antes una cuestión meramente conservacionista, ahora también se considera una amenaza para la bioseguridad, la salud pública y la economía.

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Entrando en el mundo de los cannabinoides, ¿Potencial terapéutico?

Autoras: Blanca Silván Ros y Claudia Fernández Grande

En la primera parte se explicó qué son los cannabinoides, sus funciones, propiedades y su clasificación. En esta parte se hablará de algunos ejemplos de usos que se les está dando y que se les podrá dar en la medicina actual.

Alzheimer

Es una enfermedad neurodegenerativa que causa el deterioro progresivo de las capacidades cognitivas y mentales, siendo una de las principales causas de la demencia senil. Puede causar pérdida de memoria, desorientación, depresión e incluso un gran deterioro físico (Walther, 2006).

El Alzheimer actualmente no cuenta con medicamentos que lleguen a revertir o detener sus efectos, simplemente pueden llegar a producir una ligera mejora. Por lo tanto, la búsqueda de nuevos tratamientos efectivos está abierta (Aso, 2016).

El potencial terapéutico de los cannabinoides contra la sintomatología de esta enfermedad es cada vez mayor gracias a las evidencias que se proporcionan experimentando con modelos animales y celulares (Aso, 2016). Así, se ha demostrado que los cannabinoides sintéticos o naturales (THC, CBD), reducen la toxicidad neuronal del péptido Aβ (responsable de la muerte neuronal y el deterioro que provoca esta enfermedad), gracias a la actividad del receptor CB2 que elimina dicho péptido. Además, los cannabinoides pueden mitigar otros efectos negativos de la enfermedad devolviendo el apetito o reduciendo la agitación y agresividad del paciente (Volicer, 1997, Walther, 2006).

Esquizofrenia

Es una enfermedad mental grave que afecta a funciones cerebrales como el pensamiento, percepción y conducta. Se diferencian tres tipos de síntomas; los psicóticos positivos (alucinaciones), negativos (asociabilidad) y cognitivos (dificultades de atención o memoria). Se ha estudiado que la esquizofrenia puede surgir por factores genéticos o ambientales (dentro de estos, el consumo del cannabis) (Núñez et al, 2013).

No se puede afirmar que un consumo de cannabis produzca la aparición de la esquizofrenia, pero su consumo precoz o en grandes cantidades en personas de cierta vulnerabilidad (genética, socioeconómica, adolescentes), sí puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad e incluso adelantar su aparición (Erdozain et al, 2009 & Núñez et al, 2013).

El sistema endocannabinoide realiza un papel importante en el desarrollo neuronal, por lo que un consumo temprano del cannabis puede causar defectos estructurales. Esto se debe a que el cannabis activa los receptores CB1 que interfieren en los procesos fisiológicos normales que lleva a cabo el sistema endocannabinoide. Este proceso justifica el mayor riesgo en estos individuos a padecer esquizofrenia en la edad adulta (Erdozain et al, 2009).

Otro efecto negativo del cannabis se da una vez siendo diagnosticado con esquizofrenia. Ya que, continuar consumiendo cannabis puede producir un empeoramiento más rápido, aumentar los síntomas positivos anteriormente mencionados y un peor funcionamiento general de los enfermos (Erdozain et al, 2009).

Después de todo lo mencionado ¿Realmente el cannabis puede ser útil para la esquizofrenia? La respuesta es sí.

El tratamiento actual que se aplica a los pacientes con esquizofrenia se basa en medicamentos antipsicóticos. Estos son muy efectivos para reducir los síntomas positivos, pero no en los negativos y cognitivos. Además, provocan efectos adversos importantes. Sin embargo, varios estudios clínicos destacaron el cannabidiol (CBD) por sus propiedades antipsicóticas. Se desvelaron evidencias de que esta sustancia, procedente del cannabis, mejora los síntomas y produce menos efectos adversos que los antipsicóticos utilizados (Zuardi et al, 1995) . Cabe destacar que todavía existen pocos estudios, por lo que se debería seguir investigando ya que tiene un futuro prometedor para el tratamiento contra la esquizofrenia (Leweke et al, 2016).

