Cenotes: paraísos en peligro

Los cenotes constituyen una abertura al exterior de una compleja red fluvial subterránea en la que se puede mezclar agua dulce y salada, incluso cuando estos se sitúan a kilómetros de la costa. En cuanto a su formación, son el resultado del colapso de las cavernas y cuevas generadas por la disolución de la roca caliza (relieve kárstico). En México, la mayoría se concentran en la península del Yucatán, ya que esta zona cuenta con plataformas calizas que filtran con facilidad el agua procedente de la lluvia, la cual desciende hasta el manto freático formando acuíferos.  Existen también en Australia y en las Bahamas, pero son conocidos como blue holes (agujeros azules) (www.ramsar.org).

Cenote es un término que sólo se utiliza en México y proviene de la palabra maya “dzonot” que significa “abismo”. Para la cultura maya, los cenotes eran considerados fuentes de vida pues proporcionaban el líquido vital, el agua; constituían una entrada hacia otro mundo y eran centro de comunión con los dioses. Algunos cenotes poseen restos arqueológicos, por lo que los investigadores creen que han sido lugar de culto y rituales para civilizaciones como los mayas (www.gob.mx).

Estas masas de agua son especialmente vulnerables a la contaminación antropogénica, la cual puede ser de origen agrícola y ganadera (en su mayoría plaguicidas), industrial, hospitalaria y fecal. Se ha detectado la presencia de plaguicidas organoclorados (clordano, aldrín, dicloro difenil tricloroetano o DDTs, endosulfán y hexaclorociclohexanos o HCH), medicamentos, metales pesados…Muchos de estos compuestos actúan como disruptores endocrinos. También se ha encontrado cafeína, cocaína, naproxen e ibuprofeno (ambos medicamentos), nonilfenol…; además del DDT, HCH, endosulfan y el clordano que también pueden actuar alterando la función hormonal. Esto pone en riesgo la calidad del agua y, por ende, la salud de los organismos de vida silvestre y del ser humano debido a la exposición a estos compuestos, ya que los cenotes constituyen una importante fuente de agua dulce para las poblaciones cercanas. Unas buenas prácticas contribuirán al uso sostenible del agua y la preservación del ecosistema (Rendón, 2016).

La fauna y flora de los cenotes se ha desarrollado conforme a unas características concretas: ausencia/presencia de luz, profundidad de la haloclina (interfase entre el agua salada y dulce) o ausencia de ella, tipo de roca y suelo, subida/bajada del nivel de agua, etc; y se ven altamente perjudicadas por el turismo y la contaminación.

Las especies que habitan en la columna de agua (fitoplancton) varían estacionalmente debido a la escorrentía en las estaciones lluviosas que vierte nutrientes y produce que las aguas de los cenotes puedan observarse verdes, azules, cafés o transparentes, dependiendo de la época del año. Existe también vegetación flotante y sumergida, microalgas, dinoflagelados, invertebrados microscópicos, esponjas, bivalvos y gasterópodos, algunos peces marinos y peces ciegos (estos últimos en peligro de extinción). La fauna acuática es un buen indicador de las condiciones ambientales del cenote ya que por sus características de aislamiento, las especies, particularmente las habitantes de las cavernas, han desarrollado adaptaciones específicas para las condiciones en las que viven, pudiendo ser sensibles al deterioro del ecosistema (Medina-González, 2016).

Estos paraísos naturales son especialmente sensibles a los desechos generados por la actividad humana, por lo que debemos dotarlos de un marco legislativo así como concienciar a la población, con el objetivo de protegerlos y preservar su fauna y flora únicas.

Bibliografía:

Gobierno de México. Tzukán, la serpiente protectora de cenotes. Recuperado el 1 de abril de 2017 de https://www.gob.mx/conagua/articulos/tzukan-la-serpiente-protectora-de-cenotes?idiom=es

Medina-González, Roger M. (2016). Aspectos biológicos de los cenotes de Yucatán.

Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Yucatán. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://www.seduma.yucatan.gob.mx/cenotes-grutas/documentos/BiologiaCenotes.pdf

Rendón, J. (2016). Contaminación de cenotes con plaguicidas en la Península de Yucatán. Instituto EPOMEX, Universidad Autónoma de Campeche. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://www.greenpeace.org/mexico/Global/mexico/Docs/2016/oceanos/Informe-cenotes-GP_final.pdf

Sitios RAMSAR en México. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://archive.ramsar.org/cda/en/ramsar-documents-list-anno-mexico/main/ramsar/1-31-218%5E16517_4000_0__

 

 

 

Perinatal Exposure to Low-Dose Bisphenol-A (BPA) Disrupts the Structural and Functional Development of the Hypothalamic Feeding Circuitry

Una vez más, el BPA (Bisfenol A) está en el punto de mira por sus efectos perjudiciales para la salud. Este compuesto, presente en los envases de plástico que usamos a diario, es un disruptor endocrino, es decir, afecta al normal funcionamiento del sistema endocrino puesto que posee actividad estrogénica.

Aunque el Centro de Información Europea sobre el Bisfenol A niega sus efectos adversos aludiendo a las bajas dosis a las que nos exponemos, algunos estudios como el llevado a cabo por el Departamento de Neurociencia de la Universidad de Carleton (Ottawa, Canadá) ponen de manifiesto algunos de estos efectos perjudiciales.

Aquí el artículo que ha publicado este departamento en la revista Endocrinology (journal of Endocrine Society) el 7 de febrero de 2017:

https://academic.oup.com/endo/article/2972706/Perinatal-Exposure-to-Low-Dose-Bisphenol-A-BPA?searchresult=1

 

Polutantes orgánicos persistentes: Los retardantes de llama

 Información preparada por el alumno  MIGUEL BLÁZQUEZ VALLEJO de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

Los retardantes de llama son sustancias que se utilizan para prevenir fuegos; podemos encontrarlos en plásticos de todo tipo, textiles y circuitos eléctricos, entre otros. Un tipo concreto dentro de estas sustancias son los polibromodifenil éteres (PBDEs). Los PBDEs se añaden como aditivos en los polímeros y, al no estar químicamente unidos al plástico o al textil, tienen la capacidad de desprenderse y entrar en los ecosistemas (De Wit, 2002).

Una de las prioridades en relación con estas sustancias es identificar las fuentes de emisión y cuantificar sus emisiones. La presencia de PBDEs en muestras de seres vivos del ártico y su presencia en muestras de aire de Suecia, Reino Unido, los Estados Unidos y Canadá indican que estas sustancias pueden transportarse por el aire a grandes distancias. Su presencia en lodos de depuradora y en las desembocaduras de varios ríos europeos apunta a una liberación desde las viviendas humanas, el tráfico y/o otras fuentes difusas (De Wit, 2002).

Los PBDEs son una causa de preocupación debido a que las mediciones indican que los niveles liberados al medio llevan en aumento desde la década de los 70 y a que muchos de ellos son lipófilos, bioacumulables y están asociados con una serie de efectos adversos: tienen el potencial de inducir problemas de regulación endocrina hepática, tiroidea y provocar inmunotoxicidad. También pueden causar neurotoxicidad si son administrados en un momento crítico del desarrollo cerebral. Son un potencial riesgo no sólo para los ecosistemas, sino también para la salud humana ya que los humanos tomamos estas sustancias no sólo en la dieta, sino también por la exposición a los aparatos electrónicos y los textiles que las contienen, tanto en el entorno laboral como en el doméstico (De Wit, 2002).

Resultados de los estudios sobre los efectos adversos de los PBDEs incluyen:

· En ratones los PBDEs se acumulan en los depósitos grasos, principalmente en el hígado (De Wit, 2002).

· Se han observado cantidades sustanciales de PBDEs en leche materna de ratón, que se incorporaron a los tejidos de las crías con una eficiencia de entre el 30 y el 40%. Lo que es más preocupante, se han detectado estas sustancias en la leche materna humana desde la década de los 90 (De Wit, 2002; Birnbaum y Staskal, 2004).

