Los tiburones y la contaminación marina, una amenaza para su conservación y nuestra salud

Los tiburones son un superorden muy diverso de peces cartilaginosos (Selachimorpha) fundamentalmente marinos, de los cuales, al menos un 15% de sus especies están amenazadas (Dulvi, et al., 2014). Aunque la sobrepesca y la destrucción del hábitat son la principal amenaza de conservación (Dulvi, et al., 2014), también son especialmente vulnerables a eventos de bioacumulación y biomagnificación de polutantes (Tiktak, et al., 2020), contaminantes tóxicos para el ser humano u otros seres vivos (Capó Martí, 2002). Esto se debe a que los tiburones son en su mayoría depredadores finales y a que, gracias a su baja tasa de reproducción, poseen un gran riesgo de extinción local.

Los tiburones se exponen a altas concentraciones de polutantes a lo largo de su vida (Tiktak, et al., 2020), de los cuales, los más estudiados son el mercurio (Hg), el cadmio (Cd), los policlorobifenilos (PCBs), el dicloro difenil tricloroetano (DDT), los contaminantes orgánicos persistentes (POPs) y los plásticos (Fossi, et al., 2017; Germanov, et al., 2018; Tiktak, et al., 2020). Mayoritariamente, al ascender de posición en la cadena trófica, estos polutantes aumentan su concentración (Tiktak, et al., 2020) y algunos ya han demostrado provocar efectos adversos en tiburones.

En el caso del Hg, la fisiología reproductiva de los tiburones se ve alterada y este polutante puede transferirse a la descendencia (Le Bourg, et al., 2019), perjudicando la salud de los embriones (Tiktak, et al., 2020). En el caso de los plásticos y los POPs, se ha demostrado que actúan como disruptores endocrinos (Fossi, et al., 2017). A pesar de ello, algunas especies son más tolerantes a la exposición de polutantes e, incluso, capaces de biotransformarlos o eliminarlos (Tiktak, et al., 2020). Sin embargo, aun con las evidencias de los efectos adversos de polutantes en tiburones, actualmente no conocemos los umbrales tóxicos para estas sustancias (Tiktak, et al., 2020).

Esta bioacumulación y biomagnificación de polutantes en tiburones no solo representa un problema para la conservación de la biodiversidad y del medio ambiente, sino que también pone en riesgo la salud de los humanos (García Barcia, et al., 2020). Por ejemplo: se calcula que el riesgo de consumir carne de tiburón una vez por semana supone un cociente de riesgo (HQ) de 3,6 en mujeres adultas por el alto contenido en Hg (Tiktak, et al., 2020).

Por tanto, la contaminación supone una amenaza para la conservación de los tiburones, ya que sufren bioacumulación y biomagnificación de polutantes así como efectos adversos tanto en adultos como en las nuevas generaciones. Sin embargo, esto no es un problema exclusivamente de conservación de la biodiversidad sino que también supone un importante riesgo para la salud de los humanos.

BIBLIOGRAFÍA:
M. A. Capó Martí, Principios de ecotoxicología (2002)
N. K. Dulvi, et al., eLife, 3, 1-34 (2014)
M. C. Fossi, et al., Comp. Biochem. Phys. C., 199, 48-58 (2017)
L. García Barcia, et al., Mar. Pollut. Bull., 157, 111281 (2020)
E. S .Germanov, et al., Trends Ecol. Evol., 334, 227-232 (2018)
B. Le Bourg, et al., Environ. Res., 169, 387-395 (2019)
G. P. Tiktak, et al., Mar. Pollut. Bull., 160, 111701 (2020)

Desastre ecológico en Rusia por un vertido de más de 20.000 toneladas de diésel

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha declarado el Estado de emergencia a nivel Federal tras producirse el 29 de mayo un derrame de más de 20.000 toneladas de diésel en un río en el Círculo Polar Ártico (Nechepurenko, 2020).

El origen del vertido está en el colapso de un tanque de combustible en una central termoeléctrica cercana a la ciudad siberiana de Norilsk. La compañía propietaria de la planta, Norilsk Nickel, baraja la hipótesis de que la instalación colapsó debido al daño en sus cimientos por la descongelación del permafrost (Sahuquillo, 2020). El permafrost es el suelo congelado que encontramos principalmente en las latitudes altas del Hemisferio Norte, ocupando el 23,9% del territorio (Guo et al., 2018).

