2 contratos SAVEKELPS FUNDACION BIODIVERSIDAD

Con las referencias Convocatoria concurso M2399-2181 y Convocatoria concurso M2399-2182 se convocan dos plazas, una con perfil investigador de tiempo completo de 13 meses de duración, y otra con perfil de ayudante de gestión del proyecto de 14 meses a media jornada (incluidas las prórrogas), para trabajar en el proyecto  “SAVEKELPS Identificación de áreas de protección en el Atlántico español que representen refugios de baja vulnerabilidad climática en escenarios futuros para los bosques de kelps y los fondos de algas amenazadas”, financiado por la Fundación Biodiversidad en la convocatoria de Conservación de la Biodiversidad Marina 2020.


El periodo de recepción de solicitudes por parte de los candidatos empieza el día 25-02-2021 y termina el día 10-03-2021.

Podéis acceder a la convocatoria aquí:  https://sede.urjc.es/tablon-oficial/categoria/INV/

Our economy will founder in a long term/Nuestra economía se va a pique

Nowadays, our economy is called Linear Economy which is based on a take-make-use-dispose approach. As the economy grows, we need more raw materials for the production of more goods and we produce more waste. This isn’t a big problem as long as the economy is relatively small compared to our natural ecosystem. However, the natural ecosystem is the source of raw materials and the “landfill” for our waste (1). Consequently, it is not a sustainable model in a long term. In general, there are three main reasons for this:

1) Resources like fossil fuels, food and water are increasingly hard to get in a good quality.

2) Biodiversity is in decline worldwide and these ecological services seem to be taken for granted.

3) The financial system almost crashes the entire economy due to fluctuating prices of goods and indebtedness situations.

Linear economy depends upon cheap energy, cheap materials and cheap credit actually. The petroleum revolution or the “Industrial Revolution” was an unbelievable situation without precedents and the price of oil was around 20 dollars a barrel or less. Materials were in abundance because the war effort has upped the production of all sorts of metals and plastics, among others. As a consequence, the idea of producing lots of stuff, making it available, making it cheap. However, if people couldn’t afford it there would be a higher purchase which was a way of buying on credits. Nowadays the situation is similar but there are changes in our life and our economy (3).

Source: Sustainability illustrated.com

An alternative approach for this Linear Economy is called Circular Economy. In a circular economy we can reuse, re-manufacture and recycle products (2). In fact, it is a make/remake- use/reuse approach. As a result of that, it isn’t about selling and forgetting goods but thinking about new opportunities for these products. This type of economy aims to radically limit the extraction of raw materials and the production of waste because it recovers and reuses as many of the products and materials as possible over and over again. The principles of circular economy are:

  • Waste equals food: it is like a food chain. In this there isn’t such thing as waste in living systems. In fact, one specie waste becomes another species food. If we redesigned products, they would be reused and disassembled at the end of their lifespan.
  • Build resilience through biodiversity: living systems are biodiverse and many species contribute to overall health of a system. It is a general sense that greater biodiversity supports a shock of a system. If we had a big pool of resources to draw on, we would be able to bounce back from disruptive events.
  • Use energy from renewable sources: living systems are powered by renewable sources.
  • We need to think in systems or in other words, “rethinking”: a circular economy is related to many actors working together to create effective flows of materials and information. We need to think in systems for a connection between people, places and ideas(1).

Re-thinking and redesigning products, components and the packaging of these is a first step for the change. For example products such as mobile phones or washing machines, among others,  aren’t biodegrade. Consequently, we need another sort of rethink, a way to cycle valuable metals, polymers and alloys so they maintain their quality and continue to be useful beyond the self life of individual products (4). However, it isn’t only a change in our products but also our “life routine” or in other words commercial sense. A potential solution is throwing away and replacing our culture and we adopt a return and renewed one, where products and components are designed to be disassembled and regenerated (1).

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Ellen MacArthur Foundation (2013). Towards the Circular Economy
  2. Korhonen, J., Honkasalo, A., Seppälä, J. (2018). Circular Economy: The Concept and its Limitations. Ecological Economics 143: 37-46
  3. Sariatli, F. (2017). Linear Economy Versus Circular Economy: A Comparative and Analyzer Study for Optimization of Economy for Sustainability 6(1): 31-34
  4. Kyro, R-K. (2020). Share, Preserve, Adapt, Rethink – A focused framework for circular economy. Conf. Ser.: Earth Environ. Sci. 588 042034

Estudian el efecto de los cambios del clima en la biología de las mariposas | MNCN-CSIC

Un equipo internacional de investigadores, en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha realizado durante más de diez años el seguimiento de veinte especies de mariposas de la Sierra de Guadarrama, observando que el aumento de temperatura durante los meses previos a la aparición de estos insectos adelanta sus periodos de vuelo.

El trabajo, publicado en las revistas Ecology Journal of Animal Ecology, muestra la importancia de realizar seguimientos a largo plazo para poder predecir el impacto del cambio climático sobre la biodiversidad.

Noticia entera disponible en: Estudian el efecto de los cambios del clima en la biología de las mariposas | MNCN-CSIC

SECCIÓN RADIOFÓNICA DE “SCIENCE INTO IMAGES” (14.02.2021)

DECENIO INTERNACIONAL DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA RESTAURACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS (2021-2030)

 

Ayer, domingo 14 de febrero de 2021, emitimos la tercera entrega de nuestra sección radiofónica en el programa Maresmejant, de Mataró Ràdio, que podéis sintonizar en el 89.3 de la FM

Origen: Science into Images’

Becas de postgrado para el Máster en Técnicas de la Biodiversidad y Ecología

La Fundación Carolina ofrece 2 becas de postgrado para cursar el Máster en Técnicas de Conservación de la Biodiversidad y Ecología de la URJC durante el próximo curso 2021-2022. Las becas están dirigidas a nacionales de países de América Latina miembros de la Comunidad Iberoamericana de Naciones o de Portugal y se pueden solicitar hasta el día 17 de marzo de 2021.

Las condiciones y el formulario de solicitud de las becas están aquí: https://gestion.fundacioncarolina.es/programas/5528

Toda la información del Programa de Máster está aquí: https://www.urjc.es/estudios/master/759-tecnicas-de-conservacion-de-la-biodiversidad-y-ecologia

Entre el 15 de febrero y el 24 de marzo estará abierto el primer plazo para la preinscripción en el Máster.

Biocostras: La clave oculta del éxito (Capítulo I)

En esta serie de publicaciones centrada en estas grandes desconocidas comprenderemos que son, dónde viven, cómo viven, que servicios ecosistémicos aportan y por qué son claves en el éxito de las restauraciones ambientales. En definitiva mostraremos su biología, ecología y sus potenciales usos como herramientas frente a la degradación.

¿Qué son?

Estas formaciones son desconocidas para la sociedad, muchos de nosotros habremos estado en contacto con estas costras biológicas y no lo habremos sabido debido a que son poco patentes e incluso en determinadas ocasiones son confundidas con el propio sustrato. La especie humana desde su origen ha centrado sus gustos en lo macro, uno observa un bosque monoespecífico y automáticamente piensa en belleza y diversidad al ver tantas unidades de gran tamaño y verdor. Sin embargo, cuando uno se encuentra en frente de un terreno desprovisto de cubierta vegetal o con unidades vegetales dispersas piensa que es un terreno baldío o que ha sido degradado, pero realmente presenta una biodiversidad oculta increíble.

Esta diversidad velada está representada por esas innumerables manchas de diferentes colores que invaden las zonas desprovistas de vegetación en terrenos considerados como “baldíos”. Viendo el suelo aparentemente desnudo uno podría pensar erróneamente que allí no habita ningún organismo, pero cada una de estas islas de biodiversidad, denominada biocostra, está compuesta por cianobacterias, líquenes, briófitos, hongos, microalgas, bacterias heterótrofas y arqueas (Belnap et al., 2016).

Biocostra dominada por líquenes de la especie Diploschistes diacapsis (Ach.) Lumbsch en el Paraje de Las Amoladeras (Almería). Imagen propia.

Nadie esperaría encontrar tanta heterogeneidad en estas formaciones, ¿verdad? Si aún no te has sorprendido te aseguro que lo harás a lo largo de esta serie.

¿Dónde viven?

