Descenso en la biodiversidad de aves en EE.UU. a causa de insecticidas en tan solo 6 años.

El insecticida acusado de matar a las abejas también acaba con los pájaros
Estornino pinto o estornino común (‘Sturnus vulgaris’)

Los insecticidas neonicotinoides se están utilizando de forma generalizada y han generado gran preocupación en la conservación de especies no objetivo como es el caso muchas especies de aves. En este artículo científico se demuestra que el aumento en el uso de neonicotinoides condujo a reducciones significativas en la biodiversidad de aves entre un periodo temporal muy reducido (2008-2014).

Si quieres saber más: https://www.nature.com/articles/s41893-020-0582-x

Referencia: Li, Y., Miao, R. & Khanna, M. Neonicotinoids and decline in bird biodiversity in the United States. Nat Sustain (2020).

Los asesinos de las abejas

Hoy es el #DíaInternacionalDeLasAbejas. Muchas veces nos preguntamos por qué se fomentan crear los “Días especiales de algo“, pero tiene todo el sentido: para hablar de ello.

Empezaré por dar datos económicos, ya que el bolsillo de algunos es el primer lugar en el que mira antes de decidir si conservar o no una especie. Más del 70% de los cultivos del mundo dependen de la polinización biótica en algún punto, que es principalmente llevada a cabo por insectos (1). Es más, la polinización por parte de las abejas está valorada en 153 miles de millones de dolares, por lo que ya no hay excusa para afirmar que son un importante objetivo esencial para la conservación (2).

Los productos de las abejas, como la miel, el polen, etc. también tienen un alto valor económico, y son consumidos en prácticamente todo el mundo. ¿Cada cuanto comes miel? Pues muchos estudios han demostrado que estos productos resultantes del trabajo de los enjambres en ambientes cercanos a cultivos agrarios están altamente contaminados por productos o sustancias químicas, como los pesticidas que se usan para eliminar las plagas de insectos de los cultivos (1).

Actualmente, la mortalidad anual de las abejas es del 30-40%. Hablamos de que continuamente se detectan colmenas completamente destruidas. Contribuyendo a este declive se añaden patógenos emergentes, pérdida de hábitat, estrés nutricional, y por supuesto, el uso de pesticidas. Sin embargo, la relación entre el grave descenso poblacional de las abejas y el uso de pesticidas es difícil de establecer (3). Sin embargo, para que nos hagamos una idea, un grano de maíz contendría suficientes ingredientes activos para fulminar una colonia entera de abejas (1).

El llamado problema de colapso de colonias (o Colony Collapse Disorder, CCD, por sus siglas en inglés) fue un fenómeno que se dio en la década del 2000. Se caracterizaba por la rápida perdida de abejas adultas (obreras), pero no de la reina y sus crías. Este fenómeno se dio en muchas partes del mundo, entre ellas Bélgica, Francia, Holanda, Grecia, Italia, Portugal y España. También se emitieron informes preliminares en Suiza y Alemania, aunque en menor grado, mientras que la Asamblea de Irlanda del Norte recibió en 2009 informes de descensos superiores al 50%. Un tercio de las colonias de abejas de EEUU se perdieron entre los tres inviernos entre 2006 y 2009. ¿El culpable? Entre otros, se sospecha que los principales asesinos de abejas en este caso se llaman clotianidina, imidacloprid y tiametoxan. De otra importante afección, la llamada “enfermedad de las abejas locas”, descrita por cuidadores de abejas franceses desde 1999, también han culpado al imidacloprid (4)

¿Quiénes son clotianidina, imidacloprid y tiametoxan? pues son congéneres de la familia de los neonicotinoides, pesticidas (concretamente, insecticidas) que fueron desarrollados sustituyendo a otras familias de pesticidas que se prohibieron debido a su capacidad de perjudicar gravemente la salud de algunos mamíferos. Los neonicotinoides “atacan” un receptor llamado nAChR, un receptor que media la transmisión sináptica en el sistema nervioso central del insecto, interfiriendo en la transmisión de mensajes neuronales, provocando parálisis, bloqueo de los receptores y, al poco, la muerte. Los receptores nAChR de insectos y mamíferos son bastante diferentes, por eso se asume que los neonicotinoides son altamente selectivos por los insectos (5).

¡Pero no son selectivos entre insectos!

Cabe remarcar que las abejas no son las únicas afectadas por ellos. Estos pesticidas se quedan acumulados en charcos, de los que beben especies granívoras de aves. O acaban en ríos, afectando a insectos acuáticos y algunos peces. Es importante entender siempre el mundo desde un punto de vista ecológico, es decir, como un ciclo donde las especies están completamente interconectadas entre ellas. Por eso, cambios en la abundancia de insectos acuáticos en los ríos provocan alteraciones en las cadenas tróficas, reduciendo la cantidad de pescado para la captura (5). ¡Anda, de nuevo la ecología afectando al bolsillo!

