El Plástico de los océanos transformado en ladrillos.

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Peter Lewis bautizó cómo REPLAST a este ladrillo.

Peter Lewis, fundador y jefe de máquinas de Byfusion, tuvo la idea de un nuevo negocio. Utilizar el plástico de los océanos como materia prima para producir ladrillos resistentes para edificio. De esta forma se consigue reutilizar los residuos, reducir la muerte de animales marinos e incluso transformar los residuos en alternativa de vivienda barata para la gente.

Aquí os dejo el enlace de la noticia: https://ecocosas.com/construccion/empresa-transforma-plastico-los-oceanos-ladrillos/

También os dejo el enlace de un articulo que publiqué a cerca de la contaminación por plásticos en los océanos: https://ecotoxsan.blog/2017/03/03/los-ecosistemas-marinos-son-atacados-por-los-plasticos/

 

Los gusanos de la cera son capaces de degradar plástico

Federica Bertocchini, bióloga molecular, descubre por casualidad que los gusanos de la cera son capaces de digerir plástico.

“Al cabo de doce horas, cien gusanos han eliminado 92 miligramos de plástico (…) La clave está en identificar las moléculas que permiten a los gusanos eliminar el plástico de modo que las podamos sintetizar para degradarlo de manera limpia”, afirma la experta.

Leer noticia completa aquí:

http://www.lavanguardia.com/ciencia/20180205/44562709802/federica-bertocchini-ibbtec-gusanos-cera-vanguardia-de-la-ciencia.html

 

El número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático se ha casi duplicado en tres años, según la UICN

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Huascarán National Park, Peru. Foto: IUCN / Elena Osipova

Según un estudio realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial amenazados por el cambio climático ha incrementado de 35 a 62 en solo tres años, convirtiéndose así el cambio climático en la amenaza de más rápido crecimiento a la que estos se enfrentan.

Según la evaluación, los impactos del cambio climático, como el blanqueamiento de los corales y la pérdida de glaciares, afectan a una cuarta parte de todos los sitios –en comparación con la séptima parte de sitios afectados en 2014– y colocan los arrecifes de coral y los glaciares entre los ecosistemas más amenazados.

El informe advierte de la probabilidad de que el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial afectados por el cambio climático siga creciendo, ya que el cambio climático sigue siendo la mayor amenaza potencial para el patrimonio mundial natural.

Aquí os dejo el enlace de la noticia:

https://www.iucn.org/es/news/secretariat/201711/el-n%C3%BAmero-de-sitios-naturales-del-patrimonio-mundial-afectados-por-el-cambio-clim%C3%A1tico-ha-casi-duplicado-en-tres-a%C3%B1os-seg%C3%BAn-la-uicn

 

Microfauna de musgo.

En este vídeo se puede ver una muestra de agua procedente de un cultivo de musgo esfagno, que contiene varios organismos.


El contenido es creación propia del autor (Gerardo Ramón Asensio) estudiante de Biología en la Universidad Rey Juan Carlos.

¿Realmente, las plantas y los animales, somos tan distintos?

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Libro que os recomiendo a leer. “La vida secreta de los árboles” de Peter Wohlleben. Referencia de la imagen: https://www.casadellibro.com/libro-la-vida-secreta-de-los-arboles-descubre-su-mundo-oculto-que-sienten-que-comunican/9788491110835/2937083

No sé si sois amantes de los libros o no, yo no es que lo sea, la verdad, pero desde hace un tiempo me encanta devorar libros de divulgación científica.

A inicios de este verano me compré “La vida secreta de los árboles” de Peter Wohlleben, un libro que sin duda os recomiendo. Supongo que habréis oído hablar de que las plantas son capaces de comunicarse entre sí, algo que nunca se me había pasado por la cabeza, y al escucharlo no pude evitar querer saber más sobre el tema. Este libro no sólo habla de la capacidad que tienen las plantas de comunicarse, sino también de cómo parecen seres pensantes, cómoe protegen, de su organización en el bosque, de sus habilidades para adaptarse a ciertos medios, etc.

A mí, especialmente, me llama la atención la forma en que se comunican. Por eso voy a centrar este artículo en la comunicación de los árboles. Mi compañera Sara Atienza, colaboradora de este mismo blog, publicó a finales de febrero una charla TED de Suzanne Simard sobre este mismo tema, charla la cual os invito a ver.

