Minimalismo: las cosas importantes

En este documental se hace una reflexión sobre la sociedad de consumo actual y los hábitos de consumo que hemos adquirido y cómo podemos cambiarlos. Esto, a parte del ahorro considerable de dinero que supone, contribuye a la reducción de la producción de residuos asociados a la fabricación de esos objetos.

Los protagonistas intentan hacernos ver de forma diferente los objetos que poseemos. Nos hablan de reducir la cantidad de cosas que tenemos y de procurar que estas tengan la mayor calidad posible para aumentar su durabilidad.

Debemos ser conscientes de que vivimos en una vorágine de consumismo insostenible de la que es imposible aislarse. Tenemos que comprar ciertas cosas, eso es innegable, pero la cuestión es pararse a pensar si realmente las necesitamos para ejercer un consumo responsable.

Customers with smartphones shopping online

Por ejemplo, la mayoría tenemos demasiada ropa. Los armarios ya no cierran, ocupamos el armario de nuestra pareja o hermanos, y mucha de las prendas no llegamos a usarlas ni una vez en la temporada. ¿Por qué no reducir el armario a prendas básicas de buena calidad y fácilmente combinables? Las modas duran poco tiempo, cada día salen estilos y prendas nuevas que revolucionan el mercado en cuestión de semanas pero, ¿es realmente necesario ir a la última moda?

¿Necesitas el último iPhone que sale al mercado si el tuyo funciona perfectamente? La batería dura más, las fotos son mejores, es más rápido… Pero, ¿compensa el impacto ecológico que tiene la producción de un nuevo terminal solo porque la batería me dura una hora más?

Todas estas cuestiones y algunas más, son planteadas en el documental. No es cuestión de huir del consumismo, sino ejercer un consumo responsable, lo cual conlleva una reflexión sobre las verdaderas necesidades que tenemos.

Puedes verlo en Netflix (https://bit.ly/2NMQXDw) o en Vimeo (https://bit.ly/2awZkO4)

 

Fuente de la imagen: https://cutt.ly/3dNwlev

Fuente de la imagen de cabecera: https://cutt.ly/cd1Afc4

“El coste ambiental de añadir microplásticos a cosméticos, detergentes y pinturas” | The Conversation

Muchos productos que usamos a diario contienen microplásticos en su composición para mejorar su eficacia. Es el caso de cosméticos como los exfoliantes, detergentes y pinturas. Tras su uso, estos microplásticos se convierten en residuos muy contaminantes.

Puedes leer el artículo completo aquí: https://cutt.ly/hdB9ARY

Fuente de la imagen: https://cutt.ly/HdB9wbz

“El Ártico perdería todo su hielo marino estival en 30 años si siguiera derritiéndose al ritmo actual” | madrimasd

Un estudio indica que la reducción de las banquisas árticas fue tres veces mayor en verano de 2018 que hace 40 años, derritiéndose a un ritmo del 12,8% cada década.

Puedes leer la noticia completa aquí: https://cutt.ly/XdPWipY

Fuente de la imagen: https://cutt.ly/cdPEryo

Aprende gratis en Coursera: cursos gratuitos para universitarios

Coursera, una plataforma de cursos online denominados MOOC’s, ofrece a estudiantes universitarios y de facultades aprender gratis online. La fecha límite para inscribirse gratis en alguno de los más de 3800 Cursos, Proyectos guiados, Especializaciones o Certificados profesionales es hasta el 30 de septiembre de 2020.

Los cursos abarcan temáticas diversas como biología, arte, idiomas, finanzas, programación, tecnología, medio ambiente, educación, psicología, big data…

Os dejo el link para inscribirse (debéis usar el correo electrónico académico): https://coursera.org/share/1f69e6fc256d35fb1d4862defa95b6c6

Para todos los estudiantes de Biología y ramas afines os recomiendo los siguientes cursos:

  • Programa Especializado formado por 7 cursos: Bioinformatics – University of California San Diego
  • Programa Especializado formado por 4 cursos: Plant Bioinformatic Methods – University of Toronto
  • Programa Especializado formado por 6 cursos: Systems Biology and Biotechnology – Icahn School of Medicine at Mount Sinai
  • Programa Especializado formado por 8 cursos: Genomic Data Science – Johns Hopkins University
  • Curso Epigenetic Control of Gene Expression – The University of Melbourne
  • Curso Introduction to the Biology of Cancer – Jonhs Hopikns University
  • Curso Astrobiology and the Search for Extraterrestrial Life – The University of Edinburgh
  • Curso Dino 101: Dinosaur Paleobiology – University of Alberta
  • Curso Chimpanzee Behavior and Conservation – Duke University
  • Curso Tropical Parasitology: Protozoans, Worms, Vectors and Human Diseases – Duke University

¡¡Y muchos más!!

