El cultivo que convirtió un mar en un desierto

Os presento al cuarto mar intracontinental más grande del mundo, el mar de Aral. Ahora os informo de que en cuestión de cinco décadas ha sido reducido a un vasto e inhóspito desierto salino, el más joven del mundo, conocido como el desierto de Aralkum. Difícil de creer, ¿verdad? Desgraciadamente, es otro de los muchos ejemplos acontecidos en nuestro planeta que nos advierten sobre las dimensiones del alcance y alteración que el ser humano puede ejercer en el entorno. Recapitulemos para intentar comprender las causas y motivos que han propiciado dicha catástrofe social y ecológica, más bien propia de una novela de ciencia ficción.

Con sus antiguos 67.000 km2 de superficie, el doble que toda Bélgica, y localizado en Asia central, el mar de Aral ha sufrido en los últimos 10.000 años varios procesos naturales de desecación, aunque ninguno se puede comparar ni en velocidad ni en la causa de origen con el acontecido desde los años 60. Nos encontramos en la antigua y aún no desaparecida URSS. Uno de sus últimos legados fue la implantación del cultivo intensivo de algodón principalmente, aunque también de arroz, bajo la promesa de un asegurado repunte económico y social para los principales países beneficiarios de las aguas del mar de Aral: Uzbequistán, Kazajistán y Turkmenistán. Para conseguirlo, se construyó el extenso canal de Karakum, con el objetivo de derivar a los campos de cultivo las aguas de los dos grandes ríos que nutren al mar, el Amu Daria y el Sir Daria. Ya por aquel entonces se preveía una disminución considerable de la capacidad del mar de Aral, siendo la premisa del discurso que “su destino era morir para poder proporcionar una mejor calidad de vida a los países y a sus habitantes” y, que, según el antiguo gobierno soviético, “la posible pérdida del mar de Aral no iba a constituir ninguna alteración sobre el clima regional ni sobre la salud de las poblaciones locales”. No tardaron en ser palpables sus catastróficos efectos.

“En 50 años el mar del tamaño de Irlanda se convirtió en el desierto más joven del mundo”

Moynaq y Aralsk eran las principales potencias pesqueras de Uzbequistán y Kazajistán, respectivamente. En ellas imponentes barcos trabajaban incesantes junto a miles de personas, exportando por aquel entonces toneladas de pescado y teniendo una relevante fama mundial. Hoy en día Moynaq se encuentra situada a 150 kilómetros de distancia de la orilla del mar de Aral, y Aralsk a 30 kilómetros. Una vez se agotaron las capturas, la mayoría de las familias migraron en busca de trabajo y de unas condiciones de vida más dignas. Las más fieles a su lugar de origen y ancestros perseveran apoyándose en alternativas como la cría de camellos, pero pagando un alto precio a costa de su salud. Y es que lo que comenzó siendo una amenaza que vaticinaba una catástrofe ecológica, pasó a ser una crisis humanitaria de alcances totalmente imprevisibles. Los pocos científicos que se atrevieron a alzar la voz sobre las implicaciones que conllevaría la pérdida del mar de Aral, en su momento ignorados, no distaban mucho de la realidad. Una vez el retroceso de las aguas fue evidente, la naturaleza comenzó a impartir, implacable, una lección de humildad al ser humano. El clima fue variando de forma progresiva, acentuando aún más las características propias de un clima extremadamente continental. Los veranos y los inviernos pasaron a ser más intensos y las precipitaciones más escasas. Por si fuera poca la relevancia de este hecho en regiones desérticas, surgieron frecuentes tormentas de polvo y sal, visibles desde los satélites de la NASA (Figura 1). Lo más preocupante no era solo el efecto que esto podía conllevar sobre la productividad de los cultivos o la calidad del aire, sino los compuestos químicos que eran transportados de manera desapercibida.

Aral Sea_dust storms
Figura 1. Tormenta de arena y polvo en el lecho del mar de Aral detectada por la NASA. Tras retirarse el agua, las tormentas han pasado a ser una preocupación constante en la región.          Fuente: NASA

Es tal el abuso de agroquímicos en el cultivo de algodón (Figura 2), que el mar de Aral se ha convertido en una balsa de pesticidas, metales pesados, desfoliantes y sal. Al retirarse el agua, dichos compuestos se acumulan en la corteza salada del suelo desértico, siendo arrastrados por las fuertes tormentas de polvo. No es de extrañar que se haya registrado un incremento alarmante de enfermedades respiratorias, del hígado, riñón o cáncer en las poblaciones locales receptoras. La tasa de mortalidad materna e infantil en Karakalpakistán, una región de Uzbequistán, ha pasado a ser una de las mayores de toda la antigua URSS. El agua potable ya no es segura, está contaminada con pesticidas y metales pesados y los niveles de salinidad son varias veces mayores de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado, al no disponer del producto principal de su dieta, el pescado, y dada la debilidad de sus cultivos por las tierras contaminadas y las extremas condiciones climáticas, la mayor parte de la población sufre de anemia y malnutrición. La otra cara de la moneda que apunta a una catástrofe ecológica nos recuerda la rica biodiversidad perdida en el delta del río Amu Daria. Decenas de especies de peces, aves y mamíferos se han extinguido o se han visto forzadas a desplazarse en busca de mejores condiciones para sobrevivir. Su valor no sólo residía en constituir un oasis de vida en medio del desierto, sino que aportaba valiosos servicios ecosistémicos a la región. Desgraciadamente, la calidad del agua del delta no ha salido indemne de los polutantes arrastrados aguas arriba de las plantaciones de algodón, con todos sus posibles efectos sobre la flora, fauna y población local.

