La intensa iluminación pública aún no alumbra nuestros sotanos

La contaminación en el mundo es un tema de interés general que cada vez está más presente en los medios de comunicación, y con estos difundiendo los nuevos datos y estudios sobre ello nos ayudan a informar a la población sobre este fenómeno tan interesante y a la vez que perjudicial.

Comencemos definiendo lo que es la contaminación, que según la RAE se define como “acción y efecto de contaminar” pero quizás esta definición no pueda hacernos comprender bien lo que es, así que podríamos decir que la contaminación es la presencia en el ambiente de cualquier agente químico, físico o biológico que provoca unos efectos nocivos en la salud animal y/o vegetal. De esta forma podemos diferenciar varios tipos: la contaminación del aire por partículas en suspensión; la acústica por el ruido de vehículos en las calles; y la contaminación lumínica, que como no se ve parece que no cuenta, pero también afecta a la vida de los seres vivos, y veremos cómo afecta a la salud humana (http://www.vidasostenible.org).

Los humanos llevamos miles de años conviviendo con el día y la noche en un ciclo eterno e inamovible, cosa que en los últimos siglos, especialmente desde la implantación en la vida cotidiana de la iluminación eléctrica gracias a la bombilla, se ha empezado a modificar llegando al punto de hacer día la noche, lo que sin duda ha provocado cambios en nuestros hábitos y estos en nuestra salud. Está claro que la contaminación lumínica se presenta a modo de emisión hacia el cielo de luz (skyglow), deslumbramientos y como intrusión de la luz en áreas privadas (www.iluminet.com).

Aunque la luz artificial no llega a afectarnos directamente dado que estamos expuestos a ella cíclicamente y tiene muy poco poder como para producirnos mutaciones en el ADN o dañar nuestras células, indirectamente afecta a nuestra vida de muchas formas.

Para iluminar las ciudades necesitamos energía que se habrá generado emitiendo al aire agentes contaminantes que nos dañan la salud de diversas maneras. La luz emitida hacia el cielo interacciona con las partículas en suspensión desviándola en todas direcciones haciendo visible el famoso halo que suele cubrir a las grandes ciudades. Esto ilumina el cielo lo que llega a confundir a muchos animales de vida nocturna, alterando sus ciclos naturales, haciendo que por ejemplo, algunos insectos aparezcan en momentos inadecuados logrando interaccionar con nosotros, cuando en una situación normal nunca los veríamos. La intrusión de luz en nuestros hogares provoca que por la noche se vean alterados los ciclos del sueño derivando en problemas de salud; además parece existir una relación aún por demostrar entre el uso de bombilla de vapor de mercurio (luz Blanca) con un incremento de la agresividad (Alduncin et al., 2005).

Por último, trataremos los casos de deslumbramiento que se producen cuando los ojos son iluminados directamente provocando una ceguera que puede ser momentánea o persistir un tiempo según la condición de cada persona; sin embargo lo más preocupante es cuando esto se produce al volante ya que podría darse una situación muy peligrosa (astrogea.org).

La solución para estos problemas sería el uso de energías renovables, reduciendo así la contaminación emitida al aire en su producción. También sería beneficioso la reubicación de los focos luminosos para minimizar la intrusión luminosa, aunque un método muy eficaz para evitar accidentes sería adaptar las luces a la fisiología del ojo humano pues disponemos de células en estos órganos llamados bastones que están especializadas en la visión nocturna y que son más sensibles a la luz azul que los conos. Por tanto, emplear luces con un tono azul en las carreteras haría que necesitáramos menos farolas y no nos deslumbráramos tan fácilmente evitando accidentes que dañan nuestra salud.

 

Referencias bibliográficas:

Alducin Garrido, J. A., Del Pozo Gil, R., Mendiola Egaña, R., et al. LA CONTAMINACION LUMINICA . DYNA, Diciembre 2005, Vol. 80, no. 9, p.11-15.

Desconocido. Efectos de la contaminación lumínica. Vida sostenible (2007). Disponible en: http://www.vidasostenible.org/informes/efectos-de-la-contaminacion-luminica/ (rev: 17/03/2017).