Desastre ecológico en Rusia por un vertido de más de 20.000 toneladas de diésel

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha declarado el Estado de emergencia a nivel Federal tras producirse el 29 de mayo un derrame de más de 20.000 toneladas de diésel en un río en el Círculo Polar Ártico (Nechepurenko, 2020).

El origen del vertido está en el colapso de un tanque de combustible en una central termoeléctrica cercana a la ciudad siberiana de Norilsk. La compañía propietaria de la planta, Norilsk Nickel, baraja la hipótesis de que la instalación colapsó debido al daño en sus cimientos por la descongelación del permafrost (Sahuquillo, 2020). El permafrost es el suelo congelado que encontramos principalmente en las latitudes altas del Hemisferio Norte, ocupando el 23,9% del territorio (Guo et al., 2018).

El vertido alcanza ya los 180.000 my una extensión de 12 km desde el lugar del accidente. En un primer momento se extendió desde el río Daldykán hacia el río Ambárnaya y ahora se dirige hacia el lago Pyásino. Los operarios de limpieza intentan evitar que el vertido llegue hasta dicho lago (Sahuquillo, 2020). La viceministra de Recursos Naturales y Ecología de Rusia, Elena Panova, declaró que el ecosistema tardará al menos 10 años en recuperarse. Los trabajos de limpieza ya han comenzado y los operarios están utilizando bombas y barreras de contención flotantes para recoger el petróleo del agua (Deutsche Welle, 2020). La tierra contaminada será trasladada para su tratamiento (Euronews, 2020).

Arctic_Circle_oil_spill
Imágenes tomadas dentro de la misión Copernicus Sentinel-2 por la Agencia Espacial Europea donde se observa el antes (23 de mayo) y el después del vertido (31 de mayo y 1 de junio) y cómo éste ha ido avanzando con el tiempo. Fuente: https://cutt.ly/2yNBsco

El Comité de Investigación ha abierto cuatro causas penales contra la empresa por contaminación de la tierra, violación de las reglas de la protección del medio ambiente, contaminación del agua y negligencia ya que informaron del derrame con dos días de retraso (Deutsche Welle, 2020). Además el jefe de la planta, Vyacheslav Starostin, ha sido detenido (Redacción BBC News Mundo, 2020).

Norilsk Nickel es la primera productora a nivel mundial de níquel y platino y ya ha sido relacionada en el pasado con otros vertidos (Nechepurenko, 2020). Por otro lado, su actividad diaria vierte a la atmósfera óxidos de azufre que causan lluvia ácida en la región, dejando a su paso un paisaje sin vegetación (Kramer, 2016). Cabe destacar que las poblaciones cercanas sufren problemas de salud como cáncer de pulmón, alergias y problemas cutáneos (Kramer, 2007). Esta región ya había sufrido vertidos previos relacionados con la industria metalúrgica. Todo ello ha contribuido a que la ciudad de Norilsk sea tristemente famosa por ser una de las más contaminadas del planeta (Gómez, 2020).

Por si fuera poco, la gran cantidad de contaminantes dificulta el congelamiento del permafrost, empeorando aún más la situación ya que Norilsk es una de las dos ciudades rusas que se sitúan enteramente sobre permafrost continuo. El deshielo de este suelo congelado podría provocar más colapsos en esta planta y en otras industrias de la zona así como problemas en infraestructuras como viviendas y puentes (Kramer, 2007).

El deshielo del permafrost contribuye al calentamiento global ya que permite la degradación microbiana de la materia orgánica almacenada en él liberando carbono a la atmósfera. Las regiones con permafrost pasarán de ser sumideros de carbono a fuentes de gases de efecto invernadero a finales del siglo XXI, lo que puede tener efectos devastadores a nivel planetario (Guo et al., 2018).