El vertido alcanza ya los 180.000 my una extensión de 12 km desde el lugar del accidente. En un primer momento se extendió desde el río Daldykán hacia el río Ambárnaya y ahora se dirige hacia el lago Pyásino. Los operarios de limpieza intentan evitar que el vertido llegue hasta dicho lago (Sahuquillo, 2020). La viceministra de Recursos Naturales y Ecología de Rusia, Elena Panova, declaró que el ecosistema tardará al menos 10 años en recuperarse. Los trabajos de limpieza ya han comenzado y los operarios están utilizando bombas y barreras de contención flotantes para recoger el petróleo del agua (Deutsche Welle, 2020). La tierra contaminada será trasladada para su tratamiento (Euronews, 2020).

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Imágenes tomadas dentro de la misión Copernicus Sentinel-2 por la Agencia Espacial Europea donde se observa el antes (23 de mayo) y el después del vertido (31 de mayo y 1 de junio) y cómo éste ha ido avanzando con el tiempo. Fuente: https://cutt.ly/2yNBsco

El Comité de Investigación ha abierto cuatro causas penales contra la empresa por contaminación de la tierra, violación de las reglas de la protección del medio ambiente, contaminación del agua y negligencia ya que informaron del derrame con dos días de retraso (Deutsche Welle, 2020). Además el jefe de la planta, Vyacheslav Starostin, ha sido detenido (Redacción BBC News Mundo, 2020).

Norilsk Nickel es la primera productora a nivel mundial de níquel y platino y ya ha sido relacionada en el pasado con otros vertidos (Nechepurenko, 2020). Por otro lado, su actividad diaria vierte a la atmósfera óxidos de azufre que causan lluvia ácida en la región, dejando a su paso un paisaje sin vegetación (Kramer, 2016). Cabe destacar que las poblaciones cercanas sufren problemas de salud como cáncer de pulmón, alergias y problemas cutáneos (Kramer, 2007). Esta región ya había sufrido vertidos previos relacionados con la industria metalúrgica. Todo ello ha contribuido a que la ciudad de Norilsk sea tristemente famosa por ser una de las más contaminadas del planeta (Gómez, 2020).

Por si fuera poco, la gran cantidad de contaminantes dificulta el congelamiento del permafrost, empeorando aún más la situación ya que Norilsk es una de las dos ciudades rusas que se sitúan enteramente sobre permafrost continuo. El deshielo de este suelo congelado podría provocar más colapsos en esta planta y en otras industrias de la zona así como problemas en infraestructuras como viviendas y puentes (Kramer, 2007).

El deshielo del permafrost contribuye al calentamiento global ya que permite la degradación microbiana de la materia orgánica almacenada en él liberando carbono a la atmósfera. Las regiones con permafrost pasarán de ser sumideros de carbono a fuentes de gases de efecto invernadero a finales del siglo XXI, lo que puede tener efectos devastadores a nivel planetario (Guo et al., 2018).

 

Bibliografía:

Deutsche Welle. (5 de junio de 2020). Derrame de 21.000 toneladas de diésel causa desastre ambiental en Rusia. Deutsche Welle. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://p.dw.com/p/3dISa

Euronews. (5 de junio de 2020). Rusia combate los efectos del vertido en el Ártico. Euronews. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/xyMP0t6

Gómez, M. [MarGomezH]. (6 de junio de 2020). El pasado 29 de mayo tuvo lugar una grave catástrofe medioambiental con un vertido de más de 21.000 toneladas de vertido diésel en la región del Ártico ruso [Hilo en Twitter]. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/kyMATPe

Guo, W., Liu, H., Anenkhonov, O. A., Shangguana, H., Sandanov, D. V., Yu, A., Guozheng, H., Wu, X. (2018). Vegetation can strongly regulate permafrost degradation at its southern edge through changing surface freeze-thaw processes. Agricultural and Forest Meteorology, 252, 10-17.

Kramer, A. E. (12 de julio de 2007). For One Business, Polluted Clouds Have Silvery Linings. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/IyMPKPQ

Kramer, A. E. (8 de septiembre de 2016). In Siberia, a ‘Blood River’ in a Dead Zone Twice the Size of Rhode Island. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/jyMPHDJ

Nechepurenko, I. (4 de junio de 2020). Russia Declares Emergency After Arctic Oil Spill. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/0yMPFzZ

Redacción BBC News Mundo. (4 de junio de 2020). El desastroso derrame de combustible que puso en emergencia a una región ártica de Rusia. BBC News Mundo. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/CyMPMmG

Sahuquillo, M. R. (4 de junio de 2020). Las autoridades investigan el vertido de 20.000 toneladas de combustible en un río del ártico ruso. El País. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/wyMPNie

Imagen destacada obtenida de El País: https://cutt.ly/pyNNSlt

¿Deberíamos dejar de comer pescado?