Pero, si son tan “malos” para las abejas y demás insectos – y las especies que afectan indirectamente- ¿por qué no están prohibidos? Bueno, es que están prohibidos, al menos en Europa (bajo ciertos términos) (6,7). Sin embargo, se siguen detectando cantidades bastante elevadas de estos contaminantes en los ríos de todo el mundo. Para poner un ejemplo español, un estudio en otoño de 2013 – época en la que NO se aplican pesticidas en los cultivos- determinó la presencia de imidacloprid en el agua de los ríos Júcar y Turia, en concentraciones de hasta 206 ng/l (8). Poniéndolo en escala, se determinó que a partir de 200 ng/L hay efectos agudos a corto plazo (daños inmediatos) en las comunidades de invertebrados acuáticos, y a partir de 35 ng/L, efectos crónicos a largo plazo (9).

Ahora que nos hemos centrado en las magnitudes, me gustaría volver a las abejas. Entre los efectos subletales que sufren las abejas podemos mencionar fecundidad reducida (a partir de 1 ng/l), replicación viral de patógenos que puedan atacarlas potenciada (a partir de 0,1 ng/l), comportamiento de forrajeo deteriorado (a partir de 38 ng/l), menor tamaño, menor producción de abejas reina, desorientación, aprendizaje y memoria dañadas (lo que hace que se pierden intentando regresar al panal), comunicación perjudicada, aprendizaje y memoria dañadas, y longevidad reducida (1).

Esta es solo una de las muchas familias de pesticidas que las afectan. Cabe añadir el efecto aditivo de muchos pesticidas, es decir, las concentraciones del pesticida A y sus efectos se suman con las del pesticida B y sus efectos. Entendido el riesgo ecológico y económico que suponen los pesticidas en las abejas, y entendiendo la situación en la que se encuentran, es tu momento de actuar. ¿Cómo las puedes ayudar?

  • Cultiva plantas con flores.
  • Prescinde de insecticidas. En su lugar, fomenta el uso de prouctos de origen biológico en la agricultura, como bioestimulantes, biopesticidas, bioelicitores (como se suele decir, si ya está inventao’!) Si tienes curiosidad, en este enlace puedes ver más sobre estas alternativas.
  • Y por supuesto, ¡no las mates! La gran mayoría de las especies de abejas tienen una serie de púas en el aguijón, por lo que tras clavar el aguijón en su víctima, mueren al volver a volar, el abdomen se desprende de su cuerpo y queda enganchado en el tejido de la víctima. No quieren atacarte mientras tú las ignores … ¡sería su suicidio!
  1. Samson-Robert, O., Labrie, G., Chagnon, M., & Fournier, V. (2014). Neonicotinoid-Contaminated Puddles of Water Represent a Risk of Intoxication for Honey Bees. Plos ONE9(12), e108443. doi: 10.1371/journal.pone.0108443
  2. Giroud, B., Vauchez, A., Vulliet, E., Wiest, L., & Buleté, A. (2013). Trace level determination of pyrethroid and neonicotinoid insecticides in beebread using acetonitrile-based extraction followed by analysis with ultra-high-performance liquid chromatography–tandem mass spectrometry. Journal Of Chromatography A1316, 53-61. doi: 10.1016/j.chroma.2013.09.088
  3. Jovanov, P., Guzsvány, V., Lazić, S., Franko, M., Sakač, M., Šarić, L., & Kos, J. (2015). Development of HPLC-DAD method for determination of neonicotinoids in honey. Journal Of Food Composition And Analysis40, 106-113. doi: 10.1016/j.jfca.2014.12.021
  4. Mullin, C., Frazier, M., Frazier, J., Ashcraft, S., Simonds, R., vanEngelsdorp, D., & Pettis, J. (2010). High Levels of Miticides and Agrochemicals in North American Apiaries: Implications for Honey Bee Health. Plos ONE5(3), e9754. doi: 10.1371/journal.pone.0009754
  5. Goulson, D. (2013). REVIEW: An overview of the environmental risks posed by neonicotinoid insecticides. Journal Of Applied Ecology50(4), 977-987. doi: 10.1111/1365-2664.12111
  6. Reg (EU) 485/2013: Banned use and selling treated seeds.
  7. Reg (EU) 2018/783-4-: Exceptions: Greenhouses (whole vital cycle)
  8. Ccanccapa, A., Masiá, A., Andreu, V., & Picó, Y. (2016). Spatio-temporal patterns of pesticide residues in the Turia and Júcar Rivers (Spain). Science Of The Total Environment540, 200-210. doi: 10.1016/j.scitotenv.2015.06.063
  9. Morrissey, C., Mineau, P., Devries, J., Sanchez-Bayo, F., Liess, M., Cavallaro, M., & Liber, K. (2015). Neonicotinoid contamination of global surface waters and associated risk to aquatic invertebrates: A review. Environment International74, 291-303. doi: 10.1016/j.envint.2014.10.024

La contaminación agraria difusa ¿Qué es? ¿Cómo nos perjudica?