 

Bibliografía:

Deutsche Welle. (5 de junio de 2020). Derrame de 21.000 toneladas de diésel causa desastre ambiental en Rusia. Deutsche Welle. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://p.dw.com/p/3dISa

Euronews. (5 de junio de 2020). Rusia combate los efectos del vertido en el Ártico. Euronews. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/xyMP0t6

Gómez, M. [MarGomezH]. (6 de junio de 2020). El pasado 29 de mayo tuvo lugar una grave catástrofe medioambiental con un vertido de más de 21.000 toneladas de vertido diésel en la región del Ártico ruso [Hilo en Twitter]. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/kyMATPe

Guo, W., Liu, H., Anenkhonov, O. A., Shangguana, H., Sandanov, D. V., Yu, A., Guozheng, H., Wu, X. (2018). Vegetation can strongly regulate permafrost degradation at its southern edge through changing surface freeze-thaw processes. Agricultural and Forest Meteorology, 252, 10-17.

Kramer, A. E. (12 de julio de 2007). For One Business, Polluted Clouds Have Silvery Linings. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/IyMPKPQ

Kramer, A. E. (8 de septiembre de 2016). In Siberia, a ‘Blood River’ in a Dead Zone Twice the Size of Rhode Island. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/jyMPHDJ

Nechepurenko, I. (4 de junio de 2020). Russia Declares Emergency After Arctic Oil Spill. The New York Times. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/0yMPFzZ

Redacción BBC News Mundo. (4 de junio de 2020). El desastroso derrame de combustible que puso en emergencia a una región ártica de Rusia. BBC News Mundo. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/CyMPMmG

Sahuquillo, M. R. (4 de junio de 2020). Las autoridades investigan el vertido de 20.000 toneladas de combustible en un río del ártico ruso. El País. Última consulta el 8 de junio de 2020 en: https://cutt.ly/wyMPNie

Imagen destacada obtenida de El País: https://cutt.ly/pyNNSlt

Los asesinos de las abejas

Hoy es el #DíaInternacionalDeLasAbejas. Muchas veces nos preguntamos por qué se fomentan crear los “Días especiales de algo“, pero tiene todo el sentido: para hablar de ello.

Empezaré por dar datos económicos, ya que el bolsillo de algunos es el primer lugar en el que mira antes de decidir si conservar o no una especie. Más del 70% de los cultivos del mundo dependen de la polinización biótica en algún punto, que es principalmente llevada a cabo por insectos (1). Es más, la polinización por parte de las abejas está valorada en 153 miles de millones de dolares, por lo que ya no hay excusa para afirmar que son un importante objetivo esencial para la conservación (2).

Los productos de las abejas, como la miel, el polen, etc. también tienen un alto valor económico, y son consumidos en prácticamente todo el mundo. ¿Cada cuanto comes miel? Pues muchos estudios han demostrado que estos productos resultantes del trabajo de los enjambres en ambientes cercanos a cultivos agrarios están altamente contaminados por productos o sustancias químicas, como los pesticidas que se usan para eliminar las plagas de insectos de los cultivos (1).

Actualmente, la mortalidad anual de las abejas es del 30-40%. Hablamos de que continuamente se detectan colmenas completamente destruidas. Contribuyendo a este declive se añaden patógenos emergentes, pérdida de hábitat, estrés nutricional, y por supuesto, el uso de pesticidas. Sin embargo, la relación entre el grave descenso poblacional de las abejas y el uso de pesticidas es difícil de establecer (3). Sin embargo, para que nos hagamos una idea, un grano de maíz contendría suficientes ingredientes activos para fulminar una colonia entera de abejas (1).