· En ratas se ha observado que tan solo el 14% de los PBDEs consumidos se excreta, permaneciendo el resto retenido en el cuerpo, principalmente en tejidos adiposos (De Wit, 2002).

· Algunos PBDEs son análogos de la tiroxina (T4), y pueden competir con ella llegando a causar problemas en la función tiroidea, tanto en humanos como en otros animales. Se ha observado que los casos de hipotiroidismo son más frecuentes entre los trabajadores que producen los PBDEs que entre otros sectores (De Wit, 2002).

· En estudios in vitro algunos PBDEs pueden inhibir la actividad estrógeno sulfotransferasa, provocando un efecto estrogénico (Birnbaum y Staskal, 2004).

· Algunos PBDEs inducen un aumento estadísticamente significativo en la tasa de recombinación intragénica en células de mamíferos, lo que puede provocar cáncer (de forma similar a otros contaminantes, como el DDT). Se ha observado que la ingesta de estas sustancias puede causar adenomas y carcinomas en el hígado y en la tiroides en ratones (De Wit, 2002).

· La exposición a algunos PBDEs durante el desarrollo cerebral en ratones puede causar daños a la función motora, a la capacidad de aprendizaje y a la memoria que se agravan con la edad (De Wit, 2002).

· La exposición a PBDEs causó un retraso de la edad reproductora en ratones y redujo el número de crías por camada (Birnbaum y Staskal, 2004).

· Se han detectado altas concentraciones de PBDEs en aves piscívoras, posiblemente como resultado de su bioacumulación y biomagnificación (De Wit, 2002).

· En lucios se observó que estas sustancias se acumulan en el hígado, la vesícula biliar, los riñones, la dermis conjuntival del ojo, el tejido adiposo perivisceral, a lo largo de la columna vertebral e incluso en el cerebro (De Wit, 2002).

· La exposición a algunos PBDEs en fases tempranas del desarrollo de la trucha arcoíris puede aumentar la mortalidad de los individuos (De Wit, 2002).

Por estas razones, los PBDEs fueron prohibidos en el año 2004 por el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, firmado por 180 países.

Los efectos de los PBDEs son más severos en los organismos que se encuentran en posiciones elevadas en las redes tróficas, como consecuencia de su bioacumulación y biomagnificación. En un estudio reciente (Lavandier et al., 2016) se detectaron niveles de PBDEs elevados que constituían un riesgo para la salud del delfín de la plata o franciscana (Pontoporia blainvillei), considerado como el cetáceo más amenazado en el suroeste del Atlántico.

En relación con los cetáceos y los niveles de PBDEs, en la revista Quercus de junio del 2015 se publicó un artículo (Alarcón, 2015) que alertaba de que, a pesar de estar prohibidos desde hace más de diez años en el país, los PBDEs siguen estando presentes en el medio ambiente marino español hoy en día: un trabajo coordinado por el CSIC y con la participación del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua y de la asociación CIRCE (especializada en cetáceos) detectó la presencia de PBDEs en tres especies de delfín del Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar. Las concentraciones de PBDEs estaban correlacionadas con el nivel trófico de cada especie, siendo el delfín mular (en la posición más elevada) la especie con mayor concentración de estos contaminantes.

Bibliografía:

Alarcón, D. (2015). Un estudio detecta PBDE en cetáceos de nuestras costas. Quercus 352: 60–61.

Birnbaum, L.S., Staskal, D.F. (2004). Brominated flame retardants: cause for concern? Environmental Health Perspectives 112: 9–17.

De Wit C.A. (2002). An overview of brominated flame retardants in the environment. Chemosphere 46: 583–624.

Lavandier, R., Arêas, J., de Moura, J.F., Taniguchi, S., Montone, R., Siciliano, S., Moreira, I. (2016). PCB and PBDE levels in a highly threatened dolphin species from the Southeastern Brazilian coast. Environmental Pollution 208: 442–449.

