Los asesinos de las abejas

Hoy es el #DíaInternacionalDeLasAbejas. Muchas veces nos preguntamos por qué se fomentan crear los “Días especiales de algo“, pero tiene todo el sentido: para hablar de ello.

Empezaré por dar datos económicos, ya que el bolsillo de algunos es el primer lugar en el que mira antes de decidir si conservar o no una especie. Más del 70% de los cultivos del mundo dependen de la polinización biótica en algún punto, que es principalmente llevada a cabo por insectos (1). Es más, la polinización por parte de las abejas está valorada en 153 miles de millones de dolares, por lo que ya no hay excusa para afirmar que son un importante objetivo esencial para la conservación (2).

Los productos de las abejas, como la miel, el polen, etc. también tienen un alto valor económico, y son consumidos en prácticamente todo el mundo. ¿Cada cuanto comes miel? Pues muchos estudios han demostrado que estos productos resultantes del trabajo de los enjambres en ambientes cercanos a cultivos agrarios están altamente contaminados por productos o sustancias químicas, como los pesticidas que se usan para eliminar las plagas de insectos de los cultivos (1).

Actualmente, la mortalidad anual de las abejas es del 30-40%. Hablamos de que continuamente se detectan colmenas completamente destruidas. Contribuyendo a este declive se añaden patógenos emergentes, pérdida de hábitat, estrés nutricional, y por supuesto, el uso de pesticidas. Sin embargo, la relación entre el grave descenso poblacional de las abejas y el uso de pesticidas es difícil de establecer (3). Sin embargo, para que nos hagamos una idea, un grano de maíz contendría suficientes ingredientes activos para fulminar una colonia entera de abejas (1).

El llamado problema de colapso de colonias (o Colony Collapse Disorder, CCD, por sus siglas en inglés) fue un fenómeno que se dio en la década del 2000. Se caracterizaba por la rápida perdida de abejas adultas (obreras), pero no de la reina y sus crías. Este fenómeno se dio en muchas partes del mundo, entre ellas Bélgica, Francia, Holanda, Grecia, Italia, Portugal y España. También se emitieron informes preliminares en Suiza y Alemania, aunque en menor grado, mientras que la Asamblea de Irlanda del Norte recibió en 2009 informes de descensos superiores al 50%. Un tercio de las colonias de abejas de EEUU se perdieron entre los tres inviernos entre 2006 y 2009. ¿El culpable? Entre otros, se sospecha que los principales asesinos de abejas en este caso se llaman clotianidina, imidacloprid y tiametoxan. De otra importante afección, la llamada “enfermedad de las abejas locas”, descrita por cuidadores de abejas franceses desde 1999, también han culpado al imidacloprid (4)

¿Quiénes son clotianidina, imidacloprid y tiametoxan? pues son congéneres de la familia de los neonicotinoides, pesticidas (concretamente, insecticidas) que fueron desarrollados sustituyendo a otras familias de pesticidas que se prohibieron debido a su capacidad de perjudicar gravemente la salud de algunos mamíferos. Los neonicotinoides “atacan” un receptor llamado nAChR, un receptor que media la transmisión sináptica en el sistema nervioso central del insecto, interfiriendo en la transmisión de mensajes neuronales, provocando parálisis, bloqueo de los receptores y, al poco, la muerte. Los receptores nAChR de insectos y mamíferos son bastante diferentes, por eso se asume que los neonicotinoides son altamente selectivos por los insectos (5).

¡Pero no son selectivos entre insectos!

Cabe remarcar que las abejas no son las únicas afectadas por ellos. Estos pesticidas se quedan acumulados en charcos, de los que beben especies granívoras de aves. O acaban en ríos, afectando a insectos acuáticos y algunos peces. Es importante entender siempre el mundo desde un punto de vista ecológico, es decir, como un ciclo donde las especies están completamente interconectadas entre ellas. Por eso, cambios en la abundancia de insectos acuáticos en los ríos provocan alteraciones en las cadenas tróficas, reduciendo la cantidad de pescado para la captura (5). ¡Anda, de nuevo la ecología afectando al bolsillo!

Pero, si son tan “malos” para las abejas y demás insectos – y las especies que afectan indirectamente- ¿por qué no están prohibidos? Bueno, es que están prohibidos, al menos en Europa (bajo ciertos términos) (6,7). Sin embargo, se siguen detectando cantidades bastante elevadas de estos contaminantes en los ríos de todo el mundo. Para poner un ejemplo español, un estudio en otoño de 2013 – época en la que NO se aplican pesticidas en los cultivos- determinó la presencia de imidacloprid en el agua de los ríos Júcar y Turia, en concentraciones de hasta 206 ng/l (8). Poniéndolo en escala, se determinó que a partir de 200 ng/L hay efectos agudos a corto plazo (daños inmediatos) en las comunidades de invertebrados acuáticos, y a partir de 35 ng/L, efectos crónicos a largo plazo (9).

Ahora que nos hemos centrado en las magnitudes, me gustaría volver a las abejas. Entre los efectos subletales que sufren las abejas podemos mencionar fecundidad reducida (a partir de 1 ng/l), replicación viral de patógenos que puedan atacarlas potenciada (a partir de 0,1 ng/l), comportamiento de forrajeo deteriorado (a partir de 38 ng/l), menor tamaño, menor producción de abejas reina, desorientación, aprendizaje y memoria dañadas (lo que hace que se pierden intentando regresar al panal), comunicación perjudicada, aprendizaje y memoria dañadas, y longevidad reducida (1).

Esta es solo una de las muchas familias de pesticidas que las afectan. Cabe añadir el efecto aditivo de muchos pesticidas, es decir, las concentraciones del pesticida A y sus efectos se suman con las del pesticida B y sus efectos. Entendido el riesgo ecológico y económico que suponen los pesticidas en las abejas, y entendiendo la situación en la que se encuentran, es tu momento de actuar. ¿Cómo las puedes ayudar?

  • Cultiva plantas con flores.
  • Prescinde de insecticidas. En su lugar, fomenta el uso de prouctos de origen biológico en la agricultura, como bioestimulantes, biopesticidas, bioelicitores (como se suele decir, si ya está inventao’!) Si tienes curiosidad, en este enlace puedes ver más sobre estas alternativas.
  • Y por supuesto, ¡no las mates! La gran mayoría de las especies de abejas tienen una serie de púas en el aguijón, por lo que tras clavar el aguijón en su víctima, mueren al volver a volar, el abdomen se desprende de su cuerpo y queda enganchado en el tejido de la víctima. No quieren atacarte mientras tú las ignores … ¡sería su suicidio!
  1. Samson-Robert, O., Labrie, G., Chagnon, M., & Fournier, V. (2014). Neonicotinoid-Contaminated Puddles of Water Represent a Risk of Intoxication for Honey Bees. Plos ONE9(12), e108443. doi: 10.1371/journal.pone.0108443
  2. Giroud, B., Vauchez, A., Vulliet, E., Wiest, L., & Buleté, A. (2013). Trace level determination of pyrethroid and neonicotinoid insecticides in beebread using acetonitrile-based extraction followed by analysis with ultra-high-performance liquid chromatography–tandem mass spectrometry. Journal Of Chromatography A1316, 53-61. doi: 10.1016/j.chroma.2013.09.088
  3. Jovanov, P., Guzsvány, V., Lazić, S., Franko, M., Sakač, M., Šarić, L., & Kos, J. (2015). Development of HPLC-DAD method for determination of neonicotinoids in honey. Journal Of Food Composition And Analysis40, 106-113. doi: 10.1016/j.jfca.2014.12.021
  4. Mullin, C., Frazier, M., Frazier, J., Ashcraft, S., Simonds, R., vanEngelsdorp, D., & Pettis, J. (2010). High Levels of Miticides and Agrochemicals in North American Apiaries: Implications for Honey Bee Health. Plos ONE5(3), e9754. doi: 10.1371/journal.pone.0009754
  5. Goulson, D. (2013). REVIEW: An overview of the environmental risks posed by neonicotinoid insecticides. Journal Of Applied Ecology50(4), 977-987. doi: 10.1111/1365-2664.12111
  6. Reg (EU) 485/2013: Banned use and selling treated seeds.
  7. Reg (EU) 2018/783-4-: Exceptions: Greenhouses (whole vital cycle)
  8. Ccanccapa, A., Masiá, A., Andreu, V., & Picó, Y. (2016). Spatio-temporal patterns of pesticide residues in the Turia and Júcar Rivers (Spain). Science Of The Total Environment540, 200-210. doi: 10.1016/j.scitotenv.2015.06.063
  9. Morrissey, C., Mineau, P., Devries, J., Sanchez-Bayo, F., Liess, M., Cavallaro, M., & Liber, K. (2015). Neonicotinoid contamination of global surface waters and associated risk to aquatic invertebrates: A review. Environment International74, 291-303. doi: 10.1016/j.envint.2014.10.024

Disminución drástica en la población de insectos alados

Abeja
Fotografía de una abeja / Velasco, 2007. Fuente: Flickr.

Un nuevo estudio liderado por Caspar Hallamann alerta sobre la disminución de la población de insectos alados en reservas y parque naturales de Alemania.

Supongo que habréis oído hablar de la desaparición de las abejas. Seguramente no os parezca tan mala noticia, menos probabilidad de sufrir una de sus picaduras. No obstante, no solo está disminuyendo la población de las abejas, sino que toda la población de insectos alados se está viendo reducida drásticamente.  Se estima que las poblaciones de mariposas de pastizal europeas han disminuido en un 50% en abundancia. En otros datos referentes a taxones mejor estudiados como es el caso de las abejas y las polillas, se puede observar la misma tendencia decreciente (Hallamann et al. 2017).

Este acontecimiento ha despertado un gran interés en la comunidad científica, en los políticos y el público en general. Y con razón, ya que se espera que la perdida de diversidad y abundancia de los insectos alados tenga efectos secundarios en las redes tróficas, poniendo en peligro el funcionamiento de los ecosistemas (Hallamann et al. 2017).

Los insectos tienen gran importancia en un ecosistema. Estos organismos forman un grupo abundante y diverso, donde el número de especies se estima en el orden de millones a nivel mundial (Guzman, 2010). Estos establecen relaciones bióticas con animales y plantas. Un claro ejemplo de estas relaciones es el mutualismo entre plantas con flor (angiospermas) e insectos. Este mutualismo ha generado un proceso de coevolución dando como resultado el aumento de la diversidad biológica en ambos grupos de seres vivos (Guzman, 2010). Si os interesa este tema del mutualismo os dejo un artículo publicado por mi compañera Sara Atienza sobre Coevolución en las referencias.

Hay varias opiniones respecto a la desaparición de estos organismos. Algunas causas propuestas son el cambio climático, la perdida y fragmentación del hábitat, y el deterioro de la calidad del mismo (Hallamann et al. 2017).  Sin embargo, un estudio publicado en PLOS ONE pone en duda estas hipótesis. El nuevo estudio, dirigido por Caspar Hallamann de la Universidad de Radboud ha descubierto que, en reservas y parques naturales alemanes, la población de insectos alados ha disminuido en más del 75% desde 1990 (Villarreal, 2017). Estudios anteriores, también señalan este declive, pero se centraban en especies concretas, como las abejas. Lo característico del nuevo estudio es que se ha centrado en un espectro más amplio, observando el declive en los insectos alados (Villarreal, 2017). Para medir la biomasa total de insectos, los investigadores han utilizado trampas Malaise desplegadas en 63 áreas protegidas de Alemania, durante la primavera, verano y principios de otoño (Hallamann et al. 2017). Esta medición de la biomasa (peso de la captura de insectos en cada trampa) les ha permitido conocer la caída en el número de insectos.

Como ya se ha mencionado, la causa de esta disminución de biomasa aún no se conoce, lo que es bastante desconcertante. Modelos previos a este estudio estimaban una pérdida del 58% pero ninguno prevenía un declive del 82% de insectos que el equipo de Hallamann ha encontrado durante su estudio en estas últimas décadas. Los investigadores advierten de una necesidad urgente por descubrir las causas de esta catástrofe, dado que los datos observados se han tomado en zonas destinadas a proteger la biodiversidad (Villarreal, 2017).

REFERENCIAS

Atienza, S. (2017). “¿Coevolu…qué?”. Ecotoxsan. Disponible en: https://ecotoxsan.blog/2017/05/31/coevolu-que/ [Último acceso: 23 Ene. 2018]

Guzmán, R. (2017). “Los insectos: antiguos contructores del mundo”. Elementos, 17 (79) http://www.elementos.buap.mx/num79/htm/29.htm

Hallmann CA.; Sorg, M.; Jongejans, E.; Siepel, H.;  Hofland, N.; Schwan, H.; et al. (2017). “More than 75 percent decline over 27 years in total flying insect biomass in protected areas.” PLOS ONE, 12 (10): e0185809. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185809

Villarreal, A. (2017). “¿Dónde han ido todos los insectos? Ya no están ni en los espacios protegido”. Madrimasd. Disponible en: http://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/donde-han-ido-todos-los-insectos-ya-no-estan-ni-en-los-espacios-protegidos [Último acceso: 19 Ene. 2018]

Un método detecta plaguicidas en el polen y su relación con la pérdida de abejas

Investigadores de la Universidad de Almería han desarrollado un nuevo método que permite detectar los plaguicidas en el polen, el cual, por su alto contenido en proteína y su pequeño tamaño, presentaba dificultades a la hora de determinar con exactitud la cantidad y el tipo de contaminante. Este conocimiento ayuda a entender la pérdida de colmenas de abejas, organismo indispensable en el transporte del polen y por lo tanto, de los plaguicidas que este lleva asociado.

Puedes leer el artículo aquí: http://agroalimentando.com/nota.php?id_nota=3553&utm_content=buffer60480&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer