¿Cómo ha llegado el Mar Menor a esta situación de crisis ecológica? · Maldita.es – Periodismo para que no te la cuelen

La literatura científica y los expertos en ciencias del mar, oceanografía y ecología coinciden en que existen múltiples factores sostenidos en el tiempo los que acaban por provocar la muerte de peces y crustáceos. El Instituto Español de Oceanografía ya ha comenzado a estudiar qué es lo que ha desencadenado esta situación concreta de anoxia (cuando no hay oxígeno en el agua), contando con la continuada situación de deterioro provocada por la eutrofización (un fenómeno causado por un exceso de nutrientes en un ecosistema acuático) y el impacto del cambio climático (que provoca un aumento de la temperatura media del agua y eventos de calor extremo cada vez más frecuentes).

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Una bióloga de la URJC protagonista de una novela de denuncia socio-sanitaria y ambiental

La recién publicada novela Pozos de Pasión conjuga una atractiva combinación de denuncia social y ambiental. Aparte de esta interesante peculiaridad, esta historia de ficción está protagonizada por una bióloga de la URJC, vecina del barrio de Usera, Sara Sanz.

Durante la trama, Sara, investigadora biosanitaria en paro, sustituye a una compañera en un proyecto internacional de salud reproductiva y sexual en un inestable país de oriente medio bajo el paraguas de la OMS. Al llegar al pequeño emirato árabe donde desempeñará su labor se encuentra con un fenómeno recurrente de la globalización. La construcción de grandes infraestructuras, que podrían mejorar la calidad de vida de la población y generar riqueza, desplazan ingentes cantidades de mano de obra barata, fundamentalmente inmigrante. Sin estos trabajadores las obras serían frecuentemente irrealizables, especialmente bajo los parámetros de beneficio económico de la empresa privada y, sin embargo, los grandes proyectos estratégicos ignoran esta necesidad en su planificación.

En opinión de Sara, la responsabilidad social empresarial obligaría a los constructores a alojar y abastecer convenientemente a su mano de obra, sin embargo, solo suelen hacerlo con sus altos ejecutivos. Nuestra joven investigadora se siente escandalizada al conocer que la resolución de estos grandes asentamientos de infraviviendas se descarga sobre la iniciativa pública y la cooperación internacional. En la novela Sara describe con palabras directas y sencillas cómo la resolución del saneamiento y abastecimiento de agua potable son elementos críticos para la salud ambiental. En condiciones insalubres, la contaminación de las aguas de boca disponibles puede dar lugar a epidemias incontrolables y mortales, como el cólera, cuya prevención es responsabilidad de toda la sociedad.

Sara trabaja en colaboración con un ingeniero y un geólogo, ambos pertenecientes a los cascos azules de la misión de paz que estabiliza la región y responsables de la construcción de pozos de agua potable y saneamientos. Ellos ayudan a entender al lector neófito que si, además, existe una sobreexplotación de los recursos hidrológicos con fines espúreos (como un jardín de césped o campo de golf en el desierto) y las aguas contaminadas no son depuradas, el desastre ambiental, sanitario y social no tardará en llegar. Sara describe impecablemente cómo estos elementos amenazan las zonas áridas del planeta en una trama que, no por ser ficticia y amena, deja de ser divulgativa.

Esta recomendable obra también hace una denuncia cruda de la agresión a los derechos sanitarios, reproductivos y sexuales de millones de mujeres y niñas. En particular describe el drama de la mutilación genital femenina con un realismo y sensibilidad que emociona. En un gesto solidario, la autora donará las regalías que le correspondan en derechos de autora a un programa contra la mutilación genital de la prestigiosa ONG Médicos del Mundo.

Podrás encontrar el libro en todas las grandes plataformas. El libro electrónico se puede adquirir por la modesta suma de 4,99 € de la que en torno a 1 € serán tu donativo. Si quieres que tu donativo sea más cuantioso puedes adquirir la preciosa edición en papel (impresión bajo demanda) por 17,95€. También puedes conseguir el libro en cualquier plataforma literaria pero la que genera un donativo mayor es la mayorista Libros.cc (donativo de 6€). Si quieres conocer el proyecto en su totalidad y colaborar de otra manera, puedes consultar el sitio de Pozos de Pasión.