Como hemos anticipado, estas comunidades viven en estrecho contacto con el suelo, colonizando el primer centímetro de su superficie (Belnap et al., 2016). Están presentes en todos los continentes (Benavent-González et al., 2018; Rodríguez-Caballero et al., 2018) aunque dominan en las zonas áridas y semiáridas, las cuáles ocupan un 40% de la superficie terrestre (Prăvălie, 2016). A causa del cambio global, la intensificación del uso del suelo y la propia presión humana estos ambientes están en continua degradación, estimándose una pérdida de 12 millones de ha cada año (Brauch & Spring, 2009). Por lo que las biocostras van perdiendo su hábitat rápidamente. Como veremos esta amenaza provoca unas modificaciones en el ecosistema complejas de revertir.

Ladera completamente colonizada por biocostras dominadas por líquenes en el paraje de El Cautivo (Desierto de Tabernas, Almería). Imagen propia.

BIBLIOGRAFÍA:

Belnap J., Weber B. & Büdel B. 2016. Biological Soil Crusts as an Organizing Principle in Drylands. In: Weber B., Büdel B. & Belnap J. (eds) Biological Soil Crusts: An Organizing Principle in Drylands. Springer International Publishing, Cham. 3-13 pp. https://doi.org/10.1007/978-3-319-30214-0_1

Benavent-González A., Delgado-Baquerizo M., Fernández-Brun L., Singh B.K., Maestre F.T. & Sancho L.G. 2018. Identity of plant, lichen and moss species connects with microbial abundance and soil functioning in Maritime Antarctica. Plant Soil 429(1-2): 35-52. https://doi.org/10.1007/s11104-018-3721-7

Brauch H.G. & Spring U.O. 2009. Securitizing the ground grounding security. NCCD issue paper n°2. Secretariat of the United Nations convention to Combat Desertification, Bonn. 52 pp. https://catalogue.unccd.int/843_dldd_eng.pdf

Prăvălie R. 2016. Drylands extent and environmental issues. A global approach. Earth-Science Reviews 161: 259-278. https://doi.org/10.1016/j.earscirev.2016.08.003

Rodríguez-Caballero E., Belnap J., Büdel B., Crutzen P.J., Andreae M.O., Pöschl U. & Weber B. 2018. Dryland photoautotrophic soil surface communities endangered by global change. Nature Geoscience 11: 185-189. https://doi.org/10.1038/s41561-018-0072-1

¿Llamamos a nuestra basura marina “arrecife”?

Existen muchas definiciones sobre qué son los arrecifes artificiales. Según la Convención OSPAR (Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste), los arrecifes artificiales son estructuras sumergidas colocadas deliberadamente sobre el suelo marino con el fin de imitar alguna de las características de un arrecife natural1. Históricamente, aunque el verdadero auge de su aparición surgió como resultado del hundimiento de barcos y aviones de la Segunda Guerra Mundial, los primeros informes sobre su instalación en los fondos del medio marino datan de finales del siglo XVIII, cuando en Japón los pescadores hundían intencionadamente estructuras de bambú para formar sitios de pesca.

Hoy en día, los impactos ambientales de los arrecifes artificiales son muy contradictorios. Partiendo de una revisión bibliográfica la mayor parte está relacionada con los efectos positivos, directos e indirectos, que derivan de los arrecifes artificiales en el medio marino. En contraposición, los impactos negativos son bastante menospreciados en este tipo de “ecosistemas humanos”. En general, la modificación del perfil de fondo y de la tasa de sedimentación, el sellado y las alteraciones de las condiciones hidrográficas son impactos negativos intrínsecamente ligados a los arrecifes artificiales3, que tienen a su vez efectos sobre:

  1. La calidad de las aguas, derivada de la contaminación provocada por la resuspensión de los sedimentos y posibles derrames accidentales de lubricantes y/o combustibles en la fase de colocación de los arrecifes y por alteraciones en su calidad fisicoquímica, como la concentración de materia orgánica, nutrientes, oxígeno disuelto, nivel de turbidez etc. Sobre todo, en zonas confinadas y en sistemas de agua semicerrados, este impacto se manifestará de forma significativa donde la renovación del agua aquí es escasa. De hecho, puede llegar a producirse eutrofia en el sistema en conjunto. Estos efectos pueden considerarse más bien puntuales y reversibles, en muchos casos, pero inciden especialmente sobre aquellos organismos sésiles o con baja capacidad de movimiento. Otro tipo de contaminación a tener en cuenta deriva de los posibles aparatos eléctricos, aguas de lastre, restos de lodos, pinturas, disolventes… de embarcaciones, casquetes de aviones, antenas de radiotelecomunicaciones, etc, que puedan perjudicar gravemente el ecosistema si no son retirados a tiempo4.
  2. La calidad de los sedimentos, provocada por ejemplo por la posible liberación de contaminantes atrapados en las capas profundas del sedimento durante la fase de obra de los arrecifes que son deliberadamente construidos. 
  3. Las comunidades bentónicas y pelágicas. En lo que respecta a los impactos de carácter directo, las comunidades bentónicas que habiten sobre o bajo el sustrato quedarían sepultadas. No obstante, si son instalados deliberadamente, se suele realizar sobre fondos arenosos no vegetados previamente donde la biodiversidad es bastante escasa. Además, ambos tipos de organismos tanto los bentónicos como los pelágicos, pueden verse afectados por la incorporación de partículas a la columna de agua, provocada por labores de fondeo en términos de disminución de la tasa fotosintética o dificultad respiratoria por colapso en las branquias de dichas partículas, entre otros. Por otro lado, también hay que tener en cuenta las alteraciones indirectas hacia estos organismos, derivadas de la posible atracción de depredadores u otros organismos ajenos al sistema, que pueden no ser deseables para la supervivencia del ecosistema.
  Arrecife construido deliberadamente. Imagen obtenida de The Guardian

A pesar de sus impactos negativos previamente citados, su instalación deliberada o el simple aprovechamiento de estructuras previas es objeto de estudio actual. De entre los beneficios, el que más destaca es el incremento de los recursos pesqueros. De hecho, este es el objetivo básico de los arrecifes construidos intencionadamente pues principalmente su finalidad es el incremento de la producción y la conservación de las especies objetivo. Por otro lado, también proporcionan refugio, alimento, zonas de cría y de desove, incremento de la superficie de colonización de las comunidades epibentónicas etc2. Todo esto, provoca el mantenimiento y/o recuperación tanto de hábitats como de biodiversidad costera. Además, actúan de barrera frente al litoral al igual que los arrecifes “naturales”, fomentando así la defensa costera5.

Es cierto que actualmente los arrecifes artificiales son una posible solución a tener en cuenta, tanto con motivo de construcción como de aprovechamiento. Sin embargo, no debemos olvidar que aún el mar es tomado como un vertedero. Hasta hace pocas décadas, si una embarcación se hundía, no volvía nunca más a aparecer ni nadie ejercía algún tipo de protesta al respecto. Además, resulta notable la falta de regulación normativa relativa a estas estructuras. De hecho, sólo existen directrices o guías metodológicas para abordar el tema, sin contar con un respaldo jurídico y vinculante realmente específico para este nuevo tipo de arrecife que solo es un ejemplo del nuevo fondo marino del siglo XXI.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste. París, 22 de Septiembre de 1992.

2. Lima, J.S., Zalmon, I.R., Love, M. (2019). Overview and trends of ecological and socieconomic research on artificial reefs. Elsevier. Marine Environmental Research. 145:81-82

3. Ministerio de Medio Ambiente. Secretaría General Técnica. Guía metodológica para la instalación de arrecifes artificiales. Madrid: Centro de Publicaciones del Ministerio de Medio Ambiente, 2008. ISBN 978-84-8320-445-0

4. Guidelines for the Placement of Artificial Reefs. Londres. 2009.

5. Rosales, A., Ron, E., Castresana-Pérez, G. (2009). ¿Atracción o Producción en Hábitats Artificiales? Gulf and Caribbean Research. 62:31-33

El aumento de la masa forestal se percibe como un factor negativo en las zonas rurales pese a los beneficios que aporta | madrimasd

La aparición de nuevas masas boscosas y el aumento de la cobertura vegetal son beneficiosos para mitigar el cambio climático ya que los bosques ayudan a retener CO2 y restaurar los ecosistemas

Origen: El aumento de la masa forestal se percibe como un factor negativo en las zonas rurales pese a los beneficios que aporta | madrimasd

Fragmentación de hábitat: Proceso dual

La transición del nomadismo al sedentarismo producida durante el Neolítico en la especie humana provocó la aparición de la agricultura y la ganadería (Bellwood, 2005; Vigne, 2008) empleadas ambas como fuente de recursos estable, evitando así tener que basarse únicamente en la caza y recolección como medio para conseguir alimento. Este nuevo estilo de vida lo que provocó fue la aparición y transmisión de enfermedades por el aumento de la densidad de población y un empeoramiento nutritivo, al basarse la alimentación en las plantas domesticadas que tenían un menor poder calorífico con respecto a los alimentos recolectados y cazados (Boserup, 1965). Teniendo en cuenta estas modificaciones conductuales podemos afirmar que desde el Neolítico la especie humana comenzó una alteración sistemática tanto de la especie en sí misma como del ambiente que la rodeaba, encargándose de modelar el paisaje dependiendo de las necesidades de cada momento. Estas alteraciones en los hábitats provocaron, provocan y provocarán el fenómeno conocido como fragmentación de hábitat.

Poblado humano tipo del Neolítico. Se pueden observar tanto el ganado como los cereales que están segando que nos muestra claramente la transición nómada-sedentario origen de la aportación humana a este proceso. Imagen obtenida de: https://www.otromundoesposible.net/wp-content/uploads/2020/09/neolitico1-1140×641.jpg

La fragmentación de hábitat es un proceso de origen dual, pudiendo ser tanto antrópico como natural. Surge cuando se produce un cambio en el uso del suelo que provoca la disrupción del hábitat que existía previamente, generando parches aislados y de menor tamaño rodeados por una matriz de composición variable (Wilcove et al., 1986; Haddad et al., 2015). Con relación al origen antrópico, esta matriz puede ser generada por cultivos agrícolas, urbanizaciones, redes viarias, reforestaciones y actividades mineras principalmente. Mientras que con el origen natural son los terremotos, incendios, tsunamis y otros fenómenos geoclimáticos como ciclones los que la generan (Cui et al., 2012; Haddad et al., 2015; Arief & Itaya, 2018).

Paraje insular o parcheado producido por la acción de la fragmentación. Imagen obtenida de: https://www.greenteach.es/wp-content/uploads/2018/02/fragmentaci%C3%B3n-de-h%C3%A1bitats-3.jpg

Al tratarse este proceso de uno de los principales motores de cambio global que afectan a la biodiversidad (Saunders et al., 1991), lleva suscitando un gran interés en los científicos desde que se postulara la teoría biogeográfica de islas de MacArthur & Wilson (1967) considerada como el germen. Actualmente se están produciendo avances en materia de fragmentación, encaminándose a maximizar la escala a la que se estudia este proceso, existiendo algunos trabajos que evalúan el efecto a nivel global (Keinath, 2016; Taubert, 2018). Pese a estos avances y mejoras, se abrió recientemente un debate con relación a cuál es el efecto de la fragmentación sobre la biodiversidad.

Este debate enfrentó dos posturas claramente opuestas. La de aquellos científicos que apoyaban los efectos negativos como son entre otros el aumento del efecto borde, la disminución de la conectividad, los cambios estocásticos impredecibles, la reducción del espacio efectivo para el establecimiento y alimentación de las comunidades, los cambios en la biología y genética de las especies presentes y las modificaciones de sus interacciones (Fischer & Lindenmayer, 2007). Y los que consideraban que tiene efectos positivos sobre la biodiversidad. Estas respuestas positivas son principalmente, el incremento de la conectividad funcional, la generación de diversidad de hábitats, la existencia de efectos borde positivos y la reducción de la competencia (Fahrig, 2017). Este debate finalizó con la aceptación general de que la fragmentación ejerce efectos negativos sobre la biodiversidad. Aunque sí que es cierto que existen excepciones. Ejemplo de ello, es la generación de diversidad de hábitats en cuanto a composición, tamaño y forma por acción de la fragmentación, lo cual está relacionado con un aumento de biodiversidad (Hu et al., 2012). Además, otro caso más específico donde se demuestra que no hay efecto de la fragmentación sobre la biodiversidad, es el producido sobre la entomofauna edáfica (comunidad de insectos que habita en el suelo). La cual está claramente adaptada a las condiciones inmediatamente próximas, que favorecen el no percibir la alteración física a escala de paisaje (Braschler & Baur, 2016).