Información preparada por la alumna Ester Gismero Gil de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

El ser humano lleva cultivando la tierra para obtener alimentos unos 11.000 años. Dicha práctica se basa en el uso los monocultivos para maximizar la producción (Capó Martí, 2002). En ellos se limita la diversidad de seres vivos de tal manera que solo permiten la
supervivencia de una especie y todas las demás especies de seres vivos son consideradas como malas hierbas, en el caso de los vegetales, o plagas, en el caso de mamíferos, aves e insectos (Capó Martí, 2002).

El uso de sustancias químicas de origen natural empleadas para el control de plagas es una práctica que se remonta 2000 años atrás como el extracto de flores de crisantemo por los Persas. Sin embargo la llegada de revolución industrial en el siglo XX trajo
consigo nuevas tecnologías y el aumento de población lo cual incrementó la necesidad de producir mayores cantidades de alimento, de tal manera que la creación de sustancias químicas que incrementasen la productividad (fertilizantes) y que permitieran controlar las plagas que amenazaban al buen funcionamiento de los sistemas de cultivo (plaguicidas) se convirtió en una necesidad en países desarrollados (Capó Martí, 2002).

La agricultura se ha convertido en una actividad tan extendida por todas las partes del planeta y por tal variedad y cantidad de profesionales que resulta imposible identificar
el foco de emisión de sus contaminantes, por ello se ha establecido la denominación de contaminación agraria difusa. La contaminación industrial, a diferencia de la agraria se caracteriza por emitir vertidos de fácil control ya que el foco de contaminación se  encuentra próximo al emplazamiento de la fábrica.

Dicha contaminación agraria por biocidas y fertilizantes tiene un rango de acción muy amplio ya que no solo están presentes en el tiempo en que los cultivos están en fase de desarrollo o crecimiento, sino posteriormente, en las fases de almacenaje, transformación y distribución (Moreno Grau, 2003). Además unos contaminantes representan más riesgo que otros ya que influyen factores como la composición química,
naturaleza, función y cantidad vertida.

Los efectos potenciales de los biocidas o pesticidas se pueden clasificar (Sánchez-Bayo, 2012) en:

(1) Atendiendo a los organismos a los que van dirigidos u organismos diana. Se encuentran herbicidas, insecticidas, fungicidas, acaricidas, rodenticidas, molusquicidas,
algicidas, nematicidas, reguladores del crecimiento de plantas y feromonas artificiales. Los más empleados son los herbicidas que generalmente afectan a plantas y algas alterando las rutas de la fotosíntesis; insecticidas que alteran el sistema nervioso y mecanismos fisiológicos de artrópodos y fungicidas que inhiben diversas rutas metabólicas de hongos.

(2) Atendiendo al método de aplicación. Los pesticidas se pueden distribuir en formar de granulados, mezclados con semilla, vertidos directamente a los canales de agua o pulverizados sobre los campos. Las tres primeras aplicaciones provocan envenenamientos de primer orden en los organismos que los consumen y la aplicación pulverizada tiene una letalidad muy rápida ya que provoca alteraciones en el tracto respiratorio y la piel. Los depredadores de estos organismos sufren un envenenamiento de segundo orden.

Las mismas propiedades que hacen efectivos y útiles a los biocidas agrarios contra los organismos que afectan a los cultivos, los convierten en potenciales elementos peligrosos para el medio y otros seres vivos; de tal manera que se crea un efecto contrapuesto (Sánchez-Bayo, 2012). Existe un efecto positivo ya que se puede abastecer de alimento a toda la población en contraposición al efecto negativo del empeoramiento del buen
estado del medio ambiente.

A pesar de los esfuerzos de las administraciones el control y establecimiento de normas regulatorias que vigilen las consecuencias de la sobreexplotación de terrenos agrícolas se hace muy complicado debido a la gran cantidad de focos de emisión en conjunto con
las diversas  variables climáticas y condiciones ecológicas.

Ante esta situación prima la necesidad de educar a los agricultores en la problemática actual y en prácticas sostenibles, además de la mejora del diseño de las normas de actuación cuando se detectan posibles focos de vertidos.

 

Capó Martí, Miguel (2002): Principios de ecotoxicología. Diagnóstico, tratamiento y gestión del medio ambiente. Madrid: McGraw-Hill Profesional.

