Curso “Chemicals and Health”

La recomendación de esta semana es un curso gratuito en la plataforma Coursera llamado “Chemicals and Health”. En él podrás aprender sobre los químicos presentes en el ambiente y cómo interaccionan con nuestro cuerpo. Podrás inscribirte a partir del 19 de Marzo. Este curso es impartido en inglés.

Aquí el enlace: https://www.coursera.org/learn/chemicals-health

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Moda rápida y sus impactos ambientales y sociales

La ropa es un bien material que además de ejercer su función como aislante, permitiéndonos así conservar nuestra temperatura corporal, también es empleada como un medio de comunicación. Individualmente, usamos nuestras prendas para transmitir nuestros sentimientos, mensajes o para clasificarnos dentro de un determinado estatus social. Hace unas pocas décadas, la relación que se mantenía con la ropa era más profunda, en una época en la que las personas no podían permitirse un armario muy extenso. Cada unidad era valorada, cuidada y arreglada, pasando entre hermanos o incluso entre generaciones. Todo esto no habría sido posible si no se hubiese gozado de una buena calidad material. No obstante, nuestro sistema socioeconómico no tardó en darse cuenta de los fallos que conllevaban los productos duraderos y de calidad, creando y estableciendo de esta manera el concepto de obsolescencia programada a partir de los años 30. Este término, famoso sobre todo en la industria electrónica, no resulta tan aparente en la industria textil a pesar de la alta influencia que ejerce sobre la misma. Consiste en que los productores alteran deliberadamente la vida útil de su producto en cuestión, reduciéndola, pero sin llegar a afectar a la confianza del consumidor. En el caso del mundo de la ropa, las medias de nailon fueron un claro ejemplo de obsolescencia programada a partir de la década de los 40. Los comerciantes de medias de nailon destinaron mucho tiempo y recursos en obtener fibras sintéticas de menor resistencia y durabilidad (menor calidad) para así fomentar el consumo entre las mujeres por la necesidad de reemplazarlas. Esta estrategia de mercado es la base de la moda rápida actual. La mayoría de las marcas más demandadas ofrecen productos de baja calidad arropándose por unos precios económicos a la vez que imponen la necesidad de actualizar el armario por la creación constante de nuevas colecciones y temporadas. El objetivo principal es que los consumidores compren lo máximo posible con la mayor frecuencia posible.

Actualmente nos encontramos inmersos en un mundo de peligrosos cambios globales que avanzan imparables, entre los que se encuentran el cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Para ponernos en contexto acerca de la implicación de la moda rápida sobre el medio ambiente, es interesante destacar que la industria textil es la segunda más contaminante del mundo. Esto engloba a todo el proceso de fabricado de las prendas, desde la extracción de materias primas, manufacturado, transporte y eliminación de los productos. Una de las causas del tremendo impacto de esta industria sobre el planeta son las materias primas en las que se apoya para elaborar la ropa. Hoy en día la mayoría de las prendas están hechas de fibras sintéticas como el poliéster o fibras acrílicas. Estos materiales están compuestos de petróleo, apoyando de esta manera a la primera industria más contaminante del mundo. Además, el manufacturado de estas fibras sintéticas requiere de procedimientos con una alta demanda energética, emitiendo a su vez grandes cantidades de compuestos gaseosos contaminantes. El siguiente material más popular en la moda actual es el algodón. En este caso se trata de una fibra natural, pero a pesar de ello dista mucho de ser un elemento respetuoso con el medio ambiente. El algodón es el segundo cultivo más contaminante del mundo después del maíz y más del 99% de los cultivos existentes son transgénicos. Una de las explicaciones de su gran deuda ecológica es la alta demanda hídrica de esta planta, suponiendo el 2,6% de la huella hídrica mundial. Por otro lado, solamente el algodón es responsable de un cuarto de los pesticidas empleados mundialmente, teniendo un enorme efecto negativo sobre la salud de los agricultores (en la mayoría de las ocasiones no poseen del equipamiento necesario para un empleo seguro de los agroquímicos) y sobre los ecosistemas adyacentes a las plantaciones.