El llamado problema de colapso de colonias (o Colony Collapse Disorder, CCD, por sus siglas en inglés) fue un fenómeno que se dio en la década del 2000. Se caracterizaba por la rápida perdida de abejas adultas (obreras), pero no de la reina y sus crías. Este fenómeno se dio en muchas partes del mundo, entre ellas Bélgica, Francia, Holanda, Grecia, Italia, Portugal y España. También se emitieron informes preliminares en Suiza y Alemania, aunque en menor grado, mientras que la Asamblea de Irlanda del Norte recibió en 2009 informes de descensos superiores al 50%. Un tercio de las colonias de abejas de EEUU se perdieron entre los tres inviernos entre 2006 y 2009. ¿El culpable? Entre otros, se sospecha que los principales asesinos de abejas en este caso se llaman clotianidina, imidacloprid y tiametoxan. De otra importante afección, la llamada “enfermedad de las abejas locas”, descrita por cuidadores de abejas franceses desde 1999, también han culpado al imidacloprid (4)

¿Quiénes son clotianidina, imidacloprid y tiametoxan? pues son congéneres de la familia de los neonicotinoides, pesticidas (concretamente, insecticidas) que fueron desarrollados sustituyendo a otras familias de pesticidas que se prohibieron debido a su capacidad de perjudicar gravemente la salud de algunos mamíferos. Los neonicotinoides “atacan” un receptor llamado nAChR, un receptor que media la transmisión sináptica en el sistema nervioso central del insecto, interfiriendo en la transmisión de mensajes neuronales, provocando parálisis, bloqueo de los receptores y, al poco, la muerte. Los receptores nAChR de insectos y mamíferos son bastante diferentes, por eso se asume que los neonicotinoides son altamente selectivos por los insectos (5).

¡Pero no son selectivos entre insectos!

Cabe remarcar que las abejas no son las únicas afectadas por ellos. Estos pesticidas se quedan acumulados en charcos, de los que beben especies granívoras de aves. O acaban en ríos, afectando a insectos acuáticos y algunos peces. Es importante entender siempre el mundo desde un punto de vista ecológico, es decir, como un ciclo donde las especies están completamente interconectadas entre ellas. Por eso, cambios en la abundancia de insectos acuáticos en los ríos provocan alteraciones en las cadenas tróficas, reduciendo la cantidad de pescado para la captura (5). ¡Anda, de nuevo la ecología afectando al bolsillo!

Pero, si son tan “malos” para las abejas y demás insectos – y las especies que afectan indirectamente- ¿por qué no están prohibidos? Bueno, es que están prohibidos, al menos en Europa (bajo ciertos términos) (6,7). Sin embargo, se siguen detectando cantidades bastante elevadas de estos contaminantes en los ríos de todo el mundo. Para poner un ejemplo español, un estudio en otoño de 2013 – época en la que NO se aplican pesticidas en los cultivos- determinó la presencia de imidacloprid en el agua de los ríos Júcar y Turia, en concentraciones de hasta 206 ng/l (8). Poniéndolo en escala, se determinó que a partir de 200 ng/L hay efectos agudos a corto plazo (daños inmediatos) en las comunidades de invertebrados acuáticos, y a partir de 35 ng/L, efectos crónicos a largo plazo (9).

Ahora que nos hemos centrado en las magnitudes, me gustaría volver a las abejas. Entre los efectos subletales que sufren las abejas podemos mencionar fecundidad reducida (a partir de 1 ng/l), replicación viral de patógenos que puedan atacarlas potenciada (a partir de 0,1 ng/l), comportamiento de forrajeo deteriorado (a partir de 38 ng/l), menor tamaño, menor producción de abejas reina, desorientación, aprendizaje y memoria dañadas (lo que hace que se pierden intentando regresar al panal), comunicación perjudicada, aprendizaje y memoria dañadas, y longevidad reducida (1).

Esta es solo una de las muchas familias de pesticidas que las afectan. Cabe añadir el efecto aditivo de muchos pesticidas, es decir, las concentraciones del pesticida A y sus efectos se suman con las del pesticida B y sus efectos. Entendido el riesgo ecológico y económico que suponen los pesticidas en las abejas, y entendiendo la situación en la que se encuentran, es tu momento de actuar. ¿Cómo las puedes ayudar?

  • Cultiva plantas con flores.
  • Prescinde de insecticidas. En su lugar, fomenta el uso de prouctos de origen biológico en la agricultura, como bioestimulantes, biopesticidas, bioelicitores (como se suele decir, si ya está inventao’!) Si tienes curiosidad, en este enlace puedes ver más sobre estas alternativas.
  • Y por supuesto, ¡no las mates! La gran mayoría de las especies de abejas tienen una serie de púas en el aguijón, por lo que tras clavar el aguijón en su víctima, mueren al volver a volar, el abdomen se desprende de su cuerpo y queda enganchado en el tejido de la víctima. No quieren atacarte mientras tú las ignores … ¡sería su suicidio!
  1. Samson-Robert, O., Labrie, G., Chagnon, M., & Fournier, V. (2014). Neonicotinoid-Contaminated Puddles of Water Represent a Risk of Intoxication for Honey Bees. Plos ONE9(12), e108443. doi: 10.1371/journal.pone.0108443
  2. Giroud, B., Vauchez, A., Vulliet, E., Wiest, L., & Buleté, A. (2013). Trace level determination of pyrethroid and neonicotinoid insecticides in beebread using acetonitrile-based extraction followed by analysis with ultra-high-performance liquid chromatography–tandem mass spectrometry. Journal Of Chromatography A1316, 53-61. doi: 10.1016/j.chroma.2013.09.088
  3. Jovanov, P., Guzsvány, V., Lazić, S., Franko, M., Sakač, M., Šarić, L., & Kos, J. (2015). Development of HPLC-DAD method for determination of neonicotinoids in honey. Journal Of Food Composition And Analysis40, 106-113. doi: 10.1016/j.jfca.2014.12.021
  4. Mullin, C., Frazier, M., Frazier, J., Ashcraft, S., Simonds, R., vanEngelsdorp, D., & Pettis, J. (2010). High Levels of Miticides and Agrochemicals in North American Apiaries: Implications for Honey Bee Health. Plos ONE5(3), e9754. doi: 10.1371/journal.pone.0009754
  5. Goulson, D. (2013). REVIEW: An overview of the environmental risks posed by neonicotinoid insecticides. Journal Of Applied Ecology50(4), 977-987. doi: 10.1111/1365-2664.12111
  6. Reg (EU) 485/2013: Banned use and selling treated seeds.
  7. Reg (EU) 2018/783-4-: Exceptions: Greenhouses (whole vital cycle)
  8. Ccanccapa, A., Masiá, A., Andreu, V., & Picó, Y. (2016). Spatio-temporal patterns of pesticide residues in the Turia and Júcar Rivers (Spain). Science Of The Total Environment540, 200-210. doi: 10.1016/j.scitotenv.2015.06.063
  9. Morrissey, C., Mineau, P., Devries, J., Sanchez-Bayo, F., Liess, M., Cavallaro, M., & Liber, K. (2015). Neonicotinoid contamination of global surface waters and associated risk to aquatic invertebrates: A review. Environment International74, 291-303. doi: 10.1016/j.envint.2014.10.024

¿Deberíamos dejar de comer pescado? – Entrevista en Longitud de Onda de Radio Clásica (RTVE)

A raíz del artículo que hemos publicado en The Conversation sobre la sostenibilidad y salubridad del consumo de pescado nos pidieron una entrevista que se ha emitido esta mañana. Autoras con igual nivel de participación (alumnas o egresadas de la URJC participantes en este blog divulgativo Ecotoxsan): Sara Atienza, Alba Casillas, Helena G. Cortés y Andrea Portal coordinadas por Myriam Catalá. Podéis oir la grabación del programa completo en línea aquí (la entrevista está en el minuto 15).

El recorte de la entrevista se puede escuchar aquí:

Ojiplática me quedo: según GreenPeace, la dotación económica de los bomberos rurales del gobierno de Nueva Gales del Sur era inferior a 43 000 €

Si esa esa cantidad insignificante es para la lucha contra-incendios, no quiero pensar en cuánto dedica el gobierno de ese Estado a la prevención, siempre el patito feo de los presupuestos. En caso de ser cierto, lo cual estimo probable, entonces es comprensible que los Australianos estén sufriendo semejante debacle.

Este verano he tenido la fortuna de viajar por Australia y sus inmensas extensiones de bosques, selvas y desiertos. Parte importante de la visita la hemos dedicado a los parques naturales, gestionados en gran medida por los pocos aborígenes supervivientes de un verdadero genocidio cultural, muy bien descrito en la película Australia. Es muy impactante para los que somos amantes de la Naturaleza encontrar los parques abrasados por el fuego. Más impresionante es oír que son los propios aborígenes los que prenden fuego a entre el 30% y el 50% cada invierno.

