Una bióloga de la URJC protagonista de una novela de denuncia socio-sanitaria y ambiental

La recién publicada novela Pozos de Pasión conjuga una atractiva combinación de denuncia social y ambiental. Aparte de esta interesante peculiaridad, esta historia de ficción está protagonizada por una bióloga de la URJC, vecina del barrio de Usera, Sara Sanz.

Durante la trama, Sara, investigadora biosanitaria en paro, sustituye a una compañera en un proyecto internacional de salud reproductiva y sexual en un inestable país de oriente medio bajo el paraguas de la OMS. Al llegar al pequeño emirato árabe donde desempeñará su labor se encuentra con un fenómeno recurrente de la globalización. La construcción de grandes infraestructuras, que podrían mejorar la calidad de vida de la población y generar riqueza, desplazan ingentes cantidades de mano de obra barata, fundamentalmente inmigrante. Sin estos trabajadores las obras serían frecuentemente irrealizables, especialmente bajo los parámetros de beneficio económico de la empresa privada y, sin embargo, los grandes proyectos estratégicos ignoran esta necesidad en su planificación.

En opinión de Sara, la responsabilidad social empresarial obligaría a los constructores a alojar y abastecer convenientemente a su mano de obra, sin embargo, solo suelen hacerlo con sus altos ejecutivos. Nuestra joven investigadora se siente escandalizada al conocer que la resolución de estos grandes asentamientos de infraviviendas se descarga sobre la iniciativa pública y la cooperación internacional. En la novela Sara describe con palabras directas y sencillas cómo la resolución del saneamiento y abastecimiento de agua potable son elementos críticos para la salud ambiental. En condiciones insalubres, la contaminación de las aguas de boca disponibles puede dar lugar a epidemias incontrolables y mortales, como el cólera, cuya prevención es responsabilidad de toda la sociedad.

Sara trabaja en colaboración con un ingeniero y un geólogo, ambos pertenecientes a los cascos azules de la misión de paz que estabiliza la región y responsables de la construcción de pozos de agua potable y saneamientos. Ellos ayudan a entender al lector neófito que si, además, existe una sobreexplotación de los recursos hidrológicos con fines espúreos (como un jardín de césped o campo de golf en el desierto) y las aguas contaminadas no son depuradas, el desastre ambiental, sanitario y social no tardará en llegar. Sara describe impecablemente cómo estos elementos amenazan las zonas áridas del planeta en una trama que, no por ser ficticia y amena, deja de ser divulgativa.

Esta recomendable obra también hace una denuncia cruda de la agresión a los derechos sanitarios, reproductivos y sexuales de millones de mujeres y niñas. En particular describe el drama de la mutilación genital femenina con un realismo y sensibilidad que emociona. En un gesto solidario, la autora donará las regalías que le correspondan en derechos de autora a un programa contra la mutilación genital de la prestigiosa ONG Médicos del Mundo.

Podrás encontrar el libro en todas las grandes plataformas. El libro electrónico se puede adquirir por la modesta suma de 4,99 € de la que en torno a 1 € serán tu donativo. Si quieres que tu donativo sea más cuantioso puedes adquirir la preciosa edición en papel (impresión bajo demanda) por 17,95€. También puedes conseguir el libro en cualquier plataforma literaria pero la que genera un donativo mayor es la mayorista Libros.cc (donativo de 6€). Si quieres conocer el proyecto en su totalidad y colaborar de otra manera, puedes consultar el sitio de Pozos de Pasión.

Longer Lasting Products

Have you ever heard about “Longer Lasting Products”? Reusing, repairing and remanufacturing products are the key of Circular Economy. This economy aims to radically limit the extraction of raw materials and the production of waste because it recovers and reuses as many of the products and materials as possible over and over again. In a Circular Economy we can reuse, re-manufacture and recycle products (1). In fact, you can repair a product yourself or you can have it repaired. However, refurbishment is an extensive process where products are repaired and components replaced in order to bring it back to a good working condition. Remanufacture is a more extensive process where products are totally disassembled into components for broughting back to at least the original quality. As a result of this, these new products are new original products (2). All of these three activities result in giving products a kind of “second life” (3).