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a neuronas motoras del cerebro y la médula espinal. Estas neuronas, dejan de funcionar, lo que produce la incapacidad del movimiento hasta llegar incluso a la muerte del paciente (Zapata-Zapata et al, 2016).

Resulta ser una enfermedad que no tiene cura ni tratamientos efectivos. Se está optando por estudiar los cannabinoides como tratamiento del ELA ya que pueden retrasar los síntomas y a su vez mejorar la calidad de vida del paciente. Esta mejoría se debe a que estas sustancias frenan la pérdida de apetito, dolor y falta de sueño, los cuales son síntomas secundarios del ELA. Además, como ya se ha mencionado, los cannabinoides han sido probados con éxito como buenos agentes terapéuticos en patologías neurodegenerativas (Alzheimer). Incluso tienen una ventaja frente a otros fármacos ya que no solo se centran en un aspecto patológico, sino que tienen cualidades tanto neuroprotectoras, antioxidantes y antiinflamatorias. Pueden cumplir por lo tanto varias funciones a la vez (Weber, 2010).

Mientras que en algunos casos esta enfermedad tiene un origen familiar (se puede llegar a heredar), la mayoría de casos no se sabe por qué se originan. Se está estudiando que una posible razón sean factores ambientales (Sánchez, 2017), otra opción pueden ser mutaciones. La primera mutación que se descubrió fue en el gen de la proteína SOD1. Esta, produce un aumento de los niveles del receptor CB2 (receptor del sistema endocannabinoide). Gracias a esta información, se experimentó con un cannabinoide sintético selectivo para el receptor CB2, que consiguió retrasar de manera significativa la evolución de la enfermedad . Por lo que sean de origen sintético o animal, los cannabinoides que intervienen con el CB2 pueden ayudar a la frenar la sintomatología y alargar la vida del paciente (Weber, 2010).

Bibliografia

Walther S, Mahlberg R, Eichmann U, Kunz D. Delta-9-tetrahydrocannabinol for nighttime agitation in severe dementia. Psychopharmacology (Berl) 2006; 185:524-8.

Aso E, Ferrer I. CB2 Cannabinoid receptor as potential target against Alzheimer’s disease. Front Neurosci 2016 10:243.

Núñez A, Frómeta C, Hechavarria D. Factores ambientales y genéticos asociados a la esquizofrenia paranoide en el área de salud. Revista Cubana Med Gen Integr 2013 864: 2125-4.

Erdozain A.M.; Muguruza C.; Meana J.J.; Callado L.F. ¿Es realmente el consumo de cannabis un factor de riesgo para la esquizofrenia?. Norte de Salud Mental 2009 34:23.

Leweke F, Mueller J, Lange B, Rohleder C. Therapeutic Potential of Cannabinoids in Psychosis. Biological Psychiatry 2016 79:604.

Zuardi A, Morais S, Guimaraes F, Mechoulam R. Antipsychotic effect of cannabidiol. Journal of Clinical Psychiatry  1995 56:485.

Sánchez, A. Factores de riesgo ambiental y georreferenciación en casos de esclerosis lateral amiotrófica. Tesis de maestría 2017.

Weber M, Goldman B, Truniger S. Tetrahydrocannabinol (THC) for cramps in amyotrophic lateral sclerosis: a randomised, double-blind crossover trial. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2010; 81:1135-40.

Zapata-Zapata C, Franco-Dánger E, Solano-Atehortúa J, Ahunca-Velasquez L, Esclerosis lateral amiotrófica. Revista latreia 2016; 194:205-29.

 

Entrando en el mundo de los cannabinoides, ¿qué son? y ¿cómo se clasifican?

Autoras: Blanca Silván Ros y Claudia Fernández Grande 

Los cannabinoides constituyen un conjunto de compuestos presentes en la resina de las hojas y brotes florecidos de la planta Cannabis sativa. Su uso con fines terapéuticos se remonta a mas de 4000 años en China e India (Gaoni & Mechuulam, 1964).