SERVICIOS ECOSISTÉMICOS (I): ¿Por qué conservar la naturaleza?

¿Por qué debemos conservar la naturaleza? Dependiendo de a quién se le formule esta pregunta, la respuesta será muy diferente. Aunque ciertas personas consideren como un deber ético la conservación de la naturaleza, los gustos e intereses de cada persona pueden hacer que ni siquiera demos con una respuesta a esta pregunta o, incluso, que lleguemos a la conclusión de que no hay motivos de peso para conservar la naturaleza. Pero, ¿cómo podemos hacer que todos, independientemente de nuestros valores morales, encontremos motivos para conservar la naturaleza? En primer lugar, debemos entender qué nos provee la naturaleza para comprender por qué debemos conservarla.

La naturaleza nos reporta multitud de bienes y servicios, tal es su magnitud y diversidad que puede resultar complejo de entender en su totalidad. Para comprenderlo mejor se acuñó el término servicios ecosistémicos, que refiere a aquellos beneficios que los ecosistemas nos reportan a los humanos ya sea de forma directa o indirecta (Comisión Europea, 2009). Existen distintos tipos de servicios ecosistémicos. Los servicios de aprovisionamiento son aquellos que nos reportan directamente bienes como alimentos, agua, madera y combustibles, entre otros (Comisión Europea, 2009). Los servicios de regulación del clima y las precipitaciones consisten en la contribución de los ecosistemas a amortiguar las variaciones en el clima propias de fenómenos físicos que ocurren en la Tierra, por ejemplo: los manglares actúan como una barrera natural frente a ciclones, huracanes y tsunamis (Convención de Ramsar sobre los Humedales, 2016). Pero, sin referirnos a la protección frente a eventos climáticos extremos, los ecosistemas más cercanos a nuestros hogares también amortiguan los cambios de temperatura, depuran el aire (consumiendo CO2 y produciendo O2, además de otros compuestos), favorecen la retención de agua en el suelo (evitando, al mismo tiempo, inundaciones y sequías), degradan nuestros residuos y frenan la propagación de enfermedades (Comisión Europea, 2009). Además, también proveen servicios culturales como la belleza, la inspiración y otros valores recreativos que contribuyen a nuestro bienestar espiritual (Comisión Europea, 2009). Y, por último, pero no por ello menos importante: los servicios esenciales. Los ecosistemas son capaces de generar suelo fértil (Comisión Europea, 2009), ya que la vida no se genera en cualquier sustrato, ¿cuánta vida vemos brotar en nuestros asfaltos más allá de pequeños resquicios de suelo fértil? Además, los ecosistemas regulan el ciclo de nutrientes (Comisión Europea, 2009), manteniendo en niveles adecuados las concentraciones de componentes esenciales para la vida, como el carbono y el nitrógeno, entre otros.

Aunque esta clasificación nos permite reconocer la multitud de beneficios que nos reporta la naturaleza y nos da motivos para conservarla, sigue siendo complicado poner en una balanza los beneficios de los ecosistemas en contraposición con los beneficios que nos da destruir la naturaleza para nuestros propios fines (extracción minera, generación de energía, fabricación de materiales, transporte de personas y mercancía…). Nuestra actividad genera un impacto sobre el planeta y, a veces, tenemos que decidir si conservar un ecosistema o degradarlo para conseguir algo a cambio. Para evitar destruir ecosistemas que nos reportan beneficios mucho más valiosos en tiempos recientes se ha propuesto valorar económicamente nuestros ecosistemas. Valorar los ecosistemas no consiste en darle “un precio” a los ecosistemas para mercantilizarlo, sino en reconocer de forma cuantitativa la relación coste-beneficio entre la naturaleza y nosotros (Sukhdev, Wittmer, & Miller, 2015). De esa manera, podemos transmitir en un lenguaje común a toda la sociedad las virtudes de conservar la naturaleza y los costes de degradarla. En próximas publicaciones se explorará en qué consiste la valoración económica de los bienes y servicios ambientales.

BIBLIOGRAFÍA

Comisión Europea. (2009). Bienes y servicios ecosistémicos. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.

