Synthetic species made to shun sex with wild organisms

A team of scientists has used the CRISPR-Cas9 gene-editing tool to alter the expression of the target genes in Saccharomyces cerevisiae. As a result, the levels of a protein called actin raised and made the cells explode.

With a system of poison-antidote, they have created a strain that cannot produce offspring successfully with their wild counterparts.

This technology could be used to avoid genetic exchange between wild plants (crops and weeds) and the modified ones. Moreover, these synthetic species could be used to fight against pests and invasive species.

The authors said that this technology is going to be developed in more organisms like fruit flies, plants, mosquitoes, nematodes and zebrafish.

This article has been published in Nature. Here is the link:  https://www.nature.com/articles/d41586-018-00625-1

Curso “Chemicals and Health”

La recomendación de esta semana es un curso gratuito en la plataforma Coursera llamado “Chemicals and Health”. En él podrás aprender sobre los químicos presentes en el ambiente y cómo interaccionan con nuestro cuerpo. Podrás inscribirte a partir del 19 de Marzo. Este curso es impartido en inglés.

Aquí el enlace: https://www.coursera.org/learn/chemicals-health

¡No te lo pierdas!

“Yo soy yo y mi epigenética”

Gracias al post de mi compañera Sara Atienza, pude asistir ayer a la charla “Yo soy yo y mi epigenética” impartida por José Fernández Piqueras, Doctor en Ciencias Biológicas y Catedrático en Genética de la UAM.

El Doctor Fernández Piqueras hizo una exposición brillante y amena abordando temas tan interesantes como por qué los gemelos idénticos no son exactamente iguales en su apariencia externa a pesar de que su material genético es exactamente el mismo, siendo estas diferencias mayores con la edad. Esto es debido a cambios epigenéticos que activan o desactivan la expresión de los genes y dependen de la dieta, el tabaco, las drogas, el estrés, la falta de actividad física, la edad y la contaminación ambiental.

Estas alteraciones epigenéticas se han relacionado con el Alzheimer, la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el autismo y también pueden afectar a la progresión del asma o la resistencia a la insulina en obesidad y diabetes. Además, el control de la expresión génica por modificaciones epigenéticas puede jugar un papel en la formación de tumores y explicar cómo factores ambientales pueden desencadenar el cáncer.

Curiosamente, estos cambios epigenéticos también pueden ocurrir incluso antes de nacer, ya que modificaciones moleculares en el ADN del feto y de la madre antes del parto pueden hacerle más susceptible al desarrollo de diabetes tipo 2 o de enfermedades cardiovasculares. Cabe señalar que la responsabilidad no recae sólo en la madre ya que las alteraciones epigenéticas en el ADN de los padres previas a la concepción también pueden tener efectos en la descendencia. Esto se observó por ejemplo en un estudio con ratones publicado en Nature (Skinner M. K., 2010) en el que el alto consumo de grasas por parte del progenitor macho generó unas modificaciones epigenéticas en el ADN del esperma que se tradujo en la mayor probabilidad de desarrollar obesidad y diabetes en sus descendientes hembras.

Parece que nuestro estilo de vida influye considerablemente en estos cambios epigenéticos y nuestra responsabilidad es bastante grande ya que pueden transmitirse de generación en generación.

 

Skinner Michael K., Metabolic disorders: Fathers’ nutritional legacy (2010). Nature 467, 922–923

El poder de la alimentación

El miércoles pasado tuve la suerte de asistir a una charla sobre alimentación y dolor impartida por Laura Isabel Arranz, Doctora en alimentación y nutrición, profesora en la Universitat de Barcelona y directora de Gana Nutrición. La charla estaba orientada a la gestión del dolor en pacientes con enfermedades crónicas como la fibromialgia, pero por la interesante información transmitida de forma divulgativa y aplicable a todo el mundo considero que merece un hueco en este blog.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un estado de completo el bienestar físico, psicológico y social. Son muchos los factores que intervienen en la salud, entre los cuales la alimentación juega un papel fundamental. Una buena nutrición nos hace menos susceptibles a determinadas infecciones o a enfermedades como la diabetes tipo II o enfermedades cardiovasculares (Berciano y Ordovás, 2014) y ayuda a combatir otras muchas. Como decía Hipócrates “que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”.

La alimentación no sólo es una de las vías de exposición a algunos contaminantes como pesticidas o metales pesados, sino que también puede combatir los efectos asociados en muchos casos a dicha exposición, como el estrés oxidativo relacionado con numerosas enfermedades crónicas. Pero, ¿Qué es el estrés oxidativo? Es el desequilibrio entre la producción de especies reactivas del oxígeno (como los radicales libres) y la defensa antioxidante del organismo (Betteridge, 2000). Existe una gran multitud de enfermedades que se han asociado con el estrés oxidativo y la generación de radicales libres (Elejande Guerra, 2001). Una dieta rica en alimentos vegetales con vitaminas antioxidantes puede reforzar las defensas naturales del organismo para combatir el estrés oxidativo y mejorar el estado de salud.

Uno de los temas que se abordaron en la charla fue la importancia de la microbiota intestinal, que nos ayuda no sólo a asimilar mejor muchos nutrientes, sino a evitar las infecciones por cándida (o candidiasis) en el aparato digestivo e incluso a regular los niveles de serotonina (la conocida como “hormona de la felicidad”). Esta hormona posteriormente se transforma en melatonina, la hormona responsable de regular el ciclo del sueño, entre otras cosas. El consumo de yogures con fermentos lácticos y alimentos con fibra como verduras, frutas, cereales integrales, semillas, legumbres y frutos secos contribuyen al buen estado de la microbiota. Por otro lado, entre los alimentos que la ponen en riesgo se encuentran los embutidos, las carnes a la brasa, o los snacks. El estrés, el consumo de tabaco, algunos fármacos y la falta de sueño son otros factores que afectan negativamente a estos microorganismos tan importantes para nosotros.

Del mismo modo, la falta de actividad física, el estrés / ansiedad y el cansancio nos conducen a una mala conducta alimentaria. En ocasiones, el consumo de dulces se hace (consciente o inconscientemente) buscando energía rápida y sensación de bienestar momentánea, sin embargo, estos alimentos están muy ligados a procesos inflamatorios que pueden además empeorar el dolor en enfermedades crónicas.

                                              Dispositiva tomada de la presentación de la Dra. Arranz

La doctora Arranz hizo un repaso de algunas de las dietas que actualmente están muy de moda como la macrobiótica o la alcalina, señalando sus pros y sus riesgos y dando una serie de recomendaciones para evitar déficits nutricionales. Sostiene que lo ideal es la dieta mediterránea con abundancia de vegetales, cereales integrales, semillas, legumbres, frutos secos, pescado azul 2 o 3 veces por semana (preferiblemente de pequeño tamaño para reducir la exposición a contaminantes como el mercurio) y aceite de oliva virgen extra. Considera necesario reducir el consumo de carne roja a alguna vez al mes por su contenido en grasas saturadas y evitar hidratos de carbono refinados y azúcares, alimentos procesados, alcohol, tabaco y café en exceso (y mejor sustituirlo por el té verde que tiene una gran cantidad de antioxidantes). También recomienda sustituir la leche de vaca, menos digestiva y con un bajo valor nutricional, por bebidas vegetales como la de almendras o la de avena. Además, aconseja reducir el consumo de sal y usar especias, siendo especialmente interesante la cúrcuma por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo con estas recomendaciones? ¿Has experimentado cambios en tu salud a raíz de modificar tus hábitos alimenticios?

 


REFERENCIAS:

Berciano, S., Ordovás, J. M. Nutrición y salud cardiovascular. Rev Esp Cardiol. 2014, vol 67, n. 9 pp. 738-47. Disponible en: http://www.revespcardiol.org/es/nutricion-salud-cardiovascular/articulo-resumen/90341408/

Betteridge, D. J. What is oxidative stress? Metabolism. 2000, Feb;49(2 Suppl 1):3-8. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10693912

Elejalde Guerra, J. L. Estrés oxidativo, enfermedades y tratamientos antioxidantes. An. Med. Interna. 2001, vol.18, n.6 pp.50-59. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-71992001000600010&lng=es&nrm=iso.

Nueva estrategia para evitar la resistencia a la insulina en diabetes

Imagen obtenida en http://bit.ly/2mWp10p

Las deficiencias en la función mitocondrial son claves en la resistencia a la insulina. A través de la proteína Mitofusina 2, la mitocondria contribuye al mantenimiento de la capacidad de respuesta a la insulina por parte de las células. Los investigadores han encontrado activadores de esta proteína, lo que contribuirá al tratamiento contra la diabetes de tipo 2 ya que esta proteína no se expresa en cantidad suficiente en los pacientes con diabetes. El estudio concluye que prevenir la bajada de la Mitofusina 2 puede impedir la aparición de resistencia a la insulina en personas susceptibles o en pacientes diabéticos.

Este trabajo ha sido desarrollado por un equipo del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN) de Madrid.

Puedes leer la noticia completa aquí: http://bit.ly/2DUAHcc

 

 

 

Contaminación por plásticos y las poblaciones de albatros de Laysan

 Información preparada por el alumno  JORGE ROMERO GARCIA de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

Introducción

Desde mitad del siglo XX en la zona del Pacífico norte se ha venido observando un incremento de la cantidad de contaminación por plásticos, hasta tal punto de formarse lo que actualmente se conocen como “islas de plástico”, que son los lugares donde se concentran los residuos plásticos movidos por las corrientes, estas concentraciones tienen numerosas afecciones al medio ambiente y la biodiversidad (Gregory 1999).

Algunos estudios tratan de localizar el origen de estos plásticos (Nilsen et al. 2014), esta tarea no es fácil pues provienen de prácticamente todos los países y tienen un tiempo de residencia en el medio marino muy largo, esto hace de este problema algo global, con multitud de focos de emisión.

El albatros de Laysan (Phoebastria immutabilis), un ave autóctona de Hawaii se ha visto afectada desde el inicio del incremento de las concentraciones de plásticos en el mar, su forma de alimentarse hace que involuntariamente los plásticos flotantes sean tragados por estas aves. Desde finales del siglo XX se ha observado como las cantidades de individuos fallecidos con plásticos en su interior alcanza el 90%. (Fry et al. 1987; Auman et al. 1997).

Problemática

A los problemas que genera el hecho de la ingesta directa del plástico, como puede ser la asfixia o la formación de úlceras que producen la muerte de los individuos (Fry et al. 1987), hay que añadir problemas de reciente descubrimiento como la intoxicación de individuos por la ingesta de plásticos con metales pesados asociados, por lo que la ingesta de plásticos se ha convertido en una ruta de entrada para los metales traza en el organismo. Esto se ha demostrado en más de 170 especies de aves marinas, por lo que es una vía importante para la entrada de estos metales en la cadena trófica (Lavers & Bond 2016).

En el caso concreto del albatros de Laysan el hecho de que sea una especie autóctona de Hawaii y cuya población principal se encuentra en la isla de Laysan hacen que si este problema se agudiza la especie pueda tener problemas de conservación, pues actualmente un alto porcentaje (más del 25%) de los individuos jóvenes de esta especie ya superan las tasas de ingestas de plásticos que permiten una vida saludable para las aves (Lavers & Blond 2016).

Este problema en lugar de reducirse, como cabría de esperar tras el descubrimiento del problema el siglo pasado, se va aumentando, pues los residuos y la consecuente ingesta siguen subiendo también. Además aunque los datos existentes para el albatros de Laysan no son representativos de otras especies pues no existe una tasa fija de ingesta de plásticos, es lógico pensar que otras especies podrían llegar a verse amenazadas también si no se le pone solución al problema, por lo que podría suponer un riesgo para la biodiversidad.

Referencias

Gregory, M. R. (1999). Plastics and South Pacific Island shores: environmental implications. Ocean & Coastal Management, 42(6), 603-615.

Fry, D. M., Fefer, S. I., & Sileo, L. (1987). Ingestion of plastic debris by Laysan albatrosses and wedge-tailed shearwaters in the Hawaiian Islands. Marine Pollution Bulletin, 18(6), 339-343.

Auman, H. J., Ludwig, J. P., Giesy, J. P., & Colborn, T. H. E. O. (1997). Plastic ingestion by Laysan albatross chicks on Sand Island, Midway Atoll, in 1994 and 1995. Albatross biology and conservation, 239244.

Nilsen, F., Hyrenbach, K. D., Fang, J., & Jensen, B. (2014). Use of indicator chemicals to characterize the plastic fragments ingested by Laysan albatross. Marine pollution bulletin, 87(1), 230-236.

Lavers, J. L., & Bond, A. L. (2016). Ingested plastic as a route for trace metals in Laysan Albatross (Phoebastria immutabilis) and Bonin Petrel (Pterodroma hypoleuca) from Midway Atoll. Marine pollution bulletin, 110(1), 493-500.

La toxicidad de las grasas trans de la dieta

La enfermedad cardiovascular es todavía la causa principal de muerte a día de hoy. Los ácidos grasos trans han sido identificados como una causa importante de enfermedad cardiovascular y la incidencia de infartos y ataques al corazón. Aunque los esfuerzos legislativos han limitado las grasas trans en la dieta, aún se consumen cantidades significativas. Entender el impacto que las grasas trans tienen en nuestros cuerpos, por lo tanto sigue siendo un punto crítico de estudio. Además, paradójicamente, recientes investigaciones han identificado un efecto cardioprotector importante para una subcategoría de grasas trans, las grasas trans de rumiantes. Conocer más de los mecanismos responsables no sólo de las acciones tóxicas, sino sobre su potencial como compuestos beneficiosos en nuestra dieta es esencial para modular la enfermedad cardiovascular en nuestros días.

Ver artículo original en:

Riya Ganguly, Grant N. Pierce, The toxicity of dietary trans fats, In Food and Chemical Toxicology, Volume 78, 2015, Pages 170-176, ISSN 0278-6915, https://doi.org/10.1016/j.fct.2015.02.004.