Peter Wohlleben, en el segundo capítulo de su libro “El lenguaje de los árboles” comienza con la definición, que encontramos en el diccionario, de la palabra lenguaje: “capacidad que las personas tienen de expresarse”. Como bien dice, es una capacidad restringida a nuestra especie, donde se refleja que pensar en que los árboles son capaces de comunicarse es algo bastante sorprendente y que pocas personas se han llegado a plantear. A medida que sigues leyendo este capítulo te das cuenta de que tienen su propio lenguaje, no mediante palabras, pero sí a través de sustancias odoríferas y señales eléctricas. Además, para esta comunicación también intervienen los hongos que ayudan al transporte de las señales uniéndose a las raíces de las especies vegetales creando kilómetros de tuberías (Galisteo, 2017).

Suzanne Simard, científica en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver (Canadá), publicó en 1997 una parte de su tesis doctoral en la cual plasmaba su idea de que existe una relación simbiótica entre los hongos y los árboles. Los árboles proporcionan a los hongos azúcares producidos en la fotosíntesis, mientras que los hongos proporcionan compuestos inorgánicos como nitrógeno o fósforo necesarios para el árbol, y contribuyen a la transmisión de información y nutrientes entre un ejemplar y otro (Galisteo, 2017).

Tras este inciso, volvamos a los dos medios de comunicación del que disponen las plantas. En primer lugar, las sustancias odoríferas se transmiten por la superficie. Estas sustancias van a depender del viento para ser transportadas lo más lejos y rápidamente posible. No obstante, el viento también supone una desventaja para estas sustancias, ya que favorece a que se diluyan fácilmente, de hecho, no suelen alcanzar ni los 100 metros. Los árboles utilizan estas sustancias para advertir de peligros o para atraer a otros seres vivos. Por ejemplo, en la sabana africana las jirafas se alimentan de las acacias de copa plana. Las acacias, para protegerse, envían en pocos minutos sustancias tóxicas a las hojas. Lo más sorprendente es ver como las jirafas dejan unos cuantos ejemplares de árboles a un lado y siguen con su festín 100 metros más allá del árbol inicial. Esto es debido a que las acacias atacadas emiten un gas de aviso, etileno, indicando a las otras más cercanas de la proximidad de un peligro, provocando que emitan las sustancias tóxicas a sus hojas (Wohlleben, 2016). En segundo lugar, utilizan las señales eléctricas a través de las raíces para asegurarse de que el mensaje llega con seguridad. El problema de estas señales es la velocidad de propagación, ya que se transmiten con una velocidad de un centímetro por segundo. Las raíces de los árboles se extienden por el suelo más del doble de la amplitud de sus copas. Estas raíces son las encargadas de entrelazarse unas con otras y ser el canal por el que se transporta la información y los nutrientes. No obstante, hay árboles que no se enlazan con los demás provocando la pérdida de propagación. De aquí proviene la importancia de la relación simbiótica de los árboles y los hongos. Los hongos se intercalan en las raíces uniendo a todos los árboles.

Se sabe muy poco de esta super conexión del mundo vegetal, pero cada vez somos más conscientes de la importancia que supone. Los árboles se ayudan entre sí intercambiándose nutrientes, se protegen los unos a los otros enviando señales de peligro.

Así mismo, esto es sólo un pequeño artículo, podría seguir hablando de esta comunicación o sobre los nuevos descubrimientos. Como por ejemplo los descubrimientos de Mónica Gagliano, de la Universidad de Australia Occidental, acerca de la capacidad que tienen las raíces de crepitar con una frecuencia de 220 Herzz y de cómo someterlas a esa misma frecuencia, las puntas de las raíces se orientan en la misma dirección de la que proviene la frecuencia. ¿Serán las plantas capaces de escuchar?

¡Si queréis que siga escribiendo sobre más temas que se pueden leer en el libro de Peter Wohlleben, o iniciar algún debate sobre el tema os invito a dejar comentarios!

Referencias

Atienza, S. (2017). “¿Como se comunican las plantas?”. Ecotoxsan. Disponible en: https://ecotoxsan.blog/2017/02/27/como-se-comunican-las-plantas/  [Último acceso: 12 de Sep. 2017]

Galisteo, A. (2017). “Las comunicaciones secretas de las plantas”. Madridmasde. Disponible en: http://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/las-comunicaciones-secretas-las-plantas [Último acceso: 12 de Sep. 2017]

Wohlleben, P. (2016). La vida secreta de los árboles. Ediciones Obelisco, Barcelona.

 

Descontaminación de suelos mediante el uso de plantas transgénicas

La modificación genética, ya sea de animales o de plantas, sigue generando polémica y opiniones diversas con mayor o menor fundamento científico. Entre las diversas aplicaciones tanto en beneficio del ser humano como del medio ambiente, vamos a hablar de una aplicación poco conocida de los transgénicos que se basa en su capacidad para descontaminar el medio ambiente.