Como conclusión si se atiende al principio de precaución, se tienen en cuenta estas consideraciones y se acepta el efecto negativo de la fragmentación, se debería tratar de conservar el mayor área de hábitat natural que fuera posible. Haciendo hincapié en los hábitats vulnerables y con una distribución restringida que son los que presentan un mayor riesgo de desaparición. Como se verá en una publicación futura, tampoco se debe olvidar el empleo de microrreservas ya que en hábitats concretos como los afloramientos yesíferos pueden ser la mejor herramienta de conservación.

Bibliografía:

Arief, M.C.W. & Itaya, A. (2018). Influence of the 2004 Indian ocean tsunami recovery process on land use and land cover in Banda Aceh, Indonesia. Journal of Forest Planning 22(2): 55-61.

Bellwood P. 2005. First farmers: The origins of agricultural societies. Blackwell Publishing, Oxford. 360 pp.

Braschler, B. & Baur, B. (2016). Diverse effects of a seven-year experimental grassland fragmentation on major invertebrate groups. PLoS One 11(2): e0149567.

Boserup E. 1965. The conditions of agricultural growth: The economics of agrarian change under population pressure. Aldine Publishing, Chicago. 132 pp.

Cui, P.; Lin, Y.; Chen, C. (2012). Destruction of vegetation due to geo-hazards and its environmental impacts in the Wenchuan earthquake areas. Ecological Engineering 44: 61-69.

Fahrig, L. (2017). Ecological responses to habitat fragmentation per se. Annual Review of Ecology, Evolution and Systematics 48: 1-23.

Fischer, J. & Lindenmayer, D.B. (2007). Landscape modification and habitat fragmentation: a synthesis. Global Ecology and Biogeography 16(3): 265-280.

Haddad, N.M.; Brudvig, L.A.; Clobert, J.; Davies, K.F.; Gonzalez, A.; Holt, R.D.; Lovejoy, T.E.; Sexton, J.O.; Austin, M.P.; Collins, C.D.; Cook, W.M.; Damschen, E.I.; Ewers, R.M.; Foster, B.L.; Jenkins, C.N.; King, A.J.; Laurance, W.F.; Levey, D.J.; Margules, C.R.; Melbourne, B.A.; Nicholls, A.O.; Orrock, J.L.; Song, D.X.; Townshend, J.R. (2015). Habitat fragmentation and its lasting impact on Earth’s ecosystems. Science Advances 1 (2): e1500052.

Hu, G.; Wu, J.; Feeley, K.J.; Xu, G.; Yu, M. (2012). The effects of landscape variables on the species-area relationship during late-stage habitat fragmentation. PLoS One 7(8): e43894.

Keinath, D.A.; Doak, D.F.; Hodges, K.E.; Prugh, L.R.; Fagan, W.; Sekercioglu, C.H.; Buchart, S.H.M.; Kauffman, M. (2016). A global analysis of traits predicting species sensitivity to habitat fragmentation. Global Ecology and Biogeography 26(1): 115-127.

MacArthur, R.H. & Wilson, E.O. (1967). The theory of island biogeography. Princeton University Press, Princeton, New Jersey. 224 pp.

Saunders, D.A.; Hobbs, R.J.; Margules, C.R. (1991). Biological consequences of ecosystem fragmentation: A review. Conservation Biology 5(1): 18-32.

Taubert, F.; Fischer, R.; Groeneveld, J.; Lehmann, S.; Müller, M.S.; Rödig, E.; Wiegand, T.; Huth, A. (2018). Global patterns of tropical forest fragmentation. Nature 554 (7693): 519-522.

Vigne J.D. 2008. Zooarchaeological aspects of the Neolithic diet transition in the Near East and Europe, and their putative relationships with the Neolithic demographic transition. In Bocquet-Appel J.P. & Bar-Yosef O. The Neolithic demographic transition and its consequences: 179-205. Springer, New York.

Wilcove, D.S.; McLellan, C.H.; Dondson, A.P. (1986). Habitat fragmentation in the temperate zone. EnSoulé, M.E. (ed.) Conservation Biology, the science of scarcity and diversity: 237-256. School of Natural Resources of University of Michigan, Michigan.

Las praderas marinas de posidonia pueden capturar y extraer plásticos vertidos al océano | madrimasd

Un estudio liderado por expertos de la Universidad de Barcelona revela que las praderas de posidonia pueden capturar y extraer plásticos del medio marino

Origen: Las praderas marinas de posidonia pueden capturar y extraer plásticos vertidos al océano | madrimasd