Conferencias cortas divulgativas de Ecotoxicología abiertas a todos los públicos en la Semana de la Ciencia de la URJC

¿Te interesan los efectos de sustancias tóxicas como los metales pesados, los plaguicidas o los disruptores endocrinos en el medio ambiente y la salud humana? Seguro que sí, porque afectan a tus alimentos, a tus impuestos y a la calidad del agua que bebes o el aire que respiras ¡Te afectan a tí y a tus seres queridos!

Te animo a que te apuntes a las charlas que daremos algunos investigadores especialistas durante la próxima semana de la Ciencia.

Fecha: Lunes, 13 de Noviembre – Horario: de 18:00 a 19:00 horas

Localización  Aula 001, Aulario I, campus de Móstoles

Contacto  investigacion.ucci@urjc.es

Charla divulgativa sobre la ecotoxicología, que estudia el efecto de compuestos químicos tóxicos sobre los seres vivos, especialmente en cuanto a poblaciones, comunidades y ecosistemas.

Público al que está dirigida la actividad: Público General.

Inscripciones (a partir del 23 de octubre).

Toda la información en http://www.urjc.es/semana-ciencia/eventosporsemana/2017/11/13/-

Otras actividades de Biología

Arde Galicia

Estas atrocidades contra el medio natural se repiten cada año sin que el Gobierno tome medidas suficientes para la protección de nuestros bosques. Teñir de negro nuestro patrimonio natural es atentar contra todo un país que hoy llora desconsoladamente por unas vidas que ya no volverán. Los hogares, negocios y, lo más importante, la vida de la población y la de todos los voluntarios y bomberos que luchan contra el fuego, está en juego estos días.

No dejemos que el fuego nos consuma. Firma esta petición para cambiar la ley de Montes (que permite la recalificación de terrenos quemados), aboga por la repoblación con especies autóctonas y el refuerzo a la prevención de incendios. Ya somos más de 15.000 personas: http://bit.ly/2icSeWq

Material radiactivo en suelos y aves marinas del Mar Báltico

radiactividad

Contador de Geiger para medir la radiactividad en material marino

Fuente: https://goo.gl/hR99Yy

¿De dónde surge la radiactividad? La radiactividad se puede definir como un fenómeno físico por el que los elementos radiactivos emiten radiación. Tiene la propiedad de crear impresiones en placas fotográficas, ionizar gases, producir fluorescencia, atravesar cuerpos opacos a la luz ordinaria, etc. La radiación se puede encontrar en diversos ambientes, uno de ellos puede ser el mar y toda la biodiversidad que se encuentra en él. Para que la radiactividad pueda fluir por diferentes aguas, necesitamos que las rocas que contengan material radiactivo, se erosionen y así, estos sedimentos puedan ser transportados por el cauce del río hasta su desembocadura. Este tipo de radiactividad no es la más importante, ya que la mayor parte de la concentración de material radiactivo en la naturaleza es resultado de la actividad humana, como por ejemplo las industrias nucleares, los combustibles fósiles, la producción y el uso de fertilizantes con fosfatos, los usos del uranio con fines militares, etc.

En los últimos años, se han llevado a cabo estudios para detectar cuanta concentración de material radiactivo puede encontrarse en la biodiversidad y ambientes marinos. Uno de estos ensayos se llevó a cabo en el Mar Báltico, no siendo este ni un océano ni un lago, sino una gran cuenca de agua salobre, que únicamente está conectado a los océanos del mundo por el estrecho danés, por lo que el agua de este mar apenas tiene movilidad y como consecuencia de ello, el material radiactivo puede permanecer durante mucho tiempo en estas aguas.