Moreno Grau, María Dolores (2003): Toxicología ambiental. Evaluación de riesgo para la salud humana. Madrid: McGraw-Hill Profesional.

Sánchez-Bayo, F. (2012). Impacts of Agricultural Pesticides on Terrestrial Ecosystems. Ecological Impacts of Toxic Chemicals. Eds. Francisco Sánchez-Bayo. Bentham e-Books.

Murcia enfrenta plagas con insectos

Los árboles de Murcia serán protegidos de bichos perjudiciales, con insectos depredadores de estas plagas.

Se soltarán ejemplares de Aphidius y Chrysopa durante el mes de mayo en los parques y calles principales de la ciudad, con el fin de disminuir la población de los insectos que dañan los árboles, y alargar la vida de sus vegetales.

Lea la noticia aquí

Murciélagos y su sensibilidad al cambio global

El orden Chiroptera, comúnmente conocido como murciélagos, acoge a todos los mamíferos voladores que se conocen hoy en día. Es un orden que acoge a más de 1000 especies, afectado por múltiples agentes contaminantes de diferentes naturalezas y que causan un grave impacto negativo en la supervivencia de este grupo. Se trata de un grupo muy sensible ya que se ve afectado por la amplia mayoría de tipos de contaminación conocidos hoy en día.

murcielago.jpg
Ejemplar de murciélago de pies grandes (Myotis macropus), en Melbourne, Australia (fotografía de L. Lumsdem; Straka et al., 2016).

Posiblemente la contaminación más conocida sea la de carácter químico: los metales pesados son más que conocidos por disminuir la riqueza de especies en el entorno natural debido a su alta toxicidad (Straka et al., 2016). De hecho, un biomarcador utilizado y que es interesante por su carácter no invasivo es la propia piel y pelaje de los murciélagos, al reflejar la acumulación de metales pesados (como el cadmio, el cobre, el plomo y el zinc) en riñones, huesos o estómago (Hernout et al., 2016). Además, el mercurio es relativamente peligroso en este grupo, debido a la biomagnificación que se ha visto que pueden presentar en zonas contaminadas (Kumar et al., 2018).

No solo los metales pesados tienen un grave efecto tóxico en los murciélagos; se ha observado que productos de la industria agraria repercuten en ellos de manera muy grave. Por ejemplo, podemos destacar organoclorados como el DDT (diclorodifenilcloroetano), un insecticida que produce mortalidad en muchos quirópteros (Buchweitz et al., 2018) y el endosulfán (EDS), otro insecticida que induce alteraciones morfológicas en órganos vitales y estrés oxidativo (Oliveira et al., 2017) afectando a los procesos fisiológicos de estos organismos. Debemos destacar también los compuestos organofosforados como el clorpirifós, que afectan muchas veces en comportamientos de vuelo y movimientos de trepa de los murciélagos y pueden potencialmente causar daños en sus organismos (Eidels et al., 2016).

Posiblemente la mayoría de las personas podrán imaginarse también que la contaminación lumínica es muy grave para los quirópteros: es bien sabido que la luz artificial durante periodos nocturnos supone un estresor de origen humano muy importante, ya que afecta a actividades de los organismos de la noche de formas muy variadas, como la reproducción o la comunicación (Stone et al., 2015). Por ejemplo, la presencia de luces aumenta en gran medida la cantidad de zumbidos producidos por los murciélagos. Además, hay autores que han demostrado que las luces nocturnas pueden distraer a los quirópteros de sus rutas de migración por fototaxia positiva (Voigt et al., 2017), es decir, se sienten atraídos hacia la luz. Así, acabamos observando zonas donde al final, la riqueza de especies de quirópteros se reduce drásticamente por culpa de esta contaminación lumínica (con excepción de aquellas especies adaptadas a entornos urbanos, que son una minoría) (Straka et al., 2016).

También podemos destacar la contaminación sonora. Hay diferentes experimentos que relacionan este tipo de contaminación con el bienestar de los quirópteros, pero muy pocas veces se han llevado más allá del laboratorio. Algunos autores han demostrado que la actividad de determinadas especies de murciélago puede disminuir en gran manera cuando se encuentran en zonas con maquinaria humana muy ruidosa. De hecho, la propia ecolocalización se ve alterada y, por ende, su capacidad de caza (Bunkley et al., 2014).

Podríamos determinar por otro lado un tipo especial de contaminación sonora cuyo origen tiene lugar por culpa de la arquitectura humana: los murciélagos, al orientarse y moverse en el espacio por ecolocalización, necesitan superficies que reflejen bien los ultrasonidos. Es por ello por lo que pueden confundir superficies verticales y pulidas con caminos abiertos sin obstáculos, chocándose contra ellos y produciéndose graves contusiones (Greif et al., 2017).

Pero, existen tipos de contaminación menos obvias, como puede ser la de carácter electromagnético y que tienen la misma importancia que las anteriores. Estudios han demostrado que los murciélagos presentan magnetita (Fe3O4) en su organismo, un mineral que les permite sensar el campo magnético terrestre, así como orientarse en función de él (capacidad magnetorreceptiva) (Tian et al., 2010). De hecho, autores como Wang et al. (2007) han demostrado en laboratorio que se puede modificar la orientación de estos organismos artificialmente: bajo influencia de un campo magnético normal, los murciélagos tienen preferencia a mirar al norte cuando cuelgan en reposo, pero si se somete el campo a determinadas alteraciones, puede cambiar de posición, mirando al sur.

Esto podría llegar a extrapolarse: si por efecto de las tecnologías humanas se alterara el campo magnético, aunque fuera de manera muy localizada, los quirópteros podrían sufrir desorientaciones muy graves. Esto ocurre con sistemas radar de incluso muy pequeño tamaño, como investigaron Nicholls y Racey (2009), que emitían pulsos electromagnéticos que ahuyentaban a los quirópteros de la zona.

Como se puede ver, los murciélagos están expuestos a innumerables fuentes contaminantes, ya que tanto la luz y el ruido, como la contaminación electromagnética y la química pueden causar estragos en los quirópteros, no solo en comportamiento y hábitos, sino también en su propia vida, pudiendo matarlos.

Referencias utilizadas:

  1. Buchweitz, J. P., Carrson, K., Rebolloso, S., Lehner, A. 2018. DDT poisoning of big brown bats, Eptesicus fuscus, in Hamilton, Montana. Chemosphere 201: 1-5.
  2. Bunkley, J. P., McClure, C. J. W., Kleist, N. J., Francis, C. D., Barber, J. R. 2014. Anthropogenic noise alters bat activity levels and echolocation calls. Global Ecology and Conservation 3: 62-71.
  3. Eidels, R. R., Sparks, D. W., Whitaker, J. O. Jr., Sprague, C. A. 2016. Sub-lethal effects of chlorpyrifos on big brown bats (Eptesicus fuscus). Archives of Environmental Contamination of Toxicology 71 (3): 322-335.
  4. Greif, S., Zsebok, S., Schmieder, D., Siemers, B. M. 2017. Acoustic mirrors as sensory traps for bats. Science 357: 1045-1047.
  5. Hernout, B. V., McClean, C. J., Arnold, K. E., Walls., M., Baxter, M., Boxall, A. B. A. 2016. Fur: a non-invasive approach to monitor metal exposure in bats. Chemosphere 147: 376-381.
  6. Kumar, A., Divoll, T. J., Ganguli, P. M., Trama, F. A., Lamborg, C. H. 2018. Presence of artisanal gold mining predicts mercury bioaccumulation in five genera of bats (Chiroptera). Environmental Pollution 236: 862-870.
  7. Nicholls, B., Racey, P. A. 2009. The aversive effect of electromagnetic radiation on foraging bats – a possible means of discouraging bats from approachin wind turbines. PLoS ONE 4(7): e6246.
  8. Oliveira, J. M., Brinati, A., Miranda, L. D. L., Morais, D. B., Zanuncio, J. C., Gonçalves, R. V., Peluzio, M. D. C. G., Freitas, M. B. 2017. Exposure to the insecticide endosulfan induces liver morphology alterations and oxidative stress in fruit-eating bats (Artibeus lituratus). International Journal of Experimental Pathology 98: 17-25.
  9. Stone, E. L., Harris, S., Jones, G. 2015. Impacts of artificial lightning on bats: a review of challenges and solutions. Mammalian Biology.
  10. Straka, T. M., Lentini, P. E., Lumsden, L. F., Wintle, B. A., Van der Ree, R. 2016. Urban bat communities are affected by wetland size, quality and pollution levels. Ecology and Evolution 6(14): 4761-4774.
  11. Tian, L., Lin, W., Zhang, S., Pan, Y. 2010. Bat head contains soft magnetic particles: evidence from magnetism. Bioelectromagnetics 31: 499-503.
  12. Voigt, C. C., Roeleke, M., Marggraf, Petersons, G., Voigt-Heucke, S. L. 2017. Migratory bats respond to artificial green light with positive phototaxis. PLoS ONE 12(5): e0177748.
  13. Wang, Y., Pan, Y., Parsons, S., Walker, M., Zhang, S. 2007. Bats respond to polarity of a magnetic field. Proceedings of the Royal Society 274: 2901-2905.

Curso “Chemicals and Health”

La recomendación de esta semana es un curso gratuito en la plataforma Coursera llamado “Chemicals and Health”. En él podrás aprender sobre los químicos presentes en el ambiente y cómo interaccionan con nuestro cuerpo. Podrás inscribirte a partir del 19 de Marzo. Este curso es impartido en inglés.