These previous ideas are in other words “rethinking”. A crucial fact is that “the smaller the loop, the greater the profitability of the overall system”(1). If I repaired a product, I would save resources and energy (3). As a result of that, keeping a product at it highest value makes sense, both from an economic and an ecological perspective . The meaning of this is that we need to postpone the moment that a product is recycled as long as possible (4). Making products last longer is extending the life of products thanks to two methods: to keep products in use longer and to give products a second life, third life, fourth life etc. This only can be truth if we design really durable products.

We need to design longer lasting products. Products designers need to balance many different requirements when they are developing a new product. In fact, product design is about functionality, about using efficient materials and about cost among others. As a result of that, there are some design strategies for longer lasting products:

But … is product life extension always a good idea? In general, longer lasting products are a good idea but there are exceptions for this:

1. New market for new efficient products in terms of energy: if new products appeared, people would want to replace their product rather than using it longer.

2. Some kinds of packaging make repairing, manufacturing and refurbishment situation really difficult. In fact, not all products are suited to last a long time and not all products have a permanent function over time (1).

BIBLIOGRAFÍA:

1. Ellen MacArthur Foundation (2013). Towards the Circular Economy.

2. United Nations Environment Programme. International Resource Panel and the Commission for the European Union. (2017). Workshop Report: Promoting Remanufacturing, Refurbishment, Repair, and Direct Reuse.

3. Stahel, W-R. (2016). Circular economy. A new relationship with our goods and materials would save resources and energy and create local jobs. Nature 531: 435-438.

4. Grosse, F., Mainguy, G. (2010). Is recycling “part of the solution”? The role of recycling in an expanding society and a world of finite resources. Surveys and Perspectives Integrating Environment and Society (SAPIENS) 3: 1-17.

SERVICIOS ECOSISTÉMICOS (I): ¿Por qué conservar la naturaleza?

¿Por qué debemos conservar la naturaleza? Dependiendo de a quién se le formule esta pregunta, la respuesta será muy diferente. Aunque ciertas personas consideren como un deber ético la conservación de la naturaleza, los gustos e intereses de cada persona pueden hacer que ni siquiera demos con una respuesta a esta pregunta o, incluso, que lleguemos a la conclusión de que no hay motivos de peso para conservar la naturaleza. Pero, ¿cómo podemos hacer que todos, independientemente de nuestros valores morales, encontremos motivos para conservar la naturaleza? En primer lugar, debemos entender qué nos provee la naturaleza para comprender por qué debemos conservarla.

La naturaleza nos reporta multitud de bienes y servicios, tal es su magnitud y diversidad que puede resultar complejo de entender en su totalidad. Para comprenderlo mejor se acuñó el término servicios ecosistémicos, que refiere a aquellos beneficios que los ecosistemas nos reportan a los humanos ya sea de forma directa o indirecta (Comisión Europea, 2009). Existen distintos tipos de servicios ecosistémicos. Los servicios de aprovisionamiento son aquellos que nos reportan directamente bienes como alimentos, agua, madera y combustibles, entre otros (Comisión Europea, 2009). Los servicios de regulación del clima y las precipitaciones consisten en la contribución de los ecosistemas a amortiguar las variaciones en el clima propias de fenómenos físicos que ocurren en la Tierra, por ejemplo: los manglares actúan como una barrera natural frente a ciclones, huracanes y tsunamis (Convención de Ramsar sobre los Humedales, 2016). Pero, sin referirnos a la protección frente a eventos climáticos extremos, los ecosistemas más cercanos a nuestros hogares también amortiguan los cambios de temperatura, depuran el aire (consumiendo CO2 y produciendo O2, además de otros compuestos), favorecen la retención de agua en el suelo (evitando, al mismo tiempo, inundaciones y sequías), degradan nuestros residuos y frenan la propagación de enfermedades (Comisión Europea, 2009). Además, también proveen servicios culturales como la belleza, la inspiración y otros valores recreativos que contribuyen a nuestro bienestar espiritual (Comisión Europea, 2009). Y, por último, pero no por ello menos importante: los servicios esenciales. Los ecosistemas son capaces de generar suelo fértil (Comisión Europea, 2009), ya que la vida no se genera en cualquier sustrato, ¿cuánta vida vemos brotar en nuestros asfaltos más allá de pequeños resquicios de suelo fértil? Además, los ecosistemas regulan el ciclo de nutrientes (Comisión Europea, 2009), manteniendo en niveles adecuados las concentraciones de componentes esenciales para la vida, como el carbono y el nitrógeno, entre otros.

