La exposición de las madres embarazadas a la contaminación del aire puede afectar la salud del bebé | The Scientist Magazine®

Varios estudios epidemiológicos encuentran una vinculación entre la calidad del aire y problemas de salud: Pregnant Moms’ Air Pollution Exposure May Affect Babies’ Health | The Scientist Magazine®

Efectos de la radiación en nuestra vida

Antes de comenzar debemos tener claro, ¿qué es la radiación? pues según la RAE (Real Academia Española) la definición de “radiación” es:

Del lat. radiatio, -ōnis ‘resplandor’.

  1. f.Fís. Acción y efecto de irradiar.
  2. f.Fís. Energía ondulatoria o partículas materiales que se propagan a través del espacio.
  3. f.Fís. Forma de propagarse la energía o las partículas.

Pero estas definiciones pueden confundir ya que el mar, una bombilla y una barra de uranio irradian olas, luz o partículas subatómicas respectivamente; entonces para dejar claro el tipo de radiación estamos hablando en cada caso se ha de mencionar la clase de la misma.

Ahora veremos que la radiación que estamos pensando en este instante es la procedente de la fisión nuclear, es decir, de la ruptura de los núcleos de algunos átomos. ¿Esto es natural o lo provocan los seres humanos?, pues ocurre naturalmente y de forma espontánea, pero el ser humano también provoca la ruptura de los átomos, sin embargo, nosotros hemos aprendido a controlar esta reacción y a usarla a nuestro favor. En las centrales nucleares de fisión desde un punto de vista muy general, tenemos un reactor cargado con un isotopo radiactivo enriquecido, se bombardea inicialmente con neutrones provocando la fisión de algunos átomos y estos liberan más neutrones que rompen más átomos hasta que se sature el proceso, esto es lo que se conoce como reacción en cadena autosostenida; mientras tanto se libera una ingente cantidad de calor que logramos transformar en electricidad, y vamos enfriamos el reactor para que no se descontrole la reacción como ocurrió en Fukushima, provocando una desastre (Ordiales, R,. 2007).

Desde pequeños empezamos a escuchar la palabra “radiación” y desde entonces empezamos a crearnos una idea de lo que es, pero dado que las definición formal es confusa para alguien que no tiene una referencia clara, vamos creando una imagen que solo comprende la parte mala y destructiva, olvidando que el altavoz irradia ondas mecánicas y tan solo recordando Chernobyl e Hirosima; este es el error que empieza a cuajar en nuestras mentes junto a una carga emocional que hace que dicha idea sea inamovible, solo con el estudio del fenómeno de la radiación desde un punto de vista físico podremos entender e ir apartando esta idea maliciosa y equivocada al menos en parte de la cabeza.

Una forma “rara” de recibir daño por la radiación es el sufrido por la munición de uranio empobrecido usado en múltiples conflictos; este tipo de munición con uranio empobrecido es la que contiene menos del 0.71% de U-235 y la forma en la que puede afectar al medio ambiente y a la salud humana (también al resto de formas de vida) es muy diversa, la más evidente es por el uso de este objeto, otra forma es la toxicidad de los metales pesados en los organismo, y por último la radiación emitida por los fragmentos y polvo liberados al destruirse las balas, aunque es discutido si afecta a la vida esto, muchos médicos han expresado su preocupación por el aumento de enfermedades con una posible causa radiactiva en personal militar y civil que ha estado expuesto a esta munición (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2001).

En cuanto a enfermedades producidas directamente por la radiación, no hay una lista definida, pues los especialistas no se arriesgan a decir que esta patología es por esta radiación. De lo que si disponemos es de estadísticas muy detalladas y de precisos cálculos para determinar el riesgo de padecer una enfermedad según la dosis que se reciba. Para que no queden dudas sobre la gravedad de recibir radiación ionizante, pondremos unos ejemplos en los que sin duda la radiación ha debido de jugar algún papel.