Convención de Ramsar sobre los Humedales. (2016). Humedales: una protección natural frente a los desastres. Secretaría de la Convención de Ramsar.

Sukhdev, P., Wittmer, H., & Miller, D. (2015). Economía de los ecosistemas y la biodiversidad: desafíos y respuestas. Oxford University Press.

Our economy will founder in a long term/Nuestra economía se va a pique

Nowadays, our economy is called Linear Economy which is based on a take-make-use-dispose approach. As the economy grows, we need more raw materials for the production of more goods and we produce more waste. This isn’t a big problem as long as the economy is relatively small compared to our natural ecosystem. However, the natural ecosystem is the source of raw materials and the “landfill” for our waste (1). Consequently, it is not a sustainable model in a long term. In general, there are three main reasons for this:

1) Resources like fossil fuels, food and water are increasingly hard to get in a good quality.

2) Biodiversity is in decline worldwide and these ecological services seem to be taken for granted.

3) The financial system almost crashes the entire economy due to fluctuating prices of goods and indebtedness situations.

Linear economy depends upon cheap energy, cheap materials and cheap credit actually. The petroleum revolution or the “Industrial Revolution” was an unbelievable situation without precedents and the price of oil was around 20 dollars a barrel or less. Materials were in abundance because the war effort has upped the production of all sorts of metals and plastics, among others. As a consequence, the idea of producing lots of stuff, making it available, making it cheap. However, if people couldn’t afford it there would be a higher purchase which was a way of buying on credits. Nowadays the situation is similar but there are changes in our life and our economy (3).

Source: Sustainability illustrated.com

An alternative approach for this Linear Economy is called Circular Economy. In a circular economy we can reuse, re-manufacture and recycle products (2). In fact, it is a make/remake- use/reuse approach. As a result of that, it isn’t about selling and forgetting goods but thinking about new opportunities for these products. This type of economy aims to radically limit the extraction of raw materials and the production of waste because it recovers and reuses as many of the products and materials as possible over and over again. The principles of circular economy are:

  • Waste equals food: it is like a food chain. In this there isn’t such thing as waste in living systems. In fact, one specie waste becomes another species food. If we redesigned products, they would be reused and disassembled at the end of their lifespan.
  • Build resilience through biodiversity: living systems are biodiverse and many species contribute to overall health of a system. It is a general sense that greater biodiversity supports a shock of a system. If we had a big pool of resources to draw on, we would be able to bounce back from disruptive events.
  • Use energy from renewable sources: living systems are powered by renewable sources.
  • We need to think in systems or in other words, “rethinking”: a circular economy is related to many actors working together to create effective flows of materials and information. We need to think in systems for a connection between people, places and ideas(1).

Re-thinking and redesigning products, components and the packaging of these is a first step for the change. For example products such as mobile phones or washing machines, among others,  aren’t biodegrade. Consequently, we need another sort of rethink, a way to cycle valuable metals, polymers and alloys so they maintain their quality and continue to be useful beyond the self life of individual products (4). However, it isn’t only a change in our products but also our “life routine” or in other words commercial sense. A potential solution is throwing away and replacing our culture and we adopt a return and renewed one, where products and components are designed to be disassembled and regenerated (1).

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Ellen MacArthur Foundation (2013). Towards the Circular Economy
  2. Korhonen, J., Honkasalo, A., Seppälä, J. (2018). Circular Economy: The Concept and its Limitations. Ecological Economics 143: 37-46
  3. Sariatli, F. (2017). Linear Economy Versus Circular Economy: A Comparative and Analyzer Study for Optimization of Economy for Sustainability 6(1): 31-34
  4. Kyro, R-K. (2020). Share, Preserve, Adapt, Rethink – A focused framework for circular economy. Conf. Ser.: Earth Environ. Sci. 588 042034

¿Qué relación tuvo Filomena con los picos de contaminación en Madrid?

Estamos viviendo una época en la que, por acumulación -y saturación- de noticias (entre la pandemia, terremotos, cambios políticos, y ahora una nevada para muchos, sin precedentes) acabamos por pensar que todas las catástrofes nos están llegando a la vez. No todas estas “catástrofes” están relacionadas entre sí, pero hay dos que sí que mantienen una correlación: Filomena y la boina de contaminación que observamos en Madrid la pasada semana.