Una de las aplicaciones de la biotecnología vegetal más conocidas hoy en día es la modificación de plantas para el uso agrícola para que sean resistentes a insectos o puedan tolerar ciertos herbicidas. Un ejemplo de estos cultivos modificados mediante la ingeniería genética serían las plantas “Roundup Ready”, las cuales toleran al herbicida “Roundup” (glifosato). Otra utilidad de las plantas modificadas genéticamente es la biorremediación, que es un proceso en el que se utilizan seres vivos (o alguna de sus partes o productos) para la recuperación de una zona terrestre o acuática contaminada. Hay dos tipos de biorremediación:

  • in situ: mediante bioestimulación añadiendo nutrientes al medio contaminado, o mediante bioincremento, aportando al medio contaminado microorganismos para que lo degraden.
  • ex situ: se transporta el contaminante a plantas de procesamiento para su degradación por microorganismos especializados.

Una de las líneas de la biorremediación es la fitorremediación, que consiste en la utilización de las plantas y de los microorganismos asociados a las mismas con fines de descontaminación del medio ambiente (Bey, 2010). Las plantas son organismos autótrofos, sintetizan compuestos orgánicos usando como fuente de carbono el  y absorbiendo agua con compuestos minerales, nitrógeno y otros nutrientes del medio a través de las raíces. Debido a la contaminación del medio ambiente, las plantas absorben también compuestos tóxicos, por lo que han ido generando mecanismos de detoxificación que les permiten sobrevivir en ambientes adversos (Bey, 2010).

Esta técnica de biorremediación permite descontaminar de manera eficiente compuestos tóxicos orgánicos e inorgánicos. Los contaminantes orgánicos son producidos mayoritariamente por el hombre como consecuencia de derrames (combustibles), actividades industriales (desechos químicos y petroquímicos) o actividades militares y agrícolas (Bey, 2010). Algunos ejemplos de compuestos orgánicos que han sido degradados de manera eficiente mediante la biorremediación son herbicidas como la atrazina o hidrocarburos derivados del petróleo (gasolina, benceno, tolueno, etc), entre muchos otros. Estos son relativamente menos tóxicos que los contaminantes orgánicos ya que son reactivos y no se acumulan.

Los compuestos inorgánicos no pueden ser degradados por las plantas, pero pueden acumularse en las partes cosechables de las mismas (Bey, 2010). Un ejemplo de estos contaminantes es el Mercurio (Hg), una de las sustancias más tóxicas. La forma más volátil es el óxido de mercurio (HgO), que puede oxidarse con el ozono atmosférico en presencia de agua para dar la forma divalente reactiva Hg2+. Esta forma puede reaccionar con compuestos orgánicos para dar lugar a organomercuriales, los cuales son potentes tóxicos para el sistema nervioso, del riñón y del hígado en animales superiores (incluidos humanos). Es importante señalar que, al ser un contaminante bioacumulable, la concentración de mercurio en los organismos va aumentando a medida que se asciende en los diferentes niveles de la cadena trófica (biomagnificación).

La eliminación de este compuesto se consigue mediante operones mer (estructuras génicas que codifican genes que protegen a determinados microorganismos de la contaminación por mercurio). Algunos investigadores han transformado plantas con genes bacterianos del operon mer, para que las plantas acumulen el aproximadamente el doble de metales. Un ejemplo de plantas en las cuales se usan estos operones seria la planta de Arabidopsis thaliana y la planta del tabaco, las cuales son transformadas con el gen merC de Acidithiobacillus ferrooxidans (Sasaki et al,2006).

 

Arabidopsis thaliana Universidad de Iowa. Departamento de biología. E. Jefferson St.
https://biology.uiowa.edu/model-organisms/arabidopsis-thaliana-mustard-plant

 

Referencias

Bey, P.; Mentaberry, A.; Segretín, M. (2010). Biotecnología y Mejoramiento Vegetal II. Parte V. Ediciones INTA y Argenbio.

Mathews, C. K.; Van Holde, K. E.; Ahern, K. G. (2002). Bioquímica. 3º ed. Pearson Addison Wesley. Madrid.

Sasaki, Y.; Hayakawa, T.; Inoue, C.; Miyazaki, A.; Silver, S.; Kusano, T. (2006). “Generation of mercuryhyperaccumulating plants through transgenic expression of the bacterial mercury membrane transport protein MerC”. Transgenic Res. 15(5): 615-625.

Tardígrado y rotífero

En este vídeo se puede ver a un tardígrado y un rotífero, procedentes de una muestra de agua de un cultivo de musgo Sphagnum.


El contenido es creación propia del autor (Gerardo Ramón Asensio) estudiante de Ciencias Experimentales en la Universidad Rey Juan Carlos.