UNICEF estimó que tras la catástrofe de Chernobyl, aumentaron los problemas del sistema nervioso un 43%; los trastornos digestivos 28% y los tumores malignos un 38%. La OMG (Organización Mundial de la Salud) reportó un aumento en el cáncer de tiroides en niños y adolescentes (unos 5000 casos), además se vieron alteraciones poco frecuentes en el ADN de los que sufrieron la exposición media-baja; ni hablar de los “exterminadores” que recibían dosis colosales continuamente mientras trabajaban para ralentizar la fuga radiactiva y proteger a personas que ni conocían, pero incluso con su trabajo se cree que la fuga afectó a unos 9 millones de seres humanos.

En Japón, Fukushima es el caso más sonado últimamente, pero mencionaremos una fuga radiactiva en la planta de tratamiento de uranio llamada Tokaimura en el año de 1999, donde un 30 de septiembre 3 trabajadores estuvieron expuestos directamente a la radiación, de los cuales 2 murieron en 4 y 7 meses. También se evaluó a todos los operarios en el momento de desastre y se hospitalizaron para monitorizarlos. El caso Hiroshi Ouchi ha sido tomado como ejemplo de los efectos de la radiación pues se tomaron imágenes de su evolución tras la exposición hasta el final, dejando en evidencia que no hay ninguna mentira en afirmar que la radiación en dosis elevadas, hace daño.

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ARTICULO / PAPER

 

 

Bibliografía de referencia:

Cometario del Comité Internacional de la Cruz Roja. (2001). Municiones de uranio empobrecido. Revista Internacional de la Cruz Roja.

Olcina, M. (2011). Energía nuclear: un cáncer para el medio ambiente. El Ecologista. no. 9.

Ordiales, R. (2007). Prontuario de la Radiación Electromagnética. El Escéptico. no. 9, p. 40-51.

Stellman, J.M. (1998). Enclyclopaedia of Occupational Health and Safety, ed. 4, cap. 48. International Labour Office Geneva.

Murciélagos y su sensibilidad al cambio global

El orden Chiroptera, comúnmente conocido como murciélagos, acoge a todos los mamíferos voladores que se conocen hoy en día. Es un orden que acoge a más de 1000 especies, afectado por múltiples agentes contaminantes de diferentes naturalezas y que causan un grave impacto negativo en la supervivencia de este grupo. Se trata de un grupo muy sensible ya que se ve afectado por la amplia mayoría de tipos de contaminación conocidos hoy en día.

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Ejemplar de murciélago de pies grandes (Myotis macropus), en Melbourne, Australia (fotografía de L. Lumsdem; Straka et al., 2016).

Posiblemente la contaminación más conocida sea la de carácter químico: los metales pesados son más que conocidos por disminuir la riqueza de especies en el entorno natural debido a su alta toxicidad (Straka et al., 2016). De hecho, un biomarcador utilizado y que es interesante por su carácter no invasivo es la propia piel y pelaje de los murciélagos, al reflejar la acumulación de metales pesados (como el cadmio, el cobre, el plomo y el zinc) en riñones, huesos o estómago (Hernout et al., 2016). Además, el mercurio es relativamente peligroso en este grupo, debido a la biomagnificación que se ha visto que pueden presentar en zonas contaminadas (Kumar et al., 2018).

No solo los metales pesados tienen un grave efecto tóxico en los murciélagos; se ha observado que productos de la industria agraria repercuten en ellos de manera muy grave. Por ejemplo, podemos destacar organoclorados como el DDT (diclorodifenilcloroetano), un insecticida que produce mortalidad en muchos quirópteros (Buchweitz et al., 2018) y el endosulfán (EDS), otro insecticida que induce alteraciones morfológicas en órganos vitales y estrés oxidativo (Oliveira et al., 2017) afectando a los procesos fisiológicos de estos organismos. Debemos destacar también los compuestos organofosforados como el clorpirifós, que afectan muchas veces en comportamientos de vuelo y movimientos de trepa de los murciélagos y pueden potencialmente causar daños en sus organismos (Eidels et al., 2016).

Posiblemente la mayoría de las personas podrán imaginarse también que la contaminación lumínica es muy grave para los quirópteros: es bien sabido que la luz artificial durante periodos nocturnos supone un estresor de origen humano muy importante, ya que afecta a actividades de los organismos de la noche de formas muy variadas, como la reproducción o la comunicación (Stone et al., 2015). Por ejemplo, la presencia de luces aumenta en gran medida la cantidad de zumbidos producidos por los murciélagos. Además, hay autores que han demostrado que las luces nocturnas pueden distraer a los quirópteros de sus rutas de migración por fototaxia positiva (Voigt et al., 2017), es decir, se sienten atraídos hacia la luz. Así, acabamos observando zonas donde al final, la riqueza de especies de quirópteros se reduce drásticamente por culpa de esta contaminación lumínica (con excepción de aquellas especies adaptadas a entornos urbanos, que son una minoría) (Straka et al., 2016).

También podemos destacar la contaminación sonora. Hay diferentes experimentos que relacionan este tipo de contaminación con el bienestar de los quirópteros, pero muy pocas veces se han llevado más allá del laboratorio. Algunos autores han demostrado que la actividad de determinadas especies de murciélago puede disminuir en gran manera cuando se encuentran en zonas con maquinaria humana muy ruidosa. De hecho, la propia ecolocalización se ve alterada y, por ende, su capacidad de caza (Bunkley et al., 2014).

Podríamos determinar por otro lado un tipo especial de contaminación sonora cuyo origen tiene lugar por culpa de la arquitectura humana: los murciélagos, al orientarse y moverse en el espacio por ecolocalización, necesitan superficies que reflejen bien los ultrasonidos. Es por ello por lo que pueden confundir superficies verticales y pulidas con caminos abiertos sin obstáculos, chocándose contra ellos y produciéndose graves contusiones (Greif et al., 2017).

Pero, existen tipos de contaminación menos obvias, como puede ser la de carácter electromagnético y que tienen la misma importancia que las anteriores. Estudios han demostrado que los murciélagos presentan magnetita (Fe3O4) en su organismo, un mineral que les permite sensar el campo magnético terrestre, así como orientarse en función de él (capacidad magnetorreceptiva) (Tian et al., 2010). De hecho, autores como Wang et al. (2007) han demostrado en laboratorio que se puede modificar la orientación de estos organismos artificialmente: bajo influencia de un campo magnético normal, los murciélagos tienen preferencia a mirar al norte cuando cuelgan en reposo, pero si se somete el campo a determinadas alteraciones, puede cambiar de posición, mirando al sur.

Esto podría llegar a extrapolarse: si por efecto de las tecnologías humanas se alterara el campo magnético, aunque fuera de manera muy localizada, los quirópteros podrían sufrir desorientaciones muy graves. Esto ocurre con sistemas radar de incluso muy pequeño tamaño, como investigaron Nicholls y Racey (2009), que emitían pulsos electromagnéticos que ahuyentaban a los quirópteros de la zona.

Como se puede ver, los murciélagos están expuestos a innumerables fuentes contaminantes, ya que tanto la luz y el ruido, como la contaminación electromagnética y la química pueden causar estragos en los quirópteros, no solo en comportamiento y hábitos, sino también en su propia vida, pudiendo matarlos.

Referencias utilizadas:

  1. Buchweitz, J. P., Carrson, K., Rebolloso, S., Lehner, A. 2018. DDT poisoning of big brown bats, Eptesicus fuscus, in Hamilton, Montana. Chemosphere 201: 1-5.
  2. Bunkley, J. P., McClure, C. J. W., Kleist, N. J., Francis, C. D., Barber, J. R. 2014. Anthropogenic noise alters bat activity levels and echolocation calls. Global Ecology and Conservation 3: 62-71.
  3. Eidels, R. R., Sparks, D. W., Whitaker, J. O. Jr., Sprague, C. A. 2016. Sub-lethal effects of chlorpyrifos on big brown bats (Eptesicus fuscus). Archives of Environmental Contamination of Toxicology 71 (3): 322-335.
  4. Greif, S., Zsebok, S., Schmieder, D., Siemers, B. M. 2017. Acoustic mirrors as sensory traps for bats. Science 357: 1045-1047.
  5. Hernout, B. V., McClean, C. J., Arnold, K. E., Walls., M., Baxter, M., Boxall, A. B. A. 2016. Fur: a non-invasive approach to monitor metal exposure in bats. Chemosphere 147: 376-381.
  6. Kumar, A., Divoll, T. J., Ganguli, P. M., Trama, F. A., Lamborg, C. H. 2018. Presence of artisanal gold mining predicts mercury bioaccumulation in five genera of bats (Chiroptera). Environmental Pollution 236: 862-870.
  7. Nicholls, B., Racey, P. A. 2009. The aversive effect of electromagnetic radiation on foraging bats – a possible means of discouraging bats from approachin wind turbines. PLoS ONE 4(7): e6246.
  8. Oliveira, J. M., Brinati, A., Miranda, L. D. L., Morais, D. B., Zanuncio, J. C., Gonçalves, R. V., Peluzio, M. D. C. G., Freitas, M. B. 2017. Exposure to the insecticide endosulfan induces liver morphology alterations and oxidative stress in fruit-eating bats (Artibeus lituratus). International Journal of Experimental Pathology 98: 17-25.
  9. Stone, E. L., Harris, S., Jones, G. 2015. Impacts of artificial lightning on bats: a review of challenges and solutions. Mammalian Biology.
  10. Straka, T. M., Lentini, P. E., Lumsden, L. F., Wintle, B. A., Van der Ree, R. 2016. Urban bat communities are affected by wetland size, quality and pollution levels. Ecology and Evolution 6(14): 4761-4774.
  11. Tian, L., Lin, W., Zhang, S., Pan, Y. 2010. Bat head contains soft magnetic particles: evidence from magnetism. Bioelectromagnetics 31: 499-503.
  12. Voigt, C. C., Roeleke, M., Marggraf, Petersons, G., Voigt-Heucke, S. L. 2017. Migratory bats respond to artificial green light with positive phototaxis. PLoS ONE 12(5): e0177748.
  13. Wang, Y., Pan, Y., Parsons, S., Walker, M., Zhang, S. 2007. Bats respond to polarity of a magnetic field. Proceedings of the Royal Society 274: 2901-2905.

Conferencias sobre “Efectos de la contaminación atmósferica y el cambio climático en la vegetación del Parque Nacional Sierra de Guadarrama”

Tendréis la oportunidad de asistir a esa interesante conferencia en Madrid (Alpedrete) y en Segovia capital.

El cultivo que convirtió un mar en un desierto

Os presento al cuarto mar intracontinental más grande del mundo, el mar de Aral. Ahora os informo de que en cuestión de cinco décadas ha sido reducido a un vasto e inhóspito desierto salino, el más joven del mundo, conocido como el desierto de Aralkum. Difícil de creer, ¿verdad? Desgraciadamente, es otro de los muchos ejemplos acontecidos en nuestro planeta que nos advierten sobre las dimensiones del alcance y alteración que el ser humano puede ejercer en el entorno. Recapitulemos para intentar comprender las causas y motivos que han propiciado dicha catástrofe social y ecológica, más bien propia de una novela de ciencia ficción.

Con sus antiguos 67.000 km2 de superficie, el doble que toda Bélgica, y localizado en Asia central, el mar de Aral ha sufrido en los últimos 10.000 años varios procesos naturales de desecación, aunque ninguno se puede comparar ni en velocidad ni en la causa de origen con el acontecido desde los años 60. Nos encontramos en la antigua y aún no desaparecida URSS. Uno de sus últimos legados fue la implantación del cultivo intensivo de algodón principalmente, aunque también de arroz, bajo la promesa de un asegurado repunte económico y social para los principales países beneficiarios de las aguas del mar de Aral: Uzbequistán, Kazajistán y Turkmenistán. Para conseguirlo, se construyó el extenso canal de Karakum, con el objetivo de derivar a los campos de cultivo las aguas de los dos grandes ríos que nutren al mar, el Amu Daria y el Sir Daria. Ya por aquel entonces se preveía una disminución considerable de la capacidad del mar de Aral, siendo la premisa del discurso que “su destino era morir para poder proporcionar una mejor calidad de vida a los países y a sus habitantes” y, que, según el antiguo gobierno soviético, “la posible pérdida del mar de Aral no iba a constituir ninguna alteración sobre el clima regional ni sobre la salud de las poblaciones locales”. No tardaron en ser palpables sus catastróficos efectos.

“En 50 años el mar del tamaño de Irlanda se convirtió en el desierto más joven del mundo”

Moynaq y Aralsk eran las principales potencias pesqueras de Uzbequistán y Kazajistán, respectivamente. En ellas imponentes barcos trabajaban incesantes junto a miles de personas, exportando por aquel entonces toneladas de pescado y teniendo una relevante fama mundial. Hoy en día Moynaq se encuentra situada a 150 kilómetros de distancia de la orilla del mar de Aral, y Aralsk a 30 kilómetros. Una vez se agotaron las capturas, la mayoría de las familias migraron en busca de trabajo y de unas condiciones de vida más dignas. Las más fieles a su lugar de origen y ancestros perseveran apoyándose en alternativas como la cría de camellos, pero pagando un alto precio a costa de su salud. Y es que lo que comenzó siendo una amenaza que vaticinaba una catástrofe ecológica, pasó a ser una crisis humanitaria de alcances totalmente imprevisibles. Los pocos científicos que se atrevieron a alzar la voz sobre las implicaciones que conllevaría la pérdida del mar de Aral, en su momento ignorados, no distaban mucho de la realidad. Una vez el retroceso de las aguas fue evidente, la naturaleza comenzó a impartir, implacable, una lección de humildad al ser humano. El clima fue variando de forma progresiva, acentuando aún más las características propias de un clima extremadamente continental. Los veranos y los inviernos pasaron a ser más intensos y las precipitaciones más escasas. Por si fuera poca la relevancia de este hecho en regiones desérticas, surgieron frecuentes tormentas de polvo y sal, visibles desde los satélites de la NASA (Figura 1). Lo más preocupante no era solo el efecto que esto podía conllevar sobre la productividad de los cultivos o la calidad del aire, sino los compuestos químicos que eran transportados de manera desapercibida.

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Figura 1. Tormenta de arena y polvo en el lecho del mar de Aral detectada por la NASA. Tras retirarse el agua, las tormentas han pasado a ser una preocupación constante en la región.          Fuente: NASA

Es tal el abuso de agroquímicos en el cultivo de algodón (Figura 2), que el mar de Aral se ha convertido en una balsa de pesticidas, metales pesados, desfoliantes y sal. Al retirarse el agua, dichos compuestos se acumulan en la corteza salada del suelo desértico, siendo arrastrados por las fuertes tormentas de polvo. No es de extrañar que se haya registrado un incremento alarmante de enfermedades respiratorias, del hígado, riñón o cáncer en las poblaciones locales receptoras. La tasa de mortalidad materna e infantil en Karakalpakistán, una región de Uzbequistán, ha pasado a ser una de las mayores de toda la antigua URSS. El agua potable ya no es segura, está contaminada con pesticidas y metales pesados y los niveles de salinidad son varias veces mayores de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado, al no disponer del producto principal de su dieta, el pescado, y dada la debilidad de sus cultivos por las tierras contaminadas y las extremas condiciones climáticas, la mayor parte de la población sufre de anemia y malnutrición. La otra cara de la moneda que apunta a una catástrofe ecológica nos recuerda la rica biodiversidad perdida en el delta del río Amu Daria. Decenas de especies de peces, aves y mamíferos se han extinguido o se han visto forzadas a desplazarse en busca de mejores condiciones para sobrevivir. Su valor no sólo residía en constituir un oasis de vida en medio del desierto, sino que aportaba valiosos servicios ecosistémicos a la región. Desgraciadamente, la calidad del agua del delta no ha salido indemne de los polutantes arrastrados aguas arriba de las plantaciones de algodón, con todos sus posibles efectos sobre la flora, fauna y población local.

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Figura 2. El tan aclamado “oro blanco” impuesto por el gobierno soviético supuso el inicio de la crisis del mar de Aral. Fuente: Pixabay.

La gravedad de la desertificación del mar de Aral ha sido de tal magnitud, reconociéndose como el mayor desastre ecológico del siglo XX, que organizaciones internacionales como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud o Naciones Unidas se han implicado con la finalidad de restaurar parte del mismo. En 2005, gracias a la financiación del Banco Mundial y del gobierno de Kazajistán, se construyó la presa de Kokaral, que impedía el paso del agua desde la zona norte a la zona sur del mar de Aral. De esta manera, se decidió preservar y restaurar al pequeño mar de Aral a expensas del gran mar de Aral, estando ambos cuerpos diferenciados desde finales de 1980. La medida ha sido efectiva: los niveles de salinidad han disminuido y consigo, la calidad de las aguas ha mejorado. Parte de la biodiversidad perdida ha regresado, viéndose reflejada en el incremento paulatino de especies de peces y del número de capturas efectuadas por los pescadores. Los habitantes de Aralsk no van a tener que seguir soñando mucho tiempo con que la orilla del mar de Aral regrese a su puerto. No obstante, Muynak junto con el resto de pueblos de Uzbequistán, han sido condenados a sucumbir al desierto por la acción de la presa de Kokaral. Una creciente hipersalinización de las pocas aguas remanentes junto con el efecto del cambio climático agravan la ya dramática situación. El gobierno de Uzbequistán parece haber aceptado el destino del gran mar de Aral, decidiendo apostar por la plantación de especies vegetales xerófilas y resistentes a la salinidad, como los saxaules. La función de los futuros bosques de saxaules es mantener adherido el lecho arenoso lo máximo posible para debilitar las destructivas tormentas de arena y sal y así proteger a la población local. Los vestigios de la pasada existencia del mar de Aral en dicha región consistirán en conchas parcialmente enterradas en la arena y en los olvidados y oxidados barcos pesqueros (Figura 3), tan aclamados por las rutas turísticas de la zona.

Moynaq
Figura 3. Alarmados por la rápida retirada de las aguas, se intentó desplazar en vano muchos barcos hacia zonas más profundas del mar, de donde no pudieron ser retirados de nuevo. Hoy en día solo son empleados por manadas de caballos o camellos en busca de sombra y como parada de interés en las rutas turísticas de Moynaq. Fuente: Arian Zwegers

Dejando a un lado la excelente idea de cultivar algodón en un desierto -una planta con una enorme demanda hídrica- el caso del mar de Aral esconde asuntos más complejos. Tras desmantelarse la URSS en 1991, las cinco repúblicas resultantes tenían que consensuar la gestión de los recursos hídricos de la cuenca del mar de Aral. A pesar de haberse liberado de la administración rusa y lejos de toda aplastante lógica, los gobiernos de los países más sedientos siguieron apostando fuerte e incluso incrementaron las extensiones cultivadas del “oro blanco”. Pronto fue evidenciada la vergonzosa escasa intención de los representantes políticos de implantar medidas en pro de la recuperación del mar de Aral. Actuaciones interesantes como sustituir el algodón por especies de secano, incrementar la eficiencia de los canales de distribución y aplicar tecnología que monitorice la gestión del agua son de imprescindible exigencia. Se han empezado a dar tímidos pasos en buena dirección al crear el Consejo Interestatal del problema del Mar de Aral (ICAS) y el Fondo Internacional para la rehabilitación del Mar de Aral (IFAS), en las que busca atenuar dicha catástrofe ecológica y social, pero son urgentes muchas más actuaciones. No debemos olvidar que los efectos de la crisis del mar de Aral no solo conciernen a las regiones de Asia Central, nos interesa a todos su restauración (Figura 4).

Antártida mar de Aral
Figura 4. Se han encontrado restos de pesticidas provenientes del mar de Aral en la sangre de pinguinos de la Antártida. El ser humano debe ser consciente de que estas catástrofes ecológicas no son solo locales, también afectan globalmente dado que todo está conectado. Fuente: Pixabay

La población de la región espera que los países asuman su responsabilidad y que se pueda establecer un equilibrio entre el pescado y el algodón. La pérdida del mar ha supuesto un precio incalculable para demasiadas personas, viendo impotentes como sus vidas eran sentenciadas a manos de unas pocas decisiones políticas. Es hora de que se reconozca valientemente la gravedad de la situación y que se actúe en consecuencia, anteponiendo por primera vez en la historia de la humanidad la seguridad y salud de las personas y el entorno natural sobre un efímero y, por supuesto, nada equitativo crecimiento económico.

 

REFERENCIAS

Artículos científicos:

  1. Ataniyazova, O. A. (2003, March). Health and ecological consequences of the Aral Sea crisis. In 3rd World Water Forum, Regional Cooperation in Shared Water Resources in Central Asia, Kyoto (Vol. 18).
  2. Micklin, P. (2007). The Aral Sea disaster. Annu. Rev. Earth Planet. Sci., 35, 47-72.
  3. Micklin, P. P. (1988). Desiccation of the Aral Sea: a water management disaster in the Soviet Union. Science, 241(4870), 1170-1176.
  4. Nihoul, J. C., Zavialov, P. O., & Micklin, P. P. (Eds.). (2012). Dying and Dead Seas Climatic Versus Anthropic Causes (Vol. 36). Springer Science & Business Media.
  5. Pandey, A. C., & Jha, N. K. (2007). Central Asia: Democratic deficit and challenges of sustainable development. Journal of Environmental Researh And Development Vol, 1(4).
  6. Shibuo, Y., Jarsjö, J., & Destouni, G. (2007). Hydrological responses to climate change and irrigation in the Aral Sea drainage basin. Geophysical Research Letters, 34(21).
  7. Small, I., Van der Meer, J., & Upshur, R. E. (2001). Acting on an environmental health disaster: the case of the Aral Sea. Environmental Health Perspectives, 109(6), 547.
  8. Spoor, M. (1998). The Aral Sea basin crisis: Transition and environment in former Soviet Central Asia. Development and Change, 29(3), 409-435.
  9. Stone, R. (1999). Coming to grips with the Aral Sea’s grim legacy.

Páginas web:

  1. Columbia. (2008). The Aral Sea Crisis. http://www.columbia.edu/~tmt2120/introduction.htm
  2. Harris, P & Qobil, R. (2018). Restoring life to the Aral Sea’s dead zone. News. https://www.bbc.com/news/business-44159122
  3. Portal of Knowledge for Water and Environmental Issues in Central Asia. http://www.cawater-info.net/aral/index_e.htm
  4. International Fund for saving the Aral Sea. http://ecifas.waterunitesca.org/aral_basin/66-the-aral-sea-basin.html

Vídeos:

  1. Mar de Aral – El precio del progreso: una tragedia predecible. https://www.youtube.com/watch?v=ZfQCMGIfrwE
  2. Planeta Arena: Aralkum, el desierto más joven del mundo. Televisión española. https://www.youtube.com/watch?v=cTtE4OJRAiY
  3. Isabel Coixet. Aral, el Mar Perdido. Televisión Española. https://www.youtube.com/watch?v=8GGiAa_v9Pw&feature=youtu.be
  4. Dried-up Aral Sea springs back to life. France 24. https://www.youtube.com/watch?v=pk4v0uu5rkY
  5. The shrinking of the Aral Sea – “One of the planet’s worst environmental disasters”. https://www.youtube.com/watch?v=dp_mlKJiwxg
  6. People of the Lake | Al Jazeera World. Al Jazeera. https://www.youtube.com/watch?v=9iiL0T8UcXI
  7. “Back From The Brink” Aral Sea, Kazakhstan, Uzbekistan, Central Asia, Transcaucasus. https://www.youtube.com/watch?v=zEd0hz4Axp4
  8. From the Glaciers to the Aral Sea. Water Unites. https://www.youtube.com/watch?v=BwrXV4C1BCo