El cierre parcial de Gran Vía al tráfico ha mejorado la calidad del aire en el centro de Madrid | Ecologistas en Acción

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“Madrid está obligada a reducir drásticamente los niveles de NO2, tanto por una exigencia legal como, más importante, por razones evidentes de salud pública. La experiencia llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid en estos primeros días de diciembre de 2016 no deja lugar a dudas, el único camino viable es avanzar en medidas decididas de reducción del tráfico en la ciudad, que no deberían reservarse para momentos excepcionales, sino que resulta necesario aplicarlas todo el año.”

Origen: El cierre parcial de Gran Vía al tráfico ha mejorado la calidad del aire en el centro de Madrid | Ecologistas en Acción

La exposición a contaminantes ambientales está relacionada con una disminución de la respuesta inmune frente a la vacuna de la tuberculosis

Se ha publicado recientemente un estudio científico que muestra que los bebés con mayores niveles de ciertos contaminantes orgánicos en su sangre. Ya existían evidencias en estudios previos de que los bifenilos policlorados (PCBs) y otros contaminantes persistentes pueden alterar el sistema inmunitario en desarrollo y asociarse con una disminución en la eficacia de ciertas vacunas. Esto podría tener implicaciones graves en partes del mundo donde las enfermedades que se previenen con vacunas son una amenaza de gran relevancia para la salud pública. En este número de la revista Environmental Health Perspectives, los investigadores presentan nuevas evidencias de que dos polutantes orgánicos persistentes están asociados con una menor respuesta de anticuerpos frente a la vacuna de la tuberculosis que podría ser potencialmente indicativa de una menor protección a la infección.

“Nuestros hallazgos muestran que los contaminantes ambientales pueden estar implicados en la alteración del sistema inmune (disrupción inmune), en este caso, la supresión de la respuesta inmune a una vacuna” ha declarado el autor principal Todd Jusko, un epidemiólogo de la Universidad de Rochester en Nueva York.

Los investigadores analizaron PCB-135 y un metabolito del insecticida DDT (p, p’- DDE) en la sangre de unas 500 parejas madre-bebé en Eslovaquia. Su objetivo era determinar si la exposición prenatal y del recién nacido a estas sustancias estaban asociadas con una respuesta disminuida a la vacuna de la tuberculosis a la edad de 6 meses. Ambas se consideran sustancias preocupantes por su capacidad de persistir en el medio ambiente y acumularse en el cuerpo de los animales, incluido el ser humano, a lo largo del tiempo.

Tampoco está claro si el PCB-153 y el p,p’-DDE realmente son los causantes de la reducción de anticuerpos ya que no se les conoce como grandes inmunotóxicos según Philippe Grandjean, un epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de Harvard no implicado en el estudio. Quizás estas sustancias no son los agentes causales sino que están presentes junto con otras sustancias ambientales más inmunotóxicas y están funcionando como marcadores de las verdaderas culpables.

Los mecanismos por los cuales las sustancias ambientales pueden suprimir el sistema inmune y disminuir la respuesta a la vacuna no se entienden muy bien aún, pero en un estudio previo en la misma cohorte de la población eslovaca, Jusko y sus colaboradores encontraron que los bebés más expuestos a los PCBs tenían un timo de menor volumen, órgano implicado en la maduración de las células linfocitarias defensoras que fabrican los anticuerpos.

Origen: EHP – Impeded Immunity? Reduced Tuberculosis Vaccine Response with Exposure to Environmental Chemicals

Aclarando algunas cuestiones sobre el incendio de Seseña

Es posible que a raíz del incendio en el vertedero de neumáticos de Seseña originado la madrugada del 13 de mayo hayan surgido dudas tales como: ¿Qué sustancias se liberan a la atmósfera en ese proceso de combustión? ¿Qué riesgos suponen esas sustancias para la salud? ¿Y para el medio ambiente? Desafortunadamente no es el primer incidente de este tipo, pero al menos tenemos la suerte de contar con estudios científicos que nos ayudan a dar luz a las cuestiones planteadas previamente:

En el verano de 2012 se produjo un incendio de 1.3 millones de neumáticos en Iowa (Estados Unidos), durante el cual investigadores de la Universidad de esta misma ciudad llevaron a cabo una serie de mediciones in situ para caracterizar las emisiones de gases y partículas. Encontraron concentraciones significativas de monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre (SO2), hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs o PAHs en inglés) y partículas finas (PM2.5, menores a 2,5 micrómetros) con alto poder de penetración en las vías respiratorias. Otro estudio llevado a cabo por el mismo equipo de investigación cuantificó el impacto del incendio sobre la calidad del aire, propuso un Índice de Calidad para su uso en otros incendios y caracterizó los riesgos asociados a estos contaminantes. Los autores además dieron una serie de recomendaciones para responder a posibles futuros incidentes comparables, sin embargo, pusieron de relieve el grado de variabilidad en los mismos debido, por ejemplo, a las condiciones meteorológicas.

Se sabe que muchas de estas sustancias son tóxicas (como el caso del CO), pueden causar problemas respiratorios (PM2.5), cáncer y/o mutaciones (PM2.5, HAPs). Además, los riesgos para la salud son superiores cuanto mayor sea la proximidad a la fuente de emisión y menor el grado de dispersión, y por tanto más elevada sea la concentración de los contaminantes. Esto depende, a su vez, de la dinámica de la atmósfera ya que en caso de estabilidad atmosférica (anticiclón), la escasez de viento dificulta que los contaminantes se dispersen, lo cual conlleva impactos sobre la salud más graves en poblaciones sensibles como los niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Además, con la ayuda de las precipitaciones, estas sustancias podrían llegar a contaminar cultivos e incluso aguas subterráneas. Otros problemas a tener en cuenta son aquellos derivados de la evolución de estos contaminantes en la atmósfera, ya que algunos de ellos como el CO2 o el SO2 pueden transformarse químicamente en otros compuestos que contribuyen a procesos de mayor escala como el incremento del efecto invernadero o la lluvia ácida.

Como podréis observar, el incendio del vertedero de neumáticos de Seseña implica no sólo pérdidas económicas considerables, sino también riesgos importantes para la salud y el medio ambiente. Es importante señalar que estudios como los anteriormente citados proporcionan información valiosa por su mayor aproximación a la realidad que otros basados en experimentos de laboratorio, así como por su contribución a la mejora de técnicas de monitorización y modelización de la dispersión de estos contaminantes y de la evaluación de riesgos para la salud pública.

Fuente:

 

 

Daño mitocondial, contaminación del aire y bajo peso del recién nacido

Un estudio en el que han participado investigadores españoles de la cohorte INMA encuentra correlaciones entre el bajo peso al nacer de niños cuyas madres han respirado aire contaminado continuamente durante su embarazo y daños en la mitocondrias de las placentas de estos niños. Esta correlación abre la puerta a nuevos estudios que confirmen que la causa del bajo peso es efectivamente la deficiencia en mitocondrias causada por la contaminación para poder contrarrestar este efecto. Aunque en cualquier caso la prevención es la mejor solución: debemos mantener un aire limpio tanto en nuestras casas como en nuestras ciudades ¿Estamos concienciados de evitar las emisiones contaminates de vehículos, calefacciones, industrias, etc?

Origen: EHP – Prenatal Air Pollution and Reduced Birth Weight: Decline in Placental Mitochondria as a Potential Mechanism