El Plástico de los océanos transformado en ladrillos.

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Peter Lewis bautizó cómo REPLAST a este ladrillo.

Peter Lewis, fundador y jefe de máquinas de Byfusion, tuvo la idea de un nuevo negocio. Utilizar el plástico de los océanos como materia prima para producir ladrillos resistentes para edificio. De esta forma se consigue reutilizar los residuos, reducir la muerte de animales marinos e incluso transformar los residuos en alternativa de vivienda barata para la gente.

Aquí os dejo el enlace de la noticia: https://ecocosas.com/construccion/empresa-transforma-plastico-los-oceanos-ladrillos/

También os dejo el enlace de un articulo que publiqué a cerca de la contaminación por plásticos en los océanos: https://ecotoxsan.blog/2017/03/03/los-ecosistemas-marinos-son-atacados-por-los-plasticos/

 

Curso “Introducción a la genética y la evolución”

La recomendación semanal es un curso de la Universidad Autónoma de Madrid, impartido a través de plataforma edX, sobre genética y evolución. El acceso es gratuito.

¡No te lo pierdas!

Aquí el enlace directo: https://www.edx.org/course/genetica-y-evolucion-una-aproximacion-cotidiana

Las bacterias tienen memoria que pasa a sus descendientes

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Los investigadores estudiaron Pseudomonas aeruginosa, que forma biofilms en las vías respiratorias de personas con fibrosis quística y puede causar infecciones letales.

Según los científicos de la UCLA (Universidad de California) las bacterias, a pesar de no tener un sistema nervioso central ni neuronas, poseen una “memoria” con la que transmiten conocimiento sensorial de una generación de células a otra.  Han publicado su estudio en la PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences).

Aquí os dejo el enlca de la noticia: http://newsroom.ucla.edu/releases/bacteria-pass-on-memory-to-descendants-ucla?_ga=2.180640751.977971598.1523012985-1891032046.1523012985

 

 

La importancia del fuego en los bosques mediterráneos

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Distribución de la biomasa en un bosque de encinas del Montseny, España (Marañona, 1997).

En este artículo, que forma parte del trabajo “El Bosque Mediterráneo” que estoy realizando con unas compañeras, os voy a hablar de la importancia que tiene el fuego en estos ecosistemas. Sacaré conclusiones a cerca de las consecuencias, positivas o negativas que se producen en estos ecosistemas, además de su efecto en los animales y las plantas que se encuentran estos bosques de la Península Ibérica.

Podemos definir a los bosques Mediterráneos como una formación vegetal con predominio de árboles que se encuentran en una región con clima mediterráneo. El clima mediterráneo se caracteriza por presentar veranos calurosos y secos, donde las tormentas de finales de verano y comienzos de la siguiente estación, suelen provocar fuegos (Marañona, 1997). Es decir, los incendios forestales son naturales en este ecosistema y se llevan dando desde hace milenios. Este hecho ha permitido a gran variedad de especies adquirir adaptaciones para enfrentarse a estas situaciones. Como consecuencia, en el bosque Mediterráneo, el fuego no es considerado un desastre ecológico (Pausas et al, 2008). Como son acontecimientos naturales, los fuegos tienen una gran importancia como factor ecológico. La biodiversidad que se encuentra en estos bosques sigue una estructura en función de los distintos regímenes de fuegos forestales (Pausas et al, 2008). Las especies mejor adaptadas al fuego permanecerán un mayor tiempo que las no adaptadas, por lo tanto, el fuego explica la distribución de los biomas terrestres (Martinez-Murillo et al, 2016).

En estudios más actuales, hemos observado que hablan de un incremento exponencial en el número de incendios desde el siglo pasado. El promedio anual de aumento durante las tres últimas décadas en la Península Ibérica Oriental es de aproximadamente 16 incendios por año, como se observa en la Figura 1. (Pausas, 2004).

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Figura 1: Número anual de incendios en la Península Ibérica Oriental durante las últimas tres décadas (Pausas, 2004).

A escala global, el fuego es considerado el principal agente de eliminación de la cubierta vegetal, de la erosión y de la degradación del suelo (Martinez-Murillo et al, 2016). El aumento de estos en las últimas décadas podría estar causando desastres ecológicos, como induciendo cambios abruptos en la comunidad, o provocando mayores pérdidas del suelo. Pausas (2004) ha estudiado los diferentes factores que determinan la aparición del fuego, incluidos los factores humanos. Su idea general es que la distribución de las zonas quemadas esta mediada por factores climáticos, mientras que el origen de los incendios está más relacionado con factores humanos y los rayos. El aumento del régimen de incendios forestales podría estar causado, según Pausas et al. (2008), por el cambio en el uso de la tierra, y el abandono del campo, pero tampoco niega la influencia de los cambios  climáticos.

La historia del bosque mediterráneo se caracteriza por un uso intensivo y extensivo de la tierra a manos del hombre. Muchas culturas (mesopotámica, egipcia, fenicia, judía, griega, árabe y romana) se han desarrollado en este ecosistema, generando en él numerosos cambios como la quema, el corte o el pastoreo de tierras no cultivables con fines agrícolas y ganaderos. Un acontecimiento a destacar es lo que ha ocurrido en las últimas décadas, es que se ha producido un abandono del campo como consecuencia de la industrialización y del éxodo rural. Este acontecimiento ha favorecido la presencia de especies que tienen un desarrollo temprano (la mayoría muy inflamables) cambiando de esta forma el patrón del paisaje y el régimen de fuegos (Pausas et al, 2008).

En el estudio de Martinez-Murillo, él y su equipo realizan una comparación del tipo de cubierta vegetal antes y después de un incendio en la provincia de Málaga. Según sus resultados durante los cinco años siguientes al fuego, hay una gran actividad del proceso de recuperación vegetal, no obstante, la actividad va decayendo con el paso del tiempo hasta ser casi nula a los 25 o 30 años tras el fuego. La recuperación de la cubierta vegetal postincendio puede ser muy heterogénea, además de la alta variabilidad espacial y temporal. Esta recuperación tan heterogénea está causada por tres factores locales: los factores abióticos (topografía, geología, clima, uso previo del suelo, etc.), los factores bióticos (tipo de especie vegetal, estructuras de las plantas, y sus estrategias postincendio) y la severidad del fuego (Martinez-Murillo et al, 2016).

No obstante, en los estudios y experimentos, antes de juzgar los efectos del fuego como positivos o negativos, se deben tener en cuenta varios aspectos tales como la comunidad animal o vegetal seleccionada como objeto de estudio, la escala temporal, el diseño del muestreo y las características del fuego. A menudo efectos negativos, a corto plazo se convierten en efectos positivos sobre el número de especies. O bien, una disminución de la diversidad más abundante o característica, puede permitir el aumento de especies más amenazadas (Pons, 2007).

En cuanto a los efectos y adaptaciones de los incendios en las especies vegetales, nuestra revisión bibliográfica nos ha permitido afirmar que la mayoría de las plantas leñosas tienen formas de sobrevivir al fuego. Estas especies presentan adaptaciones como proteger sus yemas tal como hace el alcornoque (Quercus suber) gracias a su corteza suberificada, o bien, pueden proteger sus semillas y dispersándolas tras el fuego como hace el pino piñonero (Pinus pinea) (Marañona, 1997). A pesar de esta adaptación, hemos visto que los pinos se están viendo afectados por los nuevos regímenes de fuegos que acontecen en las últimas décadas, dado que actualmente se dan incendios de corona, que antiguamente no se daban. Estos incendios se caracterizan por ser fuegos con intervalos de tiempo reducidos y por afectar a las copas de los árboles. Los incendios de corona se dan en las zonas montañosas, que se caracterizan por la presencia de especies de pinos (como Pinus nigra, Pinus sylvestris, Figura 2). Algunos pinos, como los serotinosos, presentan una reproducción temprana (tiempo menor a de 10 años). No obstante, se están dando incendios con intervalos de tiempos no lo suficientemente largos (entre 15 y 20 años) como para que los pinos generen un banco de semillas grande que permita remplazar toda su población, y como consecuencia, los pinares iniciales están siendo ocupados por los matorrales (Pausas et al, 2008). Los robles costeros y la mayoría de los bosques de robles, parecen ser, también, las especies mejor adaptadas (Pausas et al, 2008). Otras especies vegetales como Cistus sp., Ulex parviflorus sp. y Rosmarinus officinales sp. suelen aparecen pronto después del incendio (Martinez-Murillo et al, 2016).

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Figura 2: Proporción de la superficie quemada en Cataluña (NE de España) durante el período 1975-1987 (barras oscuras) y durante el período 1988-2002 (barras claras) en los diferentes tipos de vegetación (Sh: shublands; Ph: bosques de Pinus halepensis; Pn: Bosques de Pinus nigra; Ps: bosques de Pinus sylvestris; EQ: bosques de Quercus siempre verdes; DF: bosques de hoja caduca). Datos obtenidos al cruzar el mapa de historia de incendios de Cataluña (1975-2002, actualizado de Salvador et al., 2000) con dos mapas forestales (uno elaborado durante los años 70 y el otro a finales de los 80 y principios de los 90 (DMAH, 2006).

