El arrendajo y el ratón de campo: los arquitectos de los bosques templados

Un mejor conocimiento sobre las interacciones planta-animal durante el proceso dispersivo de semillas es fundamental para comprender la ecología de las especies y la dinámica de las poblaciones. La dispersión es un proceso clave que determina la distribución espacial de las semillas y, por tanto, la probabilidad de reclutamiento de nuevos individuos. Actualmente, debido al frecuente abandono de zonas agrícolas, muchas especies de fagáceas nativas (Quercus) están recuperando el terreno en campos de cultivo viejos.

Ratón de campo, Apodemus sylvaticus
Ejemplar de ratón de campo (Apodemus sylvaticus). Es un gran depredador y dispersor de bellotas en los bosques mediterráneos. Milos Andera. Rescatada de: http://www.naturephoto-cz.com/raton-de-campo-picture_es-11422.html

Los mayores contribuidores al reclutamiento de nuevos individuos en los bosques mediterráneos son el ratón de campo (Apodemus sylvaticus) y el arrendajo (Garrulus glandarius). Se podría llegar a pensar, sin estar del todo equivocado, que ambas especies se caracterizan por ser depredadores de bellotas, estableciendo como consecuencia una relación antagonista con la planta por la gran pérdida de efectivos. Sin embargo, en muchos estudios se ha podido comprobar que son los bancos de semillas que construyen estos animales los que posibilitan en mayor medida la supervivencia de los frutos de los depredadores y los que crean condiciones climáticas adecuadas para la germinación y establecimiento de las plántulas. Estos almacenes son creados con la finalidad de disponer de una fuente de alimento segura en momentos de escasez, como la época invernal. La apuesta de la planta es confiar en que los dueños y conocedores de la localización del banco de semillas olviden su posición, debido al gran número de almacenes que pueden crear en un periodo tan corto de tiempo o que no sobrevivan.

Arrendajo y bellota.
El arrendajo (Garrulus glandarius) al contrario que el ratón de campo, es un dispersor a largas distancias llegando a dispersar un solo individuo miles de bellotas hasta 1 km. Phil Winter.

En el medio natural, la diversidad de especies, y, por tanto, el establecimiento de interacciones ecológicas asociadas más complejas suele estar relacionado con un mejor equilibrio ecológico. En el caso de las especies del género Quercus, poseedoras de un fruto altamente nutritivo y cotizado por los depredadores, disponer de especies dispersoras de semillas distintas se puede traducir en una mayor probabilidad de supervivencia de las bellotas. En el caso del ratón de campo, dado a su alto riesgo de ser depredado en áreas con poca cobertura vegetal, suelen desplazarse y dispersar las semillas en zonas más matorralizadas a poca distancia del foco de emisión de semillas. En cambio, el arrendajo puede llegar a desplazar los frutos a distancias mucho mayores, con preferencia sobre zonas más abiertas, probablemente por una menor presencia de roedores que pudiesen depredar las semillas almacenadas. Mientras que desplazamientos cortos promueven la regeneración local, desplazamientos a gran distancia pueden permitir que la población llegue a colonizar otros puntos más lejanos a lo largo del territorio. De esta manera, la planta dispone de dos tipos de dispersores distintos de los que se ve beneficiada siendo las bellotas transportadas tanto a distancias cortas como más alejadas. Además, en función del microhábitat donde sean depositadas (determinado en gran medida por el comportamiento del dispersor) las condiciones de germinación o exposición a la depredación variarán, presentando más posibilidades de que la dispersión y el establecimiento de plántulas sea efectiva. Este rápido desplazamiento de semillas, acompañado del hábito almacenador de estos dispersores ha permitido que las semillas escapen al consumo por otras especies estrictamente predadoras o al daño provocado por agentes abióticos que actúan cuando la semilla queda expuesta sobre el suelo (temperaturas demasiado bajas, exceso de insolación…). Por otro lado, el consumo parcial de las semillas se ha visto que estimula la germinación de las mismas, permitiendo una reducción del tiempo de exposición a las inclemencias del tiempo o a agentes nocivos. Se piensa que el desproporcionado tamaño de los cotiledones ha sido seleccionado de manera evolutiva no solo para favorecer la germinación y el establecimiento de plántulas, sino también como reserva energética complementaria para saciar a los consumidores, permitiendo que el embrión permanezca intacto sin afectar a la viabilidad de la semilla.

Por todo lo anteriormente comentado, podemos concluir que la relación establecida entre el arrendajo y el ratón de campo con especies del género Quercus podría ser considerada de mutualista, pues tanto el animal como la planta se ven beneficiados del resultado de la interacción. Ser conocedores de las relaciones planta-animal son claves para prever posibles implicaciones sobre las especies implicadas a nivel poblacional, con claras aplicaciones de cara a la restauración pasiva de paisajes agrícolas. Las especies con comportamiento dispersor-almacenador ejercen un servicio ecosistémico fundamental en la restauración y establecimiento de efectivos en el bosque templado mediterráneo.

La contaminación lumínica también amenaza a los anfibios

Recientemente se ha publicado un artículo  en el blog de divulgación científica de SOS anfibios Guadarrama en el que se argumenta que la iluminación artificial puede afectar al comportamiento, fisiología y ecología de los anfibios. Leer más “La contaminación lumínica también amenaza a los anfibios”