Horts Font, P. ¿Quién nos ha robado la vía láctea? El problema de la contaminación lumínica. Disponible en: http://astrogea.org/celfosc/contaminacio_luminica.htm (rev: 17/03/2017).

Malón Giménes, S. Plan de acción para la adecuación del alumbrado público exterior en Aras de los Olmos (Valencia), bajo criterios Starlight. Mayo (2005).

Silva, A. (2011). Efectos de la contaminacion lumínica. Iluminet. Disponible en: http://www.iluminet.com/efectos-de-la-contaminacion-luminica/ (rev: 17/03/2017).

Jornada de gratuita de Sanidad Ambiental del Centro Nacional de Sanidad Ambiental

En conmemoración del 30 aniversario del Instituto de Salud Carlos III el Centrol Nacional de Sanidad Ambiental ha organizado esta interesantísima jornada de asistencia abierta a cualquier ciudadano interesado. Como podréis ver en el programa (jornada-sanidad-ambiental-cnsa_2017) el plantel de conferenciantes es de primer orden, tanto desde el punto de vista científico como político-administrativo. Las autoridades son conscientes de que gran parte de las enfermedades que  afectan a la Salud Pública, las más problemáticas yo añadiría, tienen un origen o componente fuertemente ambiental.

La inscripción de la jornada es gratuita pero por motivos de organización deberá registrarse según el formulario de inscripcion-jornada-de-sanidad-ambiental.

Contaminación lumínica. Otro enfoque

 Información preparada por la alumna CLARA GARCÍA GONZÁLEZ  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

La contaminación lumínica se puede definir como cualquier afectación al medio natural que este ocasionada por la iluminación artificial nocturna. Estas afectaciones son: el resplandor luminoso de la cúpula celeste, la luz intrusa en hábitats naturales oscuros, el deslumbramiento y el consumo energético. (M.G.Gil et al., 2012)

Este fenómeno ocurre desde que la actividad humana empezó a utilizar la noche para el desarrollo de su civilización, pero en las ultimas décadas la iluminación nocturna ha crecido alrededor de un 6% anualmente (J.J.Negro, 2016)

Esta contaminación se debe principalmente al uso de luminarias mal diseñadas que envían la luz hacia arriba (en especial las farolas “tipo globo”), al exceso de potencia y a la existencia de horarios inadecuados de iluminación ornamental.

¿Qué consecuencias tiene?:

· Un desperdicio de energía y dinero, por ejemplo, en las farolas de tipo globo se pierde hacia el cielo más de la mitad de la energía consumida.

· Deslumbramiento de los conductores y personas mayores que va en perjuicio de la seguridad vial.

· Contribuir al cambio climático y a la generación de residuos durante la producción de ese exceso de energía (dióxido de carbono, lluvia ácida, sustancias radiactivas, etc.)

· Efectos contaminantes ocasionados por residuos tóxicos de las lámparas usadas (especialmente las de vapor de mercurio).

· Alteración en los ciclos de diversas especies animales, principalmente de las aves.

· Pérdida de la visibilidad del cielo nocturno.

La contaminación lumínica tiene efectos comprobados sobre la flora y fauna nocturna. La actividad biológica a pleno sol es mínima comparada con la que podemos encontrar desde el crepúsculo hasta el amanecer, es decir, la fauna nocturna es más numerosa y precisa de la oscuridad para mantener su equilibrio (Revista Recupera, 2006).

El ciclo de 24 horas del día y la noche, conocido como el reloj circadiano, afecta a los procesos fisiológicos en casi todos los organismos. Estos procesos incluyen los patrones de las ondas cerebrales, la producción de hormonas, la regulación celular y otras actividades biológicas. El trastorno del ciclo circadiano puede provocar muchos problemas de salud (R.Chepesiuk, 2010).