Aquí el enlace: https://www.coursera.org/learn/chemicals-health

¡No te lo pierdas!

El poder de la alimentación

El miércoles pasado tuve la suerte de asistir a una charla sobre alimentación y dolor impartida por Laura Isabel Arranz, Doctora en alimentación y nutrición, profesora en la Universitat de Barcelona y directora de Gana Nutrición. La charla estaba orientada a la gestión del dolor en pacientes con enfermedades crónicas como la fibromialgia, pero por la interesante información transmitida de forma divulgativa y aplicable a todo el mundo considero que merece un hueco en este blog.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un estado de completo el bienestar físico, psicológico y social. Son muchos los factores que intervienen en la salud, entre los cuales la alimentación juega un papel fundamental. Una buena nutrición nos hace menos susceptibles a determinadas infecciones o a enfermedades como la diabetes tipo II o enfermedades cardiovasculares (Berciano y Ordovás, 2014) y ayuda a combatir otras muchas. Como decía Hipócrates “que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”.

La alimentación no sólo es una de las vías de exposición a algunos contaminantes como pesticidas o metales pesados, sino que también puede combatir los efectos asociados en muchos casos a dicha exposición, como el estrés oxidativo relacionado con numerosas enfermedades crónicas. Pero, ¿Qué es el estrés oxidativo? Es el desequilibrio entre la producción de especies reactivas del oxígeno (como los radicales libres) y la defensa antioxidante del organismo (Betteridge, 2000). Existe una gran multitud de enfermedades que se han asociado con el estrés oxidativo y la generación de radicales libres (Elejande Guerra, 2001). Una dieta rica en alimentos vegetales con vitaminas antioxidantes puede reforzar las defensas naturales del organismo para combatir el estrés oxidativo y mejorar el estado de salud.

Uno de los temas que se abordaron en la charla fue la importancia de la microbiota intestinal, que nos ayuda no sólo a asimilar mejor muchos nutrientes, sino a evitar las infecciones por cándida (o candidiasis) en el aparato digestivo e incluso a regular los niveles de serotonina (la conocida como “hormona de la felicidad”). Esta hormona posteriormente se transforma en melatonina, la hormona responsable de regular el ciclo del sueño, entre otras cosas. El consumo de yogures con fermentos lácticos y alimentos con fibra como verduras, frutas, cereales integrales, semillas, legumbres y frutos secos contribuyen al buen estado de la microbiota. Por otro lado, entre los alimentos que la ponen en riesgo se encuentran los embutidos, las carnes a la brasa, o los snacks. El estrés, el consumo de tabaco, algunos fármacos y la falta de sueño son otros factores que afectan negativamente a estos microorganismos tan importantes para nosotros.

Del mismo modo, la falta de actividad física, el estrés / ansiedad y el cansancio nos conducen a una mala conducta alimentaria. En ocasiones, el consumo de dulces se hace (consciente o inconscientemente) buscando energía rápida y sensación de bienestar momentánea, sin embargo, estos alimentos están muy ligados a procesos inflamatorios que pueden además empeorar el dolor en enfermedades crónicas.

                                              Dispositiva tomada de la presentación de la Dra. Arranz

La doctora Arranz hizo un repaso de algunas de las dietas que actualmente están muy de moda como la macrobiótica o la alcalina, señalando sus pros y sus riesgos y dando una serie de recomendaciones para evitar déficits nutricionales. Sostiene que lo ideal es la dieta mediterránea con abundancia de vegetales, cereales integrales, semillas, legumbres, frutos secos, pescado azul 2 o 3 veces por semana (preferiblemente de pequeño tamaño para reducir la exposición a contaminantes como el mercurio) y aceite de oliva virgen extra. Considera necesario reducir el consumo de carne roja a alguna vez al mes por su contenido en grasas saturadas y evitar hidratos de carbono refinados y azúcares, alimentos procesados, alcohol, tabaco y café en exceso (y mejor sustituirlo por el té verde que tiene una gran cantidad de antioxidantes). También recomienda sustituir la leche de vaca, menos digestiva y con un bajo valor nutricional, por bebidas vegetales como la de almendras o la de avena. Además, aconseja reducir el consumo de sal y usar especias, siendo especialmente interesante la cúrcuma por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo con estas recomendaciones? ¿Has experimentado cambios en tu salud a raíz de modificar tus hábitos alimenticios?