Aunque esta clasificación nos permite reconocer la multitud de beneficios que nos reporta la naturaleza y nos da motivos para conservarla, sigue siendo complicado poner en una balanza los beneficios de los ecosistemas en contraposición con los beneficios que nos da destruir la naturaleza para nuestros propios fines (extracción minera, generación de energía, fabricación de materiales, transporte de personas y mercancía…). Nuestra actividad genera un impacto sobre el planeta y, a veces, tenemos que decidir si conservar un ecosistema o degradarlo para conseguir algo a cambio. Para evitar destruir ecosistemas que nos reportan beneficios mucho más valiosos en tiempos recientes se ha propuesto valorar económicamente nuestros ecosistemas. Valorar los ecosistemas no consiste en darle “un precio” a los ecosistemas para mercantilizarlo, sino en reconocer de forma cuantitativa la relación coste-beneficio entre la naturaleza y nosotros (Sukhdev, Wittmer, & Miller, 2015). De esa manera, podemos transmitir en un lenguaje común a toda la sociedad las virtudes de conservar la naturaleza y los costes de degradarla. En próximas publicaciones se explorará en qué consiste la valoración económica de los bienes y servicios ambientales.

BIBLIOGRAFÍA

Comisión Europea. (2009). Bienes y servicios ecosistémicos. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.

Convención de Ramsar sobre los Humedales. (2016). Humedales: una protección natural frente a los desastres. Secretaría de la Convención de Ramsar.

Sukhdev, P., Wittmer, H., & Miller, D. (2015). Economía de los ecosistemas y la biodiversidad: desafíos y respuestas. Oxford University Press.

La Regla Insular. Enanos y gigantes. Capítulo 2

LA REGLA INSULAR

La regla insular fue descrita inicialmente por Foster (1963, 1964). Este autor, definió este patrón como la tendencia entre distintos grupos taxonómicos a presentar diferentes tendencias evolutivas en las islas. Por ejemplo, los pequeños mamíferos (como roedores) suelen aumentar el tamaño corporal, mientras que los mamíferos grandes (carnívoros y ungulados) disminuyen su tamaño corporal (Foster, 1963, 1964; Lomolino, 2005; Lomolino et al., 2006).  Sin embargo, este patrón biogeográfico no fue descrito como “La Regla Insular” hasta los artículos de VanValen en 1973 (Meiri et al., 2008, Lomolino et al., 2006).

A esta regla también se la conoce como “Regla de Foster” o “Regla de la isla”.

CRONOLOGÍA

Imagen de la paleontóloga Dorothea Bate / Mujeres con ciencia

Con trabajos de la paleontóloga Dorothy Bate en las islas del Mediterráneo, a comienzo del siglo XX, se empezó a observar el patrón de la regla insular (de Vos et al., 2007). Bate descubrió fósiles de mamíferos con características de gigantismo y enanismo, muchos de ellos extintos durante el Pleistoceno tardío o el Holoceno (Bate, 1904, 1905).

Posteriormente, a mediados de los 60, se publicó la teoría de la biogeografía de islas de MacArthur y Wilson. Con esta publicación el interés por las biotas insulares aumentó de nuevo. Precisamente en esta década fue cuando J. Bristol Foster realizó sus primeros estudios sobre el enanismo y el gigantismo insular en vertebrados (Foster, 1964). Casi 10 años después, el termino de la “Regla Insular” fue acuñado por Leigh Van Valen, a partir de los resultados de Foster (Van Valen, 1973).

Tras haber sido concretado el termino y la aplicabilidad de esta regla, se han realizado varias revisiones exhaustivas destacando principalmente la revisión de Mark  V. Lomolino en 1985 (Lomolino, 1985).  Con esta revisión de Lomolino se confirmaron algunos de los planteamientos del trabajo original. Años más tarde, Lomolino prosiguió́ con sus contribuciones al estudio de la fauna insular en 2005 y 2006, revisando la regla de Foster, ampliando su aplicabilidad a otros grupos taxonómicos como aves y reptiles, identificando nuevas líneas de investigación y proponiendo nuevos indicadores distintos al tamaño corporal

Nos obstante, como con la mayoría de las reglas biogeográficas, existen diversas objeciones a la regla de isla. Destacando las objeciones de Meiri et al. (2004)  Meiri (2006) y Meiri et al. (2008). Meiri y colaboradores, en sus trabajos de 2004 y 2006, argumenta en contra de la generalidad de las islas en los mamíferos. Según este autor no se puede aplicar la regla a los carnívoros. Por otra parte, Meiri et al., (2008) sugieren que el gigantismo y el enanismo insular pueden estar más condicionado por el clado considerado que por el tamaño corporal.