El consumo de carne está en el punto de mira por sus consecuencias para la salud y el medioambiente ¿Sucede lo mismo con el pescado y el marisco?

Este artículo ha sido escrito por Sara Atienza, Alba Casillas, Helena G. Cortés y Andrea Portal, alumnas o egresadas de la URJC que participan en este blog divulgativo Ecotoxsan. Mi papel se ha limitado a la coordinación y la síntesis de los contenidos.

Origen: ¿Deberíamos dejar de comer pescado?

Biological Strategies of Lichen Symbionts to the Toxicity of Lead (Pb) | SpringerLink

El Pb es un polutante (contaminante tóxico) invisible pero con consecuencias devastadoras para la salud del ser humano y su medio. Este libro recién publicado recoge los últimos avances en el conocimiento sobre los efectos de este veneno en el mundo vegetal, ya sea silvestre o agrícola.

Yo he tenido la fortuna de elaborar, junto con la prestigiosa catedrática de Botánica de la Univ. de Valencia, Eva Barreno y la estudiante de doctorado Joana Expósito, un capítulo dedicado a los efectos de este metal pesado en los líquenes. A pesar de los extraordinarios mecanismos de tolerancia al estrés abiótico ambiental, estos maravillosos organismos simbióticos también sufren por los efectos del Pb, si bien mucho menos que las plantas o los animales. Nuestro grupo de investigación en Simbiosis, Diversidad y Evolución en Líquenes y Plantas (SYMBIOGENE) no ceja en su empeño de desentrañar los mecanismos biológicos secretos que convierten a los líquenes en los pequeños tesoros que son.

Origen: Biological Strategies of Lichen Symbionts to the Toxicity of Lead (Pb) | SpringerLink

Efectos de la radiación en nuestra vida

Antes de comenzar debemos tener claro, ¿qué es la radiación? pues según la RAE (Real Academia Española) la definición de “radiación” es:

Del lat. radiatio, -ōnis ‘resplandor’.

  1. f.Fís. Acción y efecto de irradiar.
  2. f.Fís. Energía ondulatoria o partículas materiales que se propagan a través del espacio.
  3. f.Fís. Forma de propagarse la energía o las partículas.

Pero estas definiciones pueden confundir ya que el mar, una bombilla y una barra de uranio irradian olas, luz o partículas subatómicas respectivamente; entonces para dejar claro el tipo de radiación estamos hablando en cada caso se ha de mencionar la clase de la misma.

Ahora veremos que la radiación que estamos pensando en este instante es la procedente de la fisión nuclear, es decir, de la ruptura de los núcleos de algunos átomos. ¿Esto es natural o lo provocan los seres humanos?, pues ocurre naturalmente y de forma espontánea, pero el ser humano también provoca la ruptura de los átomos, sin embargo, nosotros hemos aprendido a controlar esta reacción y a usarla a nuestro favor. En las centrales nucleares de fisión desde un punto de vista muy general, tenemos un reactor cargado con un isotopo radiactivo enriquecido, se bombardea inicialmente con neutrones provocando la fisión de algunos átomos y estos liberan más neutrones que rompen más átomos hasta que se sature el proceso, esto es lo que se conoce como reacción en cadena autosostenida; mientras tanto se libera una ingente cantidad de calor que logramos transformar en electricidad, y vamos enfriamos el reactor para que no se descontrole la reacción como ocurrió en Fukushima, provocando una desastre (Ordiales, R,. 2007).

Desde pequeños empezamos a escuchar la palabra “radiación” y desde entonces empezamos a crearnos una idea de lo que es, pero dado que las definición formal es confusa para alguien que no tiene una referencia clara, vamos creando una imagen que solo comprende la parte mala y destructiva, olvidando que el altavoz irradia ondas mecánicas y tan solo recordando Chernobyl e Hirosima; este es el error que empieza a cuajar en nuestras mentes junto a una carga emocional que hace que dicha idea sea inamovible, solo con el estudio del fenómeno de la radiación desde un punto de vista físico podremos entender e ir apartando esta idea maliciosa y equivocada al menos en parte de la cabeza.