 

Consumo de agua en Europa
Figura 1. La Unión Europea depende enormemente de los recursos hídricos de la India con respecto al consumo de algodón. Los consumidores europeos hemos contribuido a la desecación del mar de Aral en un 20%, de cuyas aguas dependen muchos cultivos locales. Fuente: la huella hídrica del consumo de algodón UNESCO (2005).

Solamente hemos tocado el primer paso de la cadena de producción de la ropa y ya ha supuesto un gran impacto para el medio ambiente. Con respecto a la depuración de las aguas residuales producidas en las fábricas textiles, cabe destacar que en la mayoría de ellas los efluentes no son sometidos a ningún tipo de tratamiento depurativo, siendo vertidos de manera intacta al entorno. No es difícil indagar y encontrar en la red artículos de periódico o reportajes de televisión en los que se muestran ríos de la India teñidos con los colores de la temporada de moda. Hace relativamente poco tiempo mostraron imágenes de perros callejeros de color azul por bañarse en dichas aguas. Cabe destacar que los ríos a los que son vertidos estos efluentes cargados de contaminantes y sin depurar son los mismos de los que dependen las comunidades locales para sus necesidades básicas, afectando gravemente a su salud y bienestar.

Contaminación de la ropa
La ropa acumulada contiene muchos compuestos químicos tóxicos, los cuales reaccionan a procesos abióticos como la radiación solar o la lluvia, una vez acumulados en la intemperie. Esos polutantes pueden volatilizarse a la atmósfera, penetrar a las aguas subterráneas o transportarse a ríos cercanos. Fuente: Impactos ambientales de la industria de la moda https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1964887/pdf/ehp0114-a00449.pdf

Una vez fabricada y teñida la ropa, que requiere grandes cantidades de agua y energía, es transportada a largas distancias desde su lugar de fabricación. La mayor parte de las prendas que se demandan en Europa provienen de Asia, conllevando su transporte la emisión de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero a la atmósfera, favoreciendo así el cambio climático. Gracias al enorme éxito de las empresas de moda rápida, la demanda de ropa es tan grande que se ha instaurado la necesidad de disponer de prendas actualizadas, deshaciéndonos de aquellas más obsoletas para poder estar “a la moda”. Por ello, toneladas de ropa en buen estado son desechadas. La mayoría de estas prendas acaban en los vertederos locales, contaminando la atmósfera al emitir gases volátiles altamente tóxicos o contaminando las aguas subterráneas, por lixiviado. Parte de la ropa que no acaba en vertederos es enviada a países en desarrollo, amontonada sobre enormes pilas de más ropa de segunda mano proveniente de países occidentales. La llegada de prendas es tal, que más que favorecer a la comunidad local proveyéndoles de recursos, pasa a ser otro problema de contaminación añadido. En la mayoría de los casos llega tanta ropa que supera con creces a la demanda local, acumulándose, emitiendo compuestos tóxicos e impidiendo que sectores textiles locales puedan emprender sus negocios.

Ropa de segunda mano
Exceso de ropa de segunda mano en algunos países en desarrollo. Fuente: Impactos ambientales de la industria de la moda https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1964887/pdf/ehp0114-a00449.pdf

Estas consecuencias, grosso modo, implican a la moda rápida de forma muy negativa sobre el medio ambiente. Pero me parece que el tema tratado se encuentra incompleto si no indagamos sobre las implicaciones éticas y sociales de esta industria. Como ya he comentado, la gran mayoría de la ropa que se comercia en Europa proviene de Asia, de países como Bangladesh, Vietnam, China o Camboya. Las grandes marcas de ropa actuales manufacturan sus productos en estos países por una mayor rentabilidad económica, debido a que emplean mano de obra barata y porque la legislación de dichos países es mucho más débil sobre cuestiones medioambientales y de justicia social. Los trabajadores de las fábricas textiles son mayoritariamente mujeres y cobran un sueldo que no alcanza para una alimentación adecuada ni para invertir en salud o en educación para sus hijos. Además, las jornadas laborales son muy extensas (14-20 horas diarias), impidiendo que puedan destinar tiempo a sus familias. Como consecuencia, muchas se ven obligadas a llevarse a sus hijos consigo a las fábricas, estando los niños expuestos a compuestos químicos altamente nocivos (como tintes) a muy temprana edad.

Gastos de una camiseta
Figura 2. Del coste total que conlleva la producción de una camiseta, al trabajador solo le corresponde un 0,6 % del mismo. Fuente: https://ropalimpia.org

Muchos trabajadores textiles, como aquellos que trabajan para la industria del cuero, tienen graves problemas de salud, destacando los problemas dérmicos y respiratorios. Esto se debe a que las fábricas no suelen suministrar un equipamiento que permita asegurar una manipulación segura del producto sin que sea necesario exponerse directamente a los productos corrosivos y tóxicos. Sin embargo, los mayores delatores de esta violación de los derechos humanos los encontramos en las noticias sobre derrumbamientos o incendios de fábricas textiles. Una vez más, si investigamos en la red podemos encontrar dramáticos ejemplos como el caso del derrumbamiento de Rana Plaza en Bangladesh, en el que murieron 1.127 personas. Esto expone que muchos de los edificios de la industria textil en dichos países no son seguros. Por último, estos trabajadores no pueden reclamar unas mejores condiciones de seguridad, un sueldo digno o una jornada laboral adecuada porque en esos países no están permitidos los sindicatos y las manifestaciones pacíficas son sofocadas mediante violencia por el gobierno.

Violación de los derechos humanos.
Dhaka, Bangladesh, marzo de 2010. Dhaka posee más de 4000 fábricas sólo para exportación. Fuente: https://www.adamsmith.org/blog/international/sweatshops-make-poor-people-better-off

En un mundo en el que se prevé que solamente en España en 2018 se incremente el consumo de ropa en un 26 %, el futuro para el medio ambiente y los trabajadores textiles no se muestra muy alentador. Sin embargo, actualmente está cogiendo fuerza un movimiento denominado moda lenta o “slow fashion”. Esta iniciativa o filosofía de consumo aboga por el empleo de materias primas ecológicas en nuestras prendas, responsables tanto ambientalmente como socialmente. Por otro lado, propone el uso de técnicas de tintado más respetuosas, como el tintado en seco, que requiere mucha menos agua y energía. Además, defiende unas jornadas laborales acordes con los derechos humanos. Por último, hace un llamamiento a los consumidores para advertirles de su responsabilidad sobre los impactos de la moda rápida y los anima a valorar más su ropa, a consumir menos y, a poder ser, productos de mejor calidad para prolongar así su vida útil.

Moda lenta o Slow fashion
Figura 3. Una excelente alternativa a la moda rápida es intentar seguir las directrices de la moda lenta, un buen ejemplo de consumo responsable. Fuente: https://nammu.com/blog/es/slow-fashion/

¿Y tú? ¿Estabas al tanto de la magnitud de los impactos de la moda rápida sobre el medio ambiente y los derechos humanos?

Os dejo con un vídeo de la estupenda campaña de Ropa Limpia y un documental MUY recomendado de la temática:

 

 

 

Dos investigadoras predoctorales presentan los retos de la Ecotoxicología durante la Semana de la Ciencia 2017 en la URJC

Ayer lunes 13 dos alumnas del Programa de Doctorado en Ciencias de la URJC, Dña. Mª Rosa de las Heras y Dña. Helena García, impartieron una charla dirigida a todos los públicos para explicar qué es la Ecotoxicología y cuáles son los temas candentes y más problemáticos de la contaminación ambiental. Un tema que suscita un gran interés tanto científico como personal por afectar directamente a los ciudadanos y su salud.

Dña. Mª Rosa de las Heras. Investigadora predoctoral URJC
Dña. Mª Rosa de las Heras presenta los conceptos básicos de la Ecotoxicología.

Mª Rosa de las Heras introdujo el tema y definió el ámbito de esta nueva ciencia y sus herramientas como son las analíticas químicas, los bioindicadores y los biomarcadores. Todo ello fue ilustrado con interesantes ejemplos de investigaciones sobre los (micro)contaminantes prioritarios y emergentes realizadas por la URJC en nuestro entorno (plaguicidas, fármacos, drogas de abuso…). También introdujo conceptos muy poco conocidos aún, como son los polutágenos, relacionados con la contaminación biológica por patógenos vertidos con aguas residuales (toxoplasmosis, moquillo, etc) y que están causando muertes masivas en poblaciones silvestres de nutrias marinas, e incluso delfines, ecológicamente aislados hasta ahora, pero sensibles. También le dedicó unos instantes a insistir sobre la relación e importancia de la Conservación de los Ecosistemas naturales para la prevención de brotes epidémicos de enfermedades como el ébola y la gripe aviar. Un tema que ha sido sistemáticamente ignorado incluso por el mundo del ecologismo, pero reivindicado como de importancia mundial para numerosos epidemiólogos médicos.

Dña. Helena García imparte una conferencia sobre Ecotoxicología
Dña. Helena García explica ante un atento público las relaciones entre la Ecotoxicología, la Vigilancia Ambiental y la Biomonitorización Humana.

Helena García, que trabaja actualmente en el Centro Nacional de Sanidad Ambiental (ISCIII), vinculó los estudios de vigilancia ambiental en Ecotoxicología con los estudios de Biovigilancia Humana como los realizados en su Centro, financiados por instituciones españolas y europeas. Habló de los biomarcadores humanos de exposición a contaminantes presentes en nuestro ambiente y en productos de uso cotidiano como detergentes, desodorantes e incluso en los alimentos, y presentó datos recientes de presencia en la población infantil española de alguno de ellos.

 

Conferencias cortas divulgativas de Ecotoxicología abiertas a todos los públicos en la Semana de la Ciencia de la URJC

¿Te interesan los efectos de sustancias tóxicas como los metales pesados, los plaguicidas o los disruptores endocrinos en el medio ambiente y la salud humana? Seguro que sí, porque afectan a tus alimentos, a tus impuestos y a la calidad del agua que bebes o el aire que respiras ¡Te afectan a tí y a tus seres queridos!

Te animo a que te apuntes a las charlas que daremos algunos investigadores especialistas durante la próxima semana de la Ciencia.

Fecha: Lunes, 13 de Noviembre – Horario: de 18:00 a 19:00 horas

Localización  Aula 001, Aulario I, campus de Móstoles

Contacto  investigacion.ucci@urjc.es

Charla divulgativa sobre la ecotoxicología, que estudia el efecto de compuestos químicos tóxicos sobre los seres vivos, especialmente en cuanto a poblaciones, comunidades y ecosistemas.

Público al que está dirigida la actividad: Público General.

Inscripciones (a partir del 23 de octubre).

Toda la información en http://www.urjc.es/semana-ciencia/eventosporsemana/2017/11/13/-

Otras actividades de Biología

Arde Galicia

Estas atrocidades contra el medio natural se repiten cada año sin que el Gobierno tome medidas suficientes para la protección de nuestros bosques. Teñir de negro nuestro patrimonio natural es atentar contra todo un país que hoy llora desconsoladamente por unas vidas que ya no volverán. Los hogares, negocios y, lo más importante, la vida de la población y la de todos los voluntarios y bomberos que luchan contra el fuego, está en juego estos días.

No dejemos que el fuego nos consuma. Firma esta petición para cambiar la ley de Montes (que permite la recalificación de terrenos quemados), aboga por la repoblación con especies autóctonas y el refuerzo a la prevención de incendios. Ya somos más de 15.000 personas: http://bit.ly/2icSeWq

MOF: el material sintético que hace la fotosíntesis

Investigadores estadounidenses han desarrollado un material sintético, el armazón organometálico (MOF), capaz de descomponer el COen compuestos orgánicos inofensivos y además, generar energía eléctrica a partir de la luz solar. Esta “fotosíntesis” artificial puede convertirse en un mecanismo paliativo del cambio climático.