En cuanto a los efectos y adaptaciones de los incendios en los animales, se conocen varios aspectos de la ecología de las aves, menos de mamíferos y solo algunos ejemplos puntuales de peces, anfibios y reptiles. Según el estudio de Pons (2007) realizado en una maquia mediterránea, afirma que las aves nunca abandonan por completo la zona afectada tras un incendio. Han comprobado que se trata de individuos ya presentes antes de que ocurriese el incendio.  Algunos ejemplos de especies de aves que se encontraron tras el fuego son: el pico picapinos (Dendrocopos major), el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), el mirlo (Turdus merula), o el pinzón vulgar (Fringilla coelebs), entre otros. Estos nidifican en encinares, alcornocales o pinares ya en la primera primavera que sigue al incendio.  Además, Pons (2007) divide en las siguientes categorías las respuestas de las aves y de los vertebrados en general:

  1. Especies que resisten. Especies que van a mantener o disminuir su presencia en la zona afectada. Especies capaces de nidificar en el suelo, en oquedades o bien, sobre rebrotes de la vegetación o árboles muertos.
  2. Especies que desaparecen, pero que al cabo del tiempo reaparecen. Especies especializadas en los estratos arbustivos o arbóreos.
  3. Especies capaces de colonizar el área quemada desde hábitats abiertos cercanos.
  4. Especies sin una tendencia clara o cuya tendencia se confunde.

En general, tanto para las aves como para los vertebrados, los fuegos no significan una gran amenaza. No obstante, el aumento significativo en el número de fuego si podría significar un riesgo para este ecosistema. También hemos observado que los científicos coinciden en que se tiene poca información acerca de varias zonas de la península, siendo la más estudiada la zona de valencia.

 REFERENCIAS

DMAH (2006) Departament de medi ambient i habitatge. Generalitat de Catlaunya. http://mediambient.gencat.net/cat/el_medi/natura/sistema_informacio/inici.jsp

Marañona, T. (1997). El bosque mediterráneo. Digital CSIC. Disponible en: http://hdl.handle.net/10261/57861 [Último acceso: 17 Feb. 2018]

Martinez-Murillo J., Remond R., Hueso-González P., Ruiz-Sinoga J. (2016). Resilencia de la cubierta vegetal en un área de montaña mediterránea afectada por el fuego: el caso del incendio de Río Verde (provincia de Málaga, sur de España). Pirineos: 171.

Pausas, J.G., 2004. Changes in fire and climate in the eastern Iberian Peninsula (Mediterranean Basin). Climate Change, 63: 337-350.

Pausas, J. G., Llovet, J., Rodrigo, A. (2008). Are wildfires a disaster in the Mediterranean basin? A review. International Journal Of Wildland Fire, 17 (6): 713-723.

Pons, P (2007). Consecuencias de los incendios forestales sobre los vertebrados y aspectos de su gestión en regiones mediterráneas. En: Camprodon, J. y Plana, E. (Eds.). Conservación de la biodiversidad, fauna vertebrada y gestión forestal. Edicions Universitat de Barcelona. Barcelona: 229-245.

 

 

Curso “The Extremes of Life: Microbes and Their Diversity”

La Universidad de Kyoto nos ofrece este curso a través de la plataforma edX. Es de acceso gratuito y está en inglés (nivel medio). En él aprenderás la base genética de la diversidad microbiana y cómo están adaptados los microorganismos a los hábitats extremos de nuestro planeta. ¡No te lo pierdas!

Enlace al curso: https://www.edx.org/course/extremes-life-microbes-diversity-kyotoux-003x-1

El virus que pudo poner en marcha la consciencia humana

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Aunque más de uno podría sorprenderse por el hecho de que partes del código genético humano proceda de antiguos virus, en realidad se trata de un fenómeno bastante más común. / PublicDomainPictures (PIXABAY)

Dos investigaciones sostienen que un gen transmitido por un antiquísimo virus podría estar en el origen el pensamiento complejo.

Las investigaciones publicadas en la revista Cell sostienen que en nuestro cerebro, donde se genera el pensamiento consciente, reside un antiguo virus desde antes de que fuésemos humanos. Este virus unió su código genético al genoma de los animales cuadrúpedos. El pequeño fragmento genético cumple la tarea de “empaquetar” información genética y enviarla desde unas células nerviosas a otras, en forma de pequeñas cápsulas que se parecen extraordinariamente a los virus mismos. Estos diminutos paquetes de información podrían formar parte de la base del sistema que permite la comunicación entre los nervios.

Para poder leer la noticia completa, aqui tenéis el enlace:

https://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/virus-que-pudo-poner-en-marcha-consciencia-humana

 

 

Geneticists unravel secrets of super-invasive crayfish

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The marbled crayfish threatens to crowd out seven native species in Madagascar. Credit: Ranja Andriantsoa.

The marbled crayfish (Procambarus virginalis) discovered for the first time in an aquarium in Germany in the 1990s, is an invasive species of crayfish.  This crayfish can breed without mating and is spreading rapidly across Madagascar. Molecular biologists have sequenced the genome of this species. DNA analysis suggests the self-cloning is a genetic hybrid.

Here is the link of the news published in the journal Nature on February:

https://www.nature.com/articles/d41586-018-01624-y