Una forma “rara” de recibir daño por la radiación es el sufrido por la munición de uranio empobrecido usado en múltiples conflictos; este tipo de munición con uranio empobrecido es la que contiene menos del 0.71% de U-235 y la forma en la que puede afectar al medio ambiente y a la salud humana (también al resto de formas de vida) es muy diversa, la más evidente es por el uso de este objeto, otra forma es la toxicidad de los metales pesados en los organismo, y por último la radiación emitida por los fragmentos y polvo liberados al destruirse las balas, aunque es discutido si afecta a la vida esto, muchos médicos han expresado su preocupación por el aumento de enfermedades con una posible causa radiactiva en personal militar y civil que ha estado expuesto a esta munición (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2001).

En cuanto a enfermedades producidas directamente por la radiación, no hay una lista definida, pues los especialistas no se arriesgan a decir que esta patología es por esta radiación. De lo que si disponemos es de estadísticas muy detalladas y de precisos cálculos para determinar el riesgo de padecer una enfermedad según la dosis que se reciba. Para que no queden dudas sobre la gravedad de recibir radiación ionizante, pondremos unos ejemplos en los que sin duda la radiación ha debido de jugar algún papel.

UNICEF estimó que tras la catástrofe de Chernobyl, aumentaron los problemas del sistema nervioso un 43%; los trastornos digestivos 28% y los tumores malignos un 38%. La OMG (Organización Mundial de la Salud) reportó un aumento en el cáncer de tiroides en niños y adolescentes (unos 5000 casos), además se vieron alteraciones poco frecuentes en el ADN de los que sufrieron la exposición media-baja; ni hablar de los “exterminadores” que recibían dosis colosales continuamente mientras trabajaban para ralentizar la fuga radiactiva y proteger a personas que ni conocían, pero incluso con su trabajo se cree que la fuga afectó a unos 9 millones de seres humanos.

En Japón, Fukushima es el caso más sonado últimamente, pero mencionaremos una fuga radiactiva en la planta de tratamiento de uranio llamada Tokaimura en el año de 1999, donde un 30 de septiembre 3 trabajadores estuvieron expuestos directamente a la radiación, de los cuales 2 murieron en 4 y 7 meses. También se evaluó a todos los operarios en el momento de desastre y se hospitalizaron para monitorizarlos. El caso Hiroshi Ouchi ha sido tomado como ejemplo de los efectos de la radiación pues se tomaron imágenes de su evolución tras la exposición hasta el final, dejando en evidencia que no hay ninguna mentira en afirmar que la radiación en dosis elevadas, hace daño.

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ARTICULO / PAPER

 

 

Bibliografía de referencia:

Cometario del Comité Internacional de la Cruz Roja. (2001). Municiones de uranio empobrecido. Revista Internacional de la Cruz Roja.

Olcina, M. (2011). Energía nuclear: un cáncer para el medio ambiente. El Ecologista. no. 9.

Ordiales, R. (2007). Prontuario de la Radiación Electromagnética. El Escéptico. no. 9, p. 40-51.

Stellman, J.M. (1998). Enclyclopaedia of Occupational Health and Safety, ed. 4, cap. 48. International Labour Office Geneva.

El Mercurio y sus efectos ecofisiológicos

 

El mercurio es un elemento xenotóxico que actúa como agente polutante y se encuentra entre los principales minerales de alta preocupación. Esto se debe mayormente al efecto de la biomagnificación trófica del metil mercurio. Polutantes como este son lipofílicos y se acumulan en los tejidos grasos de plantas y animales (usualmente empezando a nivel de alga o fungi); debido a esto, la cantidad absorbida por el consumidor incrementa al subir en la escala alimenticia (a mayor tamaño mayor cantidad de tejidos) y con esto su toxicidad.

Los consumidores cuaternarios y los depredadores, al estar en la cima de la cadena trófica, son los más afectados ya que los niveles de metil mercurio llegan a ser mortales. Grupos taxonómicos como el suborden Odontocetos (conocidos como cetáceos dentados), o aves marinas como el orden Procellariiformes y pelecaniformes, al tener una dieta de invertebrados acuáticos o pescado son altamente susceptibles a este fenómeno. Esto representa un peligro no solo a nivel de especie (posible extinción) pero a nivel de biodiversidad. Al extinguirse especies tan altas en el nivel trófico esto desnivela el efecto ecológico de arriba-abajo, disrumpiendo toda una cadena alimenticia.

El serio problema de la contaminación tóxica producida por las colillas de cigarrillos

Las colillas de los cigarrillos constituyen un tipo de contaminación marina generalizada, tóxica y recalcitrante que requiere una atención urgente de fabricantes, fumadores, autoridades y público general para evitar su ingestión por la biota y la contaminación del agua por sus lixiviados.