Algodón_Mar de Aral
Figura 2. El tan aclamado “oro blanco” impuesto por el gobierno soviético supuso el inicio de la crisis del mar de Aral. Fuente: Pixabay.

La gravedad de la desertificación del mar de Aral ha sido de tal magnitud, reconociéndose como el mayor desastre ecológico del siglo XX, que organizaciones internacionales como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud o Naciones Unidas se han implicado con la finalidad de restaurar parte del mismo. En 2005, gracias a la financiación del Banco Mundial y del gobierno de Kazajistán, se construyó la presa de Kokaral, que impedía el paso del agua desde la zona norte a la zona sur del mar de Aral. De esta manera, se decidió preservar y restaurar al pequeño mar de Aral a expensas del gran mar de Aral, estando ambos cuerpos diferenciados desde finales de 1980. La medida ha sido efectiva: los niveles de salinidad han disminuido y consigo, la calidad de las aguas ha mejorado. Parte de la biodiversidad perdida ha regresado, viéndose reflejada en el incremento paulatino de especies de peces y del número de capturas efectuadas por los pescadores. Los habitantes de Aralsk no van a tener que seguir soñando mucho tiempo con que la orilla del mar de Aral regrese a su puerto. No obstante, Muynak junto con el resto de pueblos de Uzbequistán, han sido condenados a sucumbir al desierto por la acción de la presa de Kokaral. Una creciente hipersalinización de las pocas aguas remanentes junto con el efecto del cambio climático agravan la ya dramática situación. El gobierno de Uzbequistán parece haber aceptado el destino del gran mar de Aral, decidiendo apostar por la plantación de especies vegetales xerófilas y resistentes a la salinidad, como los saxaules. La función de los futuros bosques de saxaules es mantener adherido el lecho arenoso lo máximo posible para debilitar las destructivas tormentas de arena y sal y así proteger a la población local. Los vestigios de la pasada existencia del mar de Aral en dicha región consistirán en conchas parcialmente enterradas en la arena y en los olvidados y oxidados barcos pesqueros (Figura 3), tan aclamados por las rutas turísticas de la zona.

Moynaq
Figura 3. Alarmados por la rápida retirada de las aguas, se intentó desplazar en vano muchos barcos hacia zonas más profundas del mar, de donde no pudieron ser retirados de nuevo. Hoy en día solo son empleados por manadas de caballos o camellos en busca de sombra y como parada de interés en las rutas turísticas de Moynaq. Fuente: Arian Zwegers

Dejando a un lado la excelente idea de cultivar algodón en un desierto -una planta con una enorme demanda hídrica- el caso del mar de Aral esconde asuntos más complejos. Tras desmantelarse la URSS en 1991, las cinco repúblicas resultantes tenían que consensuar la gestión de los recursos hídricos de la cuenca del mar de Aral. A pesar de haberse liberado de la administración rusa y lejos de toda aplastante lógica, los gobiernos de los países más sedientos siguieron apostando fuerte e incluso incrementaron las extensiones cultivadas del “oro blanco”. Pronto fue evidenciada la vergonzosa escasa intención de los representantes políticos de implantar medidas en pro de la recuperación del mar de Aral. Actuaciones interesantes como sustituir el algodón por especies de secano, incrementar la eficiencia de los canales de distribución y aplicar tecnología que monitorice la gestión del agua son de imprescindible exigencia. Se han empezado a dar tímidos pasos en buena dirección al crear el Consejo Interestatal del problema del Mar de Aral (ICAS) y el Fondo Internacional para la rehabilitación del Mar de Aral (IFAS), en las que busca atenuar dicha catástrofe ecológica y social, pero son urgentes muchas más actuaciones. No debemos olvidar que los efectos de la crisis del mar de Aral no solo conciernen a las regiones de Asia Central, nos interesa a todos su restauración (Figura 4).

Antártida mar de Aral
Figura 4. Se han encontrado restos de pesticidas provenientes del mar de Aral en la sangre de pinguinos de la Antártida. El ser humano debe ser consciente de que estas catástrofes ecológicas no son solo locales, también afectan globalmente dado que todo está conectado. Fuente: Pixabay

La población de la región espera que los países asuman su responsabilidad y que se pueda establecer un equilibrio entre el pescado y el algodón. La pérdida del mar ha supuesto un precio incalculable para demasiadas personas, viendo impotentes como sus vidas eran sentenciadas a manos de unas pocas decisiones políticas. Es hora de que se reconozca valientemente la gravedad de la situación y que se actúe en consecuencia, anteponiendo por primera vez en la historia de la humanidad la seguridad y salud de las personas y el entorno natural sobre un efímero y, por supuesto, nada equitativo crecimiento económico.