Provenir de un país mediterráneo, donde los incendios son frecuentes, hace que estés familiarizado con ciertas prácticas, como por ejemplo, los cortafuegos, la eliminación de toda vegetación alrededor de las casas tradicionales, así como la eliminación de la vegetación más cercana a las carreteras. Eso hace que nuestros paisajes parezcan más degradados que las preciosas masas verdes que rodean casas y carreteras francesas, alemanas o inglesas ¡Qué bonitas! ¿Verdad?  Pero sabemos que es el precio que tenemos que pagar para evitar que fuegos incontrolados en verano arrasen las casas de campo o causen accidentes de tráfico mortales.

Los aborígenes australianos describían cómo en su cultura de cazadores-recolectores, las tradiciones y reglas relativas a la quema de la vegetación era muy estricta y trabajosa. Debían realizarse en ciertos periodos del año, relacionados con los ciclos vitales de ciertos animales, plantas. No por casualidad, esos periodos eran en otoño-invierno. Tampoco era casualidad que eligieran momentos en los que el viento soplaba con la intensidad y orientación adecuada para permitir que los incendios fueran controlables ¡Y no solo eso! Sino que en sus “estándares de calidad incendiaria” se ponían como objetivo que el incendio fuera suficientemente lento como para que la fauna pudiera refugiarse y escapar. Sí, es verdad que todo narrado con la lírica poética propia de las tradiciones orales, incluidos los seres mitológicos. Pero a buen entendedor…

Con los aborígenes tienes la sensación que te explican las cosas con cierta hartura e incluso antipatía. Ahora entiendo que deben de estar hartos de que los nuevos pobladores del continente les tilden de pueblos primitivos y les intenten “enseñar” cómo gestionar adecuadamente un territorio natural con nuevas corrientes “ecologistas” que implican no interferir en la naturaleza. En el parque nacional de Kakadu, cerca de Darwin, los aborígenes parecían mantener suficiente dignidad y amor propio como para ironizar sobre cómo, por encima del desprecio que recibían sus costumbres ancestrales,  las modernas prácticas “verdes” del “hombre blanco” terminarían por permitir la explosión de incendios devastadores que destruirían por completo los ecosistemas que ellos llevan manteniendo durante generaciones.

Es el momento de reconocerles que sí, que tenían razón. Y no es porque sean capaces de “hablar” con sus antepasados gracias a sus ceremonias y ritos. Ellos saben empíricamente cómo gestionar un territorio dominado por vegetación pirófila: la quema controlada de parte del bosque es imprescindible para el mantenimiento del ecosistema. Es una pena que hayan tenido que morir decenas de personas, millones de animales, arder miles de casas y que, probablemente, algunos de esos ecosistemas que los aborígenes conocían tan bien desaparezcan para siempre.

Para acabar os voy a decir otra cosa, aunque pueda sonar a disculpa o autobombo. Los científicos también lo sabíamos. Llevo muchos años escuchando a ecólogos especialistas en ecosistemas áridos hablar de los ecosistemas pirófilos y de la necesidad de permitir periódicamente incendios controlados para mantener estos hábitats. Prevenir los incendios durante demasiado tiempo sólo logra que las propias plantas acumulen yesca y la rieguen con resinas incendiarias que convierten todo el ecosistema en una bomba incendiaria diseñada por la selección natural.

Es hora de que la gestión del territorio se rija por principios técnicos y científicos. Los ciudadanos y los políticos deben dejarse asesorar por los que llevan años estudiando. Intentar proteger nuestros intereses sectoriales y económicos es de justicia. Ser ecologista y verde también está muy bien, proteger nuestro medio ambiente es tarea de todos. Pero proponer las medidas adecuadas es tarea para los profesionales formados en Universidades y Centros de Investigación. Si son públicos, mejor, más libres de ataduras de grupos de interés particular. En algunas ocasiones pueden parecernos chocantes sus propuestas, incluso estrafalarias, costosas y radicales, pero, dado que invertimos nuestros impuestos en sus sueldos, y mandamos a nuestros hijos a sus clases ¿No sería lógico fiarnos también para la gestión ambiental?