Puedes leer la noticia completa aquí: http://computerhoy.com/noticias/life/material-sintetico-hace-fotosintesis-limpiar-aire-co2-61544

 

¿Dónde está el gas tóxico?

El radón (Rn), es un gas incoloro, inodoro, e insípido que se origina por la desintegración radiactiva del uranio, que a su vez se desintegra dando como resultado radio, el cual se encuentra de forma natural en suelos y rocas. Al desintegrarse el radio aparece el radón que emana fácilmente del suelo o del agua y pasa al aire, donde emite partículas alfa. Estas partículas no son capaces de atravesar la piel humana, sin embargo, si un emisor alfa es inhalado, ingerido o entra en contacto con el organismo, puede ser muy nocivo.

Al aire libre, el radón presenta unas concentraciones bajas (5-15 Bq/m3) y no suele ocasionar ningún problema de salud, pero en espacios cerrados como minas, pozos, aguas subterráneas y plantas de tratamiento de aguas, las concentraciones de radón se disparan. En el caso de viviendas, escuelas, oficinas, etc., las concentraciones de radón varían entre <10 Bq/m3 hasta más de 300 Bq/m3.

Numerosos estudios llevados a cabo entre trabajadores de minas de uranio han comprobado que la exposición a las concentraciones de radón puede conllevar problemas pulmonares, y en altas concentraciones pueden derivar en cáncer de pulmón. Sin embargo, otros estudios demuestran que a bajas concentraciones como las que se pueden encontrar en las viviendas, el radón también puede contribuir considerablemente a la aparición de este tipo de cáncer.

El riesgo de padecer cáncer de pulmón aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m3 en la concentración media de radón a largo plazo. Además, una persona que esta expuesta a esta radiación y además es fumadora tiene 25 veces más probabilidades de sufrir dicho cáncer que una persona no fumadora.

En el caso del agua potable que se encuentra en forma subterránea como manantiales o pozos, las concentraciones de radón serán mayores que en las aguas superficiales. Sin embargo, hasta el momento no se ha encontrado ninguna relación entre el cáncer de estómago y la exposición a radón a través del agua, ya que el radón se difunde fácilmente en el aire haciendo que lo inhalemos en mayor proporción.

La concentración de radón en las viviendas, depende de:

  • La cantidad de uranio que contienen las rocas y el terreno del subsuelo.
  • Los huecos que el radón encuentra para filtrarse en las viviendas, como las grietas en los cimientos y en los sótanos.
  • Las tasas de intercambio de aire entre el interior y el exterior, que dependen del tipo de construcción, los hábitos de ventilación y la estanqueidad del edificio.

Para reducir la concentración en las viviendas, se pueden tomar las siguientes medidas:

  • Mejorar la ventilación del forjado y de la vivienda.
  • Instalar un sistema de extracción mecánica del radón en el sótano, el forjado o la solera. Así evitaremos que el radón se filtre desde las partes bajas de la vivienda (las que se encuentran en contacto con el suelo) hasta las partes altas, donde se encuentran las habitaciones.
  • Sellar el piso y las paredes.
  • Para reducir las concentraciones de radón en el agua, se puede usar la técnica de aireación o el uso de filtros de carbón activo granular.

 

REFERENCIAS:

  • Abelson, P. H. (1991). Mineral dusts and radon in uranium mines. Science, 254(5033), 777-778.
  • Darby, S., Hill, D., Auvinen, A., Barros-Dios, J. M., Baysson, H., Bochicchio, F., et al. (2005). Radon in homes and risk of lung cancer: Collaborative analysis of individual data from 13 european case-control studies. BMJ (Clinical Research Ed.), 330(7485), 223.
  • Makinde‐Odusola, B. A. (2003). Radon in water. Water Encyclopedia,
  • PÚBLICA, UNA PERSPECTIVA DE SALUD. Manual de la OMS sobre el radón en interiores.