Breve esquema sobre la cronología de la regla insular.

Por Álvaro Fernández

CASOS CONCRETOS

El hombre de Flores: Homo floresiensis

La isla indonesia de Flores es uno de los escenarios más emblemáticos para el estudio del gigantismo y el enanismo en la fauna cuaternaria. Quizás uno de los casos más llamativos sea el del Homo floresiensis, denominado comúnmente como “hombre de Flores”, o simplemente “hobbit”.

Este homínido se caracteriza por sus pequeñas dimensiones, tanto en términos de estatura y peso como de cerebro. Brown et al. (2004) atribuyeron su reducido tamaño a la regla insular, sin embargo, la mayor parte de los estudios sobre esta regla se han centrado en grupos de mamíferos que no incluyen a los primates.

Roedores

Aparte del caso del Homo floresiensis, en la isla de las Flores se encuentra uno de los roedores múridos más grandes del mundo, el Papagomys armandvillei. Esta especie no ha sido la única rata gigante de la isla, otras dos especies gigantes se extinguieron durante el Holoceno: Spelaeomys florensis y Papagomys theodorverhoeveni. Estas ratas junto con más especies del sudeste asiático (entre muchos, los géneros Phloeomys y Crateromys en Filipinas) se consideran producto de la regla insular (Locatelli et al., 2012).

Otros mamíferos

La fauna del Plioceno y el Pleistoceno de las islas del Mediterráneo han sido bastante estudiadas y son foco de varios ejemplos y debates sobre la regla de la isla (Benton et al., 2010; Lomolino et al., 2016; Meiri et al., 2006).  

En la isla de Sicilia se encuentra unos de los ejemplos de enanismo más conocidos, el elefante Elephas falconeri. En la paleo-isla de Gargano se encuentra uno de los mayores ejemplos de gigantismo, el erizo Deinogalerix. Esta especie extinta es la más grande conocida de la familia Erinaceidae, los ejemplares alcanzaban hasta los 60 cm de longitud. Otro ejemplo de enanismo es el Hipopótamo pigmeo Hippopotamus creutzburgi del Pleistoceno tardío en Creta, (Benton et al., 2010; Lomolino et al., 2016).

Otros vertebrados

En cuanto a las aves, siempre se ha mencionado el gran tamaño de los Casuarius del género Casuariiformes respecto a las demás aves. Aunque algunas especies como la de Nueva Guinea Casuarius bennetti es más pequeña comparada con su pariente de Australia C. casuarius. De manera similar, también se ha hablado sobre el menor tamaño de los emús de las pequeñas islas del estrecho de Bass respecto a los de Tasmania y Australia (Lomolino et al., 2016).

El estudio de Clegg & Owens (2002) constituye la primera evaluación sistemática y completa de la variación morfológica en aves insulares. En este estudio, toman muestras del tamaño corporal y el tamaño del pico de 110 poblaciones insulares. Sus resultados muestran la tendencia hacia el gigantismo en las aves más pequeñas y hacia el enanismo en las aves más grandes (Clegg & Owens, 2002; Lomolino et al., 2016).

En cuanto a los reptiles insulares, estos muestran diferentes patrones variados en el tamaño corporal. Algunos ejemplos destacados de gigantismo mencionados podrían ser las iguanas insulares, lagartos herbívoros, serpientes tigre y tortugas. Un ejemplo de lagarto que tiende al gigantismo en ausencia de competidores parece ser el lagarto Uta stansburiana. Por otro lado, las serpientes de cascabel tienden a reducir su tamaño en las islas (Lomolino et al., 2016). No obstante, parece que sigue sin observarse claramente una tendencia de la regla de la isla en el grupo de los reptiles. De hecho, parece que en las lagartijas carnívoros se observa una tendencia contraria a la de la regla (Meiri, 2007). Por tanto, sigue existiendo mucha controversia entre diferentes autores (ver Lomolino et al., 2016 y Meiri, 2007).

También hay estudios sobre la regla de la isla en dinosaurios. Al parecer, las primeras observaciones de una posible tendencia al enanismo en dinosaurios fueron observada por Franz Nopcsa en el año 1912. Nopcsa observó cómo casi todos los dinosaurios de Transilvania no solían alcanzar la longitud de 4m. Uno de los ejemplos de dinosaurios enanos más estudiados es el caso del Europasaurus holgeri del Kimmeridgian en el norte de Alemania (Benton et al., 2010).

Autores: Álvaro Fernández Menéndez y Mónica Gómez Vadillo

Capítulo 1. La Biogeografía y las Reglas Biogeográficas

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REFERENCIAS

Bate, D.M.A. (1904). Further note on the remains of Elephas cypriotes from a cave- deposit in Cyprus. Philosophical Transactions of the Royal Society London B, 197: 347- 360.

Bate, DM.A. (1905). Four and a half months in Crete in search of Pleistocene mammal remains. Geological Magazine Series 5, 2: 193-202

Benton, M.J., Csiki, Z., Grigorescu, D., Redelstorff, R., Sander, P.M., Stein, K., & Weishampel, D.B. (2010). Dinosaurs and the island rule: The dwarfed dinosaurs from Haţeg Island. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 293: 438-454.

Brown, O., Sutikna, T., Morwood, M.J., Soejono, R.P., Jatmiko, Wayhu Saptomo, E. & Awe Due, R. (2004) A new small-bodied hominin from the Late Pleistocene of Flores, Indonesia. Nature 431: 1055-1061.

Clegg, S.M., & Owens, P.F. (2002). The ‘island rule’ in birds: medium body size and its ecological explanation. Proceedings of the Royal Society of London. Series B: Biological Sciences, 269: 1359-1365.

de Vos, J., van den Hoek, O., & van den Bergh, G.D. (2007). Patterns in island evolution of mammals: A key to island palaeogeography. Renema, W. (ed.), Biogeography, time, and place: Distributions, barriers, and islands (pp. 315-345). Leiden, The Netherlands: Springer.

Foster, J.B. (1963). The evolution of native land mammals of the Queen Charlotte Islands and the problem of insularity. PhD Thesis, University of British Columbia, Vancouver.

Foster, J.B. (1964) Evolution of mammals on islands. Nature, 202: 234–235.          

Locatelli, E., Due, R. A., van den Bergh, G. D., & Van Den Hoek Ostende, L. W. (2012). Pleistocene survivors and Holocene extinctions: the giant rats from Liang Bua (Flores, Indonesia). Quaternary International, 281: 47-57.

Lomolino, M.V. (1983). Island biogeography, immigrant selection, and mammalian body size on islands. PhD Thesis, State University of New York at Binghampton.

Lomolino, M.V. (1985). Body size of mammals on islands: the island rule re-examined. The American Naturalist, 125: 310– 316.

Lomolino, M.V. (2005). Body size evolution in insular vertebrates: generality of the island rule. Journal of Biogeography, 32: 1683–1699.

Lomolino, M.V., Sax, D.F., Riddle, B. R., & Brown, J. H. (2006). The island rule and a research agenda for studying ecogeographical patterns. Journal of Biogeography, 33: 1503-1510.

Lomolino, M.V., Riddle, B.R., & Whittaker, R.J. (2016). Chapter 13: Island Biogeography. En: Biogeography. biological diversity across space and time: 502-512, 5a ed. Massachusetts. Sinauer Associates, Inc.

Meiri, S., Dayan, T., & Simberloff, D. (2004). Body size of insular carnivores: little support for the island rule. The American Naturalist, 163: 469-479.

Meiri, S., Dayan, T. & Simberloff, D. (2006). The generality of the island rule reexamined. Journal of Biogeography, 33, 1571–1577.

Meiri, S. (2007). Size evolution in island lizards. Global Ecology and Biogeography, 16: 702-708.

Meiri, S., Cooper, N., & Purvis, A. (2008). The island rule: made to be broken? Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 275: 141-148.

Van Valen, L. (1973). Body size and the number of plants and animals. Evolution, 27: 27-35.

Veatch, E. G., Tocheri, M. W., Sutikna, T., McGrath, K., Saptomo, E. W., & Helgen, K. M. (2019). Temporal shifts in the distribution of murine rodent body size classes at Liang Bua (Flores, Indonesia) reveal new insights into the paleoecology of Homo floresiensis and associated fauna. Journal of human evolution130, 45-60. https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2019.02.002

La Biogeografía y las Reglas Biogeográficas. Capítulo 1.

