El número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático se ha casi duplicado en tres años, según la UICN

huascaran_national_park_peru_3_c_iucn_elena_osipova_850
Huascarán National Park, Peru. Foto: IUCN / Elena Osipova

Según un estudio realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial amenazados por el cambio climático ha incrementado de 35 a 62 en solo tres años, convirtiéndose así el cambio climático en la amenaza de más rápido crecimiento a la que estos se enfrentan.

Según la evaluación, los impactos del cambio climático, como el blanqueamiento de los corales y la pérdida de glaciares, afectan a una cuarta parte de todos los sitios –en comparación con la séptima parte de sitios afectados en 2014– y colocan los arrecifes de coral y los glaciares entre los ecosistemas más amenazados.

El informe advierte de la probabilidad de que el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático siga creciendo, ya que el cambio climático sigue siendo la mayor amenaza potencial para el patrimonio mundial natural.

Aquí os dejo el enlace de la noticia:

https://www.iucn.org/es/news/secretariat/201711/el-n%C3%BAmero-de-sitios-naturales-del-patrimonio-mundial-afectados-por-el-cambio-clim%C3%A1tico-ha-casi-duplicado-en-tres-a%C3%B1os-seg%C3%BAn-la-uicn

 

Invasión del jacinto de agua

Información preparada por el alumno RORBERTO LÓPEZ RUBIO de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

El jacinto de agua (Eichhornia crassipes) también conocido como camalote, es una especie de planta acuática de la familia de las  Pontederiaceae, originaria de la cuenca del Amazonas y otros cuerpos de agua dulce del trópico de América del Sur. Alrededor del mundo, ha sido introducida en numerosos estanques de parques y jardines a modo de planta ornamental, desde donde se ha expandido pero también a ríos y lagos naturales. Está incluida en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Por lo tanto, es un ejemplo de contaminación biológica.

Es una especie acuática flotante con una capacidad de proliferación muy elevada, lo que le permite ocupar con gran efectividad grandes superficies de lagos y remansos de ríos caudalosos en poco tiempo. Se encuentra introducida en Estados Unidos, Centro-américa, el lago Victoria, Etiopía, Europa, China y gran parte del trópico asiático, incluyendo la India o Camboya. Concretamente, España también se ve afectada por esta invasión, principalmente en el Guadiana y el Guadalquivir. Su uso como ornamental en parques y jardines fue el responsable de que llegara a entrar en contacto con los cauces de agua natural (Téllez et al., 2008). Además de su alto potencial invasivo, el jacinto de agua tiende a proliferar en aguas eutrofizadas o ricas en nitratos y fosfatos. Por lo tanto, su expansión está relacionada con el enriquecimiento de nutrientes provenientes de la agricultura o las aguas residuales.

Su problemática no solo afecta a la ecología, sino que también tiene efectos económicos y sociales. La presencia del jacinto de agua, que ya de por sí suele aparecer en aguas eutrofizadas, favorece el aumento de este proceso. La explicación es que esta planta se expande de manera tupida por toda la superficie del agua, por lo que reduce el intercambio gaseoso, impide la entrada de luz, reduciendo la capa fótica, y obstruye el curso de agua. También afecta a actividades humanas, ya que imposibilita el paso de embarcaciones, contamina pozos de agua potable, afecta a la agricultura y a la acuicultura, bloquea tuberías, canales y desagües y limita varias actividades recreativas. Incluso puede llegar a afectar a la salud humana, pues en las zonas invadidas actúan como refugio de ratas y de insectos como los mosquitos que pueden llegar a convertirse en verdaderas plagas (Patel, 2012).

Para su eliminación se han utilizado pesticidas, herbicidas, productos químicos e incluso la introducción de especies animales exóticas para que depreden sobre las plantas (Chu et al., 2006), pero la mayoría de ellas no solo no eliminan el problema, sino que añaden contaminación química y/o biológica adicional al medio. En la mayoría de situaciones, la eliminación física es la que ha resultado más efectiva, pero tiene unos costes más elevados.

Por otra parte, se está estudiando esta especie con el objetivo de utilizarla para fitorremediación de aguas contaminadas y bioacumulación de metales pesados. Debido a su enorme capacidad colonizadora y rápida proliferación, además de en fitorremediación se cree que podría tener beneficios en la producción de biocombustibles y en la alimentación, por la elevada cantidad de biomasa que genera.

Biblografía

Chu, J. J., Ding, Y., & Zhuang, Q. J. (2006). Invasion and control of water hyacinth (Eichhornia crassipes) in China. Journal of Zhejiang University Science B, 623-626.

Patel, S. (2012). Threats, management and envisaged utilizations of aquatic weed Eichhornia crassipes: an overview. Reviews in Environmental Science and Bio/Technology, 249-259.

Téllez, T. R., López, E., Granado, G. L., Pérez, E. A., López, R. M., & Guzmán, J. M. S. (2008). The water hyacinth,Eichhornia crassipes: an invasive plant in the Guadiana River Basin (Spain). Aquatic Invasions, 42-53.

Contaminación lumínica. Otro enfoque

 Información preparada por la alumna CLARA GARCÍA GONZÁLEZ  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

La contaminación lumínica se puede definir como cualquier afectación al medio natural que este ocasionada por la iluminación artificial nocturna. Estas afectaciones son: el resplandor luminoso de la cúpula celeste, la luz intrusa en hábitats naturales oscuros, el deslumbramiento y el consumo energético. (M.G.Gil et al., 2012)

Este fenómeno ocurre desde que la actividad humana empezó a utilizar la noche para el desarrollo de su civilización, pero en las ultimas décadas la iluminación nocturna ha crecido alrededor de un 6% anualmente (J.J.Negro, 2016)

Esta contaminación se debe principalmente al uso de luminarias mal diseñadas que envían la luz hacia arriba (en especial las farolas “tipo globo”), al exceso de potencia y a la existencia de horarios inadecuados de iluminación ornamental.

¿Qué consecuencias tiene?:

· Un desperdicio de energía y dinero, por ejemplo, en las farolas de tipo globo se pierde hacia el cielo más de la mitad de la energía consumida.

· Deslumbramiento de los conductores y personas mayores que va en perjuicio de la seguridad vial.

· Contribuir al cambio climático y a la generación de residuos durante la producción de ese exceso de energía (dióxido de carbono, lluvia ácida, sustancias radiactivas, etc.)

· Efectos contaminantes ocasionados por residuos tóxicos de las lámparas usadas (especialmente las de vapor de mercurio).

· Alteración en los ciclos de diversas especies animales, principalmente de las aves.

· Pérdida de la visibilidad del cielo nocturno.

La contaminación lumínica tiene efectos comprobados sobre la flora y fauna nocturna. La actividad biológica a pleno sol es mínima comparada con la que podemos encontrar desde el crepúsculo hasta el amanecer, es decir, la fauna nocturna es más numerosa y precisa de la oscuridad para mantener su equilibrio (Revista Recupera, 2006).

El ciclo de 24 horas del día y la noche, conocido como el reloj circadiano, afecta a los procesos fisiológicos en casi todos los organismos. Estos procesos incluyen los patrones de las ondas cerebrales, la producción de hormonas, la regulación celular y otras actividades biológicas. El trastorno del ciclo circadiano puede provocar muchos problemas de salud (R.Chepesiuk, 2010).

A continuación se citan algunos ejemplos de alteración de la conducta habitual debido a la contaminación lumínica en las zonas costeras. La iluminación en las playas afecta a los ciclos de ascenso y descenso del plancton marino (base de la cadena alimenticia). Esta iluminación también afecta a las tortugas marinas, ya que durante el desove o en la eclosión de los jóvenes en lugar de dirigirse al océano invierten su recorrido y se dirigen a la luz. Las aves marinas pelágicas también ven afectadas su vuelo inaugural, debido al deslumbramiento y desorientación causado por una alta iluminación, algunas pierden el rumbo y otras salen a buscar alimento más tarde de lo habitual y terminan con el estómago vacío. Los pequeños paseriformes nocturnos también sufren mortalidades masivas por efecto de la luz. (J.J.Negro, 2016)

Aunque entre todos los animales afectados por la contaminación lumínica, el grupo que más sufre esta contaminación son los insectos, son el grupo zoológico más numeroso en casi todos los ecosistemas terrestres y suponen el alimento base para numerosas cadenas tróficas (J.D.Calabuig et al, 2011). Estos animales son atraídos por las lámparas nocturnas y muchos mueren achicharrados o son atrapados fácilmente por murciélagos o salamanquesas. (J.J.Negro, 2016). Este grupo es el que más sufren esta contaminación, ya que un 90% de insectos son de costumbres nocturna y la luz rompe su ciclo natural luz-oscuridad (Revista Recupera, 2006).

Respecto a la flora, un exceso de luz puede afectar a la fotosíntesis de las plantas, proceso situado en la base de la cadena vital para todos los organismos. Además se ha observado que un exceso de luz puede afectar a su fenología, por ejemplo, los árboles de hoja caduca tardan más en perder las hojas en entornos con iluminación nocturna (R.D.Sierra et al, 2015). La flora necesita a los insectos para que estos realicen la polinización de multitud de plantas con flores, por lo que una disminución de insectos provocaría una disminución de la polinización de las flores (J.M.Peña, 2000)

Por lo tanto el exceso de luz afecta a distintos aspectos:

-Alimentación, no solo de la propia especie, sino también de las relacionadas directamente en la cadena trófica. (M.G.Gil, et al, 2012). Los insectos, más concretamente los artrópodos, son la fuente de proteínas más importante del planeta y el principal alimento de muchas especies de vertebrados y de invertebrados, por lo que una disminución de este grupo desequilibra la base de la cadena trófica (J.M.Peña, 2000)

-Reproducción, afectado al ciclo reproductivo; por ejemplo, en el caso de las tortugas marinas una pequeña luz hace que las crías se pierdan camino del mar y no lleguen a poder desarrollarse como adultas (M.G.Gil, et al, 2012). O en el caso de las luciérnagas, que han desarrollado un modo de comunicación basado en la emisión de señales luminosas de muy baja intensidad, el exceso de luz dificulta la comunicación y, por tanto la reproducción (J.M.Peña, 2000).

-Relación depredador-presa, debido a la imposibilidad de cazar sin ser visto, o bien por la posibilidad de ser cazado al quedar visible. Como en el caso de los búhos, que detectan a sus presas gracias a la radiación infrarroja de sus cuerpos y, ocultos en la oscuridad, las cazan sin ser vistos (J.M.Peña, 2000)

Estos cambios en las condiciones afectan el equilibrio ecológico, mas acusadamente en las especies de ciclo nocturno activo, que son la mayoría dentro del reino animal (M.G.Gil et al, 2012)

Los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud no se han definido igualmente bien para los seres humanos que para la fauna y la flora, si bien hay numerosas evidencias epidemiológicas concluyentes que apuntan hacia una asociación constante entre la exposición a la luz artificial nocturna interior y problemas de salud tales como el cáncer de mama. Los estudios de laboratorio demuestran que la exposición a la luz durante la noche puede trastornar la fisiología circadiana y neuroendocrina, acelerando el crecimiento de los tumores. (R. Chepesiuk, 2010)

Los investigadores determinan que la exposición excesiva a la luz artificial al inicio de la vida puede contribuir a un riesgo incrementado de depresión y otros trastornos del ánimo en los seres humanos. El director de la investigación, Douglas McMahon, señala: “Todo esto son por ahora especulaciones, pero ciertamente los datos parecen indicar que los bebés humanos se benefician del efecto sincronizador de un ciclo normal de luz/oscuridad.” (R. Chepesiuk, 2010)

Estudios recientes determinan que la contaminación artificial no solo afecta a la aparición de determinados tipos de cáncer, sino que también puede llegar a tener un papel importante en la obesidad, ya que se ha obtenido que hay mayor obesidad en ambientes y países con mayor contaminación lumínica. No necesariamente porque estemos sentados viendo la televisión, comiendo más y haciendo menos ejercicio, sino por la incidencia directa de la luz artificial sobre la melatonina, afectando su papel fisiológico en el organismo (J.J.Negro, 2016)

Por todos estos motivos se debe reducir la continuación lumínica, este tipo de contaminación no requiere descontaminación ya que solo ocurre cuando la lámpara está encendida, no hay que limpiar o almacenar residuos peligrosos después de apagar o redirigir la luz, basta con aplicar sentido común y buenos diseños para seguiremos disfrutando de las ventajas de la luz eléctrica. Para reducir esta contaminación también es importante considerar el espectro de emisión de la lámpara. En el alumbrado de las vías se está produciendo una transición de lámparas mayoritariamente de luz cálida, como las de vapor de sodio de alta presión, hacia leds blancos. Estas nuevas lámparas, que son tremendamente eficientes en relación a las anteriores, son sin embargo problemáticas desde el punto de vista de afección a los seres vivos, incluyendo a los humanos. El componente azul de la luz blanca es altamente contaminante tanto para las observaciones astronómicas como por su efecto disruptor de la fisiología de los seres vivos. Existe incluso cierta alarma entre la clase médica por los efectos sobre la salud de la luz emitida por pantallas de dispositivos móviles y ordenadores. Dado que el avance del led es imparable, se ha de buscar un tipo de lámpara filtrado hacia el ámbar (J.J.Negro, 2016).

Bibliografía

– J.D. Calabuig, J.B. Almela, G.F. Alfaro (2011) .La gestión de la contaminación lumínica y su impacto sobre la biodiversidad. Física y sociedad

-R.Chepesiuk (2010) Extrañando la oscuridad: los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud. Salud pública México vol.52 n.5 Cuernavaca Sep./Oct. 2010

-M.G.Gil, R.M.Paramo, H.S.Lamphar (2012). Contaminación lumínica: una visión desde el foco contaminante: el alumbrado artificial. Enginyeries industrials.

-J.J.Negro (2016). Mejor en el lado oscuro: efectos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad y la salud humana. Chronica naturae.

-J.M.Peña (2000). Grupo de trabajo 20: contaminación lumínica. V congreso nacional del medio ambiente.

-Revista Recupera, Nº44. Mayo 2006

-R.D.Sierra, A.E. de Salamanca, R.M.M.Aranda, J.I.M.Bueno (2015). Colaboraciones en ciencias de la naturaleza la contaminación lumínica. Efectos, retos y soluciones. Vida científica

Para saber cómo afecta la luz a nuestro organismo recomiendo la siguiente lectura: La luz en el sistema circadiano Mª Ángeles Bonmatí y Raquel Argüelles. Revista Eurobacteria. Cronobiología Nº33. 2015

La contaminación térmica del agua y los riesgos para la biodiversidad

 Información preparada por el alumno Carlos Cano Barbacil de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

La contaminación térmica es un tipo de contaminación física que produce un deterioro de la calidad del agua y del aire principalmente como consecuencia de una variación de la temperatura.

La principal causa de la contaminación térmica son los sistemas de refrigeración de las centrales termoeléctricas y nucleares, que emplean agua en grandes cantidades para enfriar su fluido de proceso, y la devuelven con un incremento de temperatura entre 5 y 15ºC (Mihursky, 1970). En Estados Unidos, por ejemplo, el 48% del agua empleada en el año 2000, se destinó a refrigerar plantas termoeléctricas (Turpin, 2004). En menor medida, las aguas residuales urbanas, que suelen estar a una temperatura mayor que la del ambiente, e incluso la eliminación de la vegetación de ribera, que provoca la desaparición de la sombra, pueden generar un aumento de la temperatura del agua.

Esta contaminación acarrea graves problemas sobre todo para la biodiversidad acuática, provocando cambios en la composición y calidad de las aguas. En el caso concreto de la energía nuclear, las emisiones térmicas pueden generar hasta el 90% de los todos daños que sufre un ecosistema acuático de agua dulce (Verones, 2010).

Estos efectos, aunque en muchos casos, difíciles de establecer y predecir, llevan estudiándose desde hace largo tiempo. Ya en los años 60 se sabía que los cambios de temperatura en las aguas, generados por vertidos térmicos, provocaban un aumento en la incidencia de determinadas enfermedades sobre los peces. Un incremento en la temperatura de las aguas estimula la actividad y proliferación bacteriana y parasitaria, mientras que aumenta la susceptibilidad de los peces a sufrir cualquier enfermedad o infección. Este es el caso del parásito Kudoa clupeidae, que infecta al arenque con mayor frecuencia cuando este está sometido a un estrés térmico (Mihursky, 1970).

Los peces y otros organismos acuáticos pueden verse afectados por la falta de oxígeno en el agua, ya que al aumentar la temperatura disminuye la solubilidad de los gases en el agua, alterando su tasa de respiración. Los vertidos térmicos pueden provocar además cambios en la tasa de crecimiento, alimentación, reproducción y desarrollo embrionario, afectando así al ecosistema en su conjunto y a su distribución espacial. Esto provoca, tal y como se ha demostrado en la Bahía Grande de Ilha (Brasil), diferencias significativas entre las comunidades de dos zonas control y otra afectada por vertidos térmicos, donde la riqueza y diversidad de especies de peces es mucho menor (Teixeira, 2009).

Otros efectos conocidos son el blanqueo de la Tridacna gigas o almeja gigante, que convive en simbiosis con las algas unicelulares zooxantelas. Un incremento en la intensidad de la luz y de la temperatura del agua provoca una disminución del número de zooxantelas por unidad de superficie y de su contenido en clorofila (Dubinsky, 1996).

Un efecto similar al anteriormente citado ocurre con la ruptura en la relación simbiótica entre el microalga dinoflagelada Symbiodinium spp. y los corales, pues algunas especies de Symbiodinium son sensibles al aumento de temperatura, generando mayores cantidades de peróxido de hidrógeno (H2O2) y provocando el blanqueamiento del coral (Suggett, 2008).

Se ha probado que tanto la riqueza como la diversidad de especies de foraminíferos está correlacionada negativamente con la contaminación térmica de las aguas (Arieli, 2011).

Un aumento en la temperatura de las aguas puede al mismo tiempo favorecer a poblaciones de determinadas especies, provocando la invasión y colonización de ecosistemas en los que no se encontraban originalmente (Slynko, 2002).

Las soluciones a este problema son complejas, pues pasan principalmente por reducir el uso de la energía nuclear y de las plantas termoeléctricas, apostando por energías renovables como la eólica, o la solar para generar electricidad. Otra forma de reducir el problema, aunque sin eliminarlo plenamente, es implementar condensadores con mayores eficiencias que permitan reducir el caudal de agua de refrigeración empleada. En la actualidad, la mayoría de centrales cuentan con una torre de evaporación con la que se consigue reducir en parte la temperatura del agua mediante la cesión de calor latente de vaporización; sin embargo esto acarrea otra serie de problemas asociados como la concentración de sales y la modificación de las propiedades físico-químicas del agua.

Como se ha comprobado, la contaminación térmica puede provocar severos daños sobre las diferentes poblaciones y comunidades de los ecosistemas tanto marinos como dulceacuícloas.

BIBLIOGRAFÍA

Arieli, R. N. et al. (2011). The effect of thermal pollution on benthic foraminiferal assemblages in the Mediterranean shorface adjacent to Hadera power plant (Israel). Marine Pollution Bulletin 62: 1000-1002.

Dubinsky, Z. et al. (1996). Marine pollution and coral reefs. Global Change Biology 2:511-526.

Mihursky, J. A. et al. (1970). Thermal pollution, aquaculture and pathobiology in aquatic systems. Journal of Wildlife Diseases 6: 347-355.

Slynko, Y. V. et al. (2002). The Caspian-Volga-Baltic invasion corridor. Invasive Aquatic Species of Europe: 399-411.

Suggett, D. J. et al. (2008). Photosynthesis and production of hydrogen peroxide by Symbiodinium (Pyrrhophyta) phylotypes with different thermal tolerances. Journal of phycology 44: 948-956.

Teixeira, T. P. et al. (2009). Effects of a nuclear power plant thermal discharge on habitat complexity and fish community structure in Ilha Grande Bay, Brazil. Marine Environmental Research 68: 188-195.

Turpin, J.R. (2004). A solution for thermal pollution. Engineered Systems: 44-50.

Verones, F et al. (2010). Characterization factors for thermal pollution in freshwater aquatic environments. Environmental Science & Technology 44: 9364-9369.

La fiebre hemorrágica Crimea-Congo o “Lo que la Salud Pública debe entender de Ecología”

Confirmada una muerte y un contagio en Madrid por un virus que trasmite una garrapata, podéis informaros en diversos medios, por ejemplo:

Origen: Qué es la fiebre hemorrágica Crimea-Congo | Madrid | EL PAÍS

Es la primera vez que se detecta un contagio de esta enfermedad en Europa pero la Ecología de la garrapata que sirve al virus como reservorio y estudios de Microbiología Ambiental nos previno hace varios años de que esto podría pasar. Afortunadamente el Ministerio de Sanidad escuchó la voz de alarma y se realizó un estudio en 2011, según reportan en El País.

Este es un ejemplo claro de cómo la Salud Pública debe aliarse con la Ecología y otras CC. Ambientales para ser eficaz. Los estudiantes de Medicina no reciben formación sobre Ecología o Microbiología Ambiental. Los Ecólogos o Ambientólogos tampoco son instruidos sobre la relevancia del equilibrio ecológico para la salud humana. En parte es lógico, ya que no es necesario que conozcan al detalle esas disciplinas. Pero es fundamental que gestores sanitarios y políticos de Salud Pública sean conscientes de la relación entre el Medio Ambiente, la Ecología y el Cambio Global con la Salud.

Aún no existen estudios superiores en España que hagan un abordaje completo de la Salud Ambiental donde Médicos, Ambientólogos, Ecólogos, Zóologos, Veterinarios y Microbiólogos trabajen mano a mano. Y en lo que respecta a la investigación ¿cuántos grupos de investigación combinan estudios médicos clínicos con biología de campo de los reservorios de zoonosis (enfermedades compartidas o transmitidas por animales)? Desde aquí hago un llamamiento para elevar la sensibilidad social y en especial de las autoridades sanitarias (administrativas y académicas) hacia el Medio Ambiente. La Ecología no sólo son bonitos paisajes montañosos y flores raras, también es la relación entre nuestros organismos patógenos y nosotros.

Humedales, algas o manglares, los mejores ‘diques’ de protección de la costa

 Los ecosistemas naturales, como arrecifes de coral, humedales, campos de algas o manglares, son los mejores ‘diques’ de protección de la costa frente a las inundaciones y la erosión que provocará el cambio climático, que amenaza a los millones de personas que viven junto al mar.
Mas información en Madri+d