En 1964 se aisló y caracterizó el principal compuesto psicoactivo de la planta delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC) (Figura 1) lo que abrió la puerta a infinidad de estudios sobre su síntesis y mecanismos de acción. Los cannabinoides son sustancias que suelen tener una estructura caracterizada por 21 átomos de carbono con estructura carbocíclica formados generalmente por tres anillos: ciclohexeno, tetrahidropirano y benceno (Gaoni & Mechuulam, 1964).

Figura 1. Estructura química del delta-9-tetrahidrocannabinol

Sin embargo, actualmente su definición ha cambiado poniendo énfasis en su estructura química y en la farmacológica, englobando otros compuestos con formas similares y que actúen sobre los receptores cannabinoides. Dichos receptores son parte del sistema endocannabinoide del cuerpo, el cual está involucrado en procesos como el apetito, sensación de dolor, memoria e incluso del humor (Grotenhermer, 2006).

Son un grupo de sustancias muy amplio que recibe una gran variedad de clasificaciones, una de ellas puede ser:

Fitocannabinoides

Son las sustancias que se encuentran en la especie Cannabis sativa, es una especie herbácea de la familia Cannabaceae. Es una planta anual, dioica, originaria de las cordilleras del  Himalaya, Asia. Los fitocannabinoides, aparecen y se almacenan principalmente en pequeñas estructuras de la planta denominadas tricomas glandulares. Hay varios tipos de tricomas glandulares. Nos centraremos solamente en los tricomas capitados pedunculados, ya que en ellos encontramos la mayor cantidad de fitocannabinoides. Estos tricomas aparecen durante la floración y en las hojas pequeñas que acompañan a las flores. En tallos y raíces su presencia es mucho más baja (Gaoni & Mechuulam, 1964).

Estas sustancias realizan un papel alelopático, es decir, son compuestos que tienen una repercusión directa en el crecimiento o desarrollo de otros organismos. Su acción se centra en la protección de la semilla inhibiendo la germinación de otras plantas o proporcionando defensa contra insectos, bacterias o virus ( McPartland, 1997). Un estudio demostró que el extracto de los brotes de Cannabis Sativa inhibe la germinación de semillas de lechuga o Lactuca Sativa (Mahmoodzadeh et al, 2015). En otro estudio se observó una disminución en la actividad biológica de Parthenium hysterophorus (previamente tratado con un lixiviado de hojas de cannabis), presentando una menor germinación y peso en seco (Singh & Thapar, 2003). 

Se conocen alrededor de 70 fitocannabinoides con formas tanto ácidas como básicas. La planta solo sintetiza estas sustancias en sus formas ácidas y no psicoactivas (que afectan a la conciencia o la actividad mental). Lo que ocurre es que, aplicando calor, como por ejemplo cuando la planta se fuma, estas formas ácidas pierden CO2 y pasan a ser formas neutras y psicoactivas, como son el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) , CBD cannabidiol (CBD), cannabigerol (CBG) y  Cannabicrómeno (CBC) (Duran & Capella, 2004).

El THC , es uno de los cannabinoides más conocidos. En su forma neutra es el componente psicoactivo primario de la planta, mientras que de forma ácida no tiene dichos efectos. Tiene efectos terapéuticos importantes más allá de algún efecto negativo como la alteración de la memoria (Tabla 1). De hecho, este efecto puede convertirse en positivo en tratamientos para el síndrome postraumático, ya que puede ayudar a borrar los episodios que generan dicho sufrimiento. El rango entre la dosis efectiva y la aparición de posibles efectos secundarios es muy estrecho, por lo que hay que trabajar dosificando en aumentos progresivos y con mucha precaución para poder reducir cualquier efecto no deseado (Maurer et al, 1990).

El CBD  siendo uno de los cannabinoides más importantes de la planta, no tiene efectos psicoactivos como puede tener el THC, sino que los contrarresta.  Por dichas razones el CBD es muy reconocido al igual que beneficioso para tratamientos de enfermedades o síntomas (Tabla 1). Su rango entre la dosis efectiva y la aparición de efectos secundarios es muy alto, por lo que encontramos pocos efectos no deseados en una alta dosis (Duran et al, 2004).

 

THC

CBD

Principales propiedades

Efecto analgésico, antiinflamatorio, relajante muscular, anti-náusea, antitumoral, estimulación del apetito.

Antiinflamatorio, analgésico, neuroprotector, anti-náusea, antitumoral, ansiolítico, antipsicótico.

Posibles usos

Tratamientos para enfermedades como Parkinson y Esclerosis múltiple, dolor crónico, acompañamiento para quimioterapias y como antitumoral asociado a tratamientos oncológicos.

Tratamientos para la epilepsia, enfermedades neurodegenerativas, ansiedad, psicosis, autismo, enfermedades inflamatorias crónicas, acompañamiento a quimioterapia e incluso como tratamiento antitumoral.

Efectos adversos

Cansancio, somnolencia, sequedad de boca, mareos y trastornos en la coordinación.

Mismos que el THC, pero más leves.

Tabla 1. Propiedades principales, usos y efectos negativos del THC y CBD. Referencias de la tabla: (Duran et al, 2004), (Maurer et al, 1990), (Duran & Capella, 2004). 

Tanto los efectos adversos del THC como del CBD son fáciles de eliminar simplemente rebajando la dosis administrada o directamente abandonando el tratamiento (Duran et al, 2004).

Endocannabinoides

Son sustancias producidas por organismos animales e incluso por el humano. Se unen a los receptores cannabinoides y forman el sistema endocannabinoide. Dicho sistema regula multitud de funciones como la percepción del dolor, la temperatura corporal, el sueño, el apetito, la memoria e incluso la función inmune (Grotenhermen, 2006).

Existen dos receptores principales a los que estas sustancias se unen el CB1 y CB2. Al unirse a  ellos se provoca su activación y, por lo tanto, que realicen sus acciones. CB1 media procesos neuronales y efectos psicoactivos, mientras que CB2 se encuentra en el sistema inmunológico siendo responsable de la acción antiinflamatoria (Grotenhermen, 2006) .

Cannabinoides sintéticos 

Como su propio nombre indica, son sustancias similares a los cannabinoides ya mencionados, pero totalmente creados en el laboratorio. Nombrando algunos ejemplos encontramos el dronabinol (THC sintético), comercializado bajo el nombre de marinol, utilizado para la estimulación del apetito y analgésica. La nabidola, comercializada como cesamet,medicamento contra náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia. Sativex, contiene tanto THC como CBD, para el dolor neuropático y espástico (Grotenhermen, 2006).

Este tipo de sustancias no están muy investigadas, falta realizar muchos más experimentos para concluir que son lo suficientemente útiles y que no tienen efectos  adversos en las personas.

Finalmente,  habiendo entrado ya en el mundo de los cannabinoides y conociendo cómo funcionan y sus principales propiedades. Se abre una puerta al estudio de estos como tratamientos para distintas enfermedades. 

Bibliografía 

Duran M, Laporte JR, Capellà D. Novedades sobre las potencialidades terapéuticas del cannabis y el sistema cannabinoide. Med Clin (Barc) 2004;122;390-8.

Maurer M, Henn V, Dittrich A, Hofmann A. Delta-9-tetrahydrocannabinol shows  antiespastic and analgesic effects in single case dobleblind trial. Eur Arch Psychiatry Clin Neurosci 1990;240:1-4.

Grotenhermen F. Los cannabinoides y el sistema endocannabinoide. Nova-Institut  2006;1;10-14.

Duran M, Capella D. Uso terapéutico de los cannabinoides. ADICCIONES 2004; 143;152-16.

McPartland, J. El cannabis como repelente y pesticida. Revista de la Asociación Internacional del Cáñamo 1997; 87:92-4.

Mahmoodzadeh H, Ghasemi M, Zanganeh H. Allelopathic effect of medicinal plant Cannabis sativa L. on Lactuca sativa L. seed germination. Acta agriculturae Slovenica 2015; 233:239-105.

Singh N, Thapar, R. Allelopathic influence of Cannabis sativa on growth and metabolism of Parthenium husterophorus. Allelophatic Journal 2003; 61:70-12.

Gaoni Y, Mechuulam R. Isolation Structure and Partial synthesis of Active Constituent of Hashish”. Journal of the American Chemical Society 1964; 86-103. 

Entrando en el mundo de los cannabinoides ¿Tratamiento contra el cáncer?

Autoras: Blanca Silván Ros y Claudia Fernández Grande

Alivio de los síntomas que causa el cáncer

Los cannabinoides pueden ser beneficiosos tratando de reducir los síntomas de esta enfermedad ya que pueden usarse como un complemento terapéutico. Esto ayuda a tratar la pérdida de apetito, el dolor, conseguir regular el sueño, mejorar la calidad de vida ayudando a mejorar el estado de ánimo del paciente (Abrams & Guzman, 2015). A su vez otro beneficio resulta ser su uso paliativo, buscando el efecto psicoactivo del THC para ayudar a los pacientes en estado terminal. Aumentando sensación de bienestar, relajación y desapego de la situación real.

Función de agente antitumoral

Como ya se mencionó en “Entrando en el mundo de los cannabinoides, ¿Qué son? y ¿Cómo se clasifican?”; una de las propiedades que tienen tanto el THC como el CBD es su capacidad antitumoral. Por lo tanto, tratamientos con estas sustancias podrían reducir el crecimiento de tumores (Velasco et al, 2017).

Uno de los cannabinoides más conocidos es el THC, el cual resulta ser el que tiene una acción antitumoral más potente. Esta sustancia actúa sobre el sistema endocannabinoide del cuerpo, es capaz de unirse a los receptores endocannabinoides (CB1 y CB2), activándolos. Las células tumorales también contienen dichos receptores. Su mecanismo para cumplir con su acción antitumoral es justamente la capacidad que tiene el THC de unirse a los receptores de las células tumorales y activarlos. Esta activación lleva a unos procesos en el interior de las células tumorales, que concluyen en su apoptosis (vía de destrucción o muerte celular provocada por el mismo organismo, con el fin de controlar su desarrollo y crecimiento) (Guzmán, 2006).

Aparte de su acción antitumoral en la que provoca la muerte de las células cancerosas, el THC tiene la capacidad de frenar el crecimiento de los tumores. Esto lo consigue inhibiendo la angiogénesis tumoral (Guzmán, 2006). Este proceso es por el cual el tumor recibe el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer gracias a la modificación de los vasos sanguíneos. Por último, también es capaz de impedir el movimiento de las células tumorales por lo que no podrán extenderse a otros tejidos.

En el CBN o cannabidiol también encontramos efectos antitumorales, aunque en menor medida si se compara con el THC (Zúñiga-Ayala & López-Ávila, 2014). Todavía no se conoce el mecanismo que lleva al CBD a cumplir con su acción antitumoral, pero se sabe que tiene que ver con provocar la muerte celular de las células tumorales.

Los cannabinoides, además, actúan de forma selectiva con las células tumorales (Guzmán, 2006). Por tanto, solamente actúan activando la apoptosis en las células malignas, nunca en las células sanas. Esto es una ventaja frente a otros agentes antineoplásicos (sustancias que impiden el desarrollo, crecimiento, o proliferación de células tumorales malignos), ya que estos suelen tener ciertos efectos negativos por no ser específicos atacando a todo tipo de células.

Todos los descubrimientos mencionados se han realizado en modelos animales. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que los cannabinoides no sean igual de efectivos para los humanos. Aunque los estudios muestren resultados muy esperanzadores para el tratamiento de los tumores, queda todavía mucho para que fármacos cannabinoides puedan ser recetados en el tratamiento del cáncer. Para conocer definitivamente si estos serán eficaces, son esenciales los ensayos clínicos y realmente comprobar la respuesta en humanos a estos tratamientos.