La borrasca Filomena se pasó por la península a principios de enero, trayendo lluvias fuertes en Canarias, sur de Andalucía y Ceuta, y para dejar por el interior peninsular capas de nieve casi inauditas. Cuando se marchó, despejando los cielos el domingo 10 de enero, dio paso a una histórica -también- ola de frío que se alargó hasta el domingo 17, y, de recuerdo, una horrible boina de contaminación en Madrid observable desde kilómetros.

Filomena se formó en el interior del este de EEUU entre los días 1 y 2 de enero en dirección noroeste, para luego viajar hacia el suroeste arrastrada por una rama meridional del chorro polar debilitándola un poco (quién lo diría). Llegó a las Azores el día 5 de enero, y ahí fue cuando la AEMET comenzó a avisar a la población de que a partir del día 6 y 7 (en Canarias) y el día 7 en la Península, Filomena se pasaría a saludar. Mientras dejaba en Canarias sus correspondientes chaparrones, fue recuperando fuerzas al entrar en aguas más cálidas, adquiriendo en algunos momentos características similares a las de los ciclones tropicales.

¿Te parece poco? pues aún nos falta una variante para la tormenta perfecta. Si nos remontamos a Navidad, 25 de diciembre, se había establecido un flujo de aire polar muy frío sobre la península, con valores de hasta -16ºC en algunos puntos. Y entonces, entró Filomena. Ella, con su aire cálido y húmedo sobrevoló el aire muy frío que tenía por debajo (recordad que el aire cálido queda por encima del frío a causa de la diferencia de densidad), provocando que las precipitaciones desde Andalucía hacia el norte fueran en forma de nieve. El resto, como se suele decir, es historia.

La borrasca FIlomena, centrada en el sur peninsular el día 9 a las 12 UTC, muy activa en ese momento. AEMET.

Las capas de nieve de 30-50 cm de espesor esparcidas por la península, junto con el establecimiento de un anticiclón centrado en la Península provocó la excepcional ola de frío que vino tras Filomena (del 11 hasta el 17 de enero), dejándonos a valores de hasta -26.5º (Teruel).1 Esta ola de frío, consecuencia de Filomena y del anticiclón del que hablamos, es la desencadenante principal de la boina de contaminación y de los picos de contaminantes que observamos hace un par de fines de semana, que hicieron que el Ayuntamiento de Madrid activara el protocolo anticontaminación. La ausencia de viento, y la capa de frío “permanente” de las aceras (que podemos imaginar el contraste con la temperatura habitual de las mismas en medio de Madrid), provocaron un fenómeno conocido como inversión térmica. En una situación normal, la troposfera (la capa de atmósfera que nos pilla) se mantiene inestable, esto es, el aire pegado al suelo está caliente por la radiación del sol, y las capas de arriba están frías, por lo que el aire caliente (por densidades, como comentábamos antes) sube constantemente, renovando el aire cercano al suelo, que se sigue calentando, y así. Inestabilidad.

La inversión térmica consiste en todo lo contrario, estabilidad. El aire pegado al suelo (a la capa de nieve) está frio y no se desplaza en altitud, por lo que al no haber desplazamiento, el aire se queda “atrapado”2. Y con él, los contaminantes. En este caso, se superaron los 180 microgramos/m3 de dióxido de nitrógeno (NO2), durante dos horas en dos estaciones de la Red de Vigilancia y Calidad de Aire el límite establecido para este contaminante (en Ramón y Cajal y Plaza castilla, a las 23:00 del sábado 16) 3.

¿Es Filomena entonces la culpable de todo esto?… bueno, y los contaminantes emitidos, ¿no? Es cierto que los vehículos circulaban peor esa semana por el complicado estado de las carreteras (unos de los principales responsables de la emisión de NO2 a la atmósfera). Esto es cierto en parte, porque la circulación, a finales de esa semana, se situó en niveles bastantes cercanos a lo habitual: más de 600.000 vehículos transitaron por la M-30 ese viernes (lo normal, 800.000). Muchos periódicos han establecido una relación con un incremento en el uso de las calefacciones 4, pero, según un estudio 5 -muy interesante- sobre las fuentes de emisión de contaminantes en Madrid, la contribución para el conjunto del municipio está dominada por fuentes locales, principalmente el tráfico rodado (53,3% de las contribuciones totales, y al 74,4% de las fuentes locales, es decir, las emitidas dentro del propio municipio de Madrid). El sector residencial/comercial/institucional (al que pertenecería la climatización) tienen un aporte del 5,9% sobre las fuentes totales, seguido por el Aeropuerto Adolfo Suarez MadridBarajas con un 2,7% (además tiene efectos puntuales, y no estuvo operativo con el temporal), y finalmente la industria, con una aportación mínima globalmente (0,3%).

La boina de contaminación de Madrid suena hasta anecdótico, algo típico de Madrid, como sus atascos, dirían algunas personas. Sin embargo, esto no es poca broma. La contaminación del aire es una de las mayores causas de mortalidad y morbilidad en el mundo, y Madrid encabeza la lista de ciudades europeas con mayor carga de NO2 (39,4 microgramos/m3 de media, y con un rango de 12,3 de mínima y 82,4 de máxima). Lo peor es que también encabeza la lista en cuanto a mortalidad a causa del NO2, junto con Paris, Barcelona, Milán, Bruselas y Amberes. Aunque la tendencia en Europa es decreciente en cuanto a las emisiones de contaminantes, seguimos teniendo niveles peligrosos para nuestra salud.6

Categorización de ciudades europeas por carga de PM2,5 y carga de NO2. 6


Bibliografía:

  1. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Borrasca Filomena (2021). Gobierno de España. Última consulta, 27 de enero de 2021. https://www.aemet.es/es/conocermas/borrascas/2020-2021/estudios_e_impactos/filomena
  2. Martínz, F. y Díaz, Y. Contaminación Atmosférica. (2004) Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Capítulo 2, Química de la Troposfera.
  3. Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire del Ayuntamiento de Madrid. (2021). Última consulta, 27 de enero de 2021,
  4. R. Domingo, M. (2021). El otro efecto adverso de Filomena en Madrid: activado el plan anticontaminación que limita a 70 km/h la M-30. ABC. Recuperado de https://www.abc.es/espana/madrid/abci-madrid-activa-protocolo-anticontaminacion-y-limita-70-kilometros-hora-velocidad-y-accesos-202101170118_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F (Última consulta, 27 de enero de 2021)
  5. Fundación para el Fomento de la Innovación Industrial (2017). Estudio para la cuantificación de la contribución de fuentes a los niveles de calidad del aire en el municipio de Madrid. Universidad Politécnica de Madrid.
  6. Khomenko, S., et al. (2021). Premature mortality due to air pollution in European cities: a health impact assessment. The Lancet Planetary Health. doi: 10.1016/s2542-5196(20)30272-2

¿Llamamos a nuestra basura marina “arrecife”?

Existen muchas definiciones sobre qué son los arrecifes artificiales. Según la Convención OSPAR (Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste), los arrecifes artificiales son estructuras sumergidas colocadas deliberadamente sobre el suelo marino con el fin de imitar alguna de las características de un arrecife natural1. Históricamente, aunque el verdadero auge de su aparición surgió como resultado del hundimiento de barcos y aviones de la Segunda Guerra Mundial, los primeros informes sobre su instalación en los fondos del medio marino datan de finales del siglo XVIII, cuando en Japón los pescadores hundían intencionadamente estructuras de bambú para formar sitios de pesca.

Hoy en día, los impactos ambientales de los arrecifes artificiales son muy contradictorios. Partiendo de una revisión bibliográfica la mayor parte está relacionada con los efectos positivos, directos e indirectos, que derivan de los arrecifes artificiales en el medio marino. En contraposición, los impactos negativos son bastante menospreciados en este tipo de “ecosistemas humanos”. En general, la modificación del perfil de fondo y de la tasa de sedimentación, el sellado y las alteraciones de las condiciones hidrográficas son impactos negativos intrínsecamente ligados a los arrecifes artificiales3, que tienen a su vez efectos sobre:

  1. La calidad de las aguas, derivada de la contaminación provocada por la resuspensión de los sedimentos y posibles derrames accidentales de lubricantes y/o combustibles en la fase de colocación de los arrecifes y por alteraciones en su calidad fisicoquímica, como la concentración de materia orgánica, nutrientes, oxígeno disuelto, nivel de turbidez etc. Sobre todo, en zonas confinadas y en sistemas de agua semicerrados, este impacto se manifestará de forma significativa donde la renovación del agua aquí es escasa. De hecho, puede llegar a producirse eutrofia en el sistema en conjunto. Estos efectos pueden considerarse más bien puntuales y reversibles, en muchos casos, pero inciden especialmente sobre aquellos organismos sésiles o con baja capacidad de movimiento. Otro tipo de contaminación a tener en cuenta deriva de los posibles aparatos eléctricos, aguas de lastre, restos de lodos, pinturas, disolventes… de embarcaciones, casquetes de aviones, antenas de radiotelecomunicaciones, etc, que puedan perjudicar gravemente el ecosistema si no son retirados a tiempo4.
  2. La calidad de los sedimentos, provocada por ejemplo por la posible liberación de contaminantes atrapados en las capas profundas del sedimento durante la fase de obra de los arrecifes que son deliberadamente construidos. 
  3. Las comunidades bentónicas y pelágicas. En lo que respecta a los impactos de carácter directo, las comunidades bentónicas que habiten sobre o bajo el sustrato quedarían sepultadas. No obstante, si son instalados deliberadamente, se suele realizar sobre fondos arenosos no vegetados previamente donde la biodiversidad es bastante escasa. Además, ambos tipos de organismos tanto los bentónicos como los pelágicos, pueden verse afectados por la incorporación de partículas a la columna de agua, provocada por labores de fondeo en términos de disminución de la tasa fotosintética o dificultad respiratoria por colapso en las branquias de dichas partículas, entre otros. Por otro lado, también hay que tener en cuenta las alteraciones indirectas hacia estos organismos, derivadas de la posible atracción de depredadores u otros organismos ajenos al sistema, que pueden no ser deseables para la supervivencia del ecosistema.
  Arrecife construido deliberadamente. Imagen obtenida de The Guardian

A pesar de sus impactos negativos previamente citados, su instalación deliberada o el simple aprovechamiento de estructuras previas es objeto de estudio actual. De entre los beneficios, el que más destaca es el incremento de los recursos pesqueros. De hecho, este es el objetivo básico de los arrecifes construidos intencionadamente pues principalmente su finalidad es el incremento de la producción y la conservación de las especies objetivo. Por otro lado, también proporcionan refugio, alimento, zonas de cría y de desove, incremento de la superficie de colonización de las comunidades epibentónicas etc2. Todo esto, provoca el mantenimiento y/o recuperación tanto de hábitats como de biodiversidad costera. Además, actúan de barrera frente al litoral al igual que los arrecifes “naturales”, fomentando así la defensa costera5.

Es cierto que actualmente los arrecifes artificiales son una posible solución a tener en cuenta, tanto con motivo de construcción como de aprovechamiento. Sin embargo, no debemos olvidar que aún el mar es tomado como un vertedero. Hasta hace pocas décadas, si una embarcación se hundía, no volvía nunca más a aparecer ni nadie ejercía algún tipo de protesta al respecto. Además, resulta notable la falta de regulación normativa relativa a estas estructuras. De hecho, sólo existen directrices o guías metodológicas para abordar el tema, sin contar con un respaldo jurídico y vinculante realmente específico para este nuevo tipo de arrecife que solo es un ejemplo del nuevo fondo marino del siglo XXI.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste. París, 22 de Septiembre de 1992.

2. Lima, J.S., Zalmon, I.R., Love, M. (2019). Overview and trends of ecological and socieconomic research on artificial reefs. Elsevier. Marine Environmental Research. 145:81-82

3. Ministerio de Medio Ambiente. Secretaría General Técnica. Guía metodológica para la instalación de arrecifes artificiales. Madrid: Centro de Publicaciones del Ministerio de Medio Ambiente, 2008. ISBN 978-84-8320-445-0

4. Guidelines for the Placement of Artificial Reefs. Londres. 2009.

5. Rosales, A., Ron, E., Castresana-Pérez, G. (2009). ¿Atracción o Producción en Hábitats Artificiales? Gulf and Caribbean Research. 62:31-33

Las vacunas españolas, más necesarias que nunca | madrimasd

Impulsar las vacunas españolas es una cuestión estratégica nacional. Sería excesivamente optimista creer que la COVID-19 dejará de provocar contagios y muertes por la aplicación de las pocas vacunas existentes actualmente. En verano gran parte de la población estará vacunada, otra parte ya estará inmunizada tras pasar la enfermedad lo que conjuntamente con la biología de la infección, que se atenúa en verano, nos permitirá una tregua. Al menos en el hemisferio norte.

Sin embargo desconocemos qué ocurrirá en otoño del 2021 cuando bajen las temperaturas y el riesgo de una enésima ola pandémica crezca ¿La inmunidad será duradera? ¿Las mutaciones permitirán al virus escapar? Ya estemos inmunizados por haber pasado la enfermedad, o por estar vacunados, estas dos cuestiones no se resolverán sino con el paso del tiempo. Debemos tener más herramientas, más variadas, más novedosas si queremos evitar un colapso de la sanidad, la muerte y las secuelas que deja en tantas personas.

Y los científicos avisamos, los desequilibrios ecológicos, la pobreza, la hiperpoblación y la contaminación son un caldo de cultivo muy fértil para las enfermedades emergentes. La siguiente pandemia puede estar a la vuelta de la esquina ¿5, 10, 20 años? Quizás solo 2… Debemos “armarnos” con nuevas tecnologías vacunales, pero si no restauramos los grandes ecosistemas, reducimos la pobreza, la fertilidad humana y la contaminación, ningún arma podrá protegernos de un cambio global que podría terminar con nuestra propia extinción.

El director del Centro Nacional de Biotecnología, Mario Mellado, considera que la vacuna de la covid-19 que desarrolla el equipo de Luis Enjuanes “tiene una tecnología única que puede dar una respuesta duradera”, mientras la de Mariano Esteban genera un cien por cien de protección en modelos de ratón

Origen: La vacuna para la covid-19 que investiga el equipo de Enjuanes puede dar una “respuesta duradera” | madrimasd

Científicos de todo el mundo piden un estímulo económico para abordar la adaptación al clima y la COVID-19

Si eres graduado, máster o doctor en ciencias te pido que leas, firmes y difundas la carta que se hará pública en enero del 2021. Esta pandemia ha sido un aviso más de cómo afectarán a nuestras vidas y destrozarán la economía los desequilbrios del Cambio Global. Ya que no podemos revertirlo, al menos debemos mitigarlo y  detener su avance.

Con el rápido aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, nuestro mundo en rápido calentamiento ya está experimentando grandes trastornos por sequías más intensas, incendios, olas de calor, inundaciones, ciclones tropicales destructivos y otros eventos extremos. Es evidente que ya no podemos “evitar las peligrosas interferencias antropogénicas en el sistema climático”. Estamos experimentando ahora las consecuencias adversas de esa interferencia. Seguir como hasta ahora ya no es una opción.

Origen: Global Center on Adaptation

“Ríos atmosféricos, las autopistas aéreas que regulan el clima” – The Conversation

Si existe un campo de estudio dentro de la dinámica atmosférica cuya notoriedad haya experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas es, sin duda, el de los ríos atmosféricos (AR, por sus siglas en inglés). El motivo quizás sea que los ríos atmosféricos juegan un papel destacado en un gran número de factores del clima, como el balance radiativo (energético) del planeta o su ciclo hidrológico. O quizás sea su creciente tendencia a ser nombrado en los boletines meteorológicos cuando, en compañía de una tormenta tropical o una ciclogénesis explosiva, traen en ocasiones más de 70 l/m² de precipitación en unas pocas horas.

En este artículo, Iago Algarra y Jorge Eiras nos explican qué son los ríos atmosféricos y cómo les afectará en el futuro el calentamiento global. Puedes leer el artículo completo aquí: https://theconversation.com/rios-atmosfericos-las-autopistas-aereas-que-regulan-el-clima-150006

Fuente de la imagen: https://www.abc.es/ciencia/20150610/abci-rios-atmosfericos-oceanos-201506101109.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F