 

REFERENCIAS

Artículos científicos:

  1. Ataniyazova, O. A. (2003, March). Health and ecological consequences of the Aral Sea crisis. In 3rd World Water Forum, Regional Cooperation in Shared Water Resources in Central Asia, Kyoto (Vol. 18).
  2. Micklin, P. (2007). The Aral Sea disaster. Annu. Rev. Earth Planet. Sci., 35, 47-72.
  3. Micklin, P. P. (1988). Desiccation of the Aral Sea: a water management disaster in the Soviet Union. Science, 241(4870), 1170-1176.
  4. Nihoul, J. C., Zavialov, P. O., & Micklin, P. P. (Eds.). (2012). Dying and Dead Seas Climatic Versus Anthropic Causes (Vol. 36). Springer Science & Business Media.
  5. Pandey, A. C., & Jha, N. K. (2007). Central Asia: Democratic deficit and challenges of sustainable development. Journal of Environmental Researh And Development Vol, 1(4).
  6. Shibuo, Y., Jarsjö, J., & Destouni, G. (2007). Hydrological responses to climate change and irrigation in the Aral Sea drainage basin. Geophysical Research Letters, 34(21).
  7. Small, I., Van der Meer, J., & Upshur, R. E. (2001). Acting on an environmental health disaster: the case of the Aral Sea. Environmental Health Perspectives, 109(6), 547.
  8. Spoor, M. (1998). The Aral Sea basin crisis: Transition and environment in former Soviet Central Asia. Development and Change, 29(3), 409-435.
  9. Stone, R. (1999). Coming to grips with the Aral Sea’s grim legacy.

Páginas web:

  1. Columbia. (2008). The Aral Sea Crisis. http://www.columbia.edu/~tmt2120/introduction.htm
  2. Harris, P & Qobil, R. (2018). Restoring life to the Aral Sea’s dead zone. News. https://www.bbc.com/news/business-44159122
  3. Portal of Knowledge for Water and Environmental Issues in Central Asia. http://www.cawater-info.net/aral/index_e.htm
  4. International Fund for saving the Aral Sea. http://ecifas.waterunitesca.org/aral_basin/66-the-aral-sea-basin.html

Vídeos:

  1. Mar de Aral – El precio del progreso: una tragedia predecible. https://www.youtube.com/watch?v=ZfQCMGIfrwE
  2. Planeta Arena: Aralkum, el desierto más joven del mundo. Televisión española. https://www.youtube.com/watch?v=cTtE4OJRAiY
  3. Isabel Coixet. Aral, el Mar Perdido. Televisión Española. https://www.youtube.com/watch?v=8GGiAa_v9Pw&feature=youtu.be
  4. Dried-up Aral Sea springs back to life. France 24. https://www.youtube.com/watch?v=pk4v0uu5rkY
  5. The shrinking of the Aral Sea – “One of the planet’s worst environmental disasters”. https://www.youtube.com/watch?v=dp_mlKJiwxg
  6. People of the Lake | Al Jazeera World. Al Jazeera. https://www.youtube.com/watch?v=9iiL0T8UcXI
  7. “Back From The Brink” Aral Sea, Kazakhstan, Uzbekistan, Central Asia, Transcaucasus. https://www.youtube.com/watch?v=zEd0hz4Axp4
  8. From the Glaciers to the Aral Sea. Water Unites. https://www.youtube.com/watch?v=BwrXV4C1BCo

Una reliquia ribereña en peligro

En la Península ibérica tenemos el privilegio de poder disfrutar de un micromamífero endémico totalmente inconfundible cuya descripción probablemente os sorprenda: posee una trompa alargada y móvil, unos ojos diminutos, no presenta pabellones auditivos y sus patas traseras son más alargadas que las anteriores con desarrolladas interdigitaciones entre sus dedos. Morfológicamente no tiene mucho que envidiar al famoso ornitorrinco australiano, y no tenemos que irnos tan lejos para poder llegar a conocer a un animal tan característico. Estamos hablando del desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), una de las joyas de nuestra fauna, tan asombroso como poco conocido. Filogenéticamente emparentado a los topos al pertenecer a la familia Talpidae, sus linajes siguieron recorridos diferentes hace millones de años en Europa Central. Actualmente solo persisten dos especies de desmanes, el desmán ruso (Desmana moschata) y el desmán ibérico. Es por ello que los científicos consideran a este animal como un auténtico fósil viviente, con un alto valor científico y evolutivo.