 


REFERENCIAS:

Berciano, S., Ordovás, J. M. Nutrición y salud cardiovascular. Rev Esp Cardiol. 2014, vol 67, n. 9 pp. 738-47. Disponible en: http://www.revespcardiol.org/es/nutricion-salud-cardiovascular/articulo-resumen/90341408/

Betteridge, D. J. What is oxidative stress? Metabolism. 2000, Feb;49(2 Suppl 1):3-8. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10693912

Elejalde Guerra, J. L. Estrés oxidativo, enfermedades y tratamientos antioxidantes. An. Med. Interna. 2001, vol.18, n.6 pp.50-59. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-71992001000600010&lng=es&nrm=iso.

Contaminación organoclorados y PCBs en vertebrados

 Información preparada por el alumno JAVIER HERNANDEZ HERNANDEZ  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

 

¿Qué son los pesticidas organoclorados y los bifenilos policlorados (PCB)?

Los pesticidas organoclorados y los bifenilos policlorados (PCB) son contaminantes ambientales omnipresentes. Han sido ampliamente introducidos en el medio ambiente como subproductos agrícolas e industriales. Debido a su alta lipofilia y persistencia, se acumulan en el tejido graso y se biomagnifican en las redes alimentarias. Por todo ello han sido prohibidos en muchos países (Alleva et al., 2006).

¿Qué efectos tienen?

En concentraciones relativamente bajas, los compuestos organoclorados y los metales pesados ​​han sido implicados (1) en el deterioro reproductivo y la disminución de la población, así como en la alteración del comportamiento en varias aves rapaces y aves que comen pescado y pájaros cantores y (2) en adelgazamiento de cascarón. El deterioro de la reproducción se ha reportado en Mustela spp., murciélagos y panteras de Florida, mientras que las alteraciones morfológicas y de comportamiento se han documentado más recientemente en mamíferos, como los osos polares, que viven en ambientes que no se ven afectados prácticamente por la actividad antropogénica (Alleva et al., 2006)

Biomagnificación

Aunque hayan sido prohibidos en muchos países por sus efectos perjudiciales, la realidad refleja que siguen estando en el medio. En el trabajo de Alleva et al. de 2006, se ve que hay una biomagnificación porque los consumidores primarios tenían las concentraciones más bajas de compuestos organoclorados, mientras que los carnívoros las más altas. En carnívoros también influye el nivel según la presa que te alimentes, por ejemplo, Newton et al. (1991) informaron un mayor nivel de contaminantes en lechuzas que cazan preferentemente en mamíferos granívoros sobre herbívoros. Además, entre los animales de mayor nivel trófico, las aves que comían pájaros y los mamíferos insectívoros mostraban las mayores concentraciones de residuos de contaminantes.

Alta lipofilia y persistencia y su efecto en humanos

Estos compuestos pueden tener efectos también en humanos proponiendo hipótesis como que las personas con un mayor IMC (índice de masa corporal) muestran un menor porcentaje de estos contaminantes, que al ser lipófilos se almacenan preferiblemente en el tejido adiposo, donde un mayor porcentaje de grasa corporal conducirá a un almacenamiento rápido y eficiente, con niveles séricos más bajos como consecuencia (Dirinck et al., 2011). El problema podría venir si estas personas quemaran rápidamente estas grasas, aumentando bastante los niveles en sangre en poco tiempo. También se ha visto que son capaces de alterar la vía de señalización de la hormona masculina (Lemaire et al., 2004)

Bibliografía

Alleva, E., Francia, N., Pandolfi, M., De Marinis, A. M., Chiarotti, F., & Santucci, D. (2006). Organochlorine and heavy-metal contaminants in wild mammals and birds of Urbino-Pesaro province, Italy: an analytic overview for potential bioindicators. Archives of Environmental Contamination and Toxicology, 51(1), 123-134.

Dirinck, E., Jorens, P. G., Covaci, A., Geens, T., Roosens, L., Neels, H., … & Gaal, L. (2011). Obesity and persistent organic pollutants: possible obesogenic effect of organochlorine pesticides and polychlorinated biphenyls. Obesity, 19(4), 709-714.

Lemaire, G., Terouanne, B., Mauvais, P., Michel, S., & Rahmani, R. (2004). Effect of organochlorine pesticides on human androgen receptor activation in vitro. Toxicology and applied pharmacology, 196(2), 235-246.

Newton I, Wyllie I, Asher A (1991) Mortality causes in British Barn Owls Tyto alba, with a discussion of aldrin-dieldrin poisoning. Ibis 133:162–169

Cenotes: paraísos en peligro

Los cenotes constituyen una abertura al exterior de una compleja red fluvial subterránea en la que se puede mezclar agua dulce y salada, incluso cuando estos se sitúan a kilómetros de la costa. En cuanto a su formación, son el resultado del colapso de las cavernas y cuevas generadas por la disolución de la roca caliza (relieve kárstico). En México, la mayoría se concentran en la península del Yucatán, ya que esta zona cuenta con plataformas calizas que filtran con facilidad el agua procedente de la lluvia, la cual desciende hasta el manto freático formando acuíferos.  Existen también en Australia y en las Bahamas, pero son conocidos como blue holes (agujeros azules) (www.ramsar.org).

