El Plástico de los océanos transformado en ladrillos.

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Peter Lewis bautizó cómo REPLAST a este ladrillo.

Peter Lewis, fundador y jefe de máquinas de Byfusion, tuvo la idea de un nuevo negocio. Utilizar el plástico de los océanos como materia prima para producir ladrillos resistentes para edificio. De esta forma se consigue reutilizar los residuos, reducir la muerte de animales marinos e incluso transformar los residuos en alternativa de vivienda barata para la gente.

Aquí os dejo el enlace de la noticia: https://ecocosas.com/construccion/empresa-transforma-plastico-los-oceanos-ladrillos/

También os dejo el enlace de un articulo que publiqué a cerca de la contaminación por plásticos en los océanos: https://ecotoxsan.blog/2017/03/03/los-ecosistemas-marinos-son-atacados-por-los-plasticos/

 

Los gusanos de la cera son capaces de degradar plástico

Federica Bertocchini, bióloga molecular, descubre por casualidad que los gusanos de la cera son capaces de digerir plástico.

“Al cabo de doce horas, cien gusanos han eliminado 92 miligramos de plástico (…) La clave está en identificar las moléculas que permiten a los gusanos eliminar el plástico de modo que las podamos sintetizar para degradarlo de manera limpia”, afirma la experta.

Leer noticia completa aquí:

http://www.lavanguardia.com/ciencia/20180205/44562709802/federica-bertocchini-ibbtec-gusanos-cera-vanguardia-de-la-ciencia.html

 

El número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático se ha casi duplicado en tres años, según la UICN

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Huascarán National Park, Peru. Foto: IUCN / Elena Osipova

Según un estudio realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial amenazados por el cambio climático ha incrementado de 35 a 62 en solo tres años, convirtiéndose así el cambio climático en la amenaza de más rápido crecimiento a la que estos se enfrentan.

Según la evaluación, los impactos del cambio climático, como el blanqueamiento de los corales y la pérdida de glaciares, afectan a una cuarta parte de todos los sitios –en comparación con la séptima parte de sitios afectados en 2014– y colocan los arrecifes de coral y los glaciares entre los ecosistemas más amenazados.

El informe advierte de la probabilidad de que el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático siga creciendo, ya que el cambio climático sigue siendo la mayor amenaza potencial para el patrimonio mundial natural.

Aquí os dejo el enlace de la noticia:

https://www.iucn.org/es/news/secretariat/201711/el-n%C3%BAmero-de-sitios-naturales-del-patrimonio-mundial-afectados-por-el-cambio-clim%C3%A1tico-ha-casi-duplicado-en-tres-a%C3%B1os-seg%C3%BAn-la-uicn

 

Microfauna de musgo.

En este vídeo se puede ver una muestra de agua procedente de un cultivo de musgo esfagno, que contiene varios organismos.


El contenido es creación propia del autor (Gerardo Ramón Asensio) estudiante de Biología en la Universidad Rey Juan Carlos.

¿Realmente, las plantas y los animales, somos tan distintos?

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Libro que os recomiendo a leer. “La vida secreta de los árboles” de Peter Wohlleben. Referencia de la imagen: https://www.casadellibro.com/libro-la-vida-secreta-de-los-arboles-descubre-su-mundo-oculto-que-sienten-que-comunican/9788491110835/2937083

No sé si sois amantes de los libros o no, yo no es que lo sea, la verdad, pero desde hace un tiempo me encanta devorar libros de divulgación científica.

A inicios de este verano me compré “La vida secreta de los árboles” de Peter Wohlleben, un libro que sin duda os recomiendo. Supongo que habréis oído hablar de que las plantas son capaces de comunicarse entre sí, algo que nunca se me había pasado por la cabeza, y al escucharlo no pude evitar querer saber más sobre el tema. Este libro no sólo habla de la capacidad que tienen las plantas de comunicarse, sino también de cómo parecen seres pensantes, cómoe protegen, de su organización en el bosque, de sus habilidades para adaptarse a ciertos medios, etc.