Toda la morfología del desmán ibérico es el resultado de millones de años de adaptación a una especiación semiacuática. Su reducida visión, suficiente de cara a una vida de obligada coexistencia con el agua, no le supone un inconveniente para ser un voraz depredador de larvas de macroinvertebrados acuáticos. Gracias a sus garras delanteras y a su trompa móvil se abre camino entre el pedregoso lecho del río para dar con sus presas, a la vez que las interdigitaciones de las extremidades posteriores hacen de él un excelente nadador. De hábitos nocturnos y comportamiento elusivo, el desmán ibérico no pone las cosas fáciles a los expertos interesados en estudiar su ecología y comportamiento. Para encontrarlo, es necesario acudir a ecosistemas fluviales oceánicos, concretamente a tramos de ríos de alta velocidad, cuyas aguas sean frías y poco contaminadas, que disponga además de numerosos recovecos que permitan a la especie resguardarse de los depredadores, sin falta de abundantes guijarros y grabas en el fondo donde sus presas abunden.

 

Desmán de los pirineos
El desmán ibérico presenta una morfología altamente especializada y tan característica que lo hace un animal inconfundible. Fuente: Wikimedia Commons.

 

Este micromamífero se distribuía antaño de manera amplia por la mitad norte de la Península Ibérica y el Sistema Central, siendo un morador habitual de nuestros ríos de montaña de clima oceánico. Desgraciadamente, hoy en día su presencia se ha restringido considerablemente, siendo esta especie el foco de conservación del proyecto LIFE + Desmania y encontrándose catalogado como “Vulnerable” según la lista roja de la UICN. Se piensa que las poblaciones del Sistema Central se han extinguido, mientras que el resto de su distribución a nivel global ha sufrido una reducción aproximadamente del 68%. El pronunciado descenso de la especie es achacado por los expertos principalmente a una pérdida de la calidad del hábitat, como una alteración de la morfología de ribera (menos refugios frente a los depredadores), contaminación por vertidos que afectan a la disponibilidad de sus presas al ser altamente sensibles a la misma o a una variación en el caudal de los ríos, causado por la implantación de pequeñas centrales hidroeléctricas. Algunos resultados de las investigaciones realizadas argumentan que la nueva gestión de los caudales fluviales por parte de las hidroeléctricas puede presentar una seria amenaza al afectar directamente a la dinámica de sus presas. En concreto, el nuevo sistema implica fluctuaciones de caudal más impredecibles y menos relacionados con los ciclos naturales de los ecosistemas fluviales, afectando directamente a la abundancia y diversidad de macroinvertebrados, y, por ende, al desmán. Por otra parte, la construcción de presas delimita y aisla a los individuos pertenecientes a diferentes poblaciones, dificultando el flujo génico entre las mismas. Todo lo anteriormente mencionado hace al desmán un maravilloso bioindicador de la salud de los ecosistemas fluviales.

 

Desmán ibérico
Variación del caudal del río Leitzaran (Gipuzkoa) por la actividad de una planta hidroeléctrica con cinco días de diferencia. La alteración de la dinámica natural de las aguas puede ocasionar efectos negativos sobre los macroinvertebrados bentónicos de los que depende el desmán ibérico. Obtenida de Esnaola et al (2018).

 

Otro aspecto que puede estar relacionado con la regresión de las poblaciones de desmán es la recuperación de la nutria europea (Lutra lutra) en gran parte de la Península ibérica, siendo un depredador natural de la especie. Tras varias generaciones en ausencia de la nutria, preocupa una falta de adaptación de los individuos actuales a este potencial depredador. Por si fuera poco, la aparición de otro nuevo depredador con el que nunca había convivido previamente, el visón americano (Neovison vison), puede resultar el golpe de gracia para las ya pequeñas y fragmentadas poblaciones. Algunos investigadores señalan al mustélido invasor como responsable de la extinción del desmán ibérico en el Sistema Central, no sin argumentos, dado que en un estudio en Galicia se llegó a encontrar hasta un 26% de presencia de restos de desmán en la letrina de un ejemplar de visón americano.

De cara a la conservación de la especie no acompaña la falta de fiabilidad de publicaciones o citas previas sobre su distribución y frecuencia relativa ni los escasos conocimientos sobre su aspecto tanto biológico como social. Para mejorar la eficacia de los planes de conservación del desmán ibérico, resulta imprescindible incrementar los conocimientos sobre la especie para que las actuaciones implementadas se asemejen lo máximo posible a sus necesidades ecológicas. Por otro lado, es fundamental profundizar en el impacto de las actuaciones antrópicas sobre las poblaciones existentes para atenuar o prevenir sus efectos. Ante la grave situación en la que se encuentra el desmán ibérico, se están empezando a proponer las traslocaciones sobre aquellas poblaciones más vulnerables. No obstante, es vital tener en cuenta la variabilidad genética de las mismas con el fin de prevenir una posible erosión genética. En un estudio se descubrió una marcada estructuración filogeográfica de las poblaciones de la especie en la Península Ibérica, encontrándose dos orígenes principales, los Pirineos y el noroeste de la misma. Los autores han relacionado este patrón a refugios originados en mitad del Pleistoceno debido a las intensas glaciaciones, siendo crucial de respetar de cara a futuras traslocaciones.

 

Refugios glaciares Galemys pyrenaicus
Las glaciaciones del Pleistoceno estructuraron el actual patrón filogeográfico de las poblaciones de desmán ibérico a través de los refugios glaciares. El tamaño de los círculos indican la importancia de los refugios y hacia dónde se dirigió la colonización. Obtenido de Igea et al (2013).

 

La primera filmación del desmán ibérico fue por parte de la serie El hombre y La Tierra, de Félix Rodríguez de la Fuente. En ella podemos disfrutar de las primeras imágenes tomadas de esta fascinante especie. Os animo a seguir indagando sobre él y a que cada uno de nosotros nos responsabilicemos sobre una adecuada gestión de los ecosistemas fluviales, tanto a la hora de respetar el entorno como para exigir como ciudadanos activos a las empresas y al gobierno actividades respetuosas que nos permitan seguir coexistiendo y disfrutando del desmán ibérico.

Vídeo divulgativo del proyecto LIFE+ Desmania:

https://www.youtube.com/watch?v=lMTB1BMWGZo

 

Referencias

Agirre-Mendi, P. T. (2004). Distribución y estado de conservación del desmán ibérico,” Galemys pyrenaicus“(e. Geoffroy saint-hilaire, 1811 (mammalia: erinaceomorpha) en la Comunidad Autónoma de La Rioja. Zubia, (22), 55-86.

Aymerich, P., Fernández, A., & Gosalbez, J. (2013). Conservar al desmán ibérico, un reto pendiente. Quercus, 329, 26-34.

Cabria, M. T., Rubines, J., Gómez-Moliner, B., & Zardoya, R. (2006). On the phylogenetic position of a rare Iberian endemic mammal, the Pyrenean desman (Galemys pyrenaicus). Gene, 375, 1-13.

Esnaola, A., González‐Esteban, J., Elosegi, A., Arrizabalaga‐Escudero, A., & Aihartza, J. (2018). Need for speed: Preference for fast‐flowing water by the endangered semi‐aquatic Pyrenean desman (Galemys pyrenaicus) in two contrasting streams. Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems.

Gillet, F., Roux, B. L., Blanc, F., Bodo, A., Fournier-Chambrillon, C., Fournier, P., … & Michaux, J. R. (2016). Genetic monitoring of the endangered Pyrenean desman (Galemys pyrenaicus) in the Aude River, France. Belgian Journal of Zoology, 146(1).

Igea, J., Aymerich, P., Fernández-González, A., González-Esteban, J., Gómez, A., Alonso, R., … & Castresana, J. (2013). Phylogeography and postglacial expansion of the endangered semi-aquatic mammal Galemys pyrenaicus. BMC evolutionary biology, 13(1), 115.

Igea, J., Aymerich, P., Bannikova, A. A., Gosálbez, J., & Castresana, J. (2015). Multilocus species trees and species delimitation in a temporal context: application to the water shrews of the genus Neomys. BMC evolutionary biology, 15(1), 209.

Nores, C., Queiroz, A. I., & Gisbert, J. (2007). Galemys pyrenaicus Desmán ibérico. In Atlas de los Mamíferos Terrestres de España (pp. 92-95). Dirección General de Conservación de la Naturaleza-SECEM-SECEMU Madrid.

Nores, C. (2017). Desmán ibérico–Galemys pyrenaicus (E. Geoffory, 1811).

Romero, R. (2015). Depredación de visón americano sobre desmán ibérico en Galicia. Galemys, 27, 13-22.

Moda rápida y sus impactos ambientales y sociales

La ropa es un bien material que además de ejercer su función como aislante, permitiéndonos así conservar nuestra temperatura corporal, también es empleada como un medio de comunicación. Individualmente, usamos nuestras prendas para transmitir nuestros sentimientos, mensajes o para clasificarnos dentro de un determinado estatus social. Hace unas pocas décadas, la relación que se mantenía con la ropa era más profunda, en una época en la que las personas no podían permitirse un armario muy extenso. Cada unidad era valorada, cuidada y arreglada, pasando entre hermanos o incluso entre generaciones. Todo esto no habría sido posible si no se hubiese gozado de una buena calidad material. No obstante, nuestro sistema socioeconómico no tardó en darse cuenta de los fallos que conllevaban los productos duraderos y de calidad, creando y estableciendo de esta manera el concepto de obsolescencia programada a partir de los años 30. Este término, famoso sobre todo en la industria electrónica, no resulta tan aparente en la industria textil a pesar de la alta influencia que ejerce sobre la misma. Consiste en que los productores alteran deliberadamente la vida útil de su producto en cuestión, reduciéndola, pero sin llegar a afectar a la confianza del consumidor. En el caso del mundo de la ropa, las medias de nailon fueron un claro ejemplo de obsolescencia programada a partir de la década de los 40. Los comerciantes de medias de nailon destinaron mucho tiempo y recursos en obtener fibras sintéticas de menor resistencia y durabilidad (menor calidad) para así fomentar el consumo entre las mujeres por la necesidad de reemplazarlas. Esta estrategia de mercado es la base de la moda rápida actual. La mayoría de las marcas más demandadas ofrecen productos de baja calidad arropándose por unos precios económicos a la vez que imponen la necesidad de actualizar el armario por la creación constante de nuevas colecciones y temporadas. El objetivo principal es que los consumidores compren lo máximo posible con la mayor frecuencia posible.

Actualmente nos encontramos inmersos en un mundo de peligrosos cambios globales que avanzan imparables, entre los que se encuentran el cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Para ponernos en contexto acerca de la implicación de la moda rápida sobre el medio ambiente, es interesante destacar que la industria textil es la segunda más contaminante del mundo. Esto engloba a todo el proceso de fabricado de las prendas, desde la extracción de materias primas, manufacturado, transporte y eliminación de los productos. Una de las causas del tremendo impacto de esta industria sobre el planeta son las materias primas en las que se apoya para elaborar la ropa. Hoy en día la mayoría de las prendas están hechas de fibras sintéticas como el poliéster o fibras acrílicas. Estos materiales están compuestos de petróleo, apoyando de esta manera a la primera industria más contaminante del mundo. Además, el manufacturado de estas fibras sintéticas requiere de procedimientos con una alta demanda energética, emitiendo a su vez grandes cantidades de compuestos gaseosos contaminantes. El siguiente material más popular en la moda actual es el algodón. En este caso se trata de una fibra natural, pero a pesar de ello dista mucho de ser un elemento respetuoso con el medio ambiente. El algodón es el segundo cultivo más contaminante del mundo después del maíz y más del 99% de los cultivos existentes son transgénicos. Una de las explicaciones de su gran deuda ecológica es la alta demanda hídrica de esta planta, suponiendo el 2,6% de la huella hídrica mundial. Por otro lado, solamente el algodón es responsable de un cuarto de los pesticidas empleados mundialmente, teniendo un enorme efecto negativo sobre la salud de los agricultores (en la mayoría de las ocasiones no poseen del equipamiento necesario para un empleo seguro de los agroquímicos) y sobre los ecosistemas adyacentes a las plantaciones.

 

Consumo de agua en Europa
Figura 1. La Unión Europea depende enormemente de los recursos hídricos de la India con respecto al consumo de algodón. Los consumidores europeos hemos contribuido a la desecación del mar de Aral en un 20%, de cuyas aguas dependen muchos cultivos locales. Fuente: la huella hídrica del consumo de algodón UNESCO (2005).

Solamente hemos tocado el primer paso de la cadena de producción de la ropa y ya ha supuesto un gran impacto para el medio ambiente. Con respecto a la depuración de las aguas residuales producidas en las fábricas textiles, cabe destacar que en la mayoría de ellas los efluentes no son sometidos a ningún tipo de tratamiento depurativo, siendo vertidos de manera intacta al entorno. No es difícil indagar y encontrar en la red artículos de periódico o reportajes de televisión en los que se muestran ríos de la India teñidos con los colores de la temporada de moda. Hace relativamente poco tiempo mostraron imágenes de perros callejeros de color azul por bañarse en dichas aguas. Cabe destacar que los ríos a los que son vertidos estos efluentes cargados de contaminantes y sin depurar son los mismos de los que dependen las comunidades locales para sus necesidades básicas, afectando gravemente a su salud y bienestar.

Contaminación de la ropa
La ropa acumulada contiene muchos compuestos químicos tóxicos, los cuales reaccionan a procesos abióticos como la radiación solar o la lluvia, una vez acumulados en la intemperie. Esos polutantes pueden volatilizarse a la atmósfera, penetrar a las aguas subterráneas o transportarse a ríos cercanos. Fuente: Impactos ambientales de la industria de la moda https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1964887/pdf/ehp0114-a00449.pdf

Una vez fabricada y teñida la ropa, que requiere grandes cantidades de agua y energía, es transportada a largas distancias desde su lugar de fabricación. La mayor parte de las prendas que se demandan en Europa provienen de Asia, conllevando su transporte la emisión de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero a la atmósfera, favoreciendo así el cambio climático. Gracias al enorme éxito de las empresas de moda rápida, la demanda de ropa es tan grande que se ha instaurado la necesidad de disponer de prendas actualizadas, deshaciéndonos de aquellas más obsoletas para poder estar “a la moda”. Por ello, toneladas de ropa en buen estado son desechadas. La mayoría de estas prendas acaban en los vertederos locales, contaminando la atmósfera al emitir gases volátiles altamente tóxicos o contaminando las aguas subterráneas, por lixiviado. Parte de la ropa que no acaba en vertederos es enviada a países en desarrollo, amontonada sobre enormes pilas de más ropa de segunda mano proveniente de países occidentales. La llegada de prendas es tal, que más que favorecer a la comunidad local proveyéndoles de recursos, pasa a ser otro problema de contaminación añadido. En la mayoría de los casos llega tanta ropa que supera con creces a la demanda local, acumulándose, emitiendo compuestos tóxicos e impidiendo que sectores textiles locales puedan emprender sus negocios.

Ropa de segunda mano
Exceso de ropa de segunda mano en algunos países en desarrollo. Fuente: Impactos ambientales de la industria de la moda https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1964887/pdf/ehp0114-a00449.pdf

Estas consecuencias, grosso modo, implican a la moda rápida de forma muy negativa sobre el medio ambiente. Pero me parece que el tema tratado se encuentra incompleto si no indagamos sobre las implicaciones éticas y sociales de esta industria. Como ya he comentado, la gran mayoría de la ropa que se comercia en Europa proviene de Asia, de países como Bangladesh, Vietnam, China o Camboya. Las grandes marcas de ropa actuales manufacturan sus productos en estos países por una mayor rentabilidad económica, debido a que emplean mano de obra barata y porque la legislación de dichos países es mucho más débil sobre cuestiones medioambientales y de justicia social. Los trabajadores de las fábricas textiles son mayoritariamente mujeres y cobran un sueldo que no alcanza para una alimentación adecuada ni para invertir en salud o en educación para sus hijos. Además, las jornadas laborales son muy extensas (14-20 horas diarias), impidiendo que puedan destinar tiempo a sus familias. Como consecuencia, muchas se ven obligadas a llevarse a sus hijos consigo a las fábricas, estando los niños expuestos a compuestos químicos altamente nocivos (como tintes) a muy temprana edad.

Gastos de una camiseta
Figura 2. Del coste total que conlleva la producción de una camiseta, al trabajador solo le corresponde un 0,6 % del mismo. Fuente: https://ropalimpia.org

Muchos trabajadores textiles, como aquellos que trabajan para la industria del cuero, tienen graves problemas de salud, destacando los problemas dérmicos y respiratorios. Esto se debe a que las fábricas no suelen suministrar un equipamiento que permita asegurar una manipulación segura del producto sin que sea necesario exponerse directamente a los productos corrosivos y tóxicos. Sin embargo, los mayores delatores de esta violación de los derechos humanos los encontramos en las noticias sobre derrumbamientos o incendios de fábricas textiles. Una vez más, si investigamos en la red podemos encontrar dramáticos ejemplos como el caso del derrumbamiento de Rana Plaza en Bangladesh, en el que murieron 1.127 personas. Esto expone que muchos de los edificios de la industria textil en dichos países no son seguros. Por último, estos trabajadores no pueden reclamar unas mejores condiciones de seguridad, un sueldo digno o una jornada laboral adecuada porque en esos países no están permitidos los sindicatos y las manifestaciones pacíficas son sofocadas mediante violencia por el gobierno.

Violación de los derechos humanos.
Dhaka, Bangladesh, marzo de 2010. Dhaka posee más de 4000 fábricas sólo para exportación. Fuente: https://www.adamsmith.org/blog/international/sweatshops-make-poor-people-better-off

En un mundo en el que se prevé que solamente en España en 2018 se incremente el consumo de ropa en un 26 %, el futuro para el medio ambiente y los trabajadores textiles no se muestra muy alentador. Sin embargo, actualmente está cogiendo fuerza un movimiento denominado moda lenta o “slow fashion”. Esta iniciativa o filosofía de consumo aboga por el empleo de materias primas ecológicas en nuestras prendas, responsables tanto ambientalmente como socialmente. Por otro lado, propone el uso de técnicas de tintado más respetuosas, como el tintado en seco, que requiere mucha menos agua y energía. Además, defiende unas jornadas laborales acordes con los derechos humanos. Por último, hace un llamamiento a los consumidores para advertirles de su responsabilidad sobre los impactos de la moda rápida y los anima a valorar más su ropa, a consumir menos y, a poder ser, productos de mejor calidad para prolongar así su vida útil.

Moda lenta o Slow fashion
Figura 3. Una excelente alternativa a la moda rápida es intentar seguir las directrices de la moda lenta, un buen ejemplo de consumo responsable. Fuente: https://nammu.com/blog/es/slow-fashion/

¿Y tú? ¿Estabas al tanto de la magnitud de los impactos de la moda rápida sobre el medio ambiente y los derechos humanos?

Os dejo con un vídeo de la estupenda campaña de Ropa Limpia y un documental MUY recomendado de la temática:

 

 

 

El arrendajo y el ratón de campo: los arquitectos de los bosques templados

Un mejor conocimiento sobre las interacciones planta-animal durante el proceso dispersivo de semillas es fundamental para comprender la ecología de las especies y la dinámica de las poblaciones. La dispersión es un proceso clave que determina la distribución espacial de las semillas y, por tanto, la probabilidad de reclutamiento de nuevos individuos. Actualmente, debido al frecuente abandono de zonas agrícolas, muchas especies de fagáceas nativas (Quercus) están recuperando el terreno en campos de cultivo viejos.

Ratón de campo, Apodemus sylvaticus
Ejemplar de ratón de campo (Apodemus sylvaticus). Es un gran depredador y dispersor de bellotas en los bosques mediterráneos. Milos Andera. Rescatada de: http://www.naturephoto-cz.com/raton-de-campo-picture_es-11422.html

Los mayores contribuidores al reclutamiento de nuevos individuos en los bosques mediterráneos son el ratón de campo (Apodemus sylvaticus) y el arrendajo (Garrulus glandarius). Se podría llegar a pensar, sin estar del todo equivocado, que ambas especies se caracterizan por ser depredadores de bellotas, estableciendo como consecuencia una relación antagonista con la planta por la gran pérdida de efectivos. Sin embargo, en muchos estudios se ha podido comprobar que son los bancos de semillas que construyen estos animales los que posibilitan en mayor medida la supervivencia de los frutos de los depredadores y los que crean condiciones climáticas adecuadas para la germinación y establecimiento de las plántulas. Estos almacenes son creados con la finalidad de disponer de una fuente de alimento segura en momentos de escasez, como la época invernal. La apuesta de la planta es confiar en que los dueños y conocedores de la localización del banco de semillas olviden su posición, debido al gran número de almacenes que pueden crear en un periodo tan corto de tiempo o que no sobrevivan.

Arrendajo y bellota.
El arrendajo (Garrulus glandarius) al contrario que el ratón de campo, es un dispersor a largas distancias llegando a dispersar un solo individuo miles de bellotas hasta 1 km. Phil Winter.

En el medio natural, la diversidad de especies, y, por tanto, el establecimiento de interacciones ecológicas asociadas más complejas suele estar relacionado con un mejor equilibrio ecológico. En el caso de las especies del género Quercus, poseedoras de un fruto altamente nutritivo y cotizado por los depredadores, disponer de especies dispersoras de semillas distintas se puede traducir en una mayor probabilidad de supervivencia de las bellotas. En el caso del ratón de campo, dado a su alto riesgo de ser depredado en áreas con poca cobertura vegetal, suelen desplazarse y dispersar las semillas en zonas más matorralizadas a poca distancia del foco de emisión de semillas. En cambio, el arrendajo puede llegar a desplazar los frutos a distancias mucho mayores, con preferencia sobre zonas más abiertas, probablemente por una menor presencia de roedores que pudiesen depredar las semillas almacenadas. Mientras que desplazamientos cortos promueven la regeneración local, desplazamientos a gran distancia pueden permitir que la población llegue a colonizar otros puntos más lejanos a lo largo del territorio. De esta manera, la planta dispone de dos tipos de dispersores distintos de los que se ve beneficiada siendo las bellotas transportadas tanto a distancias cortas como más alejadas. Además, en función del microhábitat donde sean depositadas (determinado en gran medida por el comportamiento del dispersor) las condiciones de germinación o exposición a la depredación variarán, presentando más posibilidades de que la dispersión y el establecimiento de plántulas sea efectiva. Este rápido desplazamiento de semillas, acompañado del hábito almacenador de estos dispersores ha permitido que las semillas escapen al consumo por otras especies estrictamente predadoras o al daño provocado por agentes abióticos que actúan cuando la semilla queda expuesta sobre el suelo (temperaturas demasiado bajas, exceso de insolación…). Por otro lado, el consumo parcial de las semillas se ha visto que estimula la germinación de las mismas, permitiendo una reducción del tiempo de exposición a las inclemencias del tiempo o a agentes nocivos. Se piensa que el desproporcionado tamaño de los cotiledones ha sido seleccionado de manera evolutiva no solo para favorecer la germinación y el establecimiento de plántulas, sino también como reserva energética complementaria para saciar a los consumidores, permitiendo que el embrión permanezca intacto sin afectar a la viabilidad de la semilla.

Por todo lo anteriormente comentado, podemos concluir que la relación establecida entre el arrendajo y el ratón de campo con especies del género Quercus podría ser considerada de mutualista, pues tanto el animal como la planta se ven beneficiados del resultado de la interacción. Ser conocedores de las relaciones planta-animal son claves para prever posibles implicaciones sobre las especies implicadas a nivel poblacional, con claras aplicaciones de cara a la restauración pasiva de paisajes agrícolas. Las especies con comportamiento dispersor-almacenador ejercen un servicio ecosistémico fundamental en la restauración y establecimiento de efectivos en el bosque templado mediterráneo.

La contaminación lumínica también amenaza a los anfibios

Recientemente se ha publicado un artículo  en el blog de divulgación científica de SOS anfibios Guadarrama en el que se argumenta que la iluminación artificial puede afectar al comportamiento, fisiología y ecología de los anfibios. Leer más “La contaminación lumínica también amenaza a los anfibios”