A continuación se citan algunos ejemplos de alteración de la conducta habitual debido a la contaminación lumínica en las zonas costeras. La iluminación en las playas afecta a los ciclos de ascenso y descenso del plancton marino (base de la cadena alimenticia). Esta iluminación también afecta a las tortugas marinas, ya que durante el desove o en la eclosión de los jóvenes en lugar de dirigirse al océano invierten su recorrido y se dirigen a la luz. Las aves marinas pelágicas también ven afectadas su vuelo inaugural, debido al deslumbramiento y desorientación causado por una alta iluminación, algunas pierden el rumbo y otras salen a buscar alimento más tarde de lo habitual y terminan con el estómago vacío. Los pequeños paseriformes nocturnos también sufren mortalidades masivas por efecto de la luz. (J.J.Negro, 2016)

Aunque entre todos los animales afectados por la contaminación lumínica, el grupo que más sufre esta contaminación son los insectos, son el grupo zoológico más numeroso en casi todos los ecosistemas terrestres y suponen el alimento base para numerosas cadenas tróficas (J.D.Calabuig et al, 2011). Estos animales son atraídos por las lámparas nocturnas y muchos mueren achicharrados o son atrapados fácilmente por murciélagos o salamanquesas. (J.J.Negro, 2016). Este grupo es el que más sufren esta contaminación, ya que un 90% de insectos son de costumbres nocturna y la luz rompe su ciclo natural luz-oscuridad (Revista Recupera, 2006).

Respecto a la flora, un exceso de luz puede afectar a la fotosíntesis de las plantas, proceso situado en la base de la cadena vital para todos los organismos. Además se ha observado que un exceso de luz puede afectar a su fenología, por ejemplo, los árboles de hoja caduca tardan más en perder las hojas en entornos con iluminación nocturna (R.D.Sierra et al, 2015). La flora necesita a los insectos para que estos realicen la polinización de multitud de plantas con flores, por lo que una disminución de insectos provocaría una disminución de la polinización de las flores (J.M.Peña, 2000)

Por lo tanto el exceso de luz afecta a distintos aspectos:

-Alimentación, no solo de la propia especie, sino también de las relacionadas directamente en la cadena trófica. (M.G.Gil, et al, 2012). Los insectos, más concretamente los artrópodos, son la fuente de proteínas más importante del planeta y el principal alimento de muchas especies de vertebrados y de invertebrados, por lo que una disminución de este grupo desequilibra la base de la cadena trófica (J.M.Peña, 2000)

-Reproducción, afectado al ciclo reproductivo; por ejemplo, en el caso de las tortugas marinas una pequeña luz hace que las crías se pierdan camino del mar y no lleguen a poder desarrollarse como adultas (M.G.Gil, et al, 2012). O en el caso de las luciérnagas, que han desarrollado un modo de comunicación basado en la emisión de señales luminosas de muy baja intensidad, el exceso de luz dificulta la comunicación y, por tanto la reproducción (J.M.Peña, 2000).

-Relación depredador-presa, debido a la imposibilidad de cazar sin ser visto, o bien por la posibilidad de ser cazado al quedar visible. Como en el caso de los búhos, que detectan a sus presas gracias a la radiación infrarroja de sus cuerpos y, ocultos en la oscuridad, las cazan sin ser vistos (J.M.Peña, 2000)

Estos cambios en las condiciones afectan el equilibrio ecológico, mas acusadamente en las especies de ciclo nocturno activo, que son la mayoría dentro del reino animal (M.G.Gil et al, 2012)

Los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud no se han definido igualmente bien para los seres humanos que para la fauna y la flora, si bien hay numerosas evidencias epidemiológicas concluyentes que apuntan hacia una asociación constante entre la exposición a la luz artificial nocturna interior y problemas de salud tales como el cáncer de mama. Los estudios de laboratorio demuestran que la exposición a la luz durante la noche puede trastornar la fisiología circadiana y neuroendocrina, acelerando el crecimiento de los tumores. (R. Chepesiuk, 2010)