A mí, especialmente, me llama la atención la forma en que se comunican. Por eso voy a centrar este artículo en la comunicación de los árboles. Mi compañera Sara Atienza, colaboradora de este mismo blog, publicó a finales de febrero una charla TED de Suzanne Simard sobre este mismo tema, charla la cual os invito a ver.

Peter Wohlleben, en el segundo capítulo de su libro “El lenguaje de los árboles” comienza con la definición, que encontramos en el diccionario, de la palabra lenguaje: “capacidad que las personas tienen de expresarse”. Como bien dice, es una capacidad restringida a nuestra especie, donde se refleja que pensar en que los árboles son capaces de comunicarse es algo bastante sorprendente y que pocas personas se han llegado a plantear. A medida que sigues leyendo este capítulo te das cuenta de que tienen su propio lenguaje, no mediante palabras, pero sí a través de sustancias odoríferas y señales eléctricas. Además, para esta comunicación también intervienen los hongos que ayudan al transporte de las señales uniéndose a las raíces de las especies vegetales creando kilómetros de tuberías (Galisteo, 2017).

Suzanne Simard, científica en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver (Canadá), publicó en 1997 una parte de su tesis doctoral en la cual plasmaba su idea de que existe una relación simbiótica entre los hongos y los árboles. Los árboles proporcionan a los hongos azúcares producidos en la fotosíntesis, mientras que los hongos proporcionan compuestos inorgánicos como nitrógeno o fósforo necesarios para el árbol, y contribuyen a la transmisión de información y nutrientes entre un ejemplar y otro (Galisteo, 2017).

Tras este inciso, volvamos a los dos medios de comunicación del que disponen las plantas. En primer lugar, las sustancias odoríferas se transmiten por la superficie. Estas sustancias van a depender del viento para ser transportadas lo más lejos y rápidamente posible. No obstante, el viento también supone una desventaja para estas sustancias, ya que favorece a que se diluyan fácilmente, de hecho, no suelen alcanzar ni los 100 metros. Los árboles utilizan estas sustancias para advertir de peligros o para atraer a otros seres vivos. Por ejemplo, en la sabana africana las jirafas se alimentan de las acacias de copa plana. Las acacias, para protegerse, envían en pocos minutos sustancias tóxicas a las hojas. Lo más sorprendente es ver como las jirafas dejan unos cuantos ejemplares de árboles a un lado y siguen con su festín 100 metros más allá del árbol inicial. Esto es debido a que las acacias atacadas emiten un gas de aviso, etileno, indicando a las otras más cercanas de la proximidad de un peligro, provocando que emitan las sustancias tóxicas a sus hojas (Wohlleben, 2016). En segundo lugar, utilizan las señales eléctricas a través de las raíces para asegurarse de que el mensaje llega con seguridad. El problema de estas señales es la velocidad de propagación, ya que se transmiten con una velocidad de un centímetro por segundo. Las raíces de los árboles se extienden por el suelo más del doble de la amplitud de sus copas. Estas raíces son las encargadas de entrelazarse unas con otras y ser el canal por el que se transporta la información y los nutrientes. No obstante, hay árboles que no se enlazan con los demás provocando la pérdida de propagación. De aquí proviene la importancia de la relación simbiótica de los árboles y los hongos. Los hongos se intercalan en las raíces uniendo a todos los árboles.

Se sabe muy poco de esta super conexión del mundo vegetal, pero cada vez somos más conscientes de la importancia que supone. Los árboles se ayudan entre sí intercambiándose nutrientes, se protegen los unos a los otros enviando señales de peligro.

Así mismo, esto es sólo un pequeño artículo, podría seguir hablando de esta comunicación o sobre los nuevos descubrimientos. Como por ejemplo los descubrimientos de Mónica Gagliano, de la Universidad de Australia Occidental, acerca de la capacidad que tienen las raíces de crepitar con una frecuencia de 220 Herzz y de cómo someterlas a esa misma frecuencia, las puntas de las raíces se orientan en la misma dirección de la que proviene la frecuencia. ¿Serán las plantas capaces de escuchar?