En primer lugar, se llevó a cabo el estudio de la acumulación de los isótopos de uranio-234 y uranio-238 en los diferentes órganos y tejidos de las aves marinas del sur del Mar Báltico. Con dicho experimento, se pudo demostrar que la radiación producida en estos animales se encuentra distribuida de forma irregular en órganos y tejidos. La mayor concentración se acumula en el hígado, los restos de las vísceras y las plumas, mientras que la menor concentración se localiza en la piel y los músculos. Por otro lado, entre el 63-67 % del uranio encontrado en las plumas, pareció estar aparentemente absorbido, lo que sugirió que dicha absorción puede ser una importante transferencia del uranio del aire al agua (Borylo et al., 2010).

En segundo lugar, se llevó a cabo un estudio del agua del mar Báltico, ya que, tras la contaminación radiactiva en Chernóbil en 1986, dos de los isótopos radiactivos contaminantes fueron el cesio-137 y el estroncio-90. Debido al lento intercambio de agua entre el Mar Báltico y el Mar del Norte y la relativa rapidez de la sedimentación, los isótopos radiactivos tienen tiempos de permanencia bastantes largos en suelos y aguas; además, el cesio-137 es transferido mucho más rápido en los sedimentos que el estroncio-90 (Ikäheimonen et al., 2009).

Como consecuencia de esto, hoy en día, el Mar Báltico es uno de los lugares con más contaminación radiactiva y aunque esta zona no es peligrosa para la vida, se debería proponer algunas medidas para no arrojar más material radiactivo al mar. Entre todos podemos cambiar este ambiente, ya que es por el bien del planeta.

 

REFERENCIAS

Boryło, A., Skwarzec, B., & Fabisiak, J. (2010). Bioaccumulation of uranium 234U and 238U in marine birds. Journal of Radioanalytical and Nuclear Chemistry, 284(1), 165-172.

Ikäheimonen, T. K., Outola, I., Vartti, V., & Kotilainen, P. (2009). Radioactivity in the baltic sea: Inventories and temporal trends of 137Cs and 90Sr in water and sediments. Journal of Radioanalytical and Nuclear Chemistry, 282(2), 419

 

 

MOF: el material sintético que hace la fotosíntesis

Investigadores estadounidenses han desarrollado un material sintético, el armazón organometálico (MOF), capaz de descomponer el COen compuestos orgánicos inofensivos y además, generar energía eléctrica a partir de la luz solar. Esta “fotosíntesis” artificial puede convertirse en un mecanismo paliativo del cambio climático.

Puedes leer la noticia completa aquí: http://computerhoy.com/noticias/life/material-sintetico-hace-fotosintesis-limpiar-aire-co2-61544

 

Investigadores españoles describen el impacto humano en la Península Antártica a partir de la presencia de contaminantes emergentes

Investigador del equipo tomando muestras en la península Antártica

Este estudio ha sido coordinado por la Dra. Yolanda Valcárcel, Profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud y Directora del Grupo de Investigación y Docencia en Toxicología Ambiental y Evaluación de Riesgos (TAyER) de la Universidad Rey Juan Carlos, y por el Dr. Luis Moreno del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). El grupo de investigadores participantes ha contado con la participación, entre otros, de la Dra. Miren López de Alda del IDAEA-CSIC y de la Dra. Catalá del Area de Biodiversidad de la ESCET de la Universidad Rey Juan Carlos.
Las dos principales autoras de los artículos publicados, la Dra. Silvia González Alonso y la Dra. Sara Esteban García-Navas, son Doctoras en Epidemiología y Salud Pública por nuestra Universidad, con la máxima distinción. En los trabajos de campo participaron investigadores del Instituto Geológico y Minero de España, la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Nacional del Agua de Argentina. Éstos se desarrollaron en diversas localizaciones del norte de la Península Antártica, con el objetivo de obtener muestras de aguas dulces para estudiar el impacto humano en esta región, habitualmente considerada al abrigo de la contaminación química. Se muestrearon arroyos, lagunas, drenajes glaciares y vertidos de aguas residuales en diez enclaves seleccionados como especialmente sensibles debido a la presencia de actividad turística, cada vez más incipiente en la Antártida, o el tránsito de investigadores.