Los investigadores determinan que la exposición excesiva a la luz artificial al inicio de la vida puede contribuir a un riesgo incrementado de depresión y otros trastornos del ánimo en los seres humanos. El director de la investigación, Douglas McMahon, señala: “Todo esto son por ahora especulaciones, pero ciertamente los datos parecen indicar que los bebés humanos se benefician del efecto sincronizador de un ciclo normal de luz/oscuridad.” (R. Chepesiuk, 2010)

Estudios recientes determinan que la contaminación artificial no solo afecta a la aparición de determinados tipos de cáncer, sino que también puede llegar a tener un papel importante en la obesidad, ya que se ha obtenido que hay mayor obesidad en ambientes y países con mayor contaminación lumínica. No necesariamente porque estemos sentados viendo la televisión, comiendo más y haciendo menos ejercicio, sino por la incidencia directa de la luz artificial sobre la melatonina, afectando su papel fisiológico en el organismo (J.J.Negro, 2016)

Por todos estos motivos se debe reducir la continuación lumínica, este tipo de contaminación no requiere descontaminación ya que solo ocurre cuando la lámpara está encendida, no hay que limpiar o almacenar residuos peligrosos después de apagar o redirigir la luz, basta con aplicar sentido común y buenos diseños para seguiremos disfrutando de las ventajas de la luz eléctrica. Para reducir esta contaminación también es importante considerar el espectro de emisión de la lámpara. En el alumbrado de las vías se está produciendo una transición de lámparas mayoritariamente de luz cálida, como las de vapor de sodio de alta presión, hacia leds blancos. Estas nuevas lámparas, que son tremendamente eficientes en relación a las anteriores, son sin embargo problemáticas desde el punto de vista de afección a los seres vivos, incluyendo a los humanos. El componente azul de la luz blanca es altamente contaminante tanto para las observaciones astronómicas como por su efecto disruptor de la fisiología de los seres vivos. Existe incluso cierta alarma entre la clase médica por los efectos sobre la salud de la luz emitida por pantallas de dispositivos móviles y ordenadores. Dado que el avance del led es imparable, se ha de buscar un tipo de lámpara filtrado hacia el ámbar (J.J.Negro, 2016).

Bibliografía

– J.D. Calabuig, J.B. Almela, G.F. Alfaro (2011) .La gestión de la contaminación lumínica y su impacto sobre la biodiversidad. Física y sociedad

-R.Chepesiuk (2010) Extrañando la oscuridad: los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud. Salud pública México vol.52 n.5 Cuernavaca Sep./Oct. 2010

-M.G.Gil, R.M.Paramo, H.S.Lamphar (2012). Contaminación lumínica: una visión desde el foco contaminante: el alumbrado artificial. Enginyeries industrials.

-J.J.Negro (2016). Mejor en el lado oscuro: efectos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad y la salud humana. Chronica naturae.

-J.M.Peña (2000). Grupo de trabajo 20: contaminación lumínica. V congreso nacional del medio ambiente.

-Revista Recupera, Nº44. Mayo 2006

-R.D.Sierra, A.E. de Salamanca, R.M.M.Aranda, J.I.M.Bueno (2015). Colaboraciones en ciencias de la naturaleza la contaminación lumínica. Efectos, retos y soluciones. Vida científica

Para saber cómo afecta la luz a nuestro organismo recomiendo la siguiente lectura: La luz en el sistema circadiano Mª Ángeles Bonmatí y Raquel Argüelles. Revista Eurobacteria. Cronobiología Nº33. 2015

Contaminación lumínica

 Información preparada por la alumna  REBECA VICENTE MORENO de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica
 

Los seres humanos, al ser diurnos hemos buscado durante mucho tiempo formas para iluminarnos durante la noche. En la época preindustrial, la luz se generaba mediante la quema de diversos materiales, incluyendo madera, aceite e incluso pescado desecado. Y sin bien estos métodos de iluminación sin duda influenciaron el comportamiento de los animales y de la ecología a nivel local, los efectos fueron bastante limitados. Sin embargo, la invención relativamente reciente y la rápida proliferación de la luz eléctrica, ha transformado el medio nocturno en gran parte de la superficie terrestre (Longcore & Rich, 2004).