DDT y sus efectos ecofisiológicos

Información preparada por el alumno Víctor Ortega Horcajo  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

 

Sin duda, una de las sustancias más populares pero también controvertidas de los últimos años es el dicloro difenil tricloroetano más conocido como DDT. Se trata de un organoclorado – concretamente 1,1,1-tricloro-2,2-bis(4-clorofenil)-etano (Fig. 1) – usado como pesticida principalmente en el siglo XX ya que actualmente su uso está prohibido. El DDT se utilizó para controlar plagas agrícolas y forestales casi desde su descubrimiento. Era muy efectivo contra una variedad grande de insectos. Pero los compuestos organoclorados constituyen uno de los grupos más peligrosos de plaguicidas, presentan una baja solubilidad en agua y alta solubilidad en la mayoría de los disolventes orgánicos, baja presión de vapor, elevada estabilidad química y alta resistencia al ataque de microorganismos. La bioacumulación, biomagnificación y persistencia en el medio son las principales amenazas que presenta el uso del DDT, además del fácil acceso a sistemas acuáticos y movilidad en la cadena trófica.

 

Figurformula-ddta 1. Estructura química del 1,1,1-tricloro-2,2-bis(4-clorofenil)-etano o DDT.

 

 

No sólo eso, el DDT se encuentra en la lista de sustancias conocidas como disruptores endocrinos. Son sustancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, con capacidad de provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo y/o de su progenie. Afectan directamente al sistema endocrino de animales pero también de humanos; incluyendo daños al sistema reproductor e inmunitario y cánceres en órganos hormono-dependientes entre otros. Los mecanismos  de acción son muy variados:  mimetizar la acción de las hormonas, antagonizar la acción de las hormonas, alterar su patrón de síntesis y metabolismo, y modular los niveles de los receptores correspondientes.

En cultivos de laboratorio del fitoplancton íntegro desde el Mar Caspio al Mediterráneo, el DDT a una concentración de 1 ppb redujo la producción primaria hasta un 50%. Los peces marinos parecieron ser muy sensibles al DDT: su LC50 a 96 horas varía de 0,4 a 0,89 µg/l. Los moluscos bivalvos, con su habilidad para concentrar plaguicidas organoclorados, sin llegar a ser un peligro para ellos tienen un LC50 a 96 horas mayor de 10 mg/l.

En aves también se ha visto un impacto negativo muy importante del DDT sobre ciertas poblaciones de aves urbanas (“La Primavera Silenciosa” de Rachel Carson). El DDT fue usado de forma masiva para combatir la enfermedad de la Grafiosis del Olmo en Europa produciendo altos niveles de bioacumulación en otras especies de lombrices de tierra de las cuales se alimentaban aquellas aves (principalmente se detectó en petirrojos y otras aves cantoras). Estos recibían dosis letales por la ingesta de la sustancia tóxica presente en las lombrices y se detectó una alta mortalidad (Fry, 1995). En especies acuáticas como los somormujos (Podiceps sp.) y rapaces (Fig. 2 y 3) se han detectado efectos sobre el embrión que incluyen mortalidad, reducida tasa de eclosión, fracaso de los pollos en su desarrollo (Síndrome debilitante), problemas en el desarrollo y diferenciación del sistema reproductivo y nervioso, etc. El rango de efectos sobre los adultos de dichas aves cubre mortalidad, estrés subletal, fertilidad reducida, supresión de la formación del huevo, menor espesor en la cáscara de huevo, déficits en la incubación y trastorno en la crianza de pollos (Revisión de Fry, 1995).

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Figura 2. Rapaces como el águila real (izquierda), aves urbanas como el petirrojo (centro) o aves acuáticas como el somormujo lavanco (derecha) son especies que, según estudios recientes, sufren las consecuencias de la bioacumulación y biomagnificación del DDT en el medio.

Los efectos sobre la salud humana son similares a los ya mencionados, atacan al sistema nervioso y provocan trastornos en la reproducción y desarrollo fetal.  Puede actuar durante la etapa prenatal como antagonista del embarazo incrementando el riesgo de parto prematuro y como feto tóxico alterando el desarrollo del sistema nervioso central y por consiguiente el desarrollo neuroconductual en la vida extrauterina. Existen también efectos adversos sobre la función testicular: disminución del contaje espermático, del volumen del semen y de la motilidad de los espermatozoides, así como, un aumento en el porcentaje de formas alteradas (Torres-Sánchez et al., 2007).

Curiosamente, las Islas Canarias tienen una de las cifras más altas de incidencia y mortalidad por cáncer de mama. Especialmente en Gran Canaria la situación es muy preocupante. Esto puede estar relacionado con altos niveles de DDT y metabolitos secundarios registrados en el medio (Zumbado et al., 2003).

En definitiva, el DDT tiene un amplio rango de acción y afecta de forma indirecta sobre aves, peces, reptiles, etc. Produciendo unos daños muy evidentes y de alto riesgo para la salud y conservación de fauna pues afecta, como hemos visto, a la reproducción y al sistema nervioso. A pesar de que se ha prohibido su uso, es conveniente saber que aún hoy en día puede estar presente debido a la bioacumulación y biomagnificación en distintos organismos. Debemos saber que aún podemos estar expuestos a dicho contaminante. Para hacer frente a este riesgo deberemos incidir en la prevención y evitar el riesgo eliminando o disminuyendo el uso de sustancias similares. Por otra parte, la dispersión de estos contaminantes en el medio ambiente a través de plaguicidas y fertilizantes está ocasionando problemas en la fauna y deja una herencia tóxica a las futuras generaciones. Para proteger el medio ambiente y la salud humana es necesario eliminar estas sustancias o sustituirlas por otras menos tóxicas.

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Figura 3. En buitres europeos también se han detectado efectos negativos del DDT y otros organoclorados.

 

Referencias bibliográficas

Ana L. F. A. Andrade-Ribeiro, Aldo Pacheco-Ferreira, Cynara L. Nóbrega da Cunha, Ana S. Mendes Kling. Disruptores endocrinos: potencial problema para la salud pública y medio ambiente. Rev Biomed, 2006; 17:146-150.

Fry D.M., Reproductive effects in birds exposed to pesticides and industrial chemicals. Environ Health, 1995. Perspect 103(Suppl7):165-171.

Torres-Sánchez L., López-Carrillo L. Human health effects and p,p’-DDE and p,p’-DDT exposure. The case of Mexico. Ciencia & Saude Coletiva, 2007 – SciELO Brasil.

Zumbado M, Álvarez EE, Luzardo OP, Sierra L, Cabrera F., Domínguez-Boada, L. Exposición inadvertida a plaguicidas organoclorados (DDT y DDE) en la población de las Islas Canarias. Ecosistemas, 2003; 1:1-8.

Texto y fotografías por Víctor Ortega Horcajo.

Madrid: Presentación del informe Un asunto tóxico | Ecologistas en Acción

Hoy se ha presentado en la sede del Parlamento Europeo en Madrid el informe titulado “Un asunto toxico” de la periodista y documentalista francesa Stephane Horel (www.stephanehorel.fr). Posteriormente, eurodiputados de diversos partidos políticos han expuesto sus propuestas y puntos de vista sobre el tema. Podéis descargaros el informe pinchando aquí. Pero yo puedo haceros un resumen.

La legislación europea exige que las sustancias identificadas como perturbadores endocrinos (también conocidos como disruptores o EDCs) sean prohibidas. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea estaba encargada en 2009 de establecer la definición y los criterios de inclusión de una sustancia como perturbador endocrino. Según describe la autora, los grupos de interés (lobbys) de la industria química y la de la plaguicidas iniciaron una campaña para evitar que la DG de Medio Ambiente estableciera estos criterios consistente en desacreditar los estudios científicos independientes sobre EDCs y presionar a otras DGs creando alarma sobre presuntos perjuicios económicos y sociales de la prohibición de EDCs. A día de hoy la DG de Medio Ambiente no ha cumplido el mandato legal que recibió y no se prevé que lo haga antes del 2017.

La presentación de este informe genera una gran cantidad de incertidumbres ¿Es justo que intereses económicos privados se interpongan en la protección de la salud? ¿Están funcionando los mecanismos democráticos para la protección de la población más vulnerable? ¿Los investigadores que dependen inversiones privadas para su trabajo pueden ser independientes y objetivos?

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