 

Población de pingüinos en la península Antártica. Foto tomada por el equipo de investigación

Los resultados de estos trabajos han visto la luz en sendas revistas científicas de gran prestigio. En Environmental Research, (Q1; JCR) se ha publicado el trabajo “Presence of endocrine disruptors in freshwater in the northern Antarctic Peninsula Region”. En este artículo se informa de la presencia de un gran número de sustancias de origen antrópico con capacidad de alterar el sistema hormonal, en cantidades a veces similares a las encontradas en aguas continentales de otras partes del mundo. También se han encontrado retardantes de llama organofosforados y alquilfenoles. Entre los metales pesados destacan las concentraciones de aluminio, metal que interfiere en la acción de diversas hormonas y en los sistemas neurológico y reproductivo, aunque los metales pesados probablemente sean de origen natural. No obstante, las concentraciones detectadas son muy bajas como para producir fenómenos de toxicidad aguda o subaguda.
Por otra parte, en el último trabajo, recién publicado online en la prestigiosa revista Environmental Pollution (D1; JCR) bajo el título “Occurrence of pharmaceuticals, recreational and psychotropic drugs residues in surface water on the northern Antarctic Peninsula region” se muestra la presencia de medicamentos y otras substancias de uso recreativo. De los 46 medicamentos buscados se han encontrado 12, siendo el grupo de anti-inflamatorios y analgésicos (acetaminofeno, diclofenaco e ibuprofeno) los que mayor concentración presentan. Destacan los elevados índices de riesgo ambiental para los ecosistemas estimados en base a estas concentraciones. Entre las sustancias de uso recreativo los niveles de cafeína son los más elevados, seguido por la efedrina, que se usa habitualmente con fines médicos.

 

Paisaje antártico. Fotografía tomada por el equip de investigación

Investigadores españoles describen el impacto humano en la Península Antártica a partir de la presencia de contaminantes emergentes. Parece que estas sustancias llegan a la Antártida a través del vertido de aguas residuales, la incineración de residuos y la generación dispersa de residuos. Es importante resaltar que las especiales condiciones climáticas del continente antártico, con fríos extremos la mayor parte del año, podrían retardar o dificultar los procesos de degradación microbiana y fotodegradación de este tipo de contaminantes, haciendo que la persistencia de los mismos en el medio acuático se vea incrementada y con ello la exposición de la cadena trófica a los mismos. Además, poco se sabe todavía sobre los posibles efectos subletales y toxicidad subcrónica y crónica que este tipo de sustancias podrían tener para los organismos acuáticos de la Antártida. Resulta recomendable continuar investigando sobre la presencia de este tipo de sustancias en el medio antártico, establecer sistemas de vigilancia y muestreo continuado y trabajar en los protocolos de regulación y limitación o prohibición de uso de aquellas sustancias que sean detectadas en mayores concentraciones, o de las cuales se tenga mayor evidencia de toxicidad. También sería necesario profundizar en la sensibilidad toxicológica a estos contaminantes de las especies antárticas para determinar adecuadamente los riesgos. Otra vía de trabajo que debiera potenciarse es la dinámica de degradación de estas substancias en condiciones de frío extremo, tal como se encuentran la mayor parte del año en la Antártida.
Ambas publicaciones pueden ser consultadas en:
http://dx.doi.org/10.1016/j.envres.2016.01.034
http://dx.doi.org/10.1016/j.envpol.2017.05.060

El consumo de pescado por niños de 36 meses o sus madres está asociado a un correcto neurodesarrollo: estudio prospectivo de cohorte en Italia

El pescado, y especialmente los grandes, es una fuente preocupante de mercurio para la salud humana. Varios estudios han demostrado que el consumo de pescado supera en beneficios a los riesgos de la exposición a este metal pesado. En este último, el consumo de pescado por las madres gestantes no parece influir negativamente en el neurodesarrollo de sus hijos por la exposición al mercurio del pescado, que es relativamente bajo. Además, el consumo de pescado por estos niños les ayuda a un correcto neurodesarrollo.

Origen: Associations of Prenatal Mercury Exposure From Maternal Fish Consumption and Polyunsaturated Fatty Acids With Child Neurodevelopment: A Prospective Cohort Study in Italy

¿Dónde está el gas tóxico?

El radón (Rn), es un gas incoloro, inodoro, e insípido que se origina por la desintegración radiactiva del uranio, que a su vez se desintegra dando como resultado radio, el cual se encuentra de forma natural en suelos y rocas. Al desintegrarse el radio aparece el radón que emana fácilmente del suelo o del agua y pasa al aire, donde emite partículas alfa. Estas partículas no son capaces de atravesar la piel humana, sin embargo, si un emisor alfa es inhalado, ingerido o entra en contacto con el organismo, puede ser muy nocivo.

Al aire libre, el radón presenta unas concentraciones bajas (5-15 Bq/m3) y no suele ocasionar ningún problema de salud, pero en espacios cerrados como minas, pozos, aguas subterráneas y plantas de tratamiento de aguas, las concentraciones de radón se disparan. En el caso de viviendas, escuelas, oficinas, etc., las concentraciones de radón varían entre <10 Bq/m3 hasta más de 300 Bq/m3.

Numerosos estudios llevados a cabo entre trabajadores de minas de uranio han comprobado que la exposición a las concentraciones de radón puede conllevar problemas pulmonares, y en altas concentraciones pueden derivar en cáncer de pulmón. Sin embargo, otros estudios demuestran que a bajas concentraciones como las que se pueden encontrar en las viviendas, el radón también puede contribuir considerablemente a la aparición de este tipo de cáncer.

El riesgo de padecer cáncer de pulmón aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m3 en la concentración media de radón a largo plazo. Además, una persona que esta expuesta a esta radiación y además es fumadora tiene 25 veces más probabilidades de sufrir dicho cáncer que una persona no fumadora.

En el caso del agua potable que se encuentra en forma subterránea como manantiales o pozos, las concentraciones de radón serán mayores que en las aguas superficiales. Sin embargo, hasta el momento no se ha encontrado ninguna relación entre el cáncer de estómago y la exposición a radón a través del agua, ya que el radón se difunde fácilmente en el aire haciendo que lo inhalemos en mayor proporción.

La concentración de radón en las viviendas, depende de:

  • La cantidad de uranio que contienen las rocas y el terreno del subsuelo.
  • Los huecos que el radón encuentra para filtrarse en las viviendas, como las grietas en los cimientos y en los sótanos.
  • Las tasas de intercambio de aire entre el interior y el exterior, que dependen del tipo de construcción, los hábitos de ventilación y la estanqueidad del edificio.

Para reducir la concentración en las viviendas, se pueden tomar las siguientes medidas:

  • Mejorar la ventilación del forjado y de la vivienda.
  • Instalar un sistema de extracción mecánica del radón en el sótano, el forjado o la solera. Así evitaremos que el radón se filtre desde las partes bajas de la vivienda (las que se encuentran en contacto con el suelo) hasta las partes altas, donde se encuentran las habitaciones.
  • Sellar el piso y las paredes.
  • Para reducir las concentraciones de radón en el agua, se puede usar la técnica de aireación o el uso de filtros de carbón activo granular.

 

REFERENCIAS:

  • Abelson, P. H. (1991). Mineral dusts and radon in uranium mines. Science, 254(5033), 777-778.
  • Darby, S., Hill, D., Auvinen, A., Barros-Dios, J. M., Baysson, H., Bochicchio, F., et al. (2005). Radon in homes and risk of lung cancer: Collaborative analysis of individual data from 13 european case-control studies. BMJ (Clinical Research Ed.), 330(7485), 223.
  • Makinde‐Odusola, B. A. (2003). Radon in water. Water Encyclopedia,
  • PÚBLICA, UNA PERSPECTIVA DE SALUD. Manual de la OMS sobre el radón en interiores.