Biocostras: La clave oculta del éxito (Capítulo I)

En esta serie de publicaciones centrada en estas grandes desconocidas comprenderemos que son, dónde viven, cómo viven, que servicios ecosistémicos aportan y por qué son claves en el éxito de las restauraciones ambientales. En definitiva mostraremos su biología, ecología y sus potenciales usos como herramientas frente a la degradación.

¿Qué son?

Estas formaciones son desconocidas para la sociedad, muchos de nosotros habremos estado en contacto con estas costras biológicas y no lo habremos sabido debido a que son poco patentes e incluso en determinadas ocasiones son confundidas con el propio sustrato. La especie humana desde su origen ha centrado sus gustos en lo macro, uno observa un bosque monoespecífico y automáticamente piensa en belleza y diversidad al ver tantas unidades de gran tamaño y verdor. Sin embargo, cuando uno se encuentra en frente de un terreno desprovisto de cubierta vegetal o con unidades vegetales dispersas piensa que es un terreno baldío o que ha sido degradado, pero realmente presenta una biodiversidad oculta increíble.

Esta diversidad velada está representada por esas innumerables manchas de diferentes colores que invaden las zonas desprovistas de vegetación en terrenos considerados como “baldíos”. Viendo el suelo aparentemente desnudo uno podría pensar erróneamente que allí no habita ningún organismo, pero cada una de estas islas de biodiversidad, denominada biocostra, está compuesta por cianobacterias, líquenes, briófitos, hongos, microalgas, bacterias heterótrofas y arqueas (Belnap et al., 2016).

Biocostra dominada por líquenes de la especie Diploschistes diacapsis (Ach.) Lumbsch en el Paraje de Las Amoladeras (Almería). Imagen propia.

Nadie esperaría encontrar tanta heterogeneidad en estas formaciones, ¿verdad? Si aún no te has sorprendido te aseguro que lo harás a lo largo de esta serie.

¿Dónde viven?

Como hemos anticipado, estas comunidades viven en estrecho contacto con el suelo, colonizando el primer centímetro de su superficie (Belnap et al., 2016). Están presentes en todos los continentes (Benavent-González et al., 2018; Rodríguez-Caballero et al., 2018) aunque dominan en las zonas áridas y semiáridas, las cuáles ocupan un 40% de la superficie terrestre (Prăvălie, 2016). A causa del cambio global, la intensificación del uso del suelo y la propia presión humana estos ambientes están en continua degradación, estimándose una pérdida de 12 millones de ha cada año (Brauch & Spring, 2009). Por lo que las biocostras van perdiendo su hábitat rápidamente. Como veremos esta amenaza provoca unas modificaciones en el ecosistema complejas de revertir.

Ladera completamente colonizada por biocostras dominadas por líquenes en el paraje de El Cautivo (Desierto de Tabernas, Almería). Imagen propia.

BIBLIOGRAFÍA:

Belnap J., Weber B. & Büdel B. 2016. Biological Soil Crusts as an Organizing Principle in Drylands. In: Weber B., Büdel B. & Belnap J. (eds) Biological Soil Crusts: An Organizing Principle in Drylands. Springer International Publishing, Cham. 3-13 pp. https://doi.org/10.1007/978-3-319-30214-0_1

Benavent-González A., Delgado-Baquerizo M., Fernández-Brun L., Singh B.K., Maestre F.T. & Sancho L.G. 2018. Identity of plant, lichen and moss species connects with microbial abundance and soil functioning in Maritime Antarctica. Plant Soil 429(1-2): 35-52. https://doi.org/10.1007/s11104-018-3721-7

Brauch H.G. & Spring U.O. 2009. Securitizing the ground grounding security. NCCD issue paper n°2. Secretariat of the United Nations convention to Combat Desertification, Bonn. 52 pp. https://catalogue.unccd.int/843_dldd_eng.pdf

Prăvălie R. 2016. Drylands extent and environmental issues. A global approach. Earth-Science Reviews 161: 259-278. https://doi.org/10.1016/j.earscirev.2016.08.003

Rodríguez-Caballero E., Belnap J., Büdel B., Crutzen P.J., Andreae M.O., Pöschl U. & Weber B. 2018. Dryland photoautotrophic soil surface communities endangered by global change. Nature Geoscience 11: 185-189. https://doi.org/10.1038/s41561-018-0072-1

Oferta de TFG: Mecanismos celulares de tolerancia al estrés de simbiontes y aplicaciones biotecnológicas, ambientales o alimentarias

Las asociaciones simbióticas determinan procesos ecológicos fundamentales como la formación de atolones en el océano, la formación de suelo fértil, la respuesta inmune o el ciclo del nitrógeno en la biosfera. Ejemplos de estas simbiosis son los arrecifes de coral, las asociaciones planta-rizhobium o planta-micorrizas o incluso el microbioma humano. Esta capacidad nace de diversas adaptaciones relacionadas tanto con la comunicación y coordinación entre los simbiontes, como de las biomoléculas que son capaces de fabricar. Los líquenes son organismos simbióticos con unas extraordinarias capacidades de tolerancia al estrés ambiental que les permiten incluso sobrevivir en el espacio exterior. A día de hoy es muy poco lo que se conoce de cómo se coordinan los simbiontes para desarrollar sus impresionantes capacidades. La modulación del estrés oxidativo es uno de los factores clave que determinan estas habilidades de los organismos simbióticos a través de moléculas antioxidantes o moduladoras. El objetivo general del trabajo es la investigación de estos sistemas. Como organismos modelo se utilizarán líquenes y sus simbiontes (algas y hongos) por su fácil acceso y manipulación y el potención biotecnológico que poseen.

Observaciones:
Abierta a los Grados de Biología, CC. Experimentales y CC. Ambientales. Incorporación inmediata. La realización de un TFG experimental vendrá vinculada al compromiso del alumno con los objetivos y plazos del proyecto de investigación público que financiará la investigación.

Imagen destacada: Micrografía de un talo del liquen Ramalina farinacea teñido con el método de las sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico para poner de manifiesto la peroxidación lipídica.