¡Si queréis que siga escribiendo sobre más temas que se pueden leer en el libro de Peter Wohlleben, o iniciar algún debate sobre el tema os invito a dejar comentarios!

Referencias

Atienza, S. (2017). “¿Como se comunican las plantas?”. Ecotoxsan. Disponible en: https://ecotoxsan.blog/2017/02/27/como-se-comunican-las-plantas/  [Último acceso: 12 de Sep. 2017]

Galisteo, A. (2017). “Las comunicaciones secretas de las plantas”. Madridmasde. Disponible en: http://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/las-comunicaciones-secretas-las-plantas [Último acceso: 12 de Sep. 2017]

Wohlleben, P. (2016). La vida secreta de los árboles. Ediciones Obelisco, Barcelona.

 

Descontaminación de suelos mediante el uso de plantas transgénicas

La modificación genética, ya sea de animales o de plantas, sigue generando polémica y opiniones diversas con mayor o menor fundamento científico. Entre las diversas aplicaciones tanto en beneficio del ser humano como del medio ambiente, vamos a hablar de una aplicación poco conocida de los transgénicos que se basa en su capacidad para descontaminar el medio ambiente.

Una de las aplicaciones de la biotecnología vegetal más conocidas hoy en día es la modificación de plantas para el uso agrícola, para que sean resistentes a insectos o puedan tolerar ciertos herbicidas. Un ejemplo de estos cultivos modificados mediante la ingeniería genética serían las plantas “Roundup Ready”, las cuales toleran al herbicida “Roundup” (glifosato). Otra utilidad de las plantas modificadas genéticamente es la biorremediación, que es un proceso en el que se utilizan seres vivos (o alguna de sus partes o productos) para la recuperación de una zona terrestre o acuática contaminada. Hay dos tipos de biorremediación:

  • in situ: mediante bioestimulación añadiendo nutrientes al medio contaminado, o mediante bioincremento, aportando al medio contaminado microorganismos para que lo degraden.
  • ex situ: se transporta el contaminante a plantas de procesamiento para su degradación por microorganismos especializados.

Una de las líneas de la biorremediación es la fitorremediación, que consiste en la utilización de las plantas y de los microorganismos asociados a las mismas con fines de descontaminación del medio ambiente (Bey, 2010). Las plantas son organismos autótrofos, sintetizan compuestos orgánicos usando como fuente de carbono el CO2 y absorbiendo agua con compuestos minerales, nitrógeno y otros nutrientes del medio a través de las raíces. Debido a la contaminación del medio ambiente, las plantas absorben también compuestos tóxicos, por lo que han ido generando mecanismos de detoxificación que les permiten sobrevivir en ambientes adversos (Bey, 2010).

Esta técnica de biorremediación permite descontaminar de manera eficiente compuestos tóxicos orgánicos e inorgánicos. Los contaminantes orgánicos son producidos mayoritariamente por el hombre como consecuencia de derrames (combustibles), actividades industriales (desechos químicos y petroquímicos) o actividades militares y agrícolas (Bey, 2010). Algunos ejemplos de compuestos orgánicos que han sido degradados de manera eficiente mediante la biorremediación son herbicidas como la atrazina o hidrocarburos derivados del petróleo (gasolina, benceno, tolueno, etc), entre muchos otros. Estos son relativamente menos tóxicos que los contaminantes orgánicos ya que son reactivos y no se acumulan.

Los compuestos inorgánicos no pueden ser degradados por las plantas, pero pueden acumularse en las partes cosechables de las mismas (Bey, 2010). Un ejemplo de estos contaminantes es el Mercurio (Hg), una de las sustancias más tóxicas. La forma más volátil es el óxido de mercurio (HgO), que puede oxidarse con el ozono atmosférico en presencia de agua para dar la forma divalente reactiva Hg2+. Esta forma puede reaccionar con compuestos orgánicos para dar lugar a organomercuriales, los cuales son potentes tóxicos para el sistema nervioso, del riñón y del hígado en animales superiores (incluidos humanos). Es importante señalar que, al ser un contaminante bioacumulable, la concentración de mercurio en los organismos va aumentando a medida que se asciende en los diferentes niveles de la cadena trófica (biomagnificación).

La eliminación de este compuesto se consigue mediante operones mer (estructuras génicas que codifican genes que protegen a determinados microorganismos de la contaminación por mercurio). Algunos investigadores han transformado plantas con genes bacterianos del operon mer, para que las plantas acumulen el aproximadamente el doble de metales. Un ejemplo de plantas en las cuales se usan estos operones seria la planta de Arabidopsis thaliana y la planta del tabaco, las cuales son transformadas con el gen merC de Acidithiobacillus ferrooxidans (Sasaki et al,2006).

Arabidopsis thaliana Universidad de Iowa. Departamento de biología. E. Jefferson St.
https://biology.uiowa.edu/model-organisms/arabidopsis-thaliana-mustard-plant

Referencias

Bey, P.; Mentaberry, A.; Segretín, M. (2010). Biotecnología y Mejoramiento Vegetal II. Parte V. Ediciones INTA y Argenbio.

Mathews, C. K.; Van Holde, K. E.; Ahern, K. G. (2002). Bioquímica. 3º ed. Pearson Addison Wesley. Madrid.

Sasaki, Y.; Hayakawa, T.; Inoue, C.; Miyazaki, A.; Silver, S.; Kusano, T. (2006). “Generation of mercuryhyperaccumulating plants through transgenic expression of the bacterial mercury membrane transport protein MerC”. Transgenic Res. 15(5): 615-625.

Tardígrado y rotífero

En este vídeo se puede ver a un tardígrado y un rotífero, procedentes de una muestra de agua de un cultivo de musgo Sphagnum.


El contenido es creación propia del autor (Gerardo Ramón Asensio) estudiante de Ciencias Experimentales en la Universidad Rey Juan Carlos.

Un método detecta plaguicidas en el polen y su relación con la pérdida de abejas

Investigadores de la Universidad de Almería han desarrollado un nuevo método que permite detectar los plaguicidas en el polen, el cual, por su alto contenido en proteína y su pequeño tamaño, presentaba dificultades a la hora de determinar con exactitud la cantidad y el tipo de contaminante. Este conocimiento ayuda a entender la pérdida de colmenas de abejas, organismo indispensable en el transporte del polen y por lo tanto, de los plaguicidas que este lleva asociado.

Puedes leer el artículo aquí: http://agroalimentando.com/nota.php?id_nota=3553&utm_content=buffer60480&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

Invasión del jacinto de agua

Información preparada por el alumno RORBERTO LÓPEZ RUBIO de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

El jacinto de agua (Eichhornia crassipes) también conocido como camalote, es una especie de planta acuática de la familia de las  Pontederiaceae, originaria de la cuenca del Amazonas y otros cuerpos de agua dulce del trópico de América del Sur. Alrededor del mundo, ha sido introducida en numerosos estanques de parques y jardines a modo de planta ornamental, desde donde se ha expandido pero también a ríos y lagos naturales. Está incluida en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Por lo tanto, es un ejemplo de contaminación biológica.

Es una especie acuática flotante con una capacidad de proliferación muy elevada, lo que le permite ocupar con gran efectividad grandes superficies de lagos y remansos de ríos caudalosos en poco tiempo. Se encuentra introducida en Estados Unidos, Centro-américa, el lago Victoria, Etiopía, Europa, China y gran parte del trópico asiático, incluyendo la India o Camboya. Concretamente, España también se ve afectada por esta invasión, principalmente en el Guadiana y el Guadalquivir. Su uso como ornamental en parques y jardines fue el responsable de que llegara a entrar en contacto con los cauces de agua natural (Téllez et al., 2008). Además de su alto potencial invasivo, el jacinto de agua tiende a proliferar en aguas eutrofizadas o ricas en nitratos y fosfatos. Por lo tanto, su expansión está relacionada con el enriquecimiento de nutrientes provenientes de la agricultura o las aguas residuales.

Su problemática no solo afecta a la ecología, sino que también tiene efectos económicos y sociales. La presencia del jacinto de agua, que ya de por sí suele aparecer en aguas eutrofizadas, favorece el aumento de este proceso. La explicación es que esta planta se expande de manera tupida por toda la superficie del agua, por lo que reduce el intercambio gaseoso, impide la entrada de luz, reduciendo la capa fótica, y obstruye el curso de agua. También afecta a actividades humanas, ya que imposibilita el paso de embarcaciones, contamina pozos de agua potable, afecta a la agricultura y a la acuicultura, bloquea tuberías, canales y desagües y limita varias actividades recreativas. Incluso puede llegar a afectar a la salud humana, pues en las zonas invadidas actúan como refugio de ratas y de insectos como los mosquitos que pueden llegar a convertirse en verdaderas plagas (Patel, 2012).

Para su eliminación se han utilizado pesticidas, herbicidas, productos químicos e incluso la introducción de especies animales exóticas para que depreden sobre las plantas (Chu et al., 2006), pero la mayoría de ellas no solo no eliminan el problema, sino que añaden contaminación química y/o biológica adicional al medio. En la mayoría de situaciones, la eliminación física es la que ha resultado más efectiva, pero tiene unos costes más elevados.

Por otra parte, se está estudiando esta especie con el objetivo de utilizarla para fitorremediación de aguas contaminadas y bioacumulación de metales pesados. Debido a su enorme capacidad colonizadora y rápida proliferación, además de en fitorremediación se cree que podría tener beneficios en la producción de biocombustibles y en la alimentación, por la elevada cantidad de biomasa que genera.

Biblografía

Chu, J. J., Ding, Y., & Zhuang, Q. J. (2006). Invasion and control of water hyacinth (Eichhornia crassipes) in China. Journal of Zhejiang University Science B, 623-626.

Patel, S. (2012). Threats, management and envisaged utilizations of aquatic weed Eichhornia crassipes: an overview. Reviews in Environmental Science and Bio/Technology, 249-259.

Téllez, T. R., López, E., Granado, G. L., Pérez, E. A., López, R. M., & Guzmán, J. M. S. (2008). The water hyacinth,Eichhornia crassipes: an invasive plant in the Guadiana River Basin (Spain). Aquatic Invasions, 42-53.

Contaminación lumínica. Otro enfoque

 Información preparada por la alumna CLARA GARCÍA GONZÁLEZ  de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica.
 

La contaminación lumínica se puede definir como cualquier afectación al medio natural que este ocasionada por la iluminación artificial nocturna. Estas afectaciones son: el resplandor luminoso de la cúpula celeste, la luz intrusa en hábitats naturales oscuros, el deslumbramiento y el consumo energético. (M.G.Gil et al., 2012)

Este fenómeno ocurre desde que la actividad humana empezó a utilizar la noche para el desarrollo de su civilización, pero en las ultimas décadas la iluminación nocturna ha crecido alrededor de un 6% anualmente (J.J.Negro, 2016)

Esta contaminación se debe principalmente al uso de luminarias mal diseñadas que envían la luz hacia arriba (en especial las farolas “tipo globo”), al exceso de potencia y a la existencia de horarios inadecuados de iluminación ornamental.

¿Qué consecuencias tiene?:

· Un desperdicio de energía y dinero, por ejemplo, en las farolas de tipo globo se pierde hacia el cielo más de la mitad de la energía consumida.

· Deslumbramiento de los conductores y personas mayores que va en perjuicio de la seguridad vial.

· Contribuir al cambio climático y a la generación de residuos durante la producción de ese exceso de energía (dióxido de carbono, lluvia ácida, sustancias radiactivas, etc.)

· Efectos contaminantes ocasionados por residuos tóxicos de las lámparas usadas (especialmente las de vapor de mercurio).

· Alteración en los ciclos de diversas especies animales, principalmente de las aves.

· Pérdida de la visibilidad del cielo nocturno.

La contaminación lumínica tiene efectos comprobados sobre la flora y fauna nocturna. La actividad biológica a pleno sol es mínima comparada con la que podemos encontrar desde el crepúsculo hasta el amanecer, es decir, la fauna nocturna es más numerosa y precisa de la oscuridad para mantener su equilibrio (Revista Recupera, 2006).

El ciclo de 24 horas del día y la noche, conocido como el reloj circadiano, afecta a los procesos fisiológicos en casi todos los organismos. Estos procesos incluyen los patrones de las ondas cerebrales, la producción de hormonas, la regulación celular y otras actividades biológicas. El trastorno del ciclo circadiano puede provocar muchos problemas de salud (R.Chepesiuk, 2010).

A continuación se citan algunos ejemplos de alteración de la conducta habitual debido a la contaminación lumínica en las zonas costeras. La iluminación en las playas afecta a los ciclos de ascenso y descenso del plancton marino (base de la cadena alimenticia). Esta iluminación también afecta a las tortugas marinas, ya que durante el desove o en la eclosión de los jóvenes en lugar de dirigirse al océano invierten su recorrido y se dirigen a la luz. Las aves marinas pelágicas también ven afectadas su vuelo inaugural, debido al deslumbramiento y desorientación causado por una alta iluminación, algunas pierden el rumbo y otras salen a buscar alimento más tarde de lo habitual y terminan con el estómago vacío. Los pequeños paseriformes nocturnos también sufren mortalidades masivas por efecto de la luz. (J.J.Negro, 2016)

Aunque entre todos los animales afectados por la contaminación lumínica, el grupo que más sufre esta contaminación son los insectos, son el grupo zoológico más numeroso en casi todos los ecosistemas terrestres y suponen el alimento base para numerosas cadenas tróficas (J.D.Calabuig et al, 2011). Estos animales son atraídos por las lámparas nocturnas y muchos mueren achicharrados o son atrapados fácilmente por murciélagos o salamanquesas. (J.J.Negro, 2016). Este grupo es el que más sufren esta contaminación, ya que un 90% de insectos son de costumbres nocturna y la luz rompe su ciclo natural luz-oscuridad (Revista Recupera, 2006).

Respecto a la flora, un exceso de luz puede afectar a la fotosíntesis de las plantas, proceso situado en la base de la cadena vital para todos los organismos. Además se ha observado que un exceso de luz puede afectar a su fenología, por ejemplo, los árboles de hoja caduca tardan más en perder las hojas en entornos con iluminación nocturna (R.D.Sierra et al, 2015). La flora necesita a los insectos para que estos realicen la polinización de multitud de plantas con flores, por lo que una disminución de insectos provocaría una disminución de la polinización de las flores (J.M.Peña, 2000)

Por lo tanto el exceso de luz afecta a distintos aspectos:

-Alimentación, no solo de la propia especie, sino también de las relacionadas directamente en la cadena trófica. (M.G.Gil, et al, 2012). Los insectos, más concretamente los artrópodos, son la fuente de proteínas más importante del planeta y el principal alimento de muchas especies de vertebrados y de invertebrados, por lo que una disminución de este grupo desequilibra la base de la cadena trófica (J.M.Peña, 2000)

-Reproducción, afectado al ciclo reproductivo; por ejemplo, en el caso de las tortugas marinas una pequeña luz hace que las crías se pierdan camino del mar y no lleguen a poder desarrollarse como adultas (M.G.Gil, et al, 2012). O en el caso de las luciérnagas, que han desarrollado un modo de comunicación basado en la emisión de señales luminosas de muy baja intensidad, el exceso de luz dificulta la comunicación y, por tanto la reproducción (J.M.Peña, 2000).

-Relación depredador-presa, debido a la imposibilidad de cazar sin ser visto, o bien por la posibilidad de ser cazado al quedar visible. Como en el caso de los búhos, que detectan a sus presas gracias a la radiación infrarroja de sus cuerpos y, ocultos en la oscuridad, las cazan sin ser vistos (J.M.Peña, 2000)

Estos cambios en las condiciones afectan el equilibrio ecológico, mas acusadamente en las especies de ciclo nocturno activo, que son la mayoría dentro del reino animal (M.G.Gil et al, 2012)

Los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud no se han definido igualmente bien para los seres humanos que para la fauna y la flora, si bien hay numerosas evidencias epidemiológicas concluyentes que apuntan hacia una asociación constante entre la exposición a la luz artificial nocturna interior y problemas de salud tales como el cáncer de mama. Los estudios de laboratorio demuestran que la exposición a la luz durante la noche puede trastornar la fisiología circadiana y neuroendocrina, acelerando el crecimiento de los tumores. (R. Chepesiuk, 2010)

Los investigadores determinan que la exposición excesiva a la luz artificial al inicio de la vida puede contribuir a un riesgo incrementado de depresión y otros trastornos del ánimo en los seres humanos. El director de la investigación, Douglas McMahon, señala: “Todo esto son por ahora especulaciones, pero ciertamente los datos parecen indicar que los bebés humanos se benefician del efecto sincronizador de un ciclo normal de luz/oscuridad.” (R. Chepesiuk, 2010)

Estudios recientes determinan que la contaminación artificial no solo afecta a la aparición de determinados tipos de cáncer, sino que también puede llegar a tener un papel importante en la obesidad, ya que se ha obtenido que hay mayor obesidad en ambientes y países con mayor contaminación lumínica. No necesariamente porque estemos sentados viendo la televisión, comiendo más y haciendo menos ejercicio, sino por la incidencia directa de la luz artificial sobre la melatonina, afectando su papel fisiológico en el organismo (J.J.Negro, 2016)

Por todos estos motivos se debe reducir la continuación lumínica, este tipo de contaminación no requiere descontaminación ya que solo ocurre cuando la lámpara está encendida, no hay que limpiar o almacenar residuos peligrosos después de apagar o redirigir la luz, basta con aplicar sentido común y buenos diseños para seguiremos disfrutando de las ventajas de la luz eléctrica. Para reducir esta contaminación también es importante considerar el espectro de emisión de la lámpara. En el alumbrado de las vías se está produciendo una transición de lámparas mayoritariamente de luz cálida, como las de vapor de sodio de alta presión, hacia leds blancos. Estas nuevas lámparas, que son tremendamente eficientes en relación a las anteriores, son sin embargo problemáticas desde el punto de vista de afección a los seres vivos, incluyendo a los humanos. El componente azul de la luz blanca es altamente contaminante tanto para las observaciones astronómicas como por su efecto disruptor de la fisiología de los seres vivos. Existe incluso cierta alarma entre la clase médica por los efectos sobre la salud de la luz emitida por pantallas de dispositivos móviles y ordenadores. Dado que el avance del led es imparable, se ha de buscar un tipo de lámpara filtrado hacia el ámbar (J.J.Negro, 2016).

Bibliografía

– J.D. Calabuig, J.B. Almela, G.F. Alfaro (2011) .La gestión de la contaminación lumínica y su impacto sobre la biodiversidad. Física y sociedad

-R.Chepesiuk (2010) Extrañando la oscuridad: los efectos de la contaminación lumínica sobre la salud. Salud pública México vol.52 n.5 Cuernavaca Sep./Oct. 2010

-M.G.Gil, R.M.Paramo, H.S.Lamphar (2012). Contaminación lumínica: una visión desde el foco contaminante: el alumbrado artificial. Enginyeries industrials.

-J.J.Negro (2016). Mejor en el lado oscuro: efectos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad y la salud humana. Chronica naturae.

-J.M.Peña (2000). Grupo de trabajo 20: contaminación lumínica. V congreso nacional del medio ambiente.

-Revista Recupera, Nº44. Mayo 2006

-R.D.Sierra, A.E. de Salamanca, R.M.M.Aranda, J.I.M.Bueno (2015). Colaboraciones en ciencias de la naturaleza la contaminación lumínica. Efectos, retos y soluciones. Vida científica

Para saber cómo afecta la luz a nuestro organismo recomiendo la siguiente lectura: La luz en el sistema circadiano Mª Ángeles Bonmatí y Raquel Argüelles. Revista Eurobacteria. Cronobiología Nº33. 2015