Os traigo una nueva y pequeña serie de artículos, esta vez sobre las principales reglas biogeográficas. ¿Por qué este tema? Pues bien, cada día que pasa estoy más segura de que la biogeografía me apasiona y quiero encaminar mi futuro hacia el estudio de esta rama de la biología.

En este primer capitulo os hare un breve resumen sobre

  • ¿Qué es la biogeografía?
  • ¿Qué son las reglas biogeográficas?
  • ¿Cuáles son las reglas biogeográficas más conocidas y estudiadas?

¿Qué es la biogeografía?

La biogeografía es la ciencia que estudia y documentar los patrones espaciales de la diversidad biológica, tanto actual como pasada. Esta ciencia, actualmente, abarca estudios de todos los patrones de variación geográfica en la naturaleza. Estudios de cómo varían los genes, las comunidades y hasta los ecosistemas  (Lomolino et al., 2016).

Esta disciplina, se ha dividido en dos enfoques de manera tradicional. (1) Biogeografía ecológica: estudia los procesos que actúan sobre la distribución espacial de los organismos. (2) Biogeografía histórica: trata de explicar la distribución geográfica de los seres vivos en función de su historia evolutiva (Sanmartin, 2012).

La biogeografía ha ido cambiando bastante con el paso de los años desde los s.XVIII y s.XIX, cuando empezó a surgir.  No obstante, se mantienen cuatro temas  u objetivos principales dentro de esta disciplina (Lomolino et al., 2016):

  1. Realizar una clasificación de las regiones geográficas basándose en las biotas
  2. Reconstruir el desarrollo histórico de los linajes y las biotas
  3. Explicar las diferencias en el número y tipo de especies entre las áreas geográficas y a lo largo de gradientes geográficos
  4. Explicar la variación geográfica en las características de los individuos y las poblaciones relacionadas

¿Qué son las reglas biogeográficas?

Desde hace años, tanto ecólogos como biogeógrafos han discutido sobre los procesos y patrones asociados a la distribución de las especies. Los patrones generales observables relacionados con la variación en los rasgos morfológicos, y la distribución de especies, a lo largo de gradientes geográficos, son las reglas biogeográficas (Lomolino et al., 2006).

¿Cuáles son las reglas biogeográficas más conocidas y estudiadas?

  • Regla Insular. Enanos y gigantes insulares. Capítulo 2.
  • Regla de Bergmann y la Regla de Allen. Capítulo 3.
  • Regla de Rapoport: Mayor distribución a mayor latitud. Capítulo 4.
  • Regla de Cope. Capítulo 5.

Si queréis que profundice sobre la biogeografía y su historia dejarlo en los comentarios

Capítulo 2. La Regla Insular. Enanos y Gigantes

Referencias

Lomolino, M.V., Sax, D.F., Riddle, B. R., & Brown, J. H. (2006). The island rule and a research agenda for studying ecogeographical patterns. Journal of Biogeography, 33: 1503-1510.

Lomolino, M.V., Riddle, B.R., & Whittaker, R.J. (2016). Chapter 1: The Science pf Biogeography. En: Biogeography. Biological diversity across space and time: 502-512, 5a ed. Massachusetts. Sinauer Associates, Inc.

Sanmartín, I. (2012). Capítulo 45: Biogeografía. En: Vargas, P., & Zardoya, R. (eds.). El árbol de la vida: sistemática y evolución de los seres vivos. 457-474. Madrid.

La URJC, entre las mejores universidades del mundo

El reconocido Ranking de Shanghái ha situado a la Universidad Rey Juan Carlos entre las 1000 mejores universidades del mundo según su World Rank 2020. Asimismo, en la variante por materias de este año del Ranking de Shanghái, “Global Ranking of Academic Subjects 2020”, se ha ubicado a la URJC como una de las universidades de referencia a nivel mundial en materias como Ecología (top 150 mundial y 1ª de España), Ingeniería Química (top 200 mundial y 2ª de España) o Comunicación (top 300 mundial y 3ª de España) entre otras. La URJC entró por primera vez en el Ranking Shanghái, situándose entre las 1.000 mejores universidades del mundo, el año pasado y, en esta edición, ha sido ubicada entre las mejores de un total de 1.800 instituciones universitarias de 90 países evaluadas.

Origen: La URJC, entre las mejores universidades del mundo