Cenote es un término que sólo se utiliza en México y proviene de la palabra maya “dzonot” que significa “abismo”. Para la cultura maya, los cenotes eran considerados fuentes de vida pues proporcionaban el líquido vital, el agua; constituían una entrada hacia otro mundo y eran centro de comunión con los dioses. Algunos cenotes poseen restos arqueológicos, por lo que los investigadores creen que han sido lugar de culto y rituales para civilizaciones como los mayas (www.gob.mx).

Estas masas de agua son especialmente vulnerables a la contaminación antropogénica, la cual puede ser de origen agrícola y ganadera (en su mayoría plaguicidas), industrial, hospitalaria y fecal. Se ha detectado la presencia de plaguicidas organoclorados (clordano, aldrín, dicloro difenil tricloroetano o DDTs, endosulfán y hexaclorociclohexanos o HCH), medicamentos, metales pesados…Muchos de estos compuestos actúan como disruptores endocrinos. También se ha encontrado cafeína, cocaína, naproxen e ibuprofeno (ambos medicamentos), nonilfenol…; además del DDT, HCH, endosulfan y el clordano que también pueden actuar alterando la función hormonal. Esto pone en riesgo la calidad del agua y, por ende, la salud de los organismos de vida silvestre y del ser humano debido a la exposición a estos compuestos, ya que los cenotes constituyen una importante fuente de agua dulce para las poblaciones cercanas. Unas buenas prácticas contribuirán al uso sostenible del agua y la preservación del ecosistema (Rendón, 2016).

La fauna y flora de los cenotes se ha desarrollado conforme a unas características concretas: ausencia/presencia de luz, profundidad de la haloclina (interfase entre el agua salada y dulce) o ausencia de ella, tipo de roca y suelo, subida/bajada del nivel de agua, etc; y se ven altamente perjudicadas por el turismo y la contaminación.

Las especies que habitan en la columna de agua (fitoplancton) varían estacionalmente debido a la escorrentía en las estaciones lluviosas que vierte nutrientes y produce que las aguas de los cenotes puedan observarse verdes, azules, cafés o transparentes, dependiendo de la época del año. Existe también vegetación flotante y sumergida, microalgas, dinoflagelados, invertebrados microscópicos, esponjas, bivalvos y gasterópodos, algunos peces marinos y peces ciegos (estos últimos en peligro de extinción). La fauna acuática es un buen indicador de las condiciones ambientales del cenote ya que por sus características de aislamiento, las especies, particularmente las habitantes de las cavernas, han desarrollado adaptaciones específicas para las condiciones en las que viven, pudiendo ser sensibles al deterioro del ecosistema (Medina-González, 2016).

Estos paraísos naturales son especialmente sensibles a los desechos generados por la actividad humana, por lo que debemos dotarlos de un marco legislativo así como concienciar a la población, con el objetivo de protegerlos y preservar su fauna y flora únicas.

Bibliografía:

Gobierno de México. Tzukán, la serpiente protectora de cenotes. Recuperado el 1 de abril de 2017 de https://www.gob.mx/conagua/articulos/tzukan-la-serpiente-protectora-de-cenotes?idiom=es

Medina-González, Roger M. (2016). Aspectos biológicos de los cenotes de Yucatán.

Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Yucatán. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://www.seduma.yucatan.gob.mx/cenotes-grutas/documentos/BiologiaCenotes.pdf

Rendón, J. (2016). Contaminación de cenotes con plaguicidas en la Península de Yucatán. Instituto EPOMEX, Universidad Autónoma de Campeche. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://www.greenpeace.org/mexico/Global/mexico/Docs/2016/oceanos/Informe-cenotes-GP_final.pdf

Sitios RAMSAR en México. Recuperado el 1 de abril de 2017 de http://archive.ramsar.org/cda/en/ramsar-documents-list-anno-mexico/main/ramsar/1-31-218%5E16517_4000_0__

 

 

 

Un método detecta plaguicidas en el polen y su relación con la pérdida de abejas

Investigadores de la Universidad de Almería han desarrollado un nuevo método que permite detectar los plaguicidas en el polen, el cual, por su alto contenido en proteína y su pequeño tamaño, presentaba dificultades a la hora de determinar con exactitud la cantidad y el tipo de contaminante. Este conocimiento ayuda a entender la pérdida de colmenas de abejas, organismo indispensable en el transporte del polen y por lo tanto, de los plaguicidas que este lleva asociado.

Puedes leer el artículo aquí: http://agroalimentando.com/nota.php?id_nota=3553&utm_content=buffer60480&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer