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SERVICIOS ECOSISTÉMICOS (II): La valoración económica de los bienes y servicios ambientales – El Capital Natural

En la última publicación sobre servicios ecosistémicos (SERVICIOS ECOSISTÉMICOS (I): ¿Por qué conservar la naturaleza?), exploramos la definición y distintas tipologías de bienes y servicios que nos proveen los ecosistemas, de forma que comprendimos los múltiples motivos por los cuales conservar la naturaleza redunda en nuestro propio beneficio, más allá del beneficio de las propias especies, comunidades y ecosistemas que conservemos.

No obstante, no siempre resulta una tarea sencilla decidir si, en algunas situaciones, el beneficio de perjudicar en cierta medida a la naturaleza puede ser más beneficioso para la sociedad que el conservarla. Esta dicotomía tratamos de resolverla mediante herramientas como la valoración económica de los ecosistemas, de manera que asociamos a un ecosistema unos ciertos bienes y servicios ambientales que este nos provee y cuantificamos en unidades monetarias estos beneficios de conservar la naturaleza (Costanza et al., 2014). Esta herramienta, cada vez más, se va implementando en el planteamiento y toma de decisiones de nuevos proyectos, como aquellos relacionados con la construcción en el que no solo se deben considerar los beneficios de llevar a cabo distintas variantes del proyecto, sino que además se debe considerar incluso la opción de no llevar a cabo el proyecto y los beneficios económicos, sociales y ambientales que esto supondría.

Mediante la valoración económica de los ecosistemas, reconocemos la existencia de un nuevo tipo de activo: el capital natural. El capital natural no es sino una estimación del valor económico de un ecosistema, que permite integrar el medio ambiente en la toma de decisiones económicas. Cada vez más empresas incorporan esta herramienta para procurar mitigar sus impactos perjudiciales sobre la naturaleza y optimizar su actividad de forma que esta se oriente hacia el camino de la sostenibilidad. Tanto es así, que a nivel internacional hay multitud de iniciativas orientadas a desarrollar la herramienta de la valoración económica de los ecosistemas, como fue la “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio” (síntesis lanzada en 2005, por Naciones Unidas: http://www.ecomilenio.es/) y el proyecto de la “Economía de los Ecosistemas y Biodiversidad” (TEEB, 2010), entre otros.

Asimismo, la valoración económica de los ecosistemas no solo fomenta que las empresas reduzcan el impacto medioambiental derivado de su actividad, sino que además favorece que estas diseñen formas de compensar los impactos medio ambientales que inevitablemente van a ocasionar. De esa forma, dentro de la Evaluación de Impacto Ambiental o Planes de Gestión Ambiental asociados a los proyectos ejecutados por las empresas, se podrán implementar medidas compensatorias como, por ejemplo, la restauración ecológica de los ecosistemas afectados por su actividad. En la actualidad incluso existen guías prácticas para la restauración ecológica como parte de la Iniciativa Española Empresa y Biodiversidad (https://ieeb.fundacion-biodiversidad.es/), a la que se encuentran adscritas empresas de renombre nacional e internacional como Ferrovial, Endesa, Iberdrola, Mapfre, OHL y Naturgy, entre otros.

Desde luego, la valoración económica es una herramienta reciente con mucho potencial y aún muchas deficiencias que pulir. No obstante, constituye un nuevo avance hacia la armonización entre la actividad antropogénica, el crecimiento económico y la sostenibilidad.

BIBLIOGRAFÍA:

Costanza, R., de Groot, R., Sutton, P., van der Ploeg, S., Anderson, S. J., Kubiszewski, I., Farber, S., Turner, R. K. (2014). Changes in the global value of ecosystem services. Global Environmental Change26: 152–158

TEEB (The Economics of Ecosystems & Biodiversity). (2010). Mainstreaming the economics of nature : A synsthesis of the approach, conclusions and recommendations of TEEBEnvironment (p. 39)

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