Surgió entonces el término contaminación lumínica para referirse a la alteración de la oscuridad natural durante la noche, por la introducción de la luz artificial, lo cual produce una degradación en los ecosistemas. A través de distintos estudios, se ha demostrado que la contaminación lumínica tiene efectos en el comportamiento y en las poblaciones, y se han determinado las consecuencias ecológicas provocadas por dicha contaminación. Los principales efectos son la desorientación o cambios en la orientación, y la atracción o la repulsión de los organismos a este medio lumínico alterado, que puede afectar a su vez a la búsqueda de alimento, la reproducción, la migración y la comunicación (Longcore & Rich, 2004; Horváth et al., 2009).

Alimentación

La contaminación lumínica puede tener efectos en la relación depredador-presa de algunas especies nocturnas. Por ejemplo:

La iluminación nocturna puede extender los comportamientos diurnos o crepusculares a la noche. Algunas especies diurnas son capaces de aprovechar la luz artificial, y son facultativamente nocturnos en ambientes urbanos, como por ejemplo las arañas saltadoras y algunas especies de aves y reptiles. Estos son capaces de buscar su alimento bajo luz artificial. Esto resulta beneficioso para aquellas especies que pueden explotar este nuevo nicho, pero no para sus presas (Gaston et al., 2009).

También hay estudios sobre el efecto que puede tener la luz artificial en algunos depredadores debido a una mayor concentración de presas en los focos de luz. Por ejemplo, se ha observado un aumento de algunas especies de murciélagos alrededor de las farolas de las calles, y particularmente de aquellas bombillas con una longitud de onda baja, debido a que un gran número de insectos se ven atraídas por ellas. Sin embargo, hay otras especies de murciélagos que evitan las luces, para evitar competencia con las aves (Gaston et al., 2009).

La contaminación lumínica afecta al comportamiento alimentario de muchos animales. Por ejemplo, los pequeños roedores se alimentan menos a niveles altos de iluminación, una tendencia que también presentan algunos lagomorfos, marsupuales, serpientes, murciélagos, peces, invertebrados acuáticos y otros taxones. Por eso, es posible que cambios en la iluminación provoquen cambios en la relación depredador-presa de muchas especies (Gaston et al., 2009).

Además de la alimentación, la iluminación artificial puede inducir otros comportamientos, como el canto de aves territoriales como Mimus polyglottos (Bergen & Abs, 1977) o Turdus migratorius (Miller, 2006).

Reproducción

El comportamiento reproductivo también puede verse alterado por la iluminación artificial. Por ejemplo, las ranas hembra de la especie Physalaemus pustulosus, se vuelven menos selectivas en la elección de la pareja con niveles más altos de luz, prefiriendo acoplarse rápidamente para evitar el riesgo de depredación en el apareamiento. La iluminación nocturna también puede interferir en el movimiento de las ranas desde y hacia las zonas de cría. En las aves, hay algunas evidencias que sugieren que la iluminación artificial nocturna afecta a su elección del sitio donde anidar (Longcore & Rich, 2004).

Desorientación

La constante iluminación artificial durante la noche también puede desorientar a organismos acostumbrados a realizar desplazamientos en oscuridad. El ejemplo mejor conocido es el de la desorientación de las crías de tortugas marinas, las cuales no son capaces de llegar al mar. La iluminación afecta también al comportamiento de la puesta de huevos de las tortugas adultas hembras. La luz artificial interfiere en el anidamiento, puesto que prefieren los lugares oscuros, provocando el abandono de los nidos antes de depositar los huevos. También puede interferir en su capacidad para encontrar la playa, puesto que las tortugas adultas utilizan la visión para orientarse en el mar (Witherington & Martin, 2000).

Los cambios en el nivel de luz pueden provocar alteraciones en la orientación de otros animales nocturnos. Al haber desarrollado adaptaciones anatómicas para ver en la oscuridad, un rápido aumento de la luz puede cegarlos. En el caso de las ranas, un rápido aumento en la iluminación causa una reducción en la capacidad visual y el tiempo de recuperación puede llevar desde minutos a horas. Después de haberse acostumbrado a la luz, las ranas también pueden ser atraídas hacia ella (Gaston et al., 2009).

