¿Qué relación tuvo Filomena con los picos de contaminación en Madrid?

Estamos viviendo una época en la que, por acumulación -y saturación- de noticias (entre la pandemia, terremotos, cambios políticos, y ahora una nevada para muchos, sin precedentes) acabamos por pensar que todas las catástrofes nos están llegando a la vez. No todas estas «catástrofes» están relacionadas entre sí, pero hay dos que sí que mantienen una correlación: Filomena y la boina de contaminación que observamos en Madrid la pasada semana.

La borrasca Filomena se pasó por la península a principios de enero, trayendo lluvias fuertes en Canarias, sur de Andalucía y Ceuta, y para dejar por el interior peninsular capas de nieve casi inauditas. Cuando se marchó, despejando los cielos el domingo 10 de enero, dio paso a una histórica -también- ola de frío que se alargó hasta el domingo 17, y, de recuerdo, una horrible boina de contaminación en Madrid observable desde kilómetros.

Filomena se formó en el interior del este de EEUU entre los días 1 y 2 de enero en dirección noroeste, para luego viajar hacia el suroeste arrastrada por una rama meridional del chorro polar debilitándola un poco (quién lo diría). Llegó a las Azores el día 5 de enero, y ahí fue cuando la AEMET comenzó a avisar a la población de que a partir del día 6 y 7 (en Canarias) y el día 7 en la Península, Filomena se pasaría a saludar. Mientras dejaba en Canarias sus correspondientes chaparrones, fue recuperando fuerzas al entrar en aguas más cálidas, adquiriendo en algunos momentos características similares a las de los ciclones tropicales.

¿Te parece poco? pues aún nos falta una variante para la tormenta perfecta. Si nos remontamos a Navidad, 25 de diciembre, se había establecido un flujo de aire polar muy frío sobre la península, con valores de hasta -16ºC en algunos puntos. Y entonces, entró Filomena. Ella, con su aire cálido y húmedo sobrevoló el aire muy frío que tenía por debajo (recordad que el aire cálido queda por encima del frío a causa de la diferencia de densidad), provocando que las precipitaciones desde Andalucía hacia el norte fueran en forma de nieve. El resto, como se suele decir, es historia.

La borrasca FIlomena, centrada en el sur peninsular el día 9 a las 12 UTC, muy activa en ese momento. AEMET.

Las capas de nieve de 30-50 cm de espesor esparcidas por la península, junto con el establecimiento de un anticiclón centrado en la Península provocó la excepcional ola de frío que vino tras Filomena (del 11 hasta el 17 de enero), dejándonos a valores de hasta -26.5º (Teruel).1 Esta ola de frío, consecuencia de Filomena y del anticiclón del que hablamos, es la desencadenante principal de la boina de contaminación y de los picos de contaminantes que observamos hace un par de fines de semana, que hicieron que el Ayuntamiento de Madrid activara el protocolo anticontaminación. La ausencia de viento, y la capa de frío «permanente» de las aceras (que podemos imaginar el contraste con la temperatura habitual de las mismas en medio de Madrid), provocaron un fenómeno conocido como inversión térmica. En una situación normal, la troposfera (la capa de atmósfera que nos pilla) se mantiene inestable, esto es, el aire pegado al suelo está caliente por la radiación del sol, y las capas de arriba están frías, por lo que el aire caliente (por densidades, como comentábamos antes) sube constantemente, renovando el aire cercano al suelo, que se sigue calentando, y así. Inestabilidad.

La inversión térmica consiste en todo lo contrario, estabilidad. El aire pegado al suelo (a la capa de nieve) está frio y no se desplaza en altitud, por lo que al no haber desplazamiento, el aire se queda «atrapado»2. Y con él, los contaminantes. En este caso, se superaron los 180 microgramos/m3 de dióxido de nitrógeno (NO2), durante dos horas en dos estaciones de la Red de Vigilancia y Calidad de Aire el límite establecido para este contaminante (en Ramón y Cajal y Plaza castilla, a las 23:00 del sábado 16) 3.

¿Es Filomena entonces la culpable de todo esto?… bueno, y los contaminantes emitidos, ¿no? Es cierto que los vehículos circulaban peor esa semana por el complicado estado de las carreteras (unos de los principales responsables de la emisión de NO2 a la atmósfera). Esto es cierto en parte, porque la circulación, a finales de esa semana, se situó en niveles bastantes cercanos a lo habitual: más de 600.000 vehículos transitaron por la M-30 ese viernes (lo normal, 800.000). Muchos periódicos han establecido una relación con un incremento en el uso de las calefacciones 4, pero, según un estudio 5 -muy interesante- sobre las fuentes de emisión de contaminantes en Madrid, la contribución para el conjunto del municipio está dominada por fuentes locales, principalmente el tráfico rodado (53,3% de las contribuciones totales, y al 74,4% de las fuentes locales, es decir, las emitidas dentro del propio municipio de Madrid). El sector residencial/comercial/institucional (al que pertenecería la climatización) tienen un aporte del 5,9% sobre las fuentes totales, seguido por el Aeropuerto Adolfo Suarez MadridBarajas con un 2,7% (además tiene efectos puntuales, y no estuvo operativo con el temporal), y finalmente la industria, con una aportación mínima globalmente (0,3%).

La boina de contaminación de Madrid suena hasta anecdótico, algo típico de Madrid, como sus atascos, dirían algunas personas. Sin embargo, esto no es poca broma. La contaminación del aire es una de las mayores causas de mortalidad y morbilidad en el mundo, y Madrid encabeza la lista de ciudades europeas con mayor carga de NO2 (39,4 microgramos/m3 de media, y con un rango de 12,3 de mínima y 82,4 de máxima). Lo peor es que también encabeza la lista en cuanto a mortalidad a causa del NO2, junto con Paris, Barcelona, Milán, Bruselas y Amberes. Aunque la tendencia en Europa es decreciente en cuanto a las emisiones de contaminantes, seguimos teniendo niveles peligrosos para nuestra salud.6

Categorización de ciudades europeas por carga de PM2,5 y carga de NO2. 6


Bibliografía:

  1. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Borrasca Filomena (2021). Gobierno de España. Última consulta, 27 de enero de 2021. https://www.aemet.es/es/conocermas/borrascas/2020-2021/estudios_e_impactos/filomena
  2. Martínz, F. y Díaz, Y. Contaminación Atmosférica. (2004) Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Capítulo 2, Química de la Troposfera.
  3. Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire del Ayuntamiento de Madrid. (2021). Última consulta, 27 de enero de 2021,
  4. R. Domingo, M. (2021). El otro efecto adverso de Filomena en Madrid: activado el plan anticontaminación que limita a 70 km/h la M-30. ABC. Recuperado de https://www.abc.es/espana/madrid/abci-madrid-activa-protocolo-anticontaminacion-y-limita-70-kilometros-hora-velocidad-y-accesos-202101170118_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F (Última consulta, 27 de enero de 2021)
  5. Fundación para el Fomento de la Innovación Industrial (2017). Estudio para la cuantificación de la contribución de fuentes a los niveles de calidad del aire en el municipio de Madrid. Universidad Politécnica de Madrid.
  6. Khomenko, S., et al. (2021). Premature mortality due to air pollution in European cities: a health impact assessment. The Lancet Planetary Health. doi: 10.1016/s2542-5196(20)30272-2