Maria Christina B. Araújo, Monica F. Costa,
A CRITICAL REVIEW OF THE ISSUE OF CIGARETTE BUTT POLLUTION IN COASTAL ENVIRONMENTS,
Environmental Research,
2019,
ISSN 0013-9351,
https://doi.org/10.1016/j.envres.2019.02.005.
(http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0013935119300787)

Murciélagos y su sensibilidad al cambio global

El orden Chiroptera, comúnmente conocido como murciélagos, acoge a todos los mamíferos voladores que se conocen hoy en día. Es un orden que acoge a más de 1000 especies, afectado por múltiples agentes contaminantes de diferentes naturalezas y que causan un grave impacto negativo en la supervivencia de este grupo. Se trata de un grupo muy sensible ya que se ve afectado por la amplia mayoría de tipos de contaminación conocidos hoy en día.

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Ejemplar de murciélago de pies grandes (Myotis macropus), en Melbourne, Australia (fotografía de L. Lumsdem; Straka et al., 2016).

Posiblemente la contaminación más conocida sea la de carácter químico: los metales pesados son más que conocidos por disminuir la riqueza de especies en el entorno natural debido a su alta toxicidad (Straka et al., 2016). De hecho, un biomarcador utilizado y que es interesante por su carácter no invasivo es la propia piel y pelaje de los murciélagos, al reflejar la acumulación de metales pesados (como el cadmio, el cobre, el plomo y el zinc) en riñones, huesos o estómago (Hernout et al., 2016). Además, el mercurio es relativamente peligroso en este grupo, debido a la biomagnificación que se ha visto que pueden presentar en zonas contaminadas (Kumar et al., 2018).

No solo los metales pesados tienen un grave efecto tóxico en los murciélagos; se ha observado que productos de la industria agraria repercuten en ellos de manera muy grave. Por ejemplo, podemos destacar organoclorados como el DDT (diclorodifenilcloroetano), un insecticida que produce mortalidad en muchos quirópteros (Buchweitz et al., 2018) y el endosulfán (EDS), otro insecticida que induce alteraciones morfológicas en órganos vitales y estrés oxidativo (Oliveira et al., 2017) afectando a los procesos fisiológicos de estos organismos. Debemos destacar también los compuestos organofosforados como el clorpirifós, que afectan muchas veces en comportamientos de vuelo y movimientos de trepa de los murciélagos y pueden potencialmente causar daños en sus organismos (Eidels et al., 2016).

Posiblemente la mayoría de las personas podrán imaginarse también que la contaminación lumínica es muy grave para los quirópteros: es bien sabido que la luz artificial durante periodos nocturnos supone un estresor de origen humano muy importante, ya que afecta a actividades de los organismos de la noche de formas muy variadas, como la reproducción o la comunicación (Stone et al., 2015). Por ejemplo, la presencia de luces aumenta en gran medida la cantidad de zumbidos producidos por los murciélagos. Además, hay autores que han demostrado que las luces nocturnas pueden distraer a los quirópteros de sus rutas de migración por fototaxia positiva (Voigt et al., 2017), es decir, se sienten atraídos hacia la luz. Así, acabamos observando zonas donde al final, la riqueza de especies de quirópteros se reduce drásticamente por culpa de esta contaminación lumínica (con excepción de aquellas especies adaptadas a entornos urbanos, que son una minoría) (Straka et al., 2016).

También podemos destacar la contaminación sonora. Hay diferentes experimentos que relacionan este tipo de contaminación con el bienestar de los quirópteros, pero muy pocas veces se han llevado más allá del laboratorio. Algunos autores han demostrado que la actividad de determinadas especies de murciélago puede disminuir en gran manera cuando se encuentran en zonas con maquinaria humana muy ruidosa. De hecho, la propia ecolocalización se ve alterada y, por ende, su capacidad de caza (Bunkley et al., 2014).

Podríamos determinar por otro lado un tipo especial de contaminación sonora cuyo origen tiene lugar por culpa de la arquitectura humana: los murciélagos, al orientarse y moverse en el espacio por ecolocalización, necesitan superficies que reflejen bien los ultrasonidos. Es por ello por lo que pueden confundir superficies verticales y pulidas con caminos abiertos sin obstáculos, chocándose contra ellos y produciéndose graves contusiones (Greif et al., 2017).

Pero, existen tipos de contaminación menos obvias, como puede ser la de carácter electromagnético y que tienen la misma importancia que las anteriores. Estudios han demostrado que los murciélagos presentan magnetita (Fe3O4) en su organismo, un mineral que les permite sensar el campo magnético terrestre, así como orientarse en función de él (capacidad magnetorreceptiva) (Tian et al., 2010). De hecho, autores como Wang et al. (2007) han demostrado en laboratorio que se puede modificar la orientación de estos organismos artificialmente: bajo influencia de un campo magnético normal, los murciélagos tienen preferencia a mirar al norte cuando cuelgan en reposo, pero si se somete el campo a determinadas alteraciones, puede cambiar de posición, mirando al sur.

Esto podría llegar a extrapolarse: si por efecto de las tecnologías humanas se alterara el campo magnético, aunque fuera de manera muy localizada, los quirópteros podrían sufrir desorientaciones muy graves. Esto ocurre con sistemas radar de incluso muy pequeño tamaño, como investigaron Nicholls y Racey (2009), que emitían pulsos electromagnéticos que ahuyentaban a los quirópteros de la zona.

Como se puede ver, los murciélagos están expuestos a innumerables fuentes contaminantes, ya que tanto la luz y el ruido, como la contaminación electromagnética y la química pueden causar estragos en los quirópteros, no solo en comportamiento y hábitos, sino también en su propia vida, pudiendo matarlos.

Referencias utilizadas:

  1. Buchweitz, J. P., Carrson, K., Rebolloso, S., Lehner, A. 2018. DDT poisoning of big brown bats, Eptesicus fuscus, in Hamilton, Montana. Chemosphere 201: 1-5.
  2. Bunkley, J. P., McClure, C. J. W., Kleist, N. J., Francis, C. D., Barber, J. R. 2014. Anthropogenic noise alters bat activity levels and echolocation calls. Global Ecology and Conservation 3: 62-71.
  3. Eidels, R. R., Sparks, D. W., Whitaker, J. O. Jr., Sprague, C. A. 2016. Sub-lethal effects of chlorpyrifos on big brown bats (Eptesicus fuscus). Archives of Environmental Contamination of Toxicology 71 (3): 322-335.
  4. Greif, S., Zsebok, S., Schmieder, D., Siemers, B. M. 2017. Acoustic mirrors as sensory traps for bats. Science 357: 1045-1047.
  5. Hernout, B. V., McClean, C. J., Arnold, K. E., Walls., M., Baxter, M., Boxall, A. B. A. 2016. Fur: a non-invasive approach to monitor metal exposure in bats. Chemosphere 147: 376-381.
  6. Kumar, A., Divoll, T. J., Ganguli, P. M., Trama, F. A., Lamborg, C. H. 2018. Presence of artisanal gold mining predicts mercury bioaccumulation in five genera of bats (Chiroptera). Environmental Pollution 236: 862-870.
  7. Nicholls, B., Racey, P. A. 2009. The aversive effect of electromagnetic radiation on foraging bats – a possible means of discouraging bats from approachin wind turbines. PLoS ONE 4(7): e6246.
  8. Oliveira, J. M., Brinati, A., Miranda, L. D. L., Morais, D. B., Zanuncio, J. C., Gonçalves, R. V., Peluzio, M. D. C. G., Freitas, M. B. 2017. Exposure to the insecticide endosulfan induces liver morphology alterations and oxidative stress in fruit-eating bats (Artibeus lituratus). International Journal of Experimental Pathology 98: 17-25.
  9. Stone, E. L., Harris, S., Jones, G. 2015. Impacts of artificial lightning on bats: a review of challenges and solutions. Mammalian Biology.
  10. Straka, T. M., Lentini, P. E., Lumsden, L. F., Wintle, B. A., Van der Ree, R. 2016. Urban bat communities are affected by wetland size, quality and pollution levels. Ecology and Evolution 6(14): 4761-4774.
  11. Tian, L., Lin, W., Zhang, S., Pan, Y. 2010. Bat head contains soft magnetic particles: evidence from magnetism. Bioelectromagnetics 31: 499-503.
  12. Voigt, C. C., Roeleke, M., Marggraf, Petersons, G., Voigt-Heucke, S. L. 2017. Migratory bats respond to artificial green light with positive phototaxis. PLoS ONE 12(5): e0177748.
  13. Wang, Y., Pan, Y., Parsons, S., Walker, M., Zhang, S. 2007. Bats respond to polarity of a magnetic field. Proceedings of the Royal Society 274: 2901-2905.

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