Las aves pueden verse desorientadas por la luz y no ser capaces de dejar la zona iluminada, por lo que se ven atrapadas dentro, pudiendo chocar entre sí o contra cualquier estructura, o llegar a agotarse, siendo entonces más vulnerables ante los depredadores (Gaston et al., 2009).

Comunicación visual

La comunicación visual intra e interespecífica puede verse afectada por la iluminación artificial durante la noche. Algunas especies utilizan la luz para comunicarse, y por lo tanto son especialmente susceptibles ante la contaminación lumínica. Las luciérnagas hembras atraen a los machos hasta 45 m de distancia con destellos bioluminiscentes; la presencia de la iluminación artificial reduce la visibilidad de estas comunicaciones (Longcore & Rich, 2004).

Como efecto secundario, la iluminación artificial también podría alterar los patrones de comunicación. El aullido de los coyotes (Canis latrans) durante la luna nueva, cuando está más oscuro es una forma de comunicación necesaria ya sea para evitar la entrada de otras manadas en su territorio, o para juntarse para cazar presas más grandes. El aumento de la iluminación por causas artificiales podría eliminar este patrón de comportamiento (Longcore & Rich, 2004).

Alteración de la fotosíntesis

Las plantas, para realizar la fotosíntesis, absorben la luz (en longitudes de onda de entre 400 y 700 nm) mediante las clorofilas y carotenos. Si bien este rango abarca gran parte de las emisiones visibles que provienen de las luces artificiales, en la mayoría de los casos, el efecto que pueda tener la contaminación lumínica en la fijación neta de carbono probablemente sea insignificante. No obstante, los efectos que pudiera tener en tanto a nivel de individuo como de ecosistemas siguen siendo bastante desconocidos.

Sí se conocen efectos de la contaminación lumínica en los ecosistemas de cuevas iluminadas artificialmente. La iluminación artificial en las cuevas utilizadas como atracciones para los visitantes promueve el crecimiento de algunas comunidades de flora, completamente dependientes de la luz artificial por ser una fuente de energía muy localizada. Estas comunidades pueden incluir autótrofos tales como algas fotosintéticas, musgos y helechos que crecen en las proximidades de estas fuentes de luz, así como hongos y otros heterótrofos que aprovechan el aporte de materia orgánica de los autótrofos. Estas comunidades pueden desplazar o cambiar las cadenas tróficas de las cuevas (Gaston et al., 2013).

Ciclos circadianos y fotoperiodo

Hay tres ciclos naturales periódicos del régimen lumínico que son detectados por los organismos: el ciclo diario de día y noche, cambios estacionales en la duración del día, y cambios a lo largo del ciclo lunar. Los ciclos diarios y estacionales aportan señales que algunos organismos usan para anticipar los cambios regulares en el ambiente como la temperatura o la humedad, que siguen a los ciclos diarios y anuales.

En los ecosistemas templados y polares, los organismos utilizan con frecuencia la duración del día como una señal para iniciar eventos fenológicos como la germinación, la formación de yemas, la reproducción, la senescencia, la eclosión, la muda, el desarrollo embrionario, y la migración.

Por lo tanto, los cambios en lo que perciben como fotoperiodo debido a la iluminación artificial, tiene severas consecuencias en algunos organismos. Por ejemplo: Durante mucho tiempo se ha observado que ciertas especies de árbol de hoja caduca mantienen sus hojas durante más tiempo en otoño cuando se encuentran cerca de las farolas de la calle, y por tanto, se ven más expuestos a heladas a finales de otoño e invierno. En algunas especies de animales como lagartos y roedores, la actividad termorreguladora va en respuesta a cambios estacionales en el fotoperiodo (Gaston et al., 2013).

