Los tiburones y la contaminación marina, una amenaza para su conservación y nuestra salud

Los tiburones son un superorden muy diverso de peces cartilaginosos (Selachimorpha) fundamentalmente marinos, de los cuales, al menos un 15% de sus especies están amenazadas (Dulvi, et al., 2014). Aunque la sobrepesca y la destrucción del hábitat son la principal amenaza de conservación (Dulvi, et al., 2014), también son especialmente vulnerables a eventos de bioacumulación y biomagnificación de polutantes (Tiktak, et al., 2020), contaminantes tóxicos para el ser humano u otros seres vivos (Capó Martí, 2002). Esto se debe a que los tiburones son en su mayoría depredadores finales y a que, gracias a su baja tasa de reproducción, poseen un gran riesgo de extinción local.

Los tiburones se exponen a altas concentraciones de polutantes a lo largo de su vida (Tiktak, et al., 2020), de los cuales, los más estudiados son el mercurio (Hg), el cadmio (Cd), los policlorobifenilos (PCBs), el dicloro difenil tricloroetano (DDT), los contaminantes orgánicos persistentes (POPs) y los plásticos (Fossi, et al., 2017; Germanov, et al., 2018; Tiktak, et al., 2020). Mayoritariamente, al ascender de posición en la cadena trófica, estos polutantes aumentan su concentración (Tiktak, et al., 2020) y algunos ya han demostrado provocar efectos adversos en tiburones.

En el caso del Hg, la fisiología reproductiva de los tiburones se ve alterada y este polutante puede transferirse a la descendencia (Le Bourg, et al., 2019), perjudicando la salud de los embriones (Tiktak, et al., 2020). En el caso de los plásticos y los POPs, se ha demostrado que actúan como disruptores endocrinos (Fossi, et al., 2017). A pesar de ello, algunas especies son más tolerantes a la exposición de polutantes e, incluso, capaces de biotransformarlos o eliminarlos (Tiktak, et al., 2020). Sin embargo, aun con las evidencias de los efectos adversos de polutantes en tiburones, actualmente no conocemos los umbrales tóxicos para estas sustancias (Tiktak, et al., 2020).

Esta bioacumulación y biomagnificación de polutantes en tiburones no solo representa un problema para la conservación de la biodiversidad y del medio ambiente, sino que también pone en riesgo la salud de los humanos (García Barcia, et al., 2020). Por ejemplo: se calcula que el riesgo de consumir carne de tiburón una vez por semana supone un cociente de riesgo (HQ) de 3,6 en mujeres adultas por el alto contenido en Hg (Tiktak, et al., 2020).

Por tanto, la contaminación supone una amenaza para la conservación de los tiburones, ya que sufren bioacumulación y biomagnificación de polutantes así como efectos adversos tanto en adultos como en las nuevas generaciones. Sin embargo, esto no es un problema exclusivamente de conservación de la biodiversidad sino que también supone un importante riesgo para la salud de los humanos.

BIBLIOGRAFÍA:
M. A. Capó Martí, Principios de ecotoxicología (2002)
N. K. Dulvi, et al., eLife, 3, 1-34 (2014)
M. C. Fossi, et al., Comp. Biochem. Phys. C., 199, 48-58 (2017)
L. García Barcia, et al., Mar. Pollut. Bull., 157, 111281 (2020)
E. S .Germanov, et al., Trends Ecol. Evol., 334, 227-232 (2018)
B. Le Bourg, et al., Environ. Res., 169, 387-395 (2019)
G. P. Tiktak, et al., Mar. Pollut. Bull., 160, 111701 (2020)

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