Alivio de los efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia

Los efectos adversos de las quimioterapias a veces llegan a tal extremo que los pacientes oncológicos abandonan el tratamiento. Por lo que algunos buscan en el cannabis la forma de reducirlos. Está demostrado que el THC previene las náuseas, vómitos y pérdida de apetito que produce la quimioterapia (Abrams & Guzman, 2014), además de sus propiedades analgésicas y ansiolíticas (Abrams & Guzman, 2014).

Realmente la pregunta surge en cuanto a mezclar cannabinoides y terapias antitumorales. Por esta razón, se han realizado estudios tanto en células tumorales como en modelos animales con cáncer para responderla. Los resultados sugieren que usar ambas puede llegar a funcionar mejor que cualquiera de las dos por separado (Gustafsson et al, 2009; Torres et al, 2011; Miyato et al, 2009). Por lo tanto, los cannabinoides potencian la acción antitumoral de algunos agentes quimioterapéuticos.

No solo existe la quimioterapia como tratamiento contra el cáncer, otros muchos pacientes reciben radioterapia. Como su mismo nombre indica, consiste en exponer células tumorales a radiación para alterarlas y frenar su división e inducir su muerte. Con varios ensayos preclínicos se demuestra que los cannabinoides también pueden ser utilizados a la vez que se recibe radioterapia ya que hace que los tumores sean más sensibles al tratamiento (Scott et al, 2014).

Cabe destacar que uno de los pocos usos médicos autorizados de medicinas cannabinoides es el tratamiento de las náuseas y vómitos producidos por quimioterapia.

Finalmente, muchos especialistas plantean el uso de cannabinoides para ayudarles a luchar contra el cáncer gracias a tres razones. La primera por las evidencias en modelos animales de que la actividad antitumoral de los cannabinoides es real. Segundo, porque los fármacos cannabinoides han demostrado ser de gran utilidad aliviando efectos secundarios de otros fármacos antineoplásicos. Y finalmente, porque los propios efectos secundarios de los cannabinoides son suaves en comparación con otros agentes quimioterapéuticos.

Bibliográfica

Abrams D, Guzman M. Cannabis in cancer care. Clin Pharmacol Ther. 2015;97(6):575-86.

Velasco G, Sánchez C, Guzmán M. Potencial antitumoral de los cannabinoides. En: Efectos terapéuticos de los cannabinoides. Ed: Instituto Universitario de Investigación en Neuroquímica de la Universidad Complutense de Madrid. 2017 129:38.

Scott K, Dalgleish A, Liu W. The combination of cannabidiol and Delta9-tetrahydrocannabinol enhances the anticancer effects of radiation in an orthotopic murine glioma model. Mol Cancer Ther. 2014;13(12):2955-67.

Wayne H, MacDonald C, Currow D. Cannabinoids and cancer: causation, remediation, and palliation. The lancet oncology 2004 35;42-6.

Gustafsson S, Lindgren T, Jonsson M, Jacobsson S. Cannabinoid receptor-independent cytotoxic effect of cannabinoids in human colorectal carcinoma cells: synergism with 5-fluorouracil. Cancer Chemother Pharmacol 2009; 691:701-63.

Torres S, Lorente M, Rodriguez-Fornes F, Hernandez-Tiedra S, Salazar M, Garcia-Taboada E. A combined preclinical therapy of cannabinoids and temozolomide against glioma. Mol Cancer Ther 2011; 90:103-10.

Miyato H, Kitayama J, Yamashita H, Souma D, Asakage M, Yamada J. Pharmacological synergism between cannabinoids and paclitaxel in gastric cancer cell lines. J Surg Res 2009; 40:7-155.

Guzman M. Cannabinoides ¿Posibles agentes antitumorales?. Cannabinoids 2006; 15:18-1.

Zúñiga-Ayala M, López-Ávila A. Terapia antitumoral con el uso de cannabinoides, un descubrimiento que podría cambiar la evolución del cáncer. Gaceta Mexicana de Oncología 2014; 244:251-13.