¿Por qué existen las flores?

Aún se sabe poco sobre el origen de las flores en nuestro planeta. Y en parte es lógico, porque, ¿para qué tener flores? Colores, pétalos, sépalos, estambres, olores… crear todos los elementos necesarios para que una planta sea capaz de reproducirse en estos pequeños órganos es caro. ¡Y encima van, y los adornan! Toda esta energía podría haberse ido a crear semillas quizás más resistentes, a desarrollar incluso nuevas formas de reproducción más sencillas. Darwin bautizó a este problema “un abominable misterio”. ¿Cómo fue la transición de gimnospermas a angiospermas?

Amborella trichopoda es una de las pocas pistas que tenemos. Es probablemente el pariente más cercano a la primera planta con flor; podría ser el eslabón perdido entre gimnospermas y angiospermas.

Amborella.
Imagen 1. Amborella trichopoda, la flor que parece hermafrodita, pero no lo es.

Esta flor tiene una característica muy especial. Es dioica, es decir, los individuos pueden tener o flores masculinas o flores femeninas. En Amborella, las flores masculinas presentan estambres pero… ¡las femeninas también! Sin embargo, no es más que una trampa. Lo que tienen las flores femeninas de Amborella son estaminoides, es decir, parecen estambres, pero no contienen polen, son estériles.

Vale, ¿y cómo surge esto? en vez de adornar la flor -que es caro pero al menos es útil- desarrollan “estambres de mentira”. Bueno, obviamente no lo hicieron a propósito. Una de las teorías es una duplicación completa del genoma en el ancestro común de todas las plantas con flor. Las gimnospermas son diploides, por lo que una duplicación del genoma completo las haría tetraploides. En palabras que todos entendemos: las haría las dueñas del lugar, pensadlo: una mutación en un genoma de una planta que confiera alguna ventaja, pasará a formar parte del genoma de la planta. Si proporciona una desventaja… ¡Tengo cuatro copias del genoma, probablemente no me afecte! Un genoma duplicado significa plasticidad para un ambiente tan complicado como el que había antes de que Amborella apareciera.

Una de las “ventajas” que la duplicación del genoma pudo conferir a Amborella es la aparición de un ovario. En gimnospermas, los óvulos fertilizados quedan desnudos, solamente protegidos por una membrana. Los ovarios de las angiospermas permiten proteger al embrión de la desecación, así como de cualquier otra amenaza que se ciña sobre su pequeño bebé. ¿Y de donde sacan el ovario? Adivinad. Duplicación genómica de nuevo. El ovario es la parte más baja del carpelo, que no es mas que una hoja plegada con una funcionalidad diferente a la de las hojas normales. De hecho en Amborella se puede ver la “costura” de esa hoja en el carpelo.

Y hay muchos más ejemplos. Han desarrollado más formas de dispersión, a parte de formar frutos, como pegarse a los pelitos de los animales (zoocoria, se llama) con ganchos, sustancias pegajosas… mil inventos.

Gracias a esa duplicación genómica que ocurrió en algún momento en alguna planta, antecesora común a todas las angiospermas, han podido conquistar el mundo con sus flores llamativas, sus olores y particularidades.

¡A ver quién vuelve a decir que las mutaciones son malas!

 

 

Origen: Why flowers exist: The unlikely genetic mutation of the amborella flower.

El consumo de pescado por niños de 36 meses o sus madres está asociado a un correcto neurodesarrollo: estudio prospectivo de cohorte en Italia

El pescado, y especialmente los grandes, es una fuente preocupante de mercurio para la salud humana. Varios estudios han demostrado que el consumo de pescado supera en beneficios a los riesgos de la exposición a este metal pesado. En este último, el consumo de pescado por las madres gestantes no parece influir negativamente en el neurodesarrollo de sus hijos por la exposición al mercurio del pescado, que es relativamente bajo. Además, el consumo de pescado por estos niños les ayuda a un correcto neurodesarrollo.

Origen: Associations of Prenatal Mercury Exposure From Maternal Fish Consumption and Polyunsaturated Fatty Acids With Child Neurodevelopment: A Prospective Cohort Study in Italy