Riesgo de cáncer

La exposición a la luz durante la noche puede provocar distintos efectos fisiológicos debido a las variaciones en los niveles de melatonina. La melatonina influye en la regulación de la masa corporal, la tasa metabólica, o la termogénesis de algunas especies de mamíferos. También se ha visto que la interrupción de la producción de melatonina por la exposición a la luz durante la noche, aumenta el riesgo de cáncer en los trabajadores con turnos de noche. (Navarra & Nelson, 2007; Schernhammer & Schulmeister, 2004). En el caso de las mujeres, se ha demostrado que aquellas que participan en trabajos nocturnos tienen un mayor riesgo de cáncer de mama (Blask et al., 2005).

Respuesta inmunológica

La exposición de un individuo de forma crónica a la luz artificial durante las horas de noche, podría interferir en la función inmunológica. Por ejemplo la codorniz japonesa (Coturnix coturnix japonica) disminuyó su producción de anticuerpos. En los mamíferos, la exposición a la luz durante la noche redujo la actividad citotóxica de las células NK (Navarra & Nelson, 2007).

Bibliografía:

Blask, D. E., Brainard, G. C., Dauchy, R. T, Hanifin, J. P., Davidson, L. K., Krause, J. A., Sauer, L. A., Rivera-Bermudez, M. A., Dubocovich, M. L., Jasser, S. A., Lynch, D. T., Rollag, M. D. & Zalatan, F. (2005). Melatonin-depleted blood from premonopausal women exposed to lith at night stimulates growth of human breast cancer xenograft in nude rats. Cancer Res, 65: 23.

Gaston, K. J., Bennie, J., Davies, T. W. & Hopkins, J. (2013). The ecological impacts of nighttime light pollution: a mechanistic appraisal. Biological Reviews, 88: 912-927.

Horváth, G., Kriska, G., Malik, P. & Robertson, B. (2009). Polarized light pollution: a new kind of ecological photopollution. Front Ecol Environ, 7: 317-325.

Longcore, T. & Rich, C. (2004). Ecological light pollution. Front Ecol Environ, 2: 191-198.

Miller, M. W. (2006). Apparent effects of light pollution on singing behavior of American robins. The Cooper Ornithological Society, 108: 130-139.

Navarra, K. J. & Nelson, R. J. (2007). The dark side of light at night: physiological, epidemiological and ecological consequences. Journal of Pineal Research, 43: 215-224.

Schernhammer, E. & Shulmeister, K. (2004). Melatonin and cancer risk: does light at night compromise physiologic cancer protection by lowering serum melatonin levels? British Journal of Cancer, 90: 941-943.

Witherington, B. E. & Martin, R. E. (2000). Understanding, assessing, and resolving light-pollution problems on sea turtle nesting beaches. FMRI Technical Report TR-2.

Contaminación electromagnética

 Información preparada por la alumna  Mª DE LOS ANGELES CARMEN ALONSO  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

La contaminación electromagnética está causada por la radiación que emiten los equipos electrónicos, las líneas de alta tensión, los transformadores, los radares, las antenas de telefonía móvil o los electrodomésticos.

Los seres vivos han estado sometidos durante millones de años a influencias magnéticas naturales debido al campo magnético que rodea el planeta, la radiación proveniente del Sol o las descargas eléctricas que se producen en las tormentas.

En siglo XIX se comienza la instalación de las primeras estaciones de producción y distribución de electricidad en la sociedad industrial, pero no es hasta el siglo XX cuando se produce el fenómeno de contaminación electromagnética.

Las primeras emisiones de radiofrecuencias provenían de las antenas de radio y televisión, que se colocaban en zonas elevadas y lejos de núcleos de población. En los años 90, con el desarrollo de las telecomunicaciones, se ha incrementado en varios órdenes de magnitud la contaminación electromagnética en las grandes ciudades.

¿Qué efectos tiene sobre los seres vivos?

La respuesta de un sistema biológico a un campo electromagnético depende de la potencia de la radiación y de la frecuencia de la emisión. Sin embargo, uno de los problemas que surgen a la hora de valorar los efectos es que cada individuo posee un determinado grado de sensibilidad a la radiación electromagnética, de tal modo que algunos individuos pueden estar expuestos a niveles de radiación más elevados sin presentar daños, mientras que niveles de radiación semejantes pueden ser a medio y largo plazo letales para otros individuos (Luquin, 2013).

En los seres humanos las ondas electromagnéticas generadas por las corrientes eléctricas y por las microondas interfieren y distorsionan el funcionamiento normal del organismo (Acuña-Castroviejo, 2006), generando trastornos neurológicos, mentales, cardiopulmonares, reproductivos, dermatológicos, hormonales e inmunológicos, así como un incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que no sólo el ser humano va a sufrir los efectos de la sobreexposición a las ondas electromagnéticas. En los últimos años se vienen realizando estudios en aves migratorias, ya que se cree que también podrían verse afectadas por la radiación electromagnética puesto que su movilidad y su costumbre de posarse en las antenas las hace vulnerables  (Balmori, 2004).

Las aves migratorias pueden orientarse de varias maneras. Uno de los mecanismos de orientación que utilizan es guiarse por el campo magnético terrestre (Mouritsen, 2011). Aunque en la actualidad todavía se desconocen los mecanismos neurofisiológicos que permiten a las aves percibir el campo magnético terrestre, se sabe que realizan esta función en una región del cerebro especializada (Manuela, Z,  2009).

Estudios realizados demuestran que las radiaciones electromagnéticas pueden tener consecuencias para las aves migratorias, puesto que si la radiación electromagnética interfiere en el mecanismo de orientación magnética, sus posibilidades de sobrevivir al viaje migratorio podrían verse reducidas, existiendo un efecto mayor de desorientación en las zonas urbanas que en las zonas rurales (Svenja et al, 2004).

Conclusiones

El desarrollo de las nuevas tecnologías y la expansión de las telecomunicaciones han intensificado las radiaciones electromagnéticas que nos rodean.

La contaminación electromagnética es un tipo de contaminanción que no es visible, pero hay estudios que demuestran que es la causante de problemas de salud para la población que vive más expuesta a la radiación. Aunque todavía no se han demostrado efectos claros sobre otros organismos, si que se cree que puede dificultar la migración de las aves.

Los expertos aportan opiniones contradictorias acerca de si la radiación electromagnética causa efectos en los seres vivos. Además, los estudios se suelen realizar acerca de la contaminación electromagnética causada por las antenas de telefonía y las líneas de alta tensión, pero pocos estudios se han realizado sobre la contaminación generada por las redes WiFi, los teléfonos inalámbricos o los electrodomésticos del interior de las viviendas o lugares de trabajo.

Por todo ello, con los datos con los que contamos a día de hoy, no se conocen los efectos reales de la contaminación electromagnética en los seres vivos.

Bibliografía

Acuña-Castroviejo, D. (2006). Informe científico sobre el efecto de los campos electromagéticos en el sistema endocrino humano y patología asociadas. Instituto de biotecnología. Universidad de Granada.

Balmori, A. (2004). Posibles efectos de las ondas electromagnéticas utilizadas en la tecnología inalámbrica sobre los seres vivos. Ardeola: revista ibérica de ornitología, 51(2), 477-490.

Luquin Bergareche, R. (2013). Contaminación por radiación electromagnética en personas vulnerables: tutela preventiva y generación de otras fuentes de energía. Congreso Internacional de Energías Renovables y Cambio Climático. Universidad Pública de Navarra.

Manuela, Z., Dominik, H., Christine M. H., Svenja, E., Nils-Lasse, S., Jörg, H., Simon W., David, D., Dmitry, K., Martin, W., & Henrik, M. (2009). Visual but not trigeminal mediation of magnetic compass information in a migratory bird. Nature 461, 1274-1277.

Mouritsen, H. Chernetsov, N., (2011). Long-distance navigation and magnetosensory mechanisms in migratory songbirds.

Svenja, E., Nils-Lasse, S., Nele, L., Christine Maira, H., Manuela, Z., Andreas, M., Dana, E., Achim, K., P. J. Hore & Henrik, M., (2014). Anthropogenic electromagnetic noise disrupts magnetic compass orientation in